Los falsos secretos de la muerte
«La isla de los muertos», Arnold Böcklin, Basilea, 1880
Mario Martz
Epitafio de un joven cartero
Es locura vivir sin la sonrisa.
Czeslaw Milosz
Aquí yacen los restos del joven
que nunca vio la sonrisa
petrificada en el polvo.
Entregó tantas cartas
que nunca nadie respondió
a sus remitentes.
Ahora que usted lee la última
y sabe que su soledad
fue honda y ancha:
–Corresponda
y confirme a la muerte
la compra de su boleto
en esta vida,
antes que le sorprenda el día
sin haber hecho nada.
Los falsos secretos de la muerte*
La muerte: una niña
perdida en Madrid,
–es ingenua, tierna
y melancólica.
No sabe perdonar
pero dice estar enamorada
del chico que simula
morir en las cursivas líneas
de este poema.
No comprendo el porqué
del empeño
de los hombres malos, piensa
y casi sin fuerza
se envuelve en las sábanas
de una camilla
cuando escucha en la radio
la noticia de una mujer asesinada
en Ciudad Juárez.
En este suburbio rural
no se escuchan noticias como éstas, advierte.
Hay noches en que sonríe a la tristeza
–le avergüenza admitirlo–
pero no es ella quien sufre,
sino la niña de la televisión
que fue violada por su padre.
Esta vez
no seré humana con ellos, vacila.
Se toma un vaso con agua
y con las manos a ciegas
en los bolsillos de su overol
emprende su nuevo camino.
Mañana será otra niña muerta
y la mano que la invocó
será el homicida prófugo
de la página en blanco.
Primera y última evocación contra el miedo*
Yo también
recuerdo a mi madre.
Me da miedo evocarla
a como quiso ser un día.
Pensó en los desaires
que provocaba
la maternidad prematura,
pero no fue obstáculo
para que enrollase la cuerda
de la caja de música
en la silla mecedora.
Llegó a un asilo de ancianos
muerta de miedo:
La guerra la sorprendió
en el parto.
Un día las calles quedaron
desiertas
de mujeres tristes
que sonreían
por haber visto morir el miedo
en sus pechos.
Y todavía hay misterios de goteras
que caen en la garganta
del niño muerto:
–el invierno que lejos llegó
de las colinas de sal.
Mi ciudad se encendió
luego que las rocas
fueron manchadas de sangre,
los hombres y mujeres
olvidaron que la paz
era la gloria perdida de los años
y que entonces,
la revolución de los miedos
era el triunfo sepultado
en el vientre
de las madres solteras.
* De Viaje al reino de los tristes, Centro Nicaragüense de Escritores, 2010.
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Mario Martz nació en León, Nicaragua, en 1988. Es autor de los libros Viaje al reino de tristes (Centro Nicaragüense de Escritores, 2010) y Daytime Nocturne, traducido al inglés por Daniel Shook (Los Ángeles, California, Operación Búfalo, 2014); co-guionista de los short-films De donde fue el infierno (Nicaragua, 2012) y Vano urbano (Nicaragua, 2014). Su trabajo literario aparece, entre otras, en las antologías: Apresurada cicatriz. Instantáneas de poesía centroamericana (México: Literal, 2013); Queremos tanto a Claribel (Valparaíso ediciones, España, 2014); Nicaragua, tierra de creadores. Fotografías de Daniel Mordzinski (México, Universidad Veracruzana, 2013); y Los 2000, autores nicaragüenses del nuevo milenio (Nicaragua, Leteo ediciones, 2012).





