Los falsos secretos de la muerte

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Mario Martz

 

Epitafio de un joven cartero

 

Es locura vivir sin la sonrisa.

Czeslaw Milosz

 

Aquí yacen los restos del joven

que nunca vio la sonrisa

petrificada en el polvo.

Entregó tantas cartas

que nunca nadie respondió

a sus remitentes.

Ahora que usted lee la última

y sabe que su soledad

fue honda y ancha:

Corresponda

y confirme a la muerte

la compra de su boleto

en esta vida,

antes que le sorprenda el día

sin haber hecho nada.

 

Los falsos secretos de la muerte*

 

La muerte: una niña

perdida en Madrid,

–es ingenua, tierna

y melancólica.

 

No sabe perdonar

pero dice estar enamorada

del chico que simula

morir en las cursivas líneas

de este poema.

No comprendo el porqué

del empeño

de los hombres malos, piensa

y casi sin fuerza

se envuelve en las sábanas

de una camilla

cuando escucha en la radio

la noticia de una mujer asesinada

en Ciudad Juárez.

 

En este suburbio rural

no se escuchan noticias como éstas, advierte.

 

Hay noches en que sonríe a la tristeza

–le avergüenza admitirlo–

pero no es ella quien sufre,

sino la niña de la televisión

que fue violada por su padre.

 

Esta vez

no seré humana con ellos, vacila.

 

Se toma un vaso con agua

y con las manos a ciegas

en los bolsillos de su overol

emprende su nuevo camino.

 

Mañana será otra niña muerta

y la mano que la invocó

será el homicida prófugo

de la página en blanco.

 

Primera y última evocación contra el miedo*

 

Yo también

recuerdo a mi madre.

 

Me da miedo evocarla

a como quiso ser un día.

Pensó en los desaires

que provocaba

la maternidad prematura,

pero no fue obstáculo

para que enrollase la cuerda

de la caja de música

en la silla mecedora.

 

Llegó a un asilo de ancianos

muerta de miedo:

La guerra la sorprendió

en el parto.

Un día las calles quedaron

desiertas

de mujeres tristes

que sonreían

por haber visto morir el miedo

en sus pechos.

Y todavía hay misterios de goteras

que caen  en la garganta

del niño muerto:

el invierno que lejos llegó

de las colinas de sal.

 

Mi ciudad se encendió

luego que las rocas

fueron manchadas de sangre,

los hombres y mujeres

olvidaron que la paz

era la gloria perdida de los años

y que entonces,

la revolución de los miedos

era el triunfo sepultado

en el vientre

de las madres solteras.

 

 

* De Viaje al reino de los tristes, Centro Nicaragüense de Escritores, 2010.

 

 

__________

Mario Martz nació en León, Nicaragua, en 1988. Es autor de los libros Viaje al reino de tristes (Centro Nicaragüense de Escritores, 2010) y Daytime Nocturne, traducido al inglés por Daniel Shook (Los Ángeles, California, Operación Búfalo, 2014); co-guionista de los short-films De donde fue el infierno (Nicaragua, 2012) y Vano urbano (Nicaragua, 2014). Su trabajo literario aparece, entre otras, en las antologías: Apresurada cicatriz. Instantáneas de poesía centroamericana (México: Literal, 2013); Queremos tanto a Claribel (Valparaíso ediciones, España, 2014); Nicaragua, tierra de creadores. Fotografías de Daniel Mordzinski  (México, Universidad Veracruzana, 2013);  y Los 2000, autores nicaragüenses del nuevo milenio (Nicaragua, Leteo ediciones, 2012).

 

 

Cuadrivio, revista de literatura, política, ciencias y artes.

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