La situación futbolística en México frente a las ligas europeas

Por  |  0 Comentarios

Cada vez que México encara una nueva Copa del Mundo, la ilusión de superar los octavos de final es alimentada por los grandes medios de comunicación y por la esperanza de que, tras cuatro años de preparación, el futbol mexicano haya mejorado. Hasta ahora, tal hazaña nunca ha sucedido. Una de las razones principales de los sucesivos fracasos tiene que ver con las deficiencias de la liga mexicana que, como explica Leonard Waldman en este texto, parecen condenar al futbol mexicano a estar muy por debajo del futbol europeo.


Leonard H. Waldman


Mucho se ha hablado en los últimos años de la creación de una Liga Premier mexicana para reemplazar al formato de competición actual, que a muchos parece injusto por la manera en que equipos de temporada promedio llegan a ser campeones. ¿Es posible la creación de una  Liga Premier, estilo europeo, para cambiar la manera en que se juega futbol en nuestro país y progresar en esta rama?

La liga mexicana se juega en un sistema de competencia en la que los primeros ocho lugares, después de 17 jornadas, califican a una liguilla con formato de knock out. En dicha liguilla, se juega un partido de ida y un partido de vuelta para definir al ganador, que calificará a las semifinales y eventualmente a la final; en caso de empate global, el ganador será el que haya estado mejor posicionado en la tabla general al final de la liga. Esto, a primera instancia, parece justo. Sin embargo, a lo largo de los años en los que se ha disputado este formato se ha visto que equipos de temporadas irregulares, que llegan a la liguilla en octavo lugar tras cuatro buenos juegos finales, son campeones, por encima incluso de equipos que sólo pierden un par de veces en la temporada. ¿Justo o injusto?

Un argumento a favor podría ser el hecho de que se mezcla el sistema de juego de liga con el de knock out. Pese a esto, la irregularidad que existe en nuestro futbol hace que veamos equipos de buen futbol eliminados en la primera fase de la liguilla. En Europa, así como en muchos países de Sudamérica, un equipo de temporada promedio no tiene oportunidad de ser campeón.

En Europa se juega una temporada casi un año, donde los equipos juegan ante cada otro club de la liga de local y de visitante. Terminando las (generalmente) 38 jornadas, el equipo que más puntos haya juntado, gana la copa. Además de eso, se juegan copas de liga, que incluyen a equipos de divisiones inferiores, con el formato de knock out. Algunos equipos incluso tienen que jugar competencias Europeas a mitad de semana y llegan a jugar siete partidos en menos de tres semanas. (Y en México muchos se quejan de la carga de partidos cuando hay doble jornada).

Si llegáramos a adaptar este sistema de competencia, sería un desastre por varios motivos. Primeramente, por los proyectos. En el viejo continente, éstos son –en la mayoría de los casos– a largo plazo, contrariamente a lo que pasa en nuestro país donde todos los proyectos son –a lo máximo– de un año; y en caso de que se vean en peligro al principio, se hacen cambios. Son contados los casos en los que un proyecto a mediano plazo se ha llevado a cabo en el futbol mexicano.

Después, la falta de paciencia y posteriormente la corrupción en la Federación Mexicana de Futbol (FMF), los promotores, agentes y clubes hacen que los jugadores profesionales den vueltas por varios equipos en préstamos, para luego regresar al club inicial (dueño de la carta) y nunca haber encontrado o nivel o continuidad. (Existe incluso un draft en el que los promotores y jugadores se reúnen para hacer transferencias. La cantidad de dinero que se maneja ahí es inimaginable). De igual manera, es eso lo que hace que los equipos se vuelvan irregulares. La gran mayoría de ellos cambian de técnico en poco tiempo –lo que trae nuevas ideas, además de nuevos jugadores– teniendo que encontrar un nuevo sistema; y cuando parecen comenzar a adaptarse (aunque de una manera irregular), vuelve el cambio en todos los aspectos. Todos los clubes con el mismo objetivo: ser campeones en la temporada por jugarse o salvarse del descenso nunca quieren formar una dinastía.

El descenso, por ejemplo, se utiliza con un promedio de puntos en relación con partidos jugados en las últimas temporadas, lo que le da desventaja siempre al equipo que asciende. En Europa declinan los tres equipos que después de una temporada larga terminan en los últimos lugares, así de simple. Si en México se utilizara ese sistema ya habrían descendido Chivas, Pumas, Cruz Azul y América en varias ocasiones, además de que Jaguares, Morelia, Estudiantes Tecos y hasta San Luis habrían ganado la liga en una o más ocasiones, por no mencionar a Pachuca, Santos y Toluca.

Es la misma irregularidad la que hace que en México se vea un campeón diferente cada seis meses. Se puede argumentar, de igual manera, que esto es una de las ventajas del sistema de competencia que hay en México. Sin embargo, habría que contrastar la liga mexicana con la argentina. En el país sudamericano se juega igualmente un torneo corto, aunque con más jornadas. No obstante, no existe una liguilla, el equipo que acumule más puntos al final de la temporada es el campeón, y ahí existe más justicia. También hay una gran cantidad de movimientos en directivas, cuerpos técnicos y jugadores, en gran parte por la extensiva salida de jugadores a las ligas europeas. La diferencia es que en Argentina se mantiene un sólo proyecto, y sí se hacen dinastías  como la de Boca en la década pasada y el Estudiantes de la Plata que ha mantenido el nivel en los últimos años. En gran parte, el futbol argentino sigue millas adelante de la mexicana por su gran conocimiento futbolístico en todos los sentidos, desde los medios de comunicación hasta los directivos.

A nuestro futbol le da miedo el cambio, especialmente a los que están al mando, es decir, a las principales cabezas de la FMF, la junta de dueños, y las televisoras inclusive. Un gran ejemplo de esto es lo que ha pasado en el último mes con todo el asunto de la fiesta de los seleccionados y la renuncia de Néstor de la Torre. La FMF no quiere perder lo que ya tiene y lo que junta con el sistema de competencia que tenemos, así como lo que gana explotando a la selección nacional, ayudada por los medios de comunicación.

Por eso el futbol mexicano está muy lejos aún de cualquier liga europea, y aunque ha existido un progreso en los últimos años, éste ha estado muy frenado por los monopolios que existen en las directivas y dueños de los equipos, la FMF y los principales medios de comunicación. Se quiere avanzar en todos los niveles para acercarse e incluso alcanzar a las grandes potencias mundiales, pero aún se está muy lejos de ellas.

Para que realmente se dé un cambio y un progreso, tienen que haber cambios desde la raíz, desde lo más alto en el mando de nuestro futbol.

__________

Leonard H. Waldman (ciudad de México, 1990). Es amante del futbol, especialmente el inglés desde los cuatro años, por la influencia de su padre. Fundador y columnista del blog online «Trequartistai», además de contribuir en la web británica «Bagsy Not In».

Print Friendly

Cuadrivio, revista de literatura, política, ciencias y artes.

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>