Crónica de una ley muerta anunciada
Publicado el 05. oct, 2014 por Cuadrivio en Cuadrivio proteico
(Y un rescate mientras tanto)
La ciudad de México se cobra la buena fortuna de unos con la miseria de otros. De entre las víctimas del hambre, la violencia, la persecución y la muerte, hay un grupo especialmente vulnerable: los perros, que se venden a granel legal o informalmente, para acabar abandonados en la calle o esperando el final en la perrera. Leslie Solís, acompañada de un caso de cuatro patas, relata el renacimiento y deceso de la nueva Ley de Protección Animal, que reunió las preocupaciones, los intereses encontrados, la desinformación y la esperanza de los ciudadanos de la capital mexicana.
Leslie Solís
La siguiente crónica está basada en hechos reales, y escrita tal como recuerdo que sucedieron. Si alguna parte de la información presentada aquí no corresponde exactamente con lo que de verdad sucedió, pido una disculpa de antemano. Sin embargo, cualquiera que se dedique a la tarea de investigar sobre el tema estará de acuerdo conmigo en que es difícil saber lo que realmente pasó con la nueva, y ya extinta, Ley de Protección Animal.
La Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó a finales del mes de abril de este año la reforma a la actual Ley de Protección Animal, decretada desde 2002. La reforma contenía algunas propuestas que llamaron la atención de los que tienen, cuidan, crían o venden animales de compañía.[i] De lejos, y para la gente ajena al tema del bienestar animal,[ii] esta nueva ley parecía una medida excéntrica para el control y la tenencia responsable de perros y gatos, pero para la mayoría de los locos de los perritos,[iii] a primera vista, representó un avance esperanzador en la lucha por acabar con el abandono y el maltrato animal. Aunque aún faltaba la aprobación del gobierno del Distrito Federal, en caso de ser publicada, la ley entraría en vigor en enero de 2015.
Esta es la crónica de cómo una ley se anunció y generó controversia en sitios de internet y redes sociales durante tres meses; tres meses en los que al final no se logró nada en el campo legal, pero que, en la práctica, sí fueron el tiempo suficiente para rescatar, rehabilitar y darle un hogar a un perrito abandonado.
1 de mayo de 2014
Será obligatorio registrar a perros y gatos en el Distrito Federal
(Noticia compartida en redes sociales)
Al parecer, la controversia de esta nueva ley inició con el anuncio de la obligación de registrar a perros y gatos en un padrón oficial por medio de un microchip con su nombre, raza, edad, estado de salud, así como el nombre y el domicilio del propietario. Los que estaban a favor argumentaban que una medida así, sin duda, ayudaría a controlar y castigar el abandono y el maltrato. Los que estaban en contra explicaban cómo esa obligación podría resultar perjudicial para los dueños de animales.
Al mismo tiempo que esto se anunciaba, encontré a Barbarito debajo de un tractor descompuesto, a un lado de la carretera. Por la desnutrición y el desgaste de sus uñas, creo que corrió detrás del vehículo que usaron para abandonarlo en esa carretera uno o dos meses atrás. Tal vez si esa nueva ley de protección animal hubiera existido entonces, su dueño anterior no se hubiera atrevido a abandonarlo de ese modo. O sí, pero una vez en un centro de control animal,[iv] hubieran revisado su chip y lo hubieran devuelto a su dueño, junto con una multa por descuido.
3 de mayo de 2014
El chip para registrar mascotas costará alrededor de 20 pesos
(Noticia publicada en un periódico digital)
En algún lugar de la red, imposible ya de rastrear, surgió un comentario que detuvo el entusiasmo de los animalistas:[v] alguien aseguró que el costo de esos microchips de registro sería de alrededor de mil pesos por cada uno. Lo que al principio parecía una buena nueva ley resultaba ahora una medida absurda y perjudicial para las personas con más de un perro, personas de escasos recursos y sobre todo para los rescatistas[vi] que mantienen y cuidan a varias decenas de perros con sus propios medios. «Otro golpe más a la ya difícil tarea de rescatar, rehabilitar y buscar hogar para todos esos perros que viven abandonados en la calle», fue uno de los comentarios con más likes en una de las publicaciones en Facebook que compartían información sobre esta nueva ley. El pánico cundió lo suficiente como para que uno de los diputados promotores de esta nueva ley saliera a explicar que él ya había investigado el costo real de este chip y estimaba que sería de alrededor de veinte pesos. También aprovechó para aclarar que en ningún punto de la nueva ley se establecía el cobro de tenencia de mascotas, como lo habían denunciado algunas páginas que se crearon para informar a los usuarios acerca de los perjuicios de esa nueva ley.
Mientras se aclaraba que el chip no sería costoso y que esta nueva ley no representaría un gasto mayor para los que tienen animales, llevé a Barbarito a una revisión médica. Le diagnosticaron una infección en la piel. Me dijeron que tenía que aplicarle un medicamento, pero antes necesitaba un buen baño para quitarle la mayor cantidad posible del aceite para motor que cubría su pelo, y me recomendaron a una rescatista que se dedicaba a bañar perritos a domicilio. El día que vino a ayudarme, la rescatista me platicó que ella tenía veinte perros en su casa; los había rescatado de la calle y ahora los mantenía con el dinero que ganaba ayudando a otros rescatistas a bañar a sus perros. Recordé lo del chip de veinte pesos: si la nueva ley de protección animal estuviera ya en vigor, ella y los demás rescatistas tendrían que registrar a cada uno de sus perros y, aun con un costo módico por cada chip, eso representaría tener que trabajar un poco o mucho más para cumplir con la ley, tal y como muchos lo temían.
6 de mayo de 2014
La nueva ley de protección animal perjudicará a los animales que viven en la calle
(Noticia encontrada en Google)
Algunas asociaciones declararon estar preocupadas por lo que pasaría con los perros en situación de calle[vii] una vez que el registro fuera obligatorio. Sin nadie que los registrara, el gobierno tendría que retirarlos de las calles al ser ahora perritos fuera de la ley. Esta medida los volvería aún más vulnerables, ya que serían constantemente perseguidos por las perreras delegacionales, para terminar sacrificados en los centros de control animal en caso de no ser adoptados. Otras asociaciones expresaron su preocupación a través de las redes sociales por la información que circulaba en algunas páginas de internet en donde alertaban a la población sobre el hecho de que, una vez que la nueva ley entrara en vigor, los médicos veterinarios tendrían prohibido atender a perros y gatos sin registro y sin chip. Esa información, como mucha otra, no tenía una fuente confirmada.
Además de una infección en la piel, Barbarito tenía problemas para digerir su comida. Parecía que todo lo que comía le causaba malestar. Lo llevé de nuevo a la clínica para que lo revisaran y me dijeron que era probable que su intestino estuviera dañado por la basura que comió mientras vivió en la calle. (Aun sin una nueva ley de protección animal y sin la colocación de chips, los perros que viven en la calle ya tienen vidas difíciles por la falta de alguien que se haga responsable de su bienestar.)
Una de las preocupaciones principales sobre el registro obligatorio era la división que se haría entre perros de primera (con chip) y perros de segunda (sin chip); aunque en estos momentos, bajo el especismo[viii] de la sociedad en la que vivimos, tenemos ya una división entre seres vivos de primera, nosotros, y seres vivos de segunda, el resto de los animales.
9 de mayo de 2014
Prohibirán la venta de animales en el D.F.
(Noticia publicada en una página de Facebook que promueve la adopción de perros y gatos)
Se difundió también que la nueva ley regularía la reproducción comercial de perros y gatos y prohibiría la venta de animales en establecimientos no autorizados, como mercados, parques, vías públicas, domicilios particulares y a través de anuncios en periódicos y páginas de internet. Eso era justo lo que muchas asociaciones estaban buscando desde hacía muchos años y a partir de ese momento fue común encontrar comentarios en blogs y periódicos digitales que defendían la nueva ley de protección animal cuando alguien la criticaba por excesiva o poco realista.
Decidí darle hogar temporal a Barbarito mientras su salud mejoraba lo suficiente para que pudiera vivir con una familia. Consideré la opción de recurrir a varias asociaciones de la ciudad con el fin de pedir su apoyo en la difusión del caso de Barbarito y de esa forma encontrar un hogar para él en el menor tiempo posible. Entré a sus páginas de Facebook y de internet y me di cuenta de que Barbarito sería uno más de los muchos perritos que esperan que alguien tome la decisión de llevarlos a casa. Me pareció que no había suficiente respuesta de las personas; muy pocas se interesaban por algún perrito y solicitaban ser consideradas como adoptantes. Pensé en las tiendas de mascotas que venden una camada de perritos tras otra: si la gente no estuviera interesada en tener un perro, esas tiendas no tendrían tantos cachorros a la venta. Es evidente que mucha gente quiere tener un perro en su vida. Los entusiastas tienen razón en que esa nueva ley ayudaría a que la mayoría de los perritos en adopción encontraran un hogar, ya que no existiría la opción de comprar un cachorro por internet o durante un paseo en el centro comercial.
16 de mayo de 2014
Asociaciones, veterinarios y criaderos protestan en contra de la nueva Ley de Protección Animal del Distrito Federal
(Noticia leída en un portal de internet)
Cuando se difundió que otra de las regulaciones propuestas era la esterilización obligatoria de todos los perros y gatos con más de seis meses de edad, a excepción de los especímenes autorizados oficialmente para reproducción, las protestas aumentaron y llegaron a los titulares de los medios informativos de mayor difusión. En esas protestas, representantes de instituciones expertas en la crianza, cuidado y protección de perros manifestaron que esa nueva ley de protección animal estaba mal hecha y no representaría un verdadero avance en la búsqueda de la mejora de la calidad de vida de los animales, sino todo lo contrario. A pesar de manifestarse juntos, las preocupaciones de criadores, veterinarios y animalistas eran muy diferentes entre sí: a las asociaciones les preocupaba que esa ley sólo favoreciera a las grandes tiendas de mascotas, de las cuales habían evidenciado el maltrato que daban a los animales con los que comercian; los veterinarios se preocupaban por las limitaciones que el nuevo registro y las nuevas restricciones imponían a su práctica profesional y comercial; y los criadores estaban preocupados porque, desde su punto de vista, ese control tan severo sobre la reproducción de perros podría afectar la preservación de las razas de perros existentes y hasta llevar a la extinción a toda la especie.
Llegué a pensar que Barbarito era el único perro abandonado cerca de mi casa, pero desde que comencé a poner más atención a las calles, me di cuenta de que hay muchos perritos como él que deambulan por ahí y buscan entre la basura algo que les ayude a sentir menos hambre. Sólo basta dar una vuelta por las colonias con sobrepoblación de perros en situación de calle para que parezca absurdo creer que regular la reproducción y la compraventa de perros vaya a resultar en el final de la especie canina. Hay tantos perros abandonados en las calles de la ciudad que para poder acabar con el problema de las perreras llenas de perritos sin hogar, que esperan su sacrificio porque nadie se quiere hacer cargo de ellos, necesitaríamos muchos años de no permitir una cría más mientras esterilizamos a todos los que ya existen.
1 de junio de 2014
Exigen al gobierno del Distrito Federal vetar reformas a la Ley de Protección Animal (Noticia compartida en redes sociales)
A través del hashtag #PosMeAmparo, rescatistas, veterinarios, criadores y dueños de perros y gatos expresaron en redes sociales su rechazo hacia la nueva ley de protección animal. A pesar de que la ley ya había sido aprobada por la Asamblea Legislativa, el gobierno del Distrito Federal, a través del jefe de gobierno, aún podía rechazarla y no publicarla para su decreto, con lo cual no podría entrar en vigor el siguiente año. La opinión se dividió entre los que buscaban apoyo de los demás para unirse en contra de la nueva ley y los que la defendían asegurando que había intereses ajenos al bienestar animal detrás de esa campaña de lluvia de tweets, menciones y publicaciones en contra de su aprobación.
El día que el hashtag comenzó a circular en redes sociales, Barbarito mordió a uno de nuestros amigos que estaba de visita en casa. Me preocupé al pensar que pudiera convertirse en un perro peligroso para los demás. Incluso pensé que tal vez no había sido tan buena idea apresurarme a rescatarlo sin conocer un poco más de él o sin pedir ayuda a algún rescatista experto. Así como me había resultado complicado decidir si apoyar al hashtag #PosMeAmparo o no, considerar todos los pros y los contras de rescatar a un perro de la calle también requiere de mucha información y mucha reflexión. Como en todo, hay cosas que piensas que son buenas y terminan por ser malas, y viceversa, una vez que consideras lo que está más allá de lo evidente.
3 de junio de 2014
El gobierno del Distrito Federal pedirá que se modifique la nueva ley de protección a los animales
(Noticia publicada en varios periódicos digitales)
El consejero jurídico y de servicios legales del D.F. declaró que la nueva ley iba a ser revisada antes de su publicación y que se tendrían que hacer ciertas modificaciones específicas. El tiempo para publicarla se acercaba y parecía que aún no había una postura firme en el gobierno para apoyar o detener esa nueva ley. Era evidente que había muchos intereses de por medio de parte de todos los involucrados en el mundo de las mascotas, y lo que al principio parecía una iniciativa considerada y amable ahora podía terminar por convertirse en uno de los actos de gobierno más arbitrarios de los últimos años.
Llevé a Barbarito a una consulta con un experto en conducta canina. Después de observarlo interactuar con otras personas y perros, me dijo que veía posibilidades de que Barbarito se rehabilitara y pudiera convivir con los demás sin problemas. Me explicó que esa reacción agresiva fue en realidad una muestra del temor que le ocasionaban los extraños y lo desconocido. Eso me recordó el miedo que muchas personas le tenían a la nueva ley de protección animal y la incertidumbre en la que uno se encontraba al tratar de buscar información para conocer más acerca de lo que realmente se contemplaba en esa ley. Lo único que se podía encontrar eran notas informativas incompletas, datos sin fundamento compartidos en redes sociales y opiniones mal informadas.
11 de junio de 2014
GDF pide eliminar el chip para registrar mascotas y devuelve a la asamblea la nueva Ley de Protección Animal
(Noticia publicada en varios periódicos digitales)
La modificación más específica que se pidió fue la de eliminar la obligación de colocar un chip a los perros y gatos como requisito del registro. Sobre la esterilización obligatoria y la prohibición de la venta no se dijo nada más, pero se hizo una aclaración general de que había que revisar algunos puntos que parecían contradecir otros reglamentos y leyes vigentes que sobrepasaban la jurisdicción del gobierno del Distrito Federal.
Barbarito terminó con su primer módulo de entrenamiento básico sin complicaciones. Aprendió a quedarse quieto cuando se le ordena, a caminar sin estirar la correa y a sentarse para esperar algo. Su entrenador dijo que ve posible que muy pronto pueda convivir con otros perros y con extraños sin mostrarse agresivo o temeroso. Entre las personas preocupadas por la nueva ley de protección animal también se respiraba alivio. Era muy probable que, aun en caso de que se aprobara la ley, la obligación de registrar con chip a todos los perros y gatos de la ciudad no se incluiría y finalmente la ley no implicaría cambios tan drásticos en la tenencia de mascotas. Algunas personas se alegraron y otras se sintieron decepcionadas.
16 de julio de 2014
Queda sin aprobarse la nueva Ley de Protección Animal
(Noticia encontrada en Google)
A lo largo de más de diez años se ha intentado, y a veces se ha logrado, reformar y modificar la ley de protección animal original con el fin de hacerla más útil para la situación actual de los animales de la ciudad, que también ha cambiado mucho durante ese tiempo, sin embargo parece que las leyes en este país siempre serán leyes y nada más. Las acciones que se necesitan para mejorar la vida de todos los que vivimos aquí nunca llegan, a menos que cada quien decida hacerlo por su cuenta con lo que puede.
Decidí adoptar a Barbarito. De la nueva ley y de la regulación que amenazaba o beneficiaba la condición de vida de los animales de compañía de nuestra ciudad ya no se supo más.
NOTAS
[i] Forma políticamente correcta de llamar a los seres vivos que viven con nosotros y que ordinariamente conocemos como mascotas.
[ii] Creencia de que los animales, aun los que sirven para nuestro consumo, deben tener una vida con cinco condiciones aseguradas: que estén libres de hambre y sed, libres de incomodidad, libres de dolor, lesión y enfermedad, libres de expresar su comportamiento normal y libres de miedo y angustia.
[iii] Forma popular de llamar a las personas que se preocupan más que los demás por el bienestar de los animales, sobre todo por el de los perros. Esta preocupación se manifiesta de diversas formas, desde amar y cuidar a los animales hasta rescatarlos de situaciones de peligro y luchar por su protección.
[iv] También conocido como «perrera», es un lugar en donde se mantiene a los perros sin hogar capturados por la administración de la ciudad antes de ser sacrificados si nadie los reclama o los adopta en un plazo de tiempo determinado. Sirve también para proporcionar algunos servicios de salud y cuidado, como esterilizaciones, desparasitaciones y vacunación a bajo costo.
[v] Personas que buscan el bienestar de los animales.
[vi] Personas que dedican gran parte de su tiempo y su dinero a ayudar a los perros que viven en la calle y sufren maltrato, hambre y enfermedad. Generalmente los llevan a vivir a su casa y ahí los mantienen hasta encontrarles un nuevo hogar, aunque muchas veces deciden quedarse con los perritos que rescatan.
[vii] Perros que viven en las calles, sin nadie que los cuide y que se alimentan de lo que encuentran en la basura. Algunos de estos perros nacieron en la calle y otros tuvieron alguna vez un hogar pero se extraviaron o fueron abandonados.
[viii] Creencia de que el ser humano es una especie superior y por lo tanto tiene la autoridad moral de tratar como mejor le convenga a las especies que considera inferiores y sin otorgarles los mismos derechos que tiene la especie humana.
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Leslie Solís (Torreón, Coahuila, 1983). Estudió psicología pero hasta ahora no ha encontrado un trabajo de psicóloga. Mientras tanto se dedica a escribir, a hablar acerca de perritos y a cambiarse de ciudad cada cierto tiempo.









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