La magia de la cantera
Los clubes de futbol suelen confundir chequera con éxito deportivo, y basan sus resultados en la contratación de figuras consagradas. Leonard H. Waldman demuestra, a partir del ejemplo del FC Barcelona (acaso el mejor equipo del mundo), que, por el contrario, la clave se encuentra en el desarrollo de una cantera sólida y en la voluntad de ver germinar un proyecto a mediano plazo
Leonard H. Waldman
En los últimos años el mundo ha visto millones y millones de dólares moverse en torno al futbol, muchos de los cuales han sido invertidos por los grandes clubes europeos en los fichajes de los jugadores más codiciados del mundo. Comenzando por las transferencias de Luis Figo, Zinedine Zidane, Ronaldo, y más recientemente, Cristiano Ronaldo, Kaká, Fernando Torres, Zlatan Ibrahimovic, entre otros, se han movido más de 350 millones de dólares (solamente de las mencionadas). Sin embargo, el equipo más ganador del momento, el Barcelona, que busca formar una dinastía y está entrando entre los mejores equipos de la historia, ha logrado conseguir todos los honores que ha disputado con base en su cantera y su academia de futbol, más que en invertir millones y millones de dólares en jugadores consagrados (aunque lo ha hecho, pero no basa sus esquemas en eso). El mérito que tiene un proyecto como el del club catalán es mucho mayor a cualquier otro, y ha puesto un ejemplo al mundo de cómo se lleva a cabo un proyecto que rinde frutos a nivel de selección nacional y a nivel de club.
El auge que ha conseguido el Barcelona en los últimos años con jugadores que ellos mismos desarrollaron desde jóvenes dentro del club (como es el ejemplo de Lionel Messi, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Gerard Piqué, Carles Puyol, Víctor Valdés, Serio Busquets y Pedro Rodríguez, entre otros), ha hecho que muchos clubes alrededor del mundo busquen emular el éxito obtenido por el Barcelona invirtiendo más dinero en su academia que en jugadores consagrados, estableciendo como base una educación futbolística dentro del club, que al mismo tiempo se transforme en una identidad que ligue sentimentalmente al equipo con el que se irá desarrollando.
Desde que Barcelona ha transformado sus inversiones de cantera en trofeos, muchos equipos a lo largo del continente han intentado hacer lo mismo. En México tenemos a Pumas, Chivas, Atlas e incluso América (aunque en menor extensión), que buscan desarrollar a sus jugadores y darles el privilegio de obtener experiencia en lugar de contratar refuerzos extranjeros. A pesar de que los proyectos de estos equipos tienen varios defectos, y siguen viéndose estancados a veces por el sistema de competencia mexicano, ya se han visto algunos resultados: Javier el Chicharito Hernández, Pablo Barrera y Efraín Juárez son los últimos ejemplos de dichos proyectos, y son jugadores que ya están viviendo una experiencia futbolística en Europa. En Argentina, por ejemplo, donde el desarrollo de jugadores siempre ha sido una de las bases del éxito del país en la disciplina, se puede observar que los clubes están intentando retener a sus jugadores de academia más tiempo que antes, cuando buscaban venderlos inmediatamente después del debut para generar más dinero (algunos equipos lo siguen haciendo, pero hay otros que han preferido desarrollar a sus jóvenes todavía más para que exporten un jugador de mejor calidad).
En Inglaterra se pueden ver ambos lados de la moneda. Mientras que el Manchester City busca sólo contratar jugadores consagrados en un intento desesperado por ganar la liga y expandir el nombre del club, otros como el Manchester United y el Arsenal han preferido quedarse con sus proyectos de desarrollo de jóvenes. Estos dos equipos utilizan sus fondos para contratar a talentosos jugadores con potencial (generalmente menores de 20 años) para integrarlos a su cantera y a su designio, y así llevarlos bajo su política de desarrollo que tantos frutos les ha rendido en lo futbolístico y en lo económico (por ejemplo, Cristiano Ronaldo, quien fue comprado por el United a los 18 años de edad por 15 millones de dólares, y fue vendido seis años después al Real Madrid por más de 100 millones, habiendo ya ganado una extensa cantidad de títulos).
Para los fanáticos del futbol no hay nada como ver al equipo amado ganar un trofeo con los jugadores que se han criado dentro del club, y que en muchas ocasiones sienten una pasión tan grande como la del aficionado. El mérito de estos espacios, al mismo tiempo, es mucho mayor que el de los que buscan «comprar» todos los trofeos tan sólo invirtiendo en jugadores establecidos y ponerlos en una cancha esperando a que jueguen solos, como si fuera un videojuego.
El decoro es muchísimo más grande para los que se toman la molestia de hacer un proyecto futbolístico como el del Barcelona, ya que requiere de mucha paciencia y buen juicio. Éstos, carentes en México, rinden más frutos tanto a nivel de selección como a nivel de club. Primero que nada, no se hacen de un día para otro, puesto que la formación empieza desde que el joven ingresa a la academia o cantera de un club, hasta que se consolida en primera división; posteriormente, se debe saber que no gana títulos inmediatamente, toma su tiempo, esfuerzo y dedicación, pero paga en todos los aspectos. No hay más que ver el proyecto del Barcelona, que fue tan fructífero que está ya buscando formar una dinastía y entrar en los libros de historia del futbol, incluso la selección española ganadora del mundial de Sudáfrica 2010 tuvo como base jugadores del club Catalán. Todo el mérito debe de irse a los directivos que iniciaron ese proyecto y se apegaron a él, y a los jugadores por confiar en el proyecto, ya que hay muchos que cuando ven que no se ganan trofeos deciden cambiar de rumbos, a pesar de estar a la mitad de una transición o de algo a largo plazo.
No hay nada que pueda reemplazar la magia que otorgan las canteras y academias futbolísticas cuando levantan un trofeo, es probablemente lo más cerca que el aficionado se puede sentir a un trofeo.
Esta casi utopía deportiva en nuestro país debería ser adoptada por más clubes, para poder crecer futbolísticamente en México, para dar otro gran paso en este deporte.
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Leonard H. Waldman (ciudad de México, 1990). Es amante del futbol, especialmente el inglés desde los cuatro años, por la influencia de su padre. Fundador y columnista del blog online «Trequartistai», además de contribuir en la web británica «Bagsy Not In».












