La saudade en la Renascença Portuguesa
Deseosa de encontrar un ancla que la mantuviera a flote en medio de su decadencia y de la hostilidad de las potencias europeas, la nación portuguesa halló en la saudade (palabra intraducible que condensa a un tiempo la nostalgia por el pasado glorioso y la esperanza de un futuro refulgente) el norte de su nacionalismo y de su renacimiento espiritual. Gustavo Sánchez Marcial expone en este ensayo las vicisitudes históricas y culturales de esa «idea-sentimiento» tan cara al temple luso.
Gustavo Yizreel
En la historia portuguesa el año de 1910 es una fecha memorable. La instauración de la primera República terminaba con 771 años de monarquía, pero también se enfrentaba a la desmoralización de un pueblo entero. El movimiento literario de la Renascença Portuguesa vio en la saudade la única forma de combatir la desesperanza en el país. Este es un momento histórico clave para que la saudade alcanzara el grado de única e intraducible al considerársele como un sentimiento-idea que expresaba y contenía sueños, esperanzas y sucesos de toda una nación.
I
En 1871 un grupo de jóvenes invitaba a reflexionar sobre la situación social y cultural del país. El grupo llamado Generación del 70 –donde destacan Eça de Queirós y Antero de Quental– organizó las Conferencias de Casino en Lisboa, en la cual se abordaron temas como: «La decadencia de los pueblos peninsulares» –que gozó de la intervención de Antero de Quental– y «La nueva literatura portuguesa». No obstante, fueron ilegalizadas a causa de su carácter revolucionario –pues supuestamente atacaban a la religión y a las instituciones–, realizándose solamente cinco conferencias de las diez planeadas en un principio.
Desde los inicios del grupo, cuando aún eran estudiantes en la Universidad de Coímbra, tenían como estandarte el lema «Civilización y Progreso», términos no reflejados en un Portugal cuyas actividades agropecuarias ocupaban a un 60 por ciento de la población y donde la industria todavía era frágil, de baja productividad y débil equipamiento técnico, por lo cual clamaban por una patria semejante a las potencias imperialistas del momento; y ante todo, que tuviera parecido con la nación francesa en su aspecto cultural.
Ésta fue la primera proclama de renovación cultural en el país luso; sin embargo, tomó fuerza después del ultimátum inglés de 1890, desencadenante de una violenta reacción en diversos campos, incluyendo a la literatura.
Es precisamente en esta década cuando las tensiones político-sociales y económico-financieras explotaron. Los bancos estaban en banca rota, la emisión acelerada de papel moneda originó una inflación, el desempleo aumentó por la contracción de algunas actividades económicas y originó la emigración. Además, Portugal agravaría más su situación por la dependencia tecnológica y financiera de capital extranjero en sectores claves para la economía.
Por todo lo anterior, las colonias africanas eran de gran importancia para Portugal, al querer sustituir la pérdida de su colina más preciada, Brasil, por una franja colonial africana, de Angola hasta Mozambique. A pesar de esto, el ultimátum inglés acabó con la esperanza que tenía la monarquía en ese momento: fortalecer la nación y no sucumbir en el intento. De cierta forma esto representó la consumación de todos los problemas vividos desde inicios de siglo –tres invasiones francesas, la independencia de Brasil e intentos fracasados de revolución– generando un exacerbado patriotismo en la población y favoreciendo al Partido Republicano, visto como una posible alternativa a la monarquía, ya que ésta era culpada de todos los males que afligían al país, y que llevaría a la instauración de la República el 5 de octubre de 1910.
II
Aun con la llegada al poder del Partido Republicano, la idea de decadencia seguía vigente en la sociedad portuguesa. Es por esto que surgieron grupos de intelectuales para ofrecer al nuevo gobierno una ideología propia capaz de impulsar el cambio cultural y social del país. La Renascença Portuguesa liderada por Teixeira de Pascoaes, Leonardo Coimbra, Álvaro Pinto y Jaime Zuzarte Cortesão fue el primer movimiento que ofreció algo de renovador y fecundo a la Revolución republicana.
Como asociación, con sede en Oporto y fortalecida en Coímbra y Lisboa, se proponía realizar intensas actividades culturales por medio de la publicación de libros, realización de conferencias, exposiciones, conciertos y, sobre todo, la creación de universidades populares; no obstante, es la revista A Águia la que daría identidad al movimiento.
En la revista participaron grandes escritores de la primera mitad del siglo XX portugués como Mário Beirão, Afonso Lopes Vieira, Afonso Duarte, António de Sá-Carneiro, Augusto Casimiro, Sampaio Bruno, Fernando Pessoa, entre otros. Sin embargo, tiempo después algunos adherentes a ésta se sintieron incómodos por la visión de Pascoaes y Coimbra con relación a la transformación de Portugal. El más claro ejemplo es el de Fernando Pessoa, quien al llegar de África del Sur comenzó a colaborar en la publicación, pero después, junto con Mario de Sá-Carneiro, se aparta para formar la revista Orpheo.
El renacer del espíritu portugués se basaba en el nacionalismo, combatía toda influencia extranjera que atentara contra el carácter étnico y veía como única salida la formación moral y educativa del pueblo bajo una esencia totalmente lusitana. Se quería hacer de Portugal una nación única e independiente de Europa y sólo podría alcanzar esa distinción al enfrentar las vicisitudes con ingenio creador. Así lo expresó Pascoaes en su texto El espíritu lusitano o el Saudosismo:
Hacer revivir en el pueblo portugués el alma portuguesa es lo que nosotros soñamos, porque tal cosa es imprescindible para que Portugal viva entre los otros países, una vida propia y bella, independiente; por lo tanto, […] las naciones pequeñas sólo pueden oponer a las tendencias absorbentes de las grandes naciones, como defensa de su independencia, el carácter, la originalidad de su espíritu activo y creador, la autonomía moral[1].
La finalidad del movimiento era levantar el ánimo luso por medio de la exaltación de la raza lusitana, planteada por Teófilo Braga en su libro Tendências da filosofía contemporânea. Para enfrentar la problemática social, Pascoaes emprendió la búsqueda de una guía capaz de llevar a la renovación del espíritu del país y el motivo lo encontró en la palabra saudade «el verbo del nuevo mundo portugués», definida en la primera entrega de la revista A Águia en 1912[2]:
La Saudade es Viriato, Afonso Henriques y Camões, desmaterializados, reducidos a un sentimiento puesto en la extrema tensión del alma. La Saudade es la propia sangre espiritual de la Raza; su estigma divino, su perfil eterno[3].
Esta frase llega en un momento donde se buscaba tener apoyo moral para eliminar el estigma de decadencia en la sociedad y, al introducir a tres personajes importantes de la cultura portuguesa, deja en claro la importancia del pasado como fuerza motora para darle al país una nueva Era Lusiada, donde Portugal diera por segunda vez alguna cosa nueva a las civilizaciones europeas[4].
Los textos pertenecientes a la corriente Saudosista –principalmente poemas– están impregnados de futuro. Se menciona constantemente la muerte como augurio de un destino prometedor, el ave fénix que renace de sus cenizas está presente en las obras renacentistas. La utilización del nombre e imagen del águila en la revista exhibe el ideal de llevar a la sociedad a un nuevo horizonte porque una etapa histórica habría terminado con el fin de la monarquía, y después, con la instauración de la República; las arcas deberían de ser llenadas poco a poco con la finalidad de iniciar y mantener nuevamente la grandeza y el orgullo cultural:
En el principio era Esperanza. Su vuelo, a través de un espacio ideal, se va corporizando en recuerdo, a lo largo del espacio concreto. El Espíritu y la Materia son las dos caras del Enigma: la naturaleza inicial, diabólica, y la naturaleza divina y final. Transmutar lo demoniaco en divino, he aquí nuestro ideal, que consiste en el campo patriótico, en elevar el creador animal e individual a criatura espiritual[5].
La criatura animal que alcanza por medio de la saudade la salvación se encuentra en el libro Regreso al paraíso de Pascoaes. Una historia parecida a La Divina Comedia, donde del canto I al IV se describe el recorrido de Adán y Eva en el infierno, después de ser expulsados del paraíso; el viaje de la pareja hacia la Tierra, hacia el «nuevo mundo» se desenvuelve en la segunda parte; y en la tercera se describe el día del juicio final y el retorno de Adán y Eva al paraíso. Durante el poema la saudade es la esperanza el principio redentor para expiar sus pecados y regresar así al Edén.
La saudade, el sentimiento-idea, se convierte en una salvación para la pareja de desterrados; el principio de redención, «la mística Saudade, la Virgen nueva, la madre de un nuevo dios»[6] es la única salida posible del infierno que les ha tocado padecer. Adán y Eva son la sociedad portuguesa en búsqueda del paraíso luego de pasar por un sinfín de problemas que, después de haber sido humillados por los designios del tiempo, confiarían a la saudade la misión de mudar el sentimiento de pérdida en sueño de victoria.
Teixeira de Pacoaes fue el poeta-filósofo que necesitaba Portugal en ese momento. El hombre capaz de unir las dos disciplinas y materializarlas en la Saudade[7], reivindicada por los portugueses como única e intraducible, mas esto es por los sucesos históricos que los mismos portugueses han enclaustrado en ella. La saudade contiene toda la historia de un pueblo y es por ello que una traducción fiable del término siempre ocasionará problemas al traductor. Uno de esos momentos necesarios para tener una aproximación a la palabra es el Saudosismo, que la posicionó como una alternativa al caos originado en el cambio de siglo y que vio en ella no sólo un pasado de grandeza, sino el reencuentro de su pasado en el futuro.
NOTAS
[1] Citado en: Maria das Graças Moreira de Sá. «Eduardo Lourenço: Teixeira de Pascoaes e a Saudade», documento PDF, http://www.eduardolourenco.com/6_oradores/oradores_PDF/Maria_das_Gracas_Moreira_de_Sa.pdf, consultado el 29 de septiembre de 2010.
[2] Cabe destacar que en esta fecha se inaugura la segunda serie de la revista, ya que ésta había nacido en 1910 bajo la dirección de Álvaro Pinto.
[3] R. Lind, Teoria poética de Fernando Pessoa. Citado en: Andrés Ordóñez, Fernando Pessoa un místico sin fe, México, Siglo XXI editores, 1991, p.48.
[4] «O Espírito Lusitano ou o Saudosismo», en A Saudade e o Saudosismo (Dispersos e Opúsculos) de
Teixeira de Pascoaes, Lisboa, Assírio & Alvim, 1988 p.44. Citado por Maria das Graças Moreira de Sá, Op.cit.
[5] Teixeira de Pascoaes. A Arte de Ser Português. Citado en Pinharanda Gomes. A «Renascenca Portuguesa», Teixeira Rêgo. ICALP, Colecção Biblioteca Breve, volumen 87, 1984, p. 20.
[6] Teixeira de Pascoaes. Regresso ao Paraíso. Citado en Juliana Yokoo Garcia «Regresso ao Paraíso, de Teixeira de Pascoaes: do “trabalho épico” como reabilitação da epopéia», Revista eletrônica de crítica e teoria de literaturas, Artigos da seção livre, PPG-LET-UFRGS, Porto Alegre, vol. 04 N. 01, enero-junio 2008, p.6.
[7] En la mayoría de los poemas o ensayos de Teixeira de Pascoaes utilizaba la palabra con mayúscula otorgándole un sentido mayor que una simple palabra.
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Gustavo Yizreel Sánchez Marcial (Mineral de Pozos, Guanajuato. 1986) es estudiante de la licenciatura de Comunicación y Periodismo en la FES Aragón. Es miembro del Consejo editorial de Cuadrivio.












