Contraverano

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Mijail Lamas


Negándote a volver,

te llegan los recuerdos como de un pozo ciego

y ese sol es una moneda de cobre que no brilla.
En silencio pules su agudo margen
hasta que el recuerdo del paisaje te embiste.
Sabes que el sol no apacentaba su jauría,

así que te repites que allá siempre es verano
y esas palabras son las que te traen de vuelta.

Ahora cuentas sin pensar
las voces de los que habitaron la casa
y te hacen falta cuatro para completar la cifra.
Eso podría detenerte pero no lo hace
porque sabes que en la familia la muerte era inédita.
Así que continúas
prometiéndote no hacer un día de campo con todos
tus recuerdos.
Crees que en la resignación encontrarás descanso,
pero es mentira.
Esa moneda es paga injusta,
porque la luz de la que huyes es dardo que se encaja
en la placentera sensación de no pensar.
La desaparición de aquellos que no resucitan
te obliga a estar atento.
Las veladoras que enciende tu incomprensión
no alcanzan a iluminar la santidad y la indolencia,
mucho menos borrar el rostro de aquel cristo
en el altar de tu infancia.
Los semblantes que te llegan sin aviso
son un fuego vertical que corta la costumbre de soñar
sin sobresaltos
y las manos son quimeras de papel que con su filo
parten el sueño en fragmentos que se mezclan
con los de hace diez años y los de esta mañana.

Finalmente estás solo sin saber
cómo de pronto
vuelves.

No quisiste quedarte.
No quisiste aprender cómo quedarte.
Quedarte resignado a beber toda la luz que nunca
muere.
De modo que el recuerdo te soborna,
te hace dudar hasta llevar tus manos a tocar
lo que no tienes.
Para tocarlo primero hay que saber decirlo, decirlo
muchas veces.
Mucho tiempo has pensado destejer, una tras otra,
las tramas que se te van enredando entre los dedos.
Mucho tiempo quisiste enumerar cada partícula
de polvo, cada capa de tristeza,
enumerar también cada puñetazo de la frustración,
cada truco para engañar el mediodía que te cortaba
en sombra la figura.
Pero no puedes y te llevas una mano a la cabeza
y descubres que en ese recuento
hay una imagen que tienes de ti mismo y te es extraña
que sólo en sus contornos y a lo lejos, apenas
en su sombra,

podrás reconocer.
Hay algo que ahora te detiene.
Has dicho demasiado y te metiste en un problema.
El añejo dolor que te conserva despierto y a la sombra
guarda para ti un sentimiento de revancha.
No puedes avanzar lo que quisieras,
el desierto que pretendes recordar se vuelve
más extenso.


1

Alguien te obsequia publicidad donde hay fotografías
de alguna playa
y piensas que no te gusta el mar y lo tenías tan cerca.
Recuerdas la insistencia de tus padres, tus constantes
negativas.

Ellos no sabían que odiabas el mar
porque allá el sol siempre golpea más fuerte.
Él es tu verdadero enemigo
y nadie sospechó tus planes para liberarte de él.
El proyecto consistía en construir
un artefacto de proporciones fantásticas
que ensombreciera el sol hasta consumirlo
por completo.
Te creías el villano de una película,
pensando que después de la catástrofe
todo sería como un centro comercial,
iluminado por tenues luces y confortable.
No es increíble que imaginaras el paraíso
como un supermercado
donde todo estaría a tu disposición,
todo capricho a tu alcance.

De aquellos que me vieron ya nadie me recuerda,
a veces ni yo mismo alcanzo a recordarme.
Tal vez algún verano quemó todas las fotos
y el sol dejó cenizas en lugar de recuerdos.

____________

Mijail Lamas (Culiacán, Sinaloa, 1979) es poeta, crítico y traductor. Sus textos pueden leerse en Letras Libres, Nexos y Literal. Publicó los libros de poesía Fundación de la casa seguido de El cuaderno de Tyler Durden (Ediciones Sin Nombre, 2007) y Contraverano (Tierra Adentro, 2007), donde pueden leerse los poemas aquí presentados.

Selección de Joaquín Guillén Márquez.

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Cuadrivio, revista de literatura, política, ciencias y artes.

2 comentarios

  1. olivarec

    septiembre 1, 2010 at 5:44 am

    Deliciosa lectura. Creas imágenes que sigo en paralelo como lector, platicando de tu mundo y sin embargo manteniendo ese lazo honesto con quién te lee. Mi parte favorita es sobre el mar.

  2. Pingback: Tweets that mention Unos poemas de Contraverano en la revista Cuadrivio #poesía -- Topsy.com

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