La inteligencia de la seguridad. Entrevista con Armando Rodríguez Luna
Durante mucho tiempo, la seguridad nacional fue un tabú en México. En parte para amortiguar las presiones estadounidenses en su cruzada mundial contra el comunismo, en parte para afianzar la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional sobre sus opositores, el gobierno mexicano careció de una doctrina de seguridad nacional y su política se concentró en reprimir a sus antagonistas. La discusión intelectual sobre este delicado tópico nacional, previsiblemente, fue nula.
Contrario a lo que pudiera pensarse, la alternancia en el poder en México no mejoró mucho el estado de las cosas. Es verdad que ha habido avances y que la academia mexicana cuenta con investigadores y estudios de primer nivel que han robustecido la inteligencia de la seguridad, pero su número es sumamente reducido y, en el terreno del quehacer político, el gobierno sigue haciendo gala de una preocupante indefinición doctrinal y estratégica y de una incapacidad crónica para diseñar una política ajena a los caprichos y necesidades del mandatario en turno.
Armando Rodríguez Luna (Ciudad de México, 1976), joven investigador del Colectivo de Análisis para la Seguridad con Democracia (CASEDE), coeditó recientemente el Atlas de la Seguridad y la Defensa de México 2009 junto con Raúl Benítez Manaut y Abelardo Rodríguez Sumano. En medio del fuego cruzado de los cárteles de la droga y de la inoperancia del ejército y la policía para hacer frente al azote del crimen organizado, este Atlas viene a llenar un profundo hueco en los estudios de seguridad en México y en el debate público nacional, y demuestra que, como símbolo reconfortante de los tiempos que corren, una nueva generación de estudiosos de la seguridad está cobrando impulso en la academia mexicana.
En esta entrevista, realizada por correo electrónico entre mayo y junio de 2010, Armando Rodríguez Luna conversa en exclusiva para Cuadrivio acerca del Atlas, de la guerra del gobierno de Felipe Calderón en contra del narcotráfico y de las vicisitudes de la Iniciativa Mérida.
Ramsés LV
▪
El Atlas de la Seguridad y la Defensa de México 2009 destaca por la inusitada aleación de materiales que ofrece en sus páginas. Por un lado, la voz de connotados académicos y funcionarios de alto nivel bosquejando la fisonomía de la seguridad nacional en México; por otro, un compendio gráfico y estadístico que informa, con la ecuanimidad de los datos duros, sobre el estado en que se encuentra esa seguridad. Gracias a esta aleación, el Atlas se ha colocado como una publicación sin precedentes en nuestro país. Háblanos sobre sus orígenes. ¿De quién o de quiénes fue la idea original del Atlas? ¿Cómo logra cuajar la idea entre los investigadores del CASEDE?
La idea original del Atlas es de Raúl Benítez Manaut, quien con su larga experiencia en la materia sabía acerca de la falta de un material de estas características en México, con una parte analítica y otra de datos duros. Desde el primer momento, Raúl pensó que era fundamental desarrollar un proyecto académico que abordara la seguridad y la defensa desde diferentes enfoques, en donde además se abriera el espacio de discusión para académicos, funcionarios o ex funcionarios y periodistas, tanto nacionales como internacionales.
Cuando nos invita a colaborar en el proyecto a Abelardo y a mí, de inmediato nos involucramos para aportar algunas ideas. Por ejemplo, entre los tres reflexionamos acerca de los temas que resultan relevantes para entender la seguridad y la defensa de México en un contexto caracterizado por la relación intensa con Estados Unidos, la erosión de las fronteras como resultado de las fuerzas de la globalización, las condiciones políticas e institucionales del país, entre otras. A partir de esta primera discusión comenzamos a pensar en los colaboradores del libro.
Cabe señalar que, en lo personal, ésta fue mi primera experiencia como editor, todo lo cual fue más sencillo gracias al liderazgo académico e intelectual de Raúl Benítez Manaut. Es este liderazgo el que permitió que se involucraran en el proyecto, con gran ánimo por cierto, los principales especialistas en cada una de las temáticas que presenta el Atlas.
El Atlas también es el primer trabajo editorial del CASEDE. ¿Cuáles fueron los principales estímulos y obstáculos con los que Raúl, Abelardo y tú se toparon al emprender un trabajo de esta magnitud?
El principal obstáculo fue la elaboración de la parte estadística. En algunos temas hay mucha información pero no es homogénea o sustancial, por ejemplo en el caso de los presupuestos. Es increíble que la metodología y los conceptos que conforman un Presupuesto de Egresos de la Federación puedan cambiar de un sexenio a otro, incluso dentro del mismo sexenio. Con estos cambios es difícil realizar una comparación en una serie estadística para una década, por ejemplo. Ello obligó en algunos casos a reducir los conceptos a comparar y en otros, a realizar más ejercicios comparativos con otras fuentes.
En otros casos, la mayoría, la falta de información es impresionante, pero sobre todo preocupante. Así sucede en el grueso de las dependencias del sector seguridad cuando se quiere saber cuántos elementos forman parte de su personal operativo, o bien, cómo están desplegados en el territorio nacional o el extranjero. Definitivamente, en donde más información encontramos es en el ámbito de la seguridad pública, en gran medida porque desde la década pasada existe en México una preocupación por este tema, aunque es en las instancias policiacas federales, estatales y municipales donde menos información existe disponible para el público.
En el fondo, el país arrastra dos problemas severos. Por una parte se encuentra la cultura de la transparencia y el establecimiento claro de criterios que definan cuál es información reservada por cuestiones de seguridad y cuál no lo es. A pesar de que contamos con el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), al interior de las dependencias de gobierno, así como entre la población, no se ha interiorizado la importancia para la democracia de rendir y pedir la rendición de cuentas.
Finalmente, no existe entre las instituciones de gobierno del sector seguridad un sistema de archivos controlado, eficiente y moderno, con protocolos, criterios y normas que permitan llevar registro de la información disponible, cuál se clasifica como reservada, en fin. En México se ha llegado al absurdo de negar información al IFAI por considerarse reservada por cuestiones de seguridad nacional al mismo tiempo que está disponible en internet gracias a un periodista o think tank en Estados Unidos. Creo que este ejemplo refleja la dimensión y discrecionalidad del problema en torno al manejo de la información en materia de seguridad y defensa nacional.
En una de las presentaciones del Atlas en la UNAM, Raúl Benítez reveló que el CASEDE buscó apoyo financiero de varias instancias gubernamentales en México y que a cambio sólo recibió silencio e indiferencia. Al final, la Fundación Ford patrocinó e hizo posible este proyecto. ¿Cuál es la lectura que haces de esta indiferencia y, también, de la buena disposición de algunas fundaciones estadounidenses, a menudo satanizadas y vituperadas en los corredores del «progresismo» mexicano?
En México aún hay poca voluntad política para discutir abiertamente, en la medida de lo posible, la seguridad nacional. La realidad es que hay pocos especialistas en la academia y la sociedad civil organizada, y pocos profesionales en el sector gobierno dentro de la materia. Sin duda, en todos los casos se ha avanzado generando nuevos cuadros pero todavía es insuficiente, sobre todo si tomamos en cuenta que las instituciones de inteligencia o de seguridad pública federal son aún jóvenes, al mismo tiempo que existen otras como las instituciones militares con mayor tiempo pero que no se han adaptado jurídica y doctrinalmente a los esquemas democráticos que demandan la sociedad y las circunstancias nacionales e internacionales.
Con relación a las fundaciones internacionales, en mi experiencia éstas tienden a buscar interlocutores en la sociedad civil organizada para balancear la información existente en los canales oficiales, tanto en México como en el extranjero. En este sentido, en los diferentes proyectos de investigación en los que he participado con financiamiento proveniente de este tipo de fundaciones, he tenido plena libertad para investigar y escribir con un enfoque crítico, eso sí, perfectamente fundamentado.
En el Atlas se dan cita personajes como Felipe Calderón, Jorge Tello Peón, Barry McCaffrey, Sergio Aguayo, Guadalupe González y Bruce Bagley, entre otros. ¿Cómo convocar y coordinar este gran reparto de estudiosos y tomadores de decisiones? ¿Cuáles fueron las claves del buen resultado en su labor de coordinación editorial?
Estamos hablando por un lado de funcionarios de primer nivel y por el otro, de intelectuales de primer orden que forman parte de una élite. En este sentido, la respuesta a la convocatoria para escribir en el Atlas se explica por la calidad del proyecto y, como mencioné anteriormente, por el liderazgo y trayectoria de Raúl.
Lo que resulta interesante es que prácticamente todos los que mencionas en tu pregunta escribieron textos importantísimos sobre seguridad nacional de México en las dos décadas anteriores y hoy siguen estando vigentes, aunque la producción bibliográfica no sea abundante ni mucho menos. Por un lado eso te dice que existen especialistas, aunque pocos. Por otro lado, te advierte de la importancia de impulsar a una nueva generación de estudiosos del tema que eventualmente se conviertan en especialistas.
En este sentido, dentro del CASEDE se ha buscado abrir un espacio para congregar a especialistas y estudiosos de la materia. Cabe señalar que el Colectivo no tiene como objetivo la formación de cuadros, pero sí el de crear las condiciones para la discusión de temas importantes para la seguridad nacional a través de conferencias, seminarios y en este caso, productos editoriales como el Atlas.
El objetivo primordial del Atlas, según lo indican en la presentación, es la profundización de los debates sobre seguridad nacional en México a través del intercambio de ideas y la discusión de temas como la defensa, los servicios de inteligencia, la democracia y los derechos humanos. Una condición indispensable para que ese objetivo se cumpla es el diálogo con los diferentes actores que aborda el Atlas y con aquellos que participaron en él. En este sentido, ¿cuál ha sido la recepción que el Atlas ha tenido entre académicos, políticos y medios de comunicación, respectivamente? ¿Ha habido una retroalimentación real a casi medio año de su publicación?
En todos los ámbitos la recepción ha sido mejor de la esperada. En realidad nunca pensamos que el Atlas tuviese tal impacto. Todos han reconocido la importancia de un material con esas características porque, como señalaste antes, no existía un libro que abordara desde diferentes enfoques y temas la seguridad nacional, involucrando en ello la defensa nacional, la seguridad pública, la transparencia, los derechos humanos, etc. Tampoco que lograra recopilar y sistematizar información estadística y georeferenciada sobre la materia.
A partir de las diferentes presentaciones del Atlas en algunas ciudades de la República han surgido algunas críticas sobre las carencias del libro, las cuales hemos reconocido y explicado el por qué de las mismas. Por ejemplo, en materia de derechos humanos el libro tiene un déficit de información y análisis, pero en gran medida ello se debe a que no hubo gente especialista que tuviera el tiempo para reflexionar al respecto, algo tan sencillo como eso.
En la esfera gubernamental ha existido retroalimentación, pero aún de carácter informal, porque todavía se está en proceso de romper viejos prejuicios y tabúes. Cabe agregar que éstos no solamente provienen de aquellos que están en la trinchera tomando decisiones, sino también de sectores en el ámbito académico y de los medios de comunicación.
¿Cuál ha sido la recepción que el Atlas ha tenido en el ámbito internacional?
Ha sido excepcional. Hasta el momento se realizó una presentación cerrada en la Universidad Carlos III de Madrid, España. Pero se ha distribuido físicamente en Washington y California en Estados Unidos, en El Salvador, Costa Rica, Ecuador y Argentina. También en las embajadas de Estados Unidos, Francia, Canadá, España, Cuba, Rusia, y por medio de la página web se tienen registradas descargas del contenido del libro en más de 20 países. Por contactos personales con gente de Estados Unidos, Colombia, Argentina, Guatemala, El Salvador y Costa Rica sé que ha recibido buenas críticas, aunque aún no se tiene la retroalimentación suficiente al respecto.
A lo largo de su historia, la opacidad, la suspicacia y la renuencia hacia el escrutinio público han caracterizado a las fuerzas armadas mexicanas. El Atlas contiene una importante cantidad de información sobre ellas y un revelador cúmulo de datos acerca de temas espinosos como el respeto a los derechos humanos en la guerra contra el narcotráfico. Sorprende, además, la ausencia de los militares en el apartado analítico del libro. ¿Cuál ha sido la reacción del sector castrense ante la publicación del Atlas?
Muy positiva, pero ello no implica que van a incorporarse a la discusión académica de manera abierta o pública. En realidad, en México puedes contar con los dedos de una mano a los especialistas en fuerzas armadas, aquellos que han trabajado de forma sistemática el tema. Ahora mismo te puedo mencionar a José Luis Piñeyro, Jorge Luis Sierra, Íñigo Guevara y al mismo Raúl Benítez Manaut.
Para los militares, esto significa que no existe un conocimiento real en el mundo de los civiles sobre la doctrina y práctica de la vida castrense. De ahí que no sea común el diálogo cívico-militar. La principal relación de los militares con el mundo civil se da con el titular del poder ejecutivo. En fechas recientes empieza a observarse un mayor acercamiento con el poder legislativo, pero una vez más, suelen presentarse los prejuicios sobre la falta de cuadros civiles que conozcan de temas militares.
La Fundación Ford prohíbe comercializar los proyectos que patrocina. El Atlas, por tanto, no está disponible en tiendas ni en librerías y sólo se ha distribuido en universidades, institutos de investigación y dependencias de gobierno. Para subsanar esas restricciones, el CASEDE ha colocado en su página web, de manera gratuita, la edición completa del Atlas en formato digital. ¿Qué tan exitosa ha resultado esta plataforma de difusión?
Éxito total. Hasta el primero de julio de este año tenemos registradas más de 19 mil descargas de diferentes países, particularmente Estados Unidos, Guatemala, Argentina, Brasil, Alemania, España, China, Rusia.
Quienes hemos recorrido las páginas del Atlas abrigamos la misma duda respecto a su futuro: ¿habrá continuidad en este proyecto? ¿Planea el CASEDE nuevas ediciones (o reediciones) del Atlas? ¿Ha habido instituciones interesadas en respaldar este esfuerzo?
En todos lados donde se ha presentado el Atlas se planteado la importancia de darle seguimiento anual al proyecto. Sin embargo, no es nada fácil replicar el mismo formato, particularmente el analítico. En el estadístico ya se tiene una base, aunque esto no significa que simplemente se tenga que actualizar lo que ya está. Se tiene que revisar la metodología, sobre todo para desarrollar esquemas comparativos que ofrezcan más información que la presentada por los datos duros.
En cuanto a instituciones interesadas en financiar una nueva edición, sí las hay, pero no se ha concretado nada todavía. De cualquier forma, hemos pensado en diferentes esquemas editoriales y de financiamiento para hacer viable el proyecto.
A pesar del papel cada vez más activo que numerosas organizaciones civiles desempeñan en la discusión y definición de las políticas de seguridad en México (dinámica en la cual se inserta el CASEDE), y de la apertura aparente que comienzan a demostrar instituciones como el CISEN, el gobierno de Felipe Calderón ha sido, en materia de seguridad, reacio a la crítica y completamente ajeno a la autocrítica. El presidente ha descalificado en más de una ocasión a quienes cuestionan su guerra contra el narcotráfico y sus colaboradores más cercanos (como el secretario de Gobernación) se empeñan en minimizar lo que hasta el momento es un claro fracaso de las acciones del gobierno. Tras sumergirte en el arduo y complejo mundo de la seguridad nacional ¿cuál es tu opinión acerca de la política de seguridad de Felipe Calderón? ¿Hacia dónde se dirige la cruenta batalla entre los cárteles de la droga y el Estado mexicano? ¿Cuál es tu evaluación de la Iniciativa Mérida a casi tres años de su implementación?
En mi opinión, y así se demuestra en el Atlas, la política de seguridad nacional actual no cuenta con la articulación, los recursos económicos y humanos suficientes para enfrentar un fenómeno como el crimen organizado u otras amenazas al país. Pero esto no es un problema que inició con la presidencia de Felipe Calderón, es un problema estructural e histórico. Para avanzar en ello y solventar una a una las deficiencias en el aparato de seguridad en México se requieren objetivos estratégicos sobre la materia por parte de la clase política. Sin embargo, éstos tienen que construirse desde el diálogo con la academia y la sociedad civil organizada.
En cuanto al combate a los cárteles de la droga en México, lamentablemente todo apunta a mayores índices de violencia, incluso la escalada en el uso del terror contra cárteles adversarios, autoridades políticas y sectores de la sociedad donde se disputan el control territorial, específicamente el norte y occidente del país.
Sobre la Iniciativa Mérida es difícil hacer una evaluación porque hasta mediados de 2010, apenas se ha transferido el 80% de los recursos aprobados en el año fiscal 2008. Se está en pleno proceso de instrumentación de esos recursos. Además de esto, el programa de cooperación contempla indicadores de éxito que permitan medir los efectos del mismo. Lo que sí se puede saber, es que se han incrementado los niveles de confianza entre las agencias mexicanas y estadounidenses que participan en el programa, lo cual es un avance importante que debe trascender un programa multianual de cooperación para convertirse en esfuerzos binacionales e incluso regionales para garantizar la seguridad frente a amenazas trasnacionales y asimétricas.
_________
Ramsés LV (Ciudad de México, 1986) es director de Cuadrivio.












Pingback: Tweets that mention La inteligencia de la seguridad. Entrevista con Armando Rodríguez Luna | Revista Cuadrivio -- Topsy.com
Cuadrivio
agosto 4, 2010 at 6:56 am
En este número tenemos un ensayo de Arturo López Vargas que también aborda, aunque desde otro ángulo, un tema de seguridad: http://cuadrivio.net/?p=229
Esperamos que te agrade.
Blanca
agosto 4, 2010 at 6:53 am
Sí, más sobre temas de Seguridad Nacional, por favor! Entrevistas, datos, todo!