Del periodismo de investigación al periodismo de inmersión

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En el mundo del blog, el internet, la velocidad y los teléfonos inteligentes ¿Existe aún espacio para el periodismo de investigación en México? ¿Dónde se desarrolla? ¿Quién lo hace?

 

 

María de los Ángeles Cruz Alcalde

 

La presencia de grandes reportajes –o reportajes profundos, o reportajes de investigación, o aquellos que sobresalen por su precisión– es cada vez más escasa en los diarios de gran circulación; más notoria es su incursión en revistas semanales, quincenales o mensuales. La tendencia actual es publicar estas investigaciones como libros. Son las empresas editoriales las que se interesan más por este tipo de textos que las propias instituciones periodísticas.

Los motivos van de lo económico a lo político, pasando por la precaria formación profesional de los reporteros y por el desinterés de los directores de los diarios que, como empresarios que son, le otorgan un valor diferente a la información. El reportaje implica, pues, un trabajo laborioso, complicado y arduo que no cualquier reportero está en posibilidad de desempeñar con éxito cada día; luego, entonces, es más rentable vender espacio para la publicación de publicidad.

En mi experiencia docente me he encontrado con un buen número de alumnos que, al llegar al sexto semestre de la licenciatura, no conocen los textos periodísticos clásicos que han marcado las directrices de las disertaciones académicas y de las discusiones de los profesionales. Estar a más de la mitad de la carrera y no haber leído A Sangre Fría de Truman Capote, investigación minuciosa sobre el asesinato de la familia Clutter en Holcomb, Kansas el 15 de noviembre de 1959; o no conocer la importancia de Bob Woodward y Carl Bernstein, reporteros del Washington Post y sus revelaciones sobre el «caso Watergate» que provocaron la dimisión del presidente Richard Nixon el 8 de agosto de 1974, nos hace reflexionar sobre la necesidad de retomar algunos textos clásicos para ser analizados a la luz de los teóricos actuales que se ocupan del estudio del periodismo y su función mediadora entre la realidad y el público, esto es, el periodismo como constructor de la realidad social.

Varios autores modernos afirman que los mass media son los constructores de la realidad social. Sin embargo, para comprender y reflexionar sobre la envergadura del quehacer del periodismo, en especial el interpretativo, en la construcción de la realidad social, es obligatoria la lectura de textos como La construcción de la noticia de Miquel Rodrigo Alsina, Teoría del Periodismo de Lorenzo Gomis y La realidad construida en el periodismo. Reflexiones Teóricas de María de Lourdes Romero Álvarez.

La construcción de la realidad social y su significación son producto de un proceso constante de selección, de jerarquización de hechos, datos, testimonios tomados de la realidad. Selección que responde a la misión de informar y explicar sustentada en una investigación periodística profunda, formal y similar a la investigación en ciencias sociales. El reportero le otorga preeminencia a los acontecimientos fundado en sus conocimientos profesionales y, especialmente, porque reconoce las relaciones y las implicaciones de los hechos que constituyen la realidad, sin desprenderse de su naturaleza humana, de su subjetividad.

El periodismo interpretativo se encarga, en esencia, de investigar intensivamente esos hechos con el fin de explicar a los receptores el significado y el contexto en que se generan, es decir, el reportero percibe los hechos desde su punto de vista; los maneja aplicando las técnicas, los conocimientos y métodos propios de la investigación periodística; los comprende; se los explica y, finalmente, los relata con su muy particular forma de narrarlos. Todo lo realiza sin la posibilidad de despojarse de su subjetividad y de su estilo.

En la actualidad se ha renovado la necesidad de impulsar al periodismo de investigación traducido en su mejor representante: el reportaje; sin embargo, actualmente su difusión ha elegido los libros para dar explicación clara del complejo acontecer político, económico y social prevaleciente en el concierto mundial y en México, y, además, promover el compromiso periodístico de explicar, contextualizar y dar significación a lo que día con día sucede frente a nuestros ojos.[1]

Para ejemplificarlo, pueden mencionarse, entre muchos otros, las obras de periodistas comprometidos con el periodismo de investigación: Ryszard Kapuściński, Günter Wallraff, Gabriel García Márquez, Arturo Pérez-Reverte, Darío Fritz, periodistas extranjeros, y a los mexicanos María Idalia Gómez, José Gil Olmos, Anabel Hernández García, Raymundo Riva Palacio, Humberto Padgett, Eduardo Loza, Daniel Lizárraga, Álvaro Delgado y Sergio González Rodríguez.

El reportaje profundo, gran reportaje o de investigación, es un género interpretativo, su principal objetivo es investigar con profundidad los hechos para explicar, dar contexto y significación a la realidad, es decir, relacionar un hecho con otros que se suceden simultáneamente y con algunos acontecimientos que han sucedido en el pasado (antecedentes) o con los que se prevén. Es un género interpretativo porque es el periodista, con su naturaleza humana, quien investiga, organiza, valora, jerarquiza y da coherencia a los hechos para contarlos en una historia, a su muy particular manera, explotando toda su creatividad.

 

Lo científico en la investigación periodística

La interpretación comienza cuando el reportero, quien percibe y comprende la realidad, selecciona un acontecimiento significativo para ser investigado, explicado y exhibido ante la sociedad. Además establece su relación con hechos acaecidos con anterioridad y con los consecuentes. La interpretación consiente un significado simbólico para entender el contexto o marco teórico de referencia y así aproximarse a lo que ocurre en el mundo. También aporta una versión compendiada, organizada y ponderada de la realidad presente y cotidiana, subordinada, siempre, al espacio y al tiempo de su difusión.

María de los Ángeles Cruz Alcalde menciona que: «la realidad social que construyen los noticiarios televisivos es más selectiva que la que construye un periódico, porque la televisión por la restricción del espacio (tiempo), elige los principales asuntos de todos los considerados por la agenda de los medios; mientras que el periódico tiene la posibilidad (tiempo y espacio) de elegir además otros acontecimientos, por lo que la reconstrucción de la realidad diaria abarca un número mayor de sucesos nacionales e internacionales aunque no gocen del mismo grado de relevancia.»[2]

Investigar proviene de dos vocablos latinos in que significa adentrarse, ir en busca y vestigium huella o antecedente. Investigación científica es pues el proceso mediante el cual pretende obtenerse información relevante, imparcial y fidedigna de un tema determinado, con la aplicación de métodos y técnicas que permiten ampliar, verificar, corregir o aplicar los conocimientos adquiridos.[3]

Eduardo Ulibarri en Idea y vida del reportaje, establece con mucha claridad las similitudes entre la investigación científica, la social y la periodística. Su disertación sustenta inmejorablemente la seriedad y cientificidad de la investigación que se realiza para el gran reportaje. Lectura por demás insustituible para determinar el valor científico social del trabajo del reportero. De ahí que tanto los métodos como las técnicas de la investigación social se apliquen al proceder del reportaje, el proceso de investigación periodística es muy similar al método científico.

Sin duda, el método que se sigue en la producción de un reportaje es equivalente al de las ciencias sociales, es la respuesta que el periodismo escrito (aunque hay casos aislados de reportajes en medios electrónicos), da a la inmediatez, ahora diríamos simultaneidad, con que la noticia da la vuelta al mundo a través de la radio y la televisión. Recordemos cómo fuimos testigos a través de la televisión, en el momento de ocurrir, del impacto del avión comercial en la segunda torre gemela del World Trade Center de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001. Un ejemplo más: el derrumbe de la estatua gigantesca de Sadam Husein en 2003.[4]

La investigación es la esencia del reportaje para explicar los hechos del acontecer cotidiano. Por tal motivo, es posible distinguir cuatro momentos en la elaboración de un reportaje: la concepción del proyecto de trabajo, el proceso de la investigación, el análisis y la valoración de los datos recabados y la etapa prominente: la estructura y redacción.

 

Es hora de contar la historia con creatividad

La interpretación llega a su fin cuando la historia es contada. Para ello, dice Lourdes Romero, «es necesario redactar la historia. Reducir un hecho al lenguaje equivale a la redacción del hecho como noticia. El lenguaje es el único medio de captar la realidad que permite aislar dentro de ella algunos hechos y mediante un procedimiento de redacción convertirlos en noticia. Al definir el hecho en términos verbales, la interpretación de la realidad se vuelve selectiva, ya que el lenguaje no puede dar cuenta de la realidad sin caracterizarla, es decir, sin escoger unos aspectos y olvidar otros.»[5]

Susana González explica que «la significación de la realidad en la construcción del discurso periodístico implica además del proceso de conocimiento de la realidad, el proceso creador, un proceso mental que involucra, por un lado, a la construcción lingüística, a las formas del pensamiento y a la composición discursiva, y, por el otro, al proceso de significación del acontecer».[6]

Ese proceso creador se refiere a la distribución de los datos por medio del lenguaje en la redacción del reportaje. Para redactarlo no existe un boceto único (como el esquema de la pirámide invertida) ni un instructivo que muestre al periodista cómo relatar su historia; la creatividad y el estilo con que se escribe un reportaje son exclusivos de cada redactor, con la única restricción de respetar las cualidades del estilo periodístico: sencillez, claridad y precisión. La redacción implica una actividad mental que organiza jerárquicamente los hechos o las ideas para construir un escrito. En el reportaje se toman en cuenta los objetivos planteados, la hipótesis de trabajo y los factores de interés periodístico para definir el orden de narración de los hechos.

Hay varios textos que pueden ayudar a desarrollar la creatividad en la redacción de relatos periodísticos, entre ellos destaca Periodismo y Creatividad de Kevin Hall y Ruth Merino. Un texto muy recomendable para esta tarea es La realidad construida en el periodismo de Lourdes Romero Álvarez. La autora presenta recursos útiles para la escritura, especialmente, de crónicas y reportajes, también explica los tipos de narrador y el tan polémico uso de la primera persona. Describe la mejor manera de organizar el tiempo de la diégesis, echando mano de las anacronías (analepsis, prolepsis) para dar la sensación de simultaneidad propia de la realidad a pesar de la linealidad del lenguaje, para ello, presenta conceptos como relato marco y metarrelato. Revela los recursos de credibilidad que el periodista tiene a su alcance para superar la propia naturaleza subjetiva e insertar el discurso ajeno, sea de un documento o de un entrevistado.

 

Algunas muestras de periodismo de investigación y de inmersión

El reportaje escrito es el género idóneo para ostentar los resultados de una investigación profunda conformada por el análisis y la explicación de los acontecimientos frente a la inmediatez de los medios electrónicos para informar de los sucesos nacionales e internacionales más importantes del día. Al presente, estos trabajos se publican como libros.

Para Antonio López Hidalgo y María Ángeles Fernández Barrero (autores españoles, cuya lectura es ineludible), el periodismo de inmersión es un periodismo de calidad, especializado y comprometido, cuyo objetivo es desenmascarar la realidad en los diversos ámbitos del quehacer humano. Lo considera la opción para cambiar el mundo y reivindicar al periodismo actual. Los trabajos se ven reflejados en los siguientes ejemplos:

El reconocido reportero de la revista Proceso, José Gil Olmos, después de publicar una parte de este reportaje en el semanario Proceso, decide que el libro es el medio idóneo para presentar la versión más completa de Los brujos del poder. En este texto, el autor denuncia la dependencia de nuestros gobernantes de «brujos» o de «guías alternativas» para gobernar al país. Definitivamente estas revelaciones generan decepción en los lectores, pues como ciudadanos siempre pensamos que es su preparación académica, en las mejores universidades de México y del extranjero, la que los hace las personas adecuadas para tomar las mejores decisiones y gobernar al país. El darnos cuenta que estas responsabilidades han sido influidas por las recomendaciones y consejos de esos «brujos», hace que nuestros héroes de la historia por sus ideas y sus capacidades en pro de la nación caigan de su pedestal.

Gil Olmos desenmascara a Francisco I. Madero, Benito Juárez, Plutarco Elías Calles, Miguel Alemán, la señora Sahagún, Elba Ester Gordillo, quien va hasta África Negra en busca de rituales para conservar a toda costa su poder y robarle la voluntad al presidente Zedillo y evitar ir a la cárcel.

Valentina Alazraky en su más reciente trabajo publicado, México Siempre fiel, a través de ella misma como fuente primaria, pues cubrió los casi treinta años del pontificado de Juan Pablo II, y una investigación basada en muchas entrevistas, narra los viajes del Pontífice a México. A la par de esta narración, explica los momentos históricos de «los cinco diferentes Méxicos» que visitó el Papa, es decir, contextualiza y da significación a cada uno de estos viajes en los que la reportera lo acompañó. Además, Alazraky añade color con sus propias anécdotas que, definitivamente, acercan el texto a los lectores.

Ryszard Kapuściński muestra con claridad las particulares del periodismo de inmersión cuando subraya la importancia de cumplir con su compromiso social y profesional en sus libros Los cínicos no sirven para este oficio y Encuentro con el otro. Todos los trabajos periodísticos de Kapuściński se caracterizan por una investigación documental muy profunda, ya que para escribir una hoja debe haber leído cien y sobre todo la experiencia de vida: conocer el lugar en el que se desarrollan los hechos y hablar con todas las personas involucradas, generar empatía con los otros. Así que es obligatorio leer los libros mencionados y, también, los que son ejemplo de buenos reportajes con todas las características del género rey del periodismo: Ébano, El Emperador, Un día más con vida, La guerra del futbol, El Sha o la desmesura del poder, entre otros.

La corrupción azul, trabajo ganador del Premio Debate de libro reportaje 2008, es otro ejemplo de periodismo de precisión cuya virtud es el análisis e interpretación de documentos que a simple vista no contienen dato alguno, pero que en las manos y a los ojos de Daniel Lizárraga desenmascaran y denuncian el despilfarro de dinero que expresidentes y secretarios de Estado han hecho de las contribuciones de todos los mexicanos.

En su libro El yunque. La ultraderecha en el poder, Álvaro Delgado investiga minuciosamente el comportamiento de diversos grupos de derecha en México, para luego explicar el ascenso de éstos a Los Pinos en el año 2000. Se ocupa, además, de revelar el origen, la estructura y la naturaleza de «el yunque» como organización nacional de ultraderecha.

El libro Con la muerte en el bolsillo, Premio Planeta de Periodismo 2005, es un corolario de la exhaustiva investigación que María Idalia Gómez y Darío Fritz realizan sobre una porción de la realidad que en los últimos años ha ganado más espacio en todos los medios informativos: el narcotráfico y sus implicaciones, los cárteles, el poder, las autoridades, los políticos, los policías y la corrupción. Al reconstruir este segmento de la realidad, los autores aprovechan todos los recursos discursivos para contar seis historias y explicar el fenómeno del narcotráfico, problema creciente que aqueja a la sociedad.

Fin de fiesta en los Pinos es un reportaje conformado por un conjunto de textos independientes que tienen como hilo conductor la fastuosidad, la ostentación y el despilfarro con que vivió el matrimonio presidencial. Anabel Hernández García presenta el fruto de una investigación muy profunda, basada fundamentalmente en los testimonios de más de 120 entrevistados. La autora denuncia como la familia Fox Sahagún deja la residencia oficial de Los Pinos igual que los huéspedes anteriores, con las manos llenas y las arcas nacionales, vacías. Con ello evidenció cómo el presidente que logró la alternancia y terminó con la hegemonía del PRI, resultó también partidario de la corrupción y olvidó sus promesas de campaña.

En La familia presidencial, Anabel Hernández desenmascara el enriquecimiento inexplicable de los miembros de la familia Fox Sahagún, de la misma forma que lo hicieron por años los presidentes priístas, sus familias y sus amigos. También deja al descubierto la falsedad de los discursos de Vicente Fox, en los cuales la transparencia, la honestidad, su postura totalmente en contra de la corrupción gubernamental y en pro del cambio que significaría la alternancia fueron su bandera de campaña y de gobierno.

Un último ejemplo es Huesos en el desierto de Sergio González Rodríguez. El autor realiza un gran esfuerzo para encontrar sentido y una explicación a los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua. Con este trabajo no sólo demuestra su preparación y su conocimiento de los métodos y técnicas de investigación periodística, sino también de su responsabilidad profesional para desentrañar un asunto que tiene fuertes implicaciones políticas, sociales y que incluso puso en riesgo su vida.

El reportaje sigue siendo el género por excelencia, ya sea en forma de libro, como los ejemplos antes mencionados, o por entregas en diarios y revistas. Alejandro Iñigo aún publicó por entregas el reportaje Memorias de un policía: la renovación moral en el periódico Excélsior del 22 de diciembre de 2003 al 30 de enero de 2004.

Es innegable que en la elaboración de reportajes la creatividad, la especialización, la responsabilidad profesional y la ética periodística no se confrontan, por el contrario, se complementan y juntas permiten hacer un mejor periodismo explicativo, de denuncia que produce discursos que satisfacen las necesidades informativas de la sociedad.

 

Bibliografía

Cruz Alcalde, María de los Ángeles, «Investigación y creatividad en el discurso interpretativo», en Géneros peridísticos. Reflexiones desde el discurso. México, FCPyS, UNAM, 2012.

Echevarría Llombart, Begoña, El reportaje periodístico Una radiografía de la realidad. Cómo y por qué redactarlo, Sevilla, Colección Periodística, ediciones y publicaciones Comunicación Social, 2011.

García, Dora, Metodología del trabajo de Investigación, México, Trillas, 1998.

Gomis, Lorenzo, Teoría del periodismo. México, Paidós, 1991.

González Reyna, Susana, «La significación de la realidad en la construcción del discurso periodístico», en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales No. 155, México, FCPyS, UNAM, enero-marzo 1994.

López Hidalgo, Antonio y María Ángeles Fernández Barrero, Periodismo de inmersión para desenmascarar la realidad, Comunicación Social ediciones y publicaciones, Salamanca, 2013.

Alsina,Miquel Rodrigo, La construcción de la noticia. Barcelona, Paidós, 1989.

Romero Álvarez, Lourdes, La realidad construida en el periodismo. Reflexiones Teóricas. México, UNAM, Miguel Ángel Porrúa, 2006.

Simpson, Máximo, «Reportaje, objetividad y crítica social. El presente como historia», en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. México, No. 86 y 87, FCPyS, UNAM, octubre 1976-marzo 1977.

Ulibarri, Eduardo, Idea y vida del reportaje, México, Trillas, 1994.

Watzlawick, Paul et al., La realidad inventada. Barcelona, Gedisa, 2005.

 

Notas

[1] Véase María de los Ángeles Cruz Alcalde, «Investigación y creatividad en el discurso interpretativo», en Géneros Periodísticos. Reflexiones desde el discurso, p. 56.

[2] Ibídem, p. 60

[3] Véase Dora García, Metodología del trabajo de Investigación, México, Trillas, 1998, p. 11-12.

[4] Véase M. A. Cruz, op. cit.,p. 62.

[5] Lourdes Romero, La realidad construida en el periodismo. Reflexiones teóricas, p. 18 y 19.

[6] Susana González Reyna, «La significación de la realidad en la construcción del discurso periodístico», en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, p. 80.

 

 

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María de los Ángeles Cruz Alcalde (México) es licenciada en Ciencias de la Comunicación y maestrante en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), UNAM. Fue miembro del Consejo de Redacción de la Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales de febrero de 1995 a diciembre de 2001. Es profesora titular de materias del Eje de Redacción y Géneros Periodísticos así como en la Opción Terminal de Periodismo en la FCPyS.

 

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

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