Poemas en el espacio
Iván Viñas
Para el lector promedio existen generalmente dos tipos de poesía, la que permite que uno se encuentre inmediatamente en el texto, una poesía abierta, que busca en el lector un complice, un amigo o un enemigo directo; la que «se entiende». Y luego está la otra, la que los lectores inexperimentados temen, la «difícil», la que le exige al lector una parte del trabajo, o al menos, que comparta ciertos códigos intelectuales al que el poeta recurre. Astro Labio, de Alfonso D’Aquino pertenece a esta segunda categoría.
A lo largo del libro, Astro Labio parece exigirnos que conozcamos cierto lenguaje, el lenguaje de las plantas, de los astros, del cuerpo, de las rocas, en fin, el lenguaje de la ciencia. En el índice encontramos títulos como «Gracilis», «Murex», «Sílice», «Aldebarán de Sangre» y «Astro grafo». En «Con la cabeza en blanco / bajo las estrellas» leemos: «En Betelgeuse pulsa/ una arteriola enorme/ y en la estrella de la axila otra luz huele de noche». Si alguien me dice con algo de seguridad que Betelguese es una ciudad de Polonia, le creería. Pero sé que es una estrella, lo sé porque D’Aquino me dijo que está “bajo las estrellas”; las está viendo, pues. Y esto es algo que el poeta hace muy bien. Si leemos con atención encontramos que el poeta no le habla a sus amigos astrólogos o geólogos, sino que nos está compartiendo su conocimiento, sus preguntas. Desde el título se puede inferir esto: Astro Labio, esta palabra partida que parece palabra maletín es una observación, una pregunta científica y poética. «Encarnado Jardín» uno de los poemas más cuestionables, pero también el más divertido, es un glosario imaginado de plantas.
Aster sinesis La estrella de los chinos
Malus floribunda las flores del mal abundan
Querxus phellos Qué curiosos pelos
Mi favorito: «Sorbus intermedia Le sorbo entre las medias». No sé en qué categoría caiga este pequeño diccionario, pero también, si como me dicen que es un poema, yo lo creo y con una sonrisa.
D’Aquino tiene la suficiente autoridad para romper todas las reglas, la abundancia de asonancias -pun intended- la doble adjetivación, el juego con los tipos. Del único que no estoy tan seguro es de la abundancia de adjetivos -en ciertos poemas-. Pero el poeta puede hacerlo porque queda claro que nada en el libro es gratuito. Hay un gran cuidado en cada uno de los poemas.
Astro Labio es el libro de un poeta que ha alcanzado la culminación, pero que se atreve a seguir experimentando, como un científico cuya curiosidad nunca termina. No hay formula preferida para el poeta, encontramos poemas de largo aliento y poemas cortos, poemas de forma rígida y experimentos con la forma y con la imagen.
En la poesía de D’Aquino hay un yo, pero más científico que lírico, con todo lo que esto significa. Es un yo que observa, pero sobre todo se pregunta. Un yo que mira pero activamente, no solo en contemplación sino para descubrir los secretos del mundo. D’Aquino se presenta como un astrónomo de la poesía, que se asoma por su telescopio para buscar los versos en el espacio:
vidrio lento / forma imagen / desde el aparente desplazamiento / de los rayos de luz / que proceden de un cuerpo / mental imagen / del reflejo del vidrio / vi otro triángulo equívoco / y lumínico / … / poema-en-el-espacio-ilimitado / poema-espacio
Astro Labio es el resultado de observaciones poéticas. No es un libro fácil ni difícil, sino un libro para ayudarnos a encontrar los poemas que no sabemos ver, esparcidos en la materia del universo.
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Iván Viñas (ciudad de México, 1981). Egresado de la escuela de escritores de SOGEM en el año 2003, es estudiante de creación literaria en la UACM. Participó en las antologías Voces de los arcanos (Minimalia, 2003), Pragmatáfora (Descritura Ediciones, 2004), Gira Poema (Libro libre, 2008), Cada chango a su mecate (Colección editorial el Zócalo, 2010). Ha publicado poemas en Lenguaraz y Cuadrivio.












