«Cloud Atlas», de David Mitchell

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David Mitchell, «Cloud Atlas», Inglaterra, Random House, 2004, 528 pp.

 

Lorena Rodríguez

 

Las comparaciones entre películas y libros son, muchas veces, desconsideradas con uno o con otro medio y, a veces, el gusto del crítico es su parámetro principal.  En mi opinión, cuando una obra literaria y su pariente cinematográfica resultan buenas deben leerse por separado pues son, a fin de cuentas, entidades distintas con lenguaje, audiencia y propósitos distintos. Juzgarlas en el mismo molde sería infructuoso. Es por eso que al lector de esta reseña que ya ha tenido contacto con la película de los hermanos Wachowski y Tim Tykwer (de donde, imagino, saldrá mucho del interés por el libro), me gustaría proponerle comenzar con una mente abierta y disfrutar de una lectura diferente.

Lo primero: ¿qué es Cloud Atlas, la novela? Es un texto de David Mitchell que funciona en muchos niveles. Para el lector relajado, es una gran historia, si se juzga por el arte narrativo, la anécdota y los personajes. Para un lector especializado en algún ámbito (literario, histórico o social, por ejemplo), también resulta una gran historia (de la novela en lengua inglesa, de la civilización, de la ambición humana). A continuación explicaré por qué.

Cuando digo que Cloud Atlas es una gran historia, me gustaría aclarar que en realidad son seis grandes historias, totalmente distintas pero perfectamente relacionadas una con la otra en un efecto de muñeca rusa, tan sutil como abrumador, en el que primero vemos a las muñecas una al lado de la otra, similares y «armables», pero separadas; y luego una dentro de la otra. El libro en sí contiene lo que podría describirse como seis novelas cortas de distintos géneros literarios, cada una de las cuales está dividida en dos partes, de tal manera que no sabemos el final de una hasta no haber terminado los inicios de las seis. Es muy probable que el lector encuentre un género de su gusto y, si no, quizá su curiosidad lo impulse a continuar, puesto que Mitchell es un maestro de los cliffhangers (finales de suspenso) con los que termina la primera parte de todas las historias.

El primero de los seis relatos es un diario de un abogado estadounidense del siglo XIX, escrito durante un viaje por algunas islas del pacífico, mientras lleva como encargo una fortuna en documentos importantes. Narrando en primera persona, Adam Ewig deja testimonio de su encuentro con más de una civilización de aborígenes australianos y con otros hombres, supuestamente de su misma fe y moral. Su shock cultural, su defensa de la religión y sus vistas sobre el esclavismo, hacen que este relato nos remonte a las crónicas de los conquistadores y colonizadores.

«Cartas desde Zedelghem» es un relato epistolar, como su nombre lo implica. En él llegan a nosotros, aunque escritas para un tal Sixmith, las cartas de Robert Frobisher, un músico joven caído en desgracia que, desheredado y sin más planes, decide ir a Bélgica en el periodo de entreguerras, justo antes de la segunda guerra mundial. Su simple plan de recuperarse monetariamente al volverse el escribano de un viejo y ciego compositor se ve dificultado por sus finanzas, el amor, el sexo, la guerra, la cuestión de qué es el talento y su obsesión por escribir un sexteto en el que cada parte sea individual pero haya algo que las una. ¿Familiar? Quizá sea más familiar el sentido de vértigo que comienza al saber que, mientras vive con el otro músico, Robert lee la primera parte de un libro llamado El diario del pacífico de Adam Ewig, pero su lectura queda interrumpida junto con la nuestra.

El tercer relato es «Vidas a medias: el primer misterio de Luisa Rey», un thriller con todas las de la ley: lleno de suspenso y acción, en el que una reportera joven (no cualquier mujer, sino una justo después de la liberación de los años 60) toma el rol de detective para desactivar un peligroso complot que involucra energía nuclear, asesinos a sueldo, grandes corporaciones y al mismísimo gobierno de los Estados Unidos. ¿De dónde surge el misterio? De una estancia de un par de horas en un elevador con un científico honesto: Robert Sixmith, de cuya juventud Luisa encuentra testimonio en algunas cartas. Pero, ¿puede una simple reportera de un equivalente de Vanidades sobrevivir a esta intriga?

El manuscrito de «El primer misterio de Luisa Rey», la novela, lo recibe un editor en el siguiente relato. «El terrible martirio de Timothy Cavendish» llega con el toque de comedia necesario, si bien de humor negro. Cavendish es un editor de sesenta y tantos con poco éxito pero muchas opiniones. Su sueño es que Lars Von Trier lleve al cine la historia de su martirio. ¿Cuál es éste? Hacerse de enemigos, de enemigos asesinos, infieles, drogas, muertos, no-muertos y enfermeras psicóticas. Todo esto mientras, en una elaborada trampa, su hermano lo lleva a encerrarse en una casa de retiro cuya primera comida le da un ataque.

La película sobre Cavendish es uno de los miles de filmes del pasado prohibidos para la siguiente historia, un relato de ciencia ficción en forma de entrevista situado en una Corea futurista donde los clones son «fabricados» para ser esclavos de una sociedad orgullosamente consumista que ha perdido toda noción de su pasado. ¿Qué nos hace ser humanos?, ¿qué despierta la curiosidad y el interés?, ¿qué nos mantiene dormidos?, ¿qué tan lejos puede llegar el gobierno por controlarnos?, ¿cuál es la importancia de recordar la historia? Todas estas interrogantes se plantean en las respuestas que Sonmi-451 da en esta entrevista, en un lenguaje con ecos familiares pero que ya se aleja de nosotros.

Mucho más lejos, en lenguaje y en tiempo, se encuentra la última historia, la única que podemos leer sin interrupciones en la parte central del libro antes de dar paso a los finales. En esta parte dejamos los géneros modernos como la novela de intriga y la ciencia ficción y viajamos de vuelta hacia los mitos. Acompañando al lenguaje, la historia de los humanos da el mismo giro: nos encontramos en un futuro en el que se ha perdido la tecnología para la mayor parte de la población y ésta ha vuelto a recurrir a la magia para explicar su existencia. Es quizás esta parte la más alejada en la novela de su pariente fílmica, pues comienza siendo narrada desde el punto de vista de un niño que vive angustiado por su instinto de supervivencia, intentando explicarlo como maldad en su interior. Ésta es una historia densa, que nos confronta con lo más instintivo y salvaje de la humanidad. También es una vuelta al inicio de Cloud Atlas, en cuanto al encuentro de dos culturas, aunque con un revés: esta vez la población negra sobrevive con la tecnología y los blancos reciben visitas suyas a los territorios donde se vive de manera «simple».

Esto es, por supuesto, sólo una semblanza de lo que ocurre en la primera parte de las novelas, para despertar la curiosidad del lector. Me gustaría dejar las segundas partes para su descubrimiento, con sus finales tan diversos, felices, agridulces e intensos. A final de cuentas creo que he mostrado por qué mi opinión inicial: estas seis historias hacen un recuento por la historia de los géneros literarios, como los mitos, la ciencia ficción y las crónicas.

Al ser un libro tan largo, también se puede dar el lujo de analizar varios aspectos de la humanidad. Ésta no es una historia cuyo eje sea el amor de pareja, es una que nos lleva por una gama de varios contrastes que nos hacen ser lo que somos: la amabilidad y la traición, la fe y la duda, la civilización y la barbarie, la esclavitud y la libertad. En fin, creo que una vez superado el casi instintivo miedo a la longitud, Cloud Atlas tiene algo que dar a todos, algo que despierta nuestro interés y nos lleva de la mano durante toda la novela. Muy recomendable para tomarla con calma, disfrutar los detalles y armar las muñecas rusas que contiene a nuestro gusto.

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Lorena Rodríguez (ciudad de México, 1988) estudió Lengua y literatura modernas inglesas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Entre sus intereses se encuentran la traducción, el feminismo, las novelas contemporáneas y el papel de la historia en la literatura. Actualmente trabaja como editora.

 

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

1 comentario

  1. Antony Bueno

    septiembre 5, 2016 at 5:34 pm

    Hola Lorena Rodríguez, he leído este libro muchas veces, es una… bueno son unas historias estupendas, debo admitir que es mi libro favorito.

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