Categoría: Número 10

¿Adónde vas, evolución?

Reunimos a biólogos, filósofos e historiadores de la ciencia para examinar la ideología del progreso implícita en las concepciones modernas de la evolución.

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El «darwinismo puro»: la teoría de la evolución de Alfred R. Wallace

Juan Manuel Rodríguez Caso nos cuenta una historia diferente sobre el nacimiento de la teoría evolutiva desde el trabajo del naturalista Alfred R. Wallace, quien alcanzó conclusiones paralelas a las de Charles Darwin en la misma época, utilizando conceptos como el de selección natural y declarándose darwinista, aunque no para referirse al trabajo de Charles. Una historia que despeja dudas y aclara diferencias.

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La (r)evolución biológica

Descubrir que la vida en la Tierra ha cambiado revolucionó nuestra imagen del mundo y de nosotros mismos, pero no de un modo puramente científico: hemos reducido con clichés la teoría evolutiva, pensándola como un credo uniforme, y la hemos llevado, bajo las ideas del progreso y la competencia adaptativa, al ámbito de los determinismos sociales. Andrés Galera reflexiona sobre éstas y otras revoluciones desencadenadas por la teoría evolutiva en nuestra forma de conocer y concebir el mundo.

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Preferimos el jueves a la eternidad

Entre las muchísimas metanarrativas que podemos encontrar en nuestro acervo histórico, quizá una de las más peligrosas ha sido la del progreso asociado al desarrollo humano y, muy particularmente, a la idea de evolución. Es decir, pensar que el ser humano, desde la aparición de los primeros homínidos, está avanzando, lenta pero progresivamente, hacia un estadio superior, en el que, incluso, la extinción dejará de ser una contrariedad.

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La evolución biológica y el fin que no persigue

Solemos creer que la evolución es un proceso lineal en el que los organismos van haciéndose más complejos y adaptándose mejor al medio natural. Pero, ¿realmente ocurre esto en el tiempo profundo, en el lento transformarse de la vida? En este artículo encontramos diversos ejemplos de la no-linealidad evolutiva y de por qué es inadecuado hablar de perfeccionamiento en una historia donde ha habido más fracasos que éxitos.

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Evolución y progreso. Desentrañar la teoría para trenzarla con la realidad

Solemos pensar y enseñar la teoría de Darwin por el principio de selección natural, enlazando así el concepto de evolución al de perfeccionamiento por adaptación al medio. Pero hay otro componente de la teoría darwiniana que entra en tensión con esta concepción progresista: el azar de las mutaciones y la ramificación no jerárquica de las especies. Lev Jardón cuestiona la visión lineal de la evolución, trenzando causas y azares en este ensayo sobre la vida.

U

Un mundo sin proyecto

Jesús Zamora Bonilla hace un análisis crítico sobre cómo hemos hecho de la finalidad, propiamente humana, un impulso causal de la naturaleza, concibiendo la evolución como teleología. Sin embargo, subraya también que los fines y objetivos existen dentro del mundo natural como resultado de procesos evolutivos de innovación, aunque no como causas finales.

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En torno al especismo

Concebir el cambio de las especies como teleología es fundamento de una ética bastante común: la que supone que el ser humano es la especie superior por gracia evolutiva. Desde la filosofía, Paulina Rivero analiza críticamente los orígenes y consecuencias de la moralidad especista, recordándonos que la evolución no es sólo competencia, sino también colaboración.

¿A dónde vamos, mariposa?

¿Es la forma actual de los organismos un destino necesario? ¿Dónde se origina la variación que hace a la diversidad? ¿Es puro azar o hay alguna direccionalidad en los procesos evolutivos? Retomando la ciencia ficción y la biología estructuralista, Fabrizzio Guerrero nos dice qué tanto hay de diseño y qué tanto de designio en la evolución, recordándonos que en la naturaleza todo es posible, pero siempre bajo leyes que seguimos descubriendo.

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Cadena del Ser, progreso y darwinismo

La modernidad, como forma de vivir y entender el mundo, se cimienta en un racionalismo bastante antiguo a partir del cual se interpretó la teoría evolutiva de Darwin. En este ensayo, Antonio García-Olivares explora una de las cosmovisiones racionalistas más influyentes en el pensamiento moderno: la Gran Cadena del Ser, analizando sus encuentros y desencuentros con la posterior cosmovisión progresista y con la teoría de la evolución.