¿Cómo seducir si no te puedes mover?
Publicado el 25. ago, 2013 por Cuadrivio en Ciencias, Sin categoría
¿En qué momento las plantas con flores se convirtieron en la especie dominante en el reino vegetal? Ana María Flores responde éstas y otras preguntas, describiendo el rol que jugaron los animales polinizadores y la exótica belleza de las flores, en este acelerado proceso de expansión que en la actualidad abarca todo lo largo y ancho del planeta.
Ana María Flores
Muchos animales hacen hasta lo imposible para reproducirse: los salmones por ejemplo, nadan más de 1600 kilómetros río arriba, esquivando las garras de los depredadores, con tal de encontrar a la pareja perfecta; muchas especies migratorias, como las tortugas y las mariposas, hacen proezas similares. Otros animales, menos heroicos pero más detallistas, seducen a sus parejas con bailes y bellos cantos; los muy cursis, decoran el rinconcito, el lecho de amor, con adornos coloridos para conseguir pareja. Y por último, estamos los humanos, que somos heroicos, detallistas y cursis, todo al mismo tiempo cuando se trata de buscar pareja.
Los animales tienen un punto a su favor al momento de la conquista, se mueven. ¿Qué clase de historias clásicas conoceríamos si Sigfrido no hubiera batallado para llegar a Bromhilda? ¿Si el príncipe no hubiera recorrido un gran trayecto antes de llegar a la torre donde se encontraba la bella durmiente? ¿Si Dante no hubiera pasado por el Infierno y el Purgatorio antes de llegar a Beatriz? ¡¿Qué clase de esfuerzo podemos reconocer si el susodicho no se mueve?!
Bueno, las plantas, esos seres que no se desplazan, llevan ya unos 140 millones de años empeñándose en ser igual de inspiradoras que Dante y Sigfrido, y el resultado se reconoce en sus flores. Las plantas con flor, o angiospermas, aparecieron por primera vez en este planeta hace alrededor de 140 millones de años y tardaron tan sólo 40 de estos en dominar la Tierra. Dominar la Tierra implica que hubo un crecimiento poblacional descomunal, lo que a su vez significa que hubo una alta tasa de reproducción. Pero ¿cómo es que las angiospermas lograron reproducirse si no se movían?
A diferencia de otros organismos como los humanos, que a partir de nuestra apariencia, voz, etcétera, mandamos señales a otros humanos, las plantas no atraen a otras plantas.
Lo que sucedió en la historia evolutiva de las angiospermas es que lograron explotar los sentidos de los animales que ya habitaban el planeta antes de que ellas existieran. Los animales suelen escoger los tamaños grandes, los colores intensos y los aromas penetrantes. Los animales que se conocen como polinizadores son los que, al tomar el néctar de las flores, involuntariamente dispersan el polen (que son las células sexuales masculinas) de una flor a otra, promoviendo la fecundación de las plantas.
Pero lo que llama la atención del polinizador no es el néctar como tal, sino lo atractivo de la flor. Es por eso que, desde el surgimiento del los pétalos, las flores aseguraron su éxito. Las flores más atractivas llamaban la atención de más polinizadores, de modo que se reproducían más; se dice que hay tantas flores como polinizadores (que van de insectos a grandes mamíferos), no todas las flores serán atractivas para todos, al final«el gusto se rompe en géneros».
Cada innovación floral, como los olores e incluso las feromonas que llegan a producir algunas orquídeas, han entrado en el campo sensorial de los bichos, de modo que éstos, buscando recompensas que van desde néctar hasta sexo (en el caso de las orquídeas que producen feromonas) terminan por ayudar a la reproducción de las plantas.
Las plantas no piensan y la evolución no diseña a su antojo. El que las flores sean tan diversas se debe a la coevolución con los polinizadores. Este es un proceso donde la evolución, tanto de las flores como de los polinizadores, se debe a la manera en la que se comportan unos y otros, los polinizadores han seleccionado ciertas formas de flores sobre otras y, a su vez, las formas florales han seleccionado algunas formas de polinizadores (pero esta es otra larga historia).
Sólo para evitar la muerte no hay mañas. Si hay organismos cuya reproducción pareciera imposible, estos son las plantas, y la verdad es que han librado ese problema de una forma inigualable; la utilización de las flores para facilitar su reproducción es sólo uno de sus ases bajo la manga.
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Ana María Flores (Ciudad de México, 1991). Estudió biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Actualmente se encuentra realizando su tesis profesional en el campo de ecología evolutiva en el Instituto de Ecología de la UNAM. Sus intereses principales son la evolución morfológica floral, las interacciones mutualistas, evolución y desarrollo, y la divulgación de la ciencia. Cree que no hay nada mejor que viajar y disfrutar de buena compañía.









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