Ventana a los micromundos

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«Microworld», © Maryana Myroshnychenko, 2011

Pocas cosas, si es que alguna, son tan trascendentes en nuestros tiempos como la ciencia. La aplicación de un método basado en la observación, la experimentación y el razonamiento nos ha permitido comprender mejor nuestro mundo y dominar lo que nos rodea, y hoy en día apenas hace falta decir que el progreso material de una nación está fincado, hasta cierto punto, en los avances científicos y tecnológicos alcanzados. En México y el resto de América Latina, sin embargo, el rezago en este ámbito es grave. No se trata sólo de la falta de los recursos necesarios para emprender investigaciones de gran calado o registrar patentes que dinamicen la economía, sino, también, del desinterés generalizado por la ciencia incluso entre quienes aprecian la cultura y, tristemente, entre las revistas culturales.

En Cuadrivio queremos contribuir a revertir esa tendencia ofreciendo un número dedicado a la difusión –y discusión– de tres temas que están revolucionando la ciencia contemporánea: la microbiología, la nanociencia y la nanotecnología. Para introducirnos al mundo de lo micro, Daniel Ochoa esboza una brevísima historia de la vida, desde la hipotética formación de la célula primigenia hasta el surgimiento del ser humano, y Arturo Becerra expone los avances y debates de la microbiología en torno a la búsqueda del ancestro microscópico común a todos los organismos vivos. Inmersos ya en los micromundos, Mariana Peimbert conversa con nosotros acerca del significado y alcance de la revolución microcientífica y Laura Vargas analiza los fundamentos de la nanotecnología. Finalmente, Ernesto Estévez y Beatriz Aragón exploran las variables políticas y comerciales que inciden en la conceptualización de la nanociencia y la nanotecnología, y Gian Carlo Delgado pondera los potenciales efectos –sociales, medioambientales y geopolíticos– de la manipulación de la materia a nivel atómico y molecular en el devenir del siglo XXI.

Desde luego, no sólo en la ciencia hay mundos microscópicos, y por eso, para complementar el dossier, Carlos Aguirre nos invita a conocer la microhistoria italiana; Giovanna Mazzotti discurre sobre la microsociología y el replanteamiento de las preguntas clásicas de las ciencias sociales; Camila Paz Paredes, de la mano de Richard Matheson, vislumbra la relatividad de la grandeza (y la pequeñez) de los humanos y Karla Paniagua, Azucena Franco, Elisa Vizcaíno, David Baizabal y José Luis Sandín nos obsequian una muestra de sus minificciones.

Cerramos la travesía editorial de este año con la primera parte de una entrañable entrevista con David Miklos, dos textos sobre el movimiento estudiantil en Chile, la segunda entrega de Los asesinos del cuadrante norte, de alfredo lèal, y, a petición de nuestros lectores, el estreno de un archivo con los índices de las ediciones anteriores de Cuadrivio.

Un año concluye pero, para nuestra revista, un nuevo ciclo comienza: uno en el que, al fin, al abrir una ventana a los micromundos de la ciencia, hacemos honor a nuestro nombre, a ese cuadrivio que, junto con el trivio, era la encrucijada donde se encontraban las ciencias y las humanidades en el saber medieval.

A unos días de que este número de Cuadrivio fuera publicado, supimos que Sergio Contla, amigo y colaborador nuestro, había fallecido. Para recordarlo y agradecer su compañerismo, hemos publicado una pequeña nota en nuestro blog y un relato de su autoría. La presente edición está dedicada a su memoria.

—RAMSÉS  LV

 

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Ilustración: Maryana Myroshnychenko, artista plástica ucraniana.

 

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia