Poemas de Derek Coyle

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Principios de mayo, 2010

 

Después de que el silencio cayera sobre nosotros,

despierto cada mañana

a las cinco.

…………………Una mañana

estaba ahí tendido y pude

sentir tu dolor intensamente; perdiendo amor,

y lo difícil que es decir en las calles

del día:

Amo a un hombre

……………………Intenté

alcanzarte, deseé poder

salvar el Golfo entre nosotros

–Persa, interestelar–

igual a la cercanía

que se sentía semanas antes

cuando yacíamos como pétalos doblados

juntos en el capullo de una rosa.

 

 

Para Ab

 

Lo haré un día de éstos:

reunir todas las fotografía de ti en un álbum,

ponerlas con los dibujos que hiciste.

Tú fumando un cigarro forjado afuera

de la puerta, a medio gesto,

ése que me ve escucharte decir:

«¿Sí me entiendes?»

Y el dibujo que hiciste

de ti atado a una vía

esperando a que llegue el tren.

Los pondré en el guardarropa

junto a todo lo que dejaste:

la botella casi vacía de loción,

filtros para cigarros, tus bóxers (Mr. Happy).

Ahí estarán seguros

como los recuerdos

que enterraré en algún lugar

del fondo de mi mente.

 

Traducción de Hipatia Argüero  

 

 

El cuarto azul

 

La consigno al cuarto azul:

mi visión de ti con ese suéter de lana

verde claro, el que combiné

con pantalones negros; ideal

para tu piel aceitunada y cabello negro.

…………………………Te probaste el suéter,

lo sentiste muy áspero para tu piel, y nunca te probaste

los pantalones que dejaste en la repisa

sin decir nada; preferiste usar jeans. No importa:

te veo con ese verde y negro,

hermoso, mortal, un príncipe: y yo tan orgulloso.

Pongo esta imagen en el cuarto azul

junto a todo el amor que nunca fue.

 

 

 

Barcelona

El Med entra decidido,

consistente, ola tras ola.

Tu país está allá afuera, en algún punto

ciego a este horizonte.

Mientras España sueña con torres

yo conjuro minaretes.

       Pienso en un tú más joven

perdido en el sueño del amor:

sus palabras amables, una cena compartida,

el abrazo de la pasión. En la escuela

y la universidad lo consideras,

en las polvorientas calles de Riad lo temes:

aquella noche oscura de la que hablaste

cuando manejabas tu Hilux con velocidad

por el desierto pensando, pensando

que este amor es imposible, indecente

ante los ojos de todos los que conoces.

                                        Lo encontraste

al norte en una tierra de lluvia y lodo

que no podrías haber imaginado entonces,

mi mago, mi bailarín, mi príncipe

que por fin llegó, tus ojos un oasis

por muy poco tiempo.

 

 

Traducción de Ana Laura Magis Weinberg

 

 

 

 

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Derek Coyle (1971) ha publicado poesía  en The SHop, The Texas Review, Studies y Ceide. Ha escrito crítica de poesía irlandesa contemporánea en The Irish Literary Supplement, The Furrow, y The Irish Theological Quaterly. Actualmente imparte clases de Literatura Inglesa y Estudios Irlandeses en Carlow College.

Hipatia Argüero Mendoza (Ciudad de México, 1988) estudió Letras Inglesas en la UNAM. Es traductora y lectora por placer, aunque también por obligación. Le gustan los gatos y en general se la pasa bien. Busca fiesta. Si tienen fiesta avisen.

 

Ana Laura Magis Weinberg (Ciudad de México, 1988) estudia Letras Inglesas en la UNAM con afán de terminar lo antes posible. Es lectora profesional, traductora de hobby, y en sus ratos libres quisiera ser escritora.

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