Variaciones de la ciudad

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Miroslava Rosales


 

 variaciones de la ciudad

 

hablo de la ciudad construida por los muertos,

habitada por sus tercos fantasmas, regida por su

despótica memoria

Octavio Paz, en Árbol adentro

 

muchacho

esta ciudad mi úlcera

la raíz más amarga entre mis dientes

puñal entre mis piernas

la venerada virgen en los altares de la política

la digerimos lentamente en la mañana con el tráfico y el esmog y la bachata y el chillido de los noticieros

la vomitamos luego de cada borrachera cerca de la lotería o por el parque san josé o la zona real

el jolgorio con pílsener y mujeres con lentejuelas y pirotecnia en los corazones

la sorbemos en el añejo bella nápoles

es

un cuerpo canceroso cuyas vértebras se van fracturando

la pega para los hambrientos

la cárcel para los que buscan la detonación de las palabras más inconformes

 

(estoy sola

y soy un cedro en este infierno)

 

un cocodrilo me podría degollar en la esquina más inesperada

en la estación de autobuses inservibles

a la salida de un centro comercial

así

mi nombre pararía en un cementerio clandestino

junto a miles de desaparecidos

los que una vez cantaron el himno con orgullo en las escuelas parecidas a las ratoneras

y que elevaron plegarias en las iglesias hoy clausuradas por los terremotos de la lujuria

 

la ciudad no es piadosa con el cascajo

con el recién nacido abandonado en la neblina

ni con la joven atropellada frente a las harpías de las cámaras de televisión

ni con los vagabundos y las prostitutas que colman su pequeño vientre como fetos enfermos

ni con los jardineros que cuidan del espíritu

ni con los drogadictos de las aceras que se acumulan como promontorios de basura

 

las manos a cualquiera podrían cortarle en esta ciudad si se entrega a los girasoles y a la contemplación de las cordilleras acariciadas por el

atardecer

para luego venderlas en las carnicerías

o servirlas en los banquetes de los pobres

(bien en un orfanato)

 

en

 esta

ciudad

le disparan al corazón más necesitado de brisa y armonía

al más necesitado de bailes y frutos

al más necesitado de caricias de violines y delfines

 

es normal encontrar cabezas colgando de las lámparas

o de los árboles

o rodando en los parques como pelotas de fútbol

(un deporte muy divertido)

en esos parques los columpios ya no albergan las risas ni la vivacidad de árboles amarillos

ni el encanto acaricia su grama que una vez sirvió a los enamorados

 

sabes muchacho

los habitantes de esta ciudad

bajo el techo del excremento

devoran las mujeres con fiebre y alcohol y entregan su sangre a las alcantarillas

no hay aurora capaz de darnos esperanza

 

muchacho

la pequeña ciudad

el cadáver que todos los días cargamos en silencio

 

 

 

barrio el ángel

 

jugaban

y la tarde caía como pétalos sobre las casas de adobe

6 disparos

6 disparos

el juego de los ángeles es cubierto por la sangre

micheeelleee

un disparo en su risa de abundante agua

y flores amarillas

fernando

el pequeño fernando

tan pequeño

el recién llegado al barrio

es herido en la cabeza

 

los límites del territorio:

la muerte

 

 

 

lourdes

 

un padre rebana la vida de sus 2 hijos

con la noche de aliada

y luego se mata

 

estos niños

ya no serán columpios

en un parque con grama bien cuidada por el sol y la lluvia

ni la risa colmada de azúcar y avena

ni trompetas en búsqueda del alba

y de los cometas

ni caballitos de mar

 

en lourdes

2 niños tan pequeños como una medalla son ahorcados

 

 

 

la cárcel

 

erika

un diminuto roedor de una cárcel del pacífico

olvidada moneda roja erika

 

corría

en la casa con piso de tierra de una nicaragua remota

como niña que desconocía las aves rapaces y los aguijones y la herrumbre

 

sabía de la risa de las cometas

de los mangos en el mercado bajo el sol de verano

de la luna

besando las mareas de su cabello tan negro como un caballo salido del petróleo

 

su canto poco a poco se volvió el cernícalo de un edificio deteriorado

muy brevemente conoció la miel y las mariposas de la mañana que vestían el corazón de su madre

(ahora reza por su hija desaparecida)

 

trabajaba

en el manguito

día a día abría sus piernas a los leones de las calles más calurosas

y

se consumía en los torbellinos de la cerveza el crac y la cocaína

en la gangrena de sus clientes

y

en el manguito

una casa del centro de la ciudad

custodiada por cucarachas

nadie

le besaba con el cuidado que se le da a un jardín de peces

 

dar plegarias a su corazón sin allegro y viento

abandonado en una cárcel del pacífico

 

 

vagina

 en mí acaban los vómitos de la ciudad por unos cuantos dólares

de aquellos hombres que solamente tienen de ofrenda los disparos de las noches orinadas por perros sarnosos

las noches que en mí se multiplican como cuervos

y parecen corona de espinas

guardo su semen como señal de la muerte

 

mi vagina

una rata en descomposición

 

el odio de las fieras me sigue hasta dejarme consumida en una habitación de la capital

la única luz que me penetra

es la de mi ventana

la única luz mi encendedor

 

perversa la mano que te toca la boca

perversa la mano que te empuja al féretro de la sangre

perversa la mano que lee el destino de tu herida

perversa la mano que da sapos a tu boca sin el aroma de las canciones de amor

 

desde la calle

se mira mi colmena de cemento y estiércol

la alcantarilla donde pueden los gusanos ahogarse

 

yo

la cloaca de los días más pesados

la bailarina de la tempestad y el pus

 

¿quién me salvará?

 

 

regalo de aniversario

yo soy carmen

yo soy la melodía desteñida al fondo de la noche

y

por más de veinte años

he dado mi vida al escorpión de mi casa

que una vez me juró amor con un anillo de oro en una iglesia de pueblo

 

yo le fui fiel

a pesar de los huracanes más prolongados

le di las mejores azucenas de mis sueños de muchacha enamorada

para que los plantara en su corazón de veneno y ripio

y de nosotros salieron tres árboles rojos

que cubrieron mis limitadas risas con sus ramas esplendorosas

 

pero el escorpión de mi casa

me bebió hasta consumirme

y luego se marchó a otra costa más joven que yo pintada de rojo

y volvió para darme la muerte de aniversario

 

 

 

______________________

Miroslava Rosales (El Salvador, 14 de diciembre de 1985) forma parte de la Dirección Nacional de Investigaciones en Cultura y Arte y del comité editorial de la revista ARS. Tiene a cargo la sección «El vértigo de Hispanoamérica», de la revista Kiliedro. Perteneció al extinto taller literario El Perro Muerto. Su trabajo aparece en las antologías Nuevas voces femeninas de El Salvador (Editorial de la Universidad de El Salvador, 2009), Una madrugada del siglo xxi (2010), Las perlas de la mañana siguiente (2012), Ventanas de libertad (Secretaría de Cultura, 2014), The Theatre under my Skin. Contemporary Salvadoran Poetry (Teatro bajo mi piel. Poesía salvadoreña contemporánea) (Kalina Editorial, 2014), Resistencia en la tierra (Ocean Sur, 2014); y en revistas de España, Canadá, México, Colombia, Perú, Venezuela, Argentina y Centroamérica.

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Cuadrivio, revista de literatura, política, ciencias y artes.

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