«Pásele, que aquí sí alcanza»

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Mosaico de colores, situaciones, olores, experiencias, personas, compras… mosaico de mosaicos, el tianguis es un momento infaltable en la vida cotidiana de México. A través de este reportaje, Gabriela García revive el mundo de vida del tianguis El salado, tercero en tamaño de toda la ciudad de México.

Gabriela García García

 

Cada miércoles miles de personas visitan el tianguis El Salado para comprar y aprovechar las mejores ofertas. Precios desde un peso hasta 100. Se encuentra de todo. La ropa «de paca» o usada que se compra aquí arropa a buena parte de la población del Distrito Federal.

Araceli Ramírez padece la situación económica que actualmente afronta el país. Ella vive en un lugar que es clasificado como de alta y muy alta marginación. El dinero no le alcanza; ella y su familia tienen que dividirlo entre ocho individuos. Araceli tiene que ingeniárselas para ahorrar lo más que pueda, así que cada miércoles acude al tianguis El Salado para comprar algo esencial: ropa.

El tianguis El Salado, ubicado en la delegación Iztapalapa, es el tercero más grande de la Ciudad de México, después del de San Felipe de Jesús, en Tacubaya, y el del barrio de Tepito. Dentro de este tianguis se encuentra una gran variedad de puestos que venden ropa usada, «de paca». Cada miércoles la gente acude para comprar ropa de precios muy accesibles. La «paca» trae consigo un aura particular que tiene que ver con su procedencia, sus peligros y la atracción que tiene la gente hacia ella.

Según el Grupo de Economistas y Asociados (GEA), el consumo de ropa en México asciende a 16 mil 295 millones de dólares al año; de estos, 9 mil 451 dólares son por comercio ilegal. Las pacas de ropa usada se distribuyen en tianguis y comercios de las delegaciones Gustavo A. Madero, Iztapalapa, y en algunas plazas del centro de la ciudad.

La ropa del tianguis El Salado, situado en la avenida Zaragoza, cuenta con la mayor visibilidad para el público por encontrarse sobre la principal avenida de acceso hacia el D.F desde el oriente del país. Desde el primer momento, son notorias las cartulinas que anuncian las ofertas: ropa que va desde los 5 y 10 pesos hasta 100 y 200; así como un abundante personal dedicado exclusivamente a gritar las ofertas para llamar la atención de la clientela.

El origen de la ropa

La ropa que se vende en el tianguis El Salado llega empaquetada y transportada en camionetas desde muy temprano. Aun así, la gente no puede saber de dónde proviene. «Los vendedores nos dicen que es ropa americana y a veces sí puedes comprobarlo porque trae etiquetas en inglés; pero luego ves la ropa y se ve vieja, como pasada de moda, lo que nos hace pensar que no toda viene de los EE.UU.», comenta Erika Ramírez, compradora frecuente del tianguis.

Mariana, una vendedora de ropa usada en el tianguis, tiene más de 11 años ofreciendo este tipo de prendas y siempre ha comprado ropa que proviene de EE.UU., pero dice que no toda es de ahí: «La persona que me vende las pacas las trae del otro lado, pero cuando las reviso, las etiquetas son de Colombia, Perú, Ecuador, y así, de muchos países. Obviamente también de Estados Unidos, pero encontramos de lugares que están muy lejos de México». Tanto Mariana como Emilio, otro vendedor de ropa en El Salado, compran su ropa a proveedores que la traen de Estados Unidos, pero éste no es el único lugar donde se puede conseguir ropa.

En una nota publicada en El Universal en 2009, Rocío Alatorre, comisionada de Evidencia y Manejo de Riesgos de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), comenta que «han detectado que la ropa proviene no nada más de panteones de la Ciudad de México, sino de asilos, morgues y hospitales de Estados Unidos». Además agrega que hay gente dedicada específicamente a la venta de ropa proveniente de los cementerios.

Mariana no sabe cómo es que llega la paca a México, incluso su relación con el que exporta la ropa es muy lejana. «Yo le compro a mi proveedor, él se la compra a otra persona que le compra al que la trae de allá. Dudo que muchos de los vendedores estén involucrados en cruzar la ropa. Lo que interesa es el vender, no de dónde venga».

Una forma de ahorro

Erika y Araceli Ramírez son clientas frecuentes de este tianguis, al igual que miles de personas que acuden a escoger prendas de vestir de los grandes montones de ropa. Su principal motivación de ir es el ahorro: «Por nuestra condición económica no podemos comprar ropa muy seguido en tiendas departamentales, menos cuando los niños crecen muy rápido. Nos vimos en la necesidad de venir a este tianguis y buscar algo barato».

La zona donde se encuentra el tianguis El Salado, que abarca desde el metro Santa Marta Acatitla de la línea A hasta los lindes de Ciudad Nezahualcóyotl, pasando por avenida Amador Salazar, está catalogada como de alta y muy alta marginación. La mayoría de la gente que habita ahí es de clase media baja y por lo tanto tienen que tomar medidas de austeridad.

El sociólogo Esteban Jiménez Torres, de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, explica que el fenómeno de la compra de ropa de paca es un signo indiscutible de que la pobreza ha aumentado entre la población de la capital del país. Por eso la venta de ropa usada se ha convertido en una alternativa de negocio dentro del comercio informal.

En una entrevista concedida al diario Basta!, el sociólogo comentó que «la ropa usada es la única alternativa de cobijo para familias sin empleo o con muchos miembros, aunque también ya es una opción de consumo para la clase media baja, e incluso para familias acomodadas que buscan marcas de prestigio a precios cómodos en las pacas de ropa».

Tanto Erika como Araceli dicen que, de comprarla nueva, en un año probablemente gastarían más de cinco mil pesos en ropa para sus hijos, y comprándola en la ropa de paca se gastan entre 500 pesos y 800 al año. «A veces sí nos damos nuestros lujos y compramos en tiendas, pero sale mucho más barato comprarla en el tianguis y nos guardamos un buen dinero», platican.

¿Un buen negocio?

Antes de vender ropa de paca Mariana y Emilio trabajaron en otras cosas: vender dulces afuera de las escuelas, lavar ropa ajena, limpiar casas, cuidar niños, estacionar coches… entre otras actividades más, pero nada les dio más dinero que vender prendas usadas.

«Yo empecé vendiendo primero la ropa de mis hijas, la que ya no les quedaba. Después vi que juntaba mi buen dinerito, así que decidí comprar formalmente ropa de paca», cuenta Mariana. Emilio empezó en la venta por medio de su compadre Manuel: «Él vendía en muchos tianguis y me invitó a ayudarlo porque no podía con todos los puestos que tenía. Después de un tiempo me dejó el changarro y ahora es mío».

La venta de ropa usada es un negocio que deja muchos frutos. «La paca de 500 prendas me dura 15 días. Casi la mitad es la que doy entre 20 y 50 pesos y la que queda la dejo de 10 pesos para abajo. Más o menos a la quincena gano 6 mil u 8 mil pesos, y después de darle su parte a mi proveedor y dar la cuota por el espacio que ocupo aquí en el tianguis, me quedan unos 5 mil, que aún así siguen siendo mucho», comenta Mariana.

Una persona no necesita tener un proveedor como Mariana o Emilio para vender ropa. Internet es un arma poderosa que ha ayudado a muchos nuevos vendedores que con un solo clic pueden empezar a gozar de las mieles que deja la paca.

Mercado Libre es una empresa que tiene su matriz en Argentina y cuenta con su propia página de internet. Su lema es «donde compras y vendes de todo». Y así es, esta empresa funge de intermediario entre las personas para que puedan vender y comprar diversos objetos, como libros, discos, muebles, productos electrónicos, cuadros, artículos decorativos, etcétera, a precios accesibles, ya que la mayoría de lo que se encuentra ahí es de segunda mano.

Dentro de Mercado Libre se encuentran los mejores precios para comprar ropa de paca. Las ofertas van desde una sola prenda hasta lotes completos con 100 piezas. Los precios son muy accesibles porque, además de ser barato, la empresa brinda un servicio de pago por mensualidades. Además, en esta página de internet quienes venden y compran paca pueden darse consejos entre ellos, como en una guía que realiza el usuario PRIME DISTRIBUCION (1778), quien da tips a las personas primerizas que quieren vender este tipo de prendas acerca de ver la competencia que tienen, escoger bien la ropa, que sea de calidad prémium o de segunda mano, entre otras recomendaciones.

Así como Mercado Libre, existe un sinfín de páginas en internet donde se venden prendas usadas, de Estados Unidos principalmente y a muchos precios. Sólo basta con poner en el buscador de su preferencia la frase «ropa de paca» y se desplegaran más de un millón de resultados.

Medidas de higiene

«Nosotras lavamos las prendas que compramos en el tianguis. Principalmente lo que hacemos es meterlas a la lavadora y exponerlas al sol; también a veces les damos otra pasada a mano, depende de cómo veamos la ropa», comenta Araceli. La mayoría de la gente realiza este procedimiento después de comprar la ropa, pero desconocen si algunas instituciones de salud dan algunas medidas a seguir sobre esto. «Oímos alguna vez que en la tele hablaban de cómo lavar la ropa si la comprabas usada, pero nosotras tenemos nuestra rutina y hasta ahora nos ha servido», explican las hermanas Ramírez.

En 2011, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dio algunas recomendaciones sobre qué hacer con la ropa adquirida para no contraer alguna enfermedad. Principalmente se recomendaba lavar con agua y jabón; si se trataba de chamarras o zapatos, las prendas tenían que ser depositadas en bolsas de plástico que debían permanecer cerradas durante tres días. Se hacía hincapié en que por ningún motivo la gente adquiriera ropa interior, ya que en ella se podía encontrar un mayor índice de bacterias.

Pero ¿acaso los doctores tienen algún protocolo que seguir cuando alguien llega con algún daño a causa de la ropa de paca, o saben cómo tratar a estos pacientes? El doctor José Antonio García Martínez no sólo sabe sobre el tema, sino que ha tratado con él.

«Sabemos que por la condición económica y por el bajo precio de estas prendas a la gente se le hace muy accesible comprarlas. Sí nos ha tocado en algunas ocasiones manejar o tratar pacientes cuya sintomatología parece deberse a problemas ocasionados por el uso de alguna prenda, irritaciones en la piel a consecuencia de utilizar esta ropa», explica el doctor García Hernández.

«Cuando acuden y vemos algún problema, se hace la historia clínica y se le pide al paciente que nos diga cuáles cree que puedan ser las causas de esa condición. Ya que nos explicó qué prenda usó y dónde la compró es cuando nosotros le hacemos mención de los riesgos de su uso. Pero no tenemos ningún reglamento que indique qué pasos seguir».

«Nosotros damos el tratamiento adecuado para el problema. Por ejemplo, si una persona presenta tiña se da el tratamiento de acuerdo a signos y síntomas, pero tener un protocolo de cómo dar mayor información a la gente y que nos oriente a nosotros como doctores, pues no, simplemente hacemos lo que podemos para ayudarlos».

El médico da algunas recomendaciones que se pueden seguir para bajar el riesgo de contraer alguna enfermedad o infección por usar ropa de paca.

«Lo ideal sería no usar este tipo de ropa, pero a veces la gente no tiene los recursos para comprar un pantalón de $ 200 y a lo mejor en el tianguis lo encuentran en $ 10. Entonces, hasta donde sea posible, lo mejor sería cerciorarnos de que sea ropa de saldo, que en determinado momento fue nueva y que no ha sido usada, para que se tenga menos riesgo de contaminación».

«Una segunda recomendación es evitar el uso de calzado y ropa interior que pudieron ser usados por otras personas y que fueron desechados por equis razón, pues cuentan con más riesgo de propiciar infecciones. Los casos que nos han tocado generalmente llegan a ser infecciones de la piel en la zona de pies (generalmente hongos). A nivel genital también hay presencia de tipos de hongos, urticaria en zonas genitales, como consecuencia del uso de esta ropa. Así que la ropa interior hay que descartarla totalmente».

¿Los vendedores de ropa seguirán algunos pasos para cuidar a la clientela de alguna enfermedad o infección? Mariana sí sigue algunos procedimientos cuando las maletas llenas de más de 500 prendas llegan a sus manos. «La ropa llega empaquetada con hule y tiene un “polvito” que hace que no huela mal, la desodorizan. Por eso cuando llegan las pacas en la mañana a veces huele a humedad. Pero es por eso. Yo separo la ropa limpia de la que se ve sucia o que está en mal estado, así que ofrezco a mis clientes las prendas buenas y lo que está feo lo doy a un peso o cinco».

«De alguna forma trato de ofrecer lo mejor a la gente. Sí hay tianguistas que no seleccionan su ropa o no hacen algo antes de ponerla a la venta, pero son los que sólo quieren marear a la gente, porque dan toda su ropa muy barata y generalmente es muy fea. Aquí también dependerá de la persona que sea tu proveedor».

Otra opción para no morir en el intento

Alrededor de la ropa de paca siempre está la incertidumbre de si es o no nociva para la salud. Muchas personas no se arriesgan y buscan otras alternativas para ahorrar. Entonces, ¿cuáles serían las opciones que tiene la gente para no arriesgarse y contraer una enfermedad? Gabriel Peniche, un vendedor independiente de ropa traída de Estados Unidos, ve una solución a este problema.

«Que yo sepa, la ropa de paca no es segura. Pero yo no meto ese tipo de ropa, yo vendo nuevo, vamos, compro de las tiendas de allá (EE.UU.), legalmente, pago impuestos y todo», contesta.

Ante la pregunta de qué beneficios cree que le traiga a la gente comprarle, en vez de hacerlo en el tianguis, comentó: «Lo primero es que la mía no es usada. Lo segundo es que son buenas marcas, es ropa nueva y que no sale cara, a diferencia de comprar en los centros comerciales, donde llegas a encontrar las mismas marcas pero con un precio de hasta el doble. Podríamos decir que la calidad es lo que beneficia a la gente, y la seguridad de que no va a contraer ninguna enfermedad».

Y la paca seguirá existiendo

Comprar ropa barata en los tianguis se ha vuelto algo cotidiano, principalmente para la clase media baja, cuya situación económica los orilla a buscar alternativas para ahorrar y poder subsistir. La realidad es que la gente conoce los riesgos que puede tener al comprar ropa usada, pero aun así lo sigue y lo seguirá haciendo. A ellos les funciona, y a los vendedores también.

—Araceli, si algún día tuvieras suficiente dinero y pudieras comprarte ropa en tiendas de prestigio, como Liverpool, Palacio de Hierro, Suburbia, etcétera, ¿accederías a comprar en estos lugares?

—Uy, eso es fácil (ríe). Si algún día llegara a tener mucho dinero y pudiera comprar en cualquier tienda, aun así no compraría mi ropa en tiendas como Liverpool o Palacio de Hierro, no me sentiría con la necesidad de tener que hacerlo. Si acaso en Suburbia, ahí me alcanza para más (risas). Yo creo que, por la experiencia que ya tengo, si una blusa en esas tiendas está a 300 pesos y en una plaza está a 150 o en el tianguis a 50, pues mejor prefiero ir al tianguis. Ya comprendí que esas tiendas grandes te roban el dinero».

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Gabriela García García (Ciudad de México, 1993). Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Fotógrafa primeriza.

Twitter: @gabriela_garg

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