¿Caminar con las puntas de los pies todo el día?

Por  |  1 Comentario

El elefante es uno de los resultados más extraños e interesantes de la evolución. El mamífero terrestre más grande de todos, pesado, incapaz de saltar o galopar, anda distancias inmensas apoyándose tan sólo en la punta de sus pies. H. Xanat Zamora nos invita conocer ésta y otras extrañezas más de los elefantes.

 

H. Xanat Zamora

 

Si  bien nos es difícil imaginarnos caminando todo el día con las puntas de los pies, existe un animal que puede hacerlo sin ningún problema. Se trata del mamífero más grande del medio terrestre: el elefante.

Si pudiéramos ver por debajo de la piel cómo son las patas de los elefantes, nos daríamos cuenta de que caminan con los dedos. ¿Pero cómo es posible esto?

Tomado de Somgird, C., 2007

Imaginemos nuestros pies con unos zapatos de tacón. En realidad es como si estuviéramos caminando con las puntas del pie pero con un tacón ayudándonos a que no nos cansemos, dado que así nuestro peso descansaría sobre el talón. Algo similar ocurre con las patas en los elefantes. El lugar del tacón en nuestros zapatos es ocupado por un cojín amortiguador de tejido conjuntivo y adiposo en los elefantes. Gracias a este cojín, estos grandes animales pueden soportar estar de pie sobre la punta de los dedos por largos periodos de tiempo e incluso recorrer miles de kilómetros en busca de agua en las temporadas de sequía.

¿Pero por qué pesan tanto?De acuerdo con Chaleamchat Somgird, investigador de la Universidad Chiang Mai en Tailandia (2007), además del cojín en las patas, existen otras características que permiten a los elefantes soportar su gran peso. En comparación con otros animales, los elefantes tienen menos músculo y, en consecuencia, son en relación a su tamaño menos pesados (característica que, sin embargo, les impide saltar o galopar). El acomodo de sus patas es otra característica fundamental, ya que tienen un arreglo de columnas graviportales, es decir que sus piernas están colocadas de una forma casi completamente vertical en relación al piso, como las patas de una mesa (Shoshani, J., 2002).

La familia Elephantidae es la única familia viva del orden Proboscidea a la cual alguna vez pertenecieron los mamuts. Al igual que los mamuts, la mayoría de las especies y subespecies se encuentran extintas y solo quedan tres especies vivas:

 

• Loxodonta cyclotis (elefante africano de la selva)
• Loxodonta africana (elefante africano de sabana)
• Elephas maximus (elefante asiático)

 

(Shoshani, J., 2002)

Los elefantes africanos se alimentan de hierbas, arbustos y árboles. Son conocidos por recorrer grandes distancias para asegurar el equilibrio de vitaminas y minerales en su dieta a través del consumo de minerales del suelo y de sal que obtienen lamiendo de las cuevas. Por su parte, la dieta de los elefantes asiáticos consiste en pastos, bambú, hojas de los árboles y frutas (Dierenfeld, 2006).

En promedio un elefante adulto come a diario de 120 a 150 kg de alimento, que, sumados a los 200 litros de agua que suele consumir durante el día, representan alrededor de un 10% de su peso. Debido al tipo de alimento que consumen, deben alimentarse aproximadamente 16 horas al día, restándoles sólo 8 horas para la socialización y el sueño. Estas 8 horas las duermen en lapsos de dos horas y media debido a su peso (Dierenfeld, 2006; Somgird, 2007). Con toda esta comida, los elefantes defecan de 10 a 20 veces al día y orinan de 10 a 14 veces de 5 a 11 litros en cada descarga. En total, orinan unos 50 litros y defecan de 140 a 180 kg de heces diarios. Todos estos números, dependen de su dieta (Debra Bourne, 2010).

Los elefantes son un ejemplo de cómo la evolución toma caminos inesperados, pues a primera vista parecería que el no poder saltar no es una adaptación que provea beneficio alguno. Sin embargo, cuentan con otras estrategias para compensarlo. La evolución ha favorecido la característica de caminar sobre la punta de las patas, ya que el elefante no es el único que lo hace. Los caballos, los cerdos, los hipopótamos y muchos más hacen esto también.

Las adaptaciones en el reino animal son mucho más inesperadas y sorpresivas de lo que podríamos llegar a imaginar. Prueba de esto son más características que tienen los elefantes, como su trompa. En el mundo científico, esta estructura recibe el nombre de probóscide, y es el resultado de la fusión de su nariz con el labio superior, y les ayuda a múltiples tareas, como tomar su alimento, beber agua o, incluso, refrescarse con ella. Otra característica son sus colmillos, que durante su vida nunca dejan de crecer. Uno de ellos suele crecer más que el otro debido a que, como nosotros los humanos, los elefantes también son diestros o zurdos: el colmillo más corto y redondeado en la punta es el más usado, y puede indicarnos su mayor habilidad con el lado derecho o izquierdo.

Sus dientes, que responden a su dieta y su forma de alimentarse, son únicos en el reino animal por su forma y tamaño. Otra característica destacable es que los elefantes mudan de dientes de cinco a seis veces en toda su vida, a diferencia de los humanos, que mudamos sólo una vez. El nombre común que reciben, paquidermos, hace referencia a lo grueso de su piel; sin embargo, en sus orejas es delgada debido a su conformación cartilaginosa y rica en venas, lo que ayuda a refrescarlos cuando la temperatura del ambiente es demasiado alta.

Los elefantes son una muestra más de cómo la evolución toma caminos insospechados, pero siempre en beneficio de los organismos, dado que se mantienen siempre las características que les permiten sobrevivir y dejar descendencia. Nunca sabremos cuál será el siguiente paso en la evolución, pero lo que tenemos claro es que cada uno de los organismos que habitan la Tierra está dotado de características únicas y precisas.

 

 

Bibliografía

Bourne, Debra, 2010 Detailed physiology notes with literature reports for the Forest Elephant - Loxodontacyclotis, en: <http://wildlife1.wildlifeinformation.org/s/0mproboscidae/elephantidae/loxodonta/loxodonta_cyclotis/10LoxCycDetPhy.html>.

Nutrition: In Biology, Medicine, and Surgery of Elephants, Fowler, M.E. and Mikota, S.K. (editors). Estados Unidos, Wiley-Blackwell, 2006, pp. 57-65.

Shoshani J., «Proboscidea (Elephants)», Encyclopedia of Life Sciences University of Asmara. Bloomfield Hills, Michigan, USA, Asmara, Eritrea and Elephant Research Foundation, 2002.

Somgird, C., Fundamental Anatomy and Phisiology of Elephant. Chiang Mai, Thailand, Faculty of Veterinary Medicine, 2007.

Print Friendly

Cuadrivio, revista de literatura, política, ciencias y artes.

1 comentario

  1. Gabriel Montalvo Rangel

    febrero 16, 2015 at 11:48 pm

    Me resulto placentero leer la publicación, pero discrepo en el último parrafo: evolución es un mecanismo donde participa muy a menudo el azar, esto implica a que no actúa con dirección para BENEFICIAR o no a una especie. Lo que si es que todos los organismos vivos ahora son exitosos porque existen.

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>