Balada del parricida
Carlos Ramírez Vuelvas
Si yo te viera
padre
el rostro ajado
en la tristeza del niño que despierta
de pronto vacío de vida
tembloroso
frente al relámpago sucesivo
de tus ojos cerrados
Si yo te viera
insustancial
impotente
como algo que anda a la deriva
Inconsecuente
sin saber nada de uno mismo
Astilla de cristal clavada
en el centro del nombre
Derribado como las tardes
cuando llamabas
en tu noche siempre a mamá para decirle
Padre
que ese día tampoco otra vez llegarías a casa
Tumbado
como las rotas tejas rojas del patio
que tuvimos
el día del temblor
El tiempo de la muerte en tus labios
cuando la hora nocturna
se presiente
Al galope de los potros de golpe de un dios ciego
o en la lengua de la oscuridad al pronunciar los adioses
Calcinado tu corazón
mañanas de equinoccio
enrojecido de octubre en tenue luna llena
La fogata pequeña de tus ojos
los días de arrojo y rabia
debajo de la cama
Y la carcajada aún no llega Padre
sino tres veces tarde
Para decirnos
que la hora es demasiado
Y yo no aprendo todavía
a deletrear en lengua clara
el filo del cuchillo.
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Carlos Ramírez Vuelvas (Colima, México, 1981) es autor de los libros Brazo de sol (2000), Cuadernos de la lengua y el viento (2006), Ruleta rusa (2007) y Calíope baila con el poeta ebrio (2009). Sus poemas aparecen en las antologías Un orbe más ancho (UNAM, 2007), La luz que va dando nombre (BUAP, 2007) y El oro ensortijado (UTEP, 2009).













Patricia Nasello
diciembre 20, 2010 at 9:33 pm
Un guusto leerlo señor Vuelvas.
Gracias, Cuadrivio