Un coro de vuvuzelas. Diez relatos pamboleros
Joaquín Guillén Márquez
Mis primeros recuerdos de Cuadrivio tienen una música de fondo inusual: el sonido arrítmico y tortuoso de las vuvuzelas. Era verano del 2010, Ramsés LV juntó a un grupo de personas interesadas en hacer una revista. Nuestra única recreación, después de las juntas maratónicas, era ver el mundial de Sudáfrica (amén de que esa primera camada de cuadriviosos tenía en sus filas a fieles creyentes del arte de las patadas).
Es necesario darse cuenta de que ésta es una revista muy futbolera. Somos críticos de nuestras pasiones y amantes de ese deporte que vive más de las jugadas que podrían ser que de las que son. Cuadrivio nació el mismo año que África recibió su primer mundial de futbol, en el que España revivió los sonetos de Quevedo y Garcilaso en los pies de Xavi e Iniesta y en el que la mejor atajada la hizo un delantero. ¿Cuántas ediciones de las revistas no nacen de un sincero diálogo con aquello que nos gusta, preocupa e interesa? Esta conversación pambolera no es sólo una revisión de aquel gol que hizo Maradona en el Estadio Azteca, bautizado como el mejor gol de la historia, es también una crítica a la «mano de Dios», hecha por Maradona en ese mismo partido.
El futbol es hipnotizante, ridículo y caprichoso. Este examen del deporte y de las consecuencias que conlleva (principalmente políticas y sociales) es el tema central de una publicación que se enorgullece de vivir su primera edición mundialista.
Tampoco perdemos de vista que el futbol es memoria, infancia y amor. Es por eso que en este número también coexiste un retrato coral del futbol mexicano. Nuestros amigos colaboradores tuvieron la misión de escribir, desde su trinchera, sobre el equipo de su ciudad natal o sobre el club de su preferencia. El resultado fue dispar en temáticas, pero dejó ver que hay un sueño pambolero en todos nosotros. Si para Atahualpa Espinosa un partido de los Monarcas es una excusa para hablar de las relaciones entre personas del mismo sexo, para Antonio Ramos ver al Monterrey es sólo un recuerdo lejano. Caben las anécdotas personales de amorío con el equipo, como ejemplifican Paul Medrano y Eduardo de Gortari. Y, por supuesto, los malos tragos: para muestra los textos de Eduardo Sabugal y Jorge Sosa.
Ya, para que comience el partido, quisiera expresar mi deseo de repetir este mismo ejercicio dentro de cuatro años, con los textos de los equipos que no incluimos en esta ocasión. Ya nos leeremos en Rusia.
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Joaquín Guillén Márquez (Nezahualcóyotl, 1990) es miembro de la redacción de Tierra Adentro y fue editor en Cuadrivio. Cuentos suyos han aparecido en varias antologías, Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve (BUAP, 2013) es la más reciente.
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DIEZ RELATOS PAMBOLEROS
1. Luis Reséndiz, «Delfines de Coatzacoalcos: historia de un ascenso»
2. Antonio Ramos, «Perder como siempre»
3. Daniel Salinas Basave, «Nacido el Año del Tigre»
4. Carlos Ramón Morales, «Sangre azul»
5. Eduardo de Gortari, «Pumas y Tiburones Rojos, una doble nacionalidad»
6. Paul Medrano, «Maldición águila»
7. Atahualpa Espinosa, «Voy a dejar esto aquí»
8. Eduardo Sabugal, «Las básicas del Puebla»
9. Jorge Sosa, «Atlante, barco fantasma»
10. Luis Felipe Pérez, «Portero»













