Wednesday, 21st November 2012

Eyaculación (política) precoz

Publicado el 02. sep, 2012 por en Política y sociedad

Protagonista indiscutible (e inopinado) de las recientes campañas electorales en México, el movimiento #YoSoy132 ha perdido progresivamente su vigor y el espíritu refrescante que lo caracterizó durante sus primeros dos meses de vida hasta, al parecer, perder por completo la brújula (si es que alguna vez la tuvo). En este controversial pero ameno texto, Nacho Lozano pone de relieve la trágica eyaculación precoz de un movimiento que prometía una prolongada orgía política.  

 

Nacho Lozano

No mía. Nunca he tenido alguna. Bendito. Nunca he sufrido alguna. Más bendito. Digo sufrido, porque esas cosas son para sufrir, ¿no? Esas situaciones bochornosas, –me han contado–, se padecen, ¿no? Porque son pérdidas de control, ¿no? Quedas mal, ¿no? Pienso en qué pasaría si la tragedia del Lamento Boliviano de los Enanitos Verdes incluyera que la nena se peina en la cama y los viajantes no se atrasan… sino se adelantan. Pero se adelantan mal. Arruinan la escena –y arruinarían la otra versión de la canción–. La decepción llega. Lo espontáneo, sorpresivo y placentero que fue, ahora se viene a desparramar en una pena. Eso de sentir cómo la excitación social bulle, se prende, se enciende, hierve, bulle más y luego, se prende, hierve y bulle más y más y más y se adelanta al tiempo que uno imagina iba a transcurrir sin terminar así, de pronto. Es decepcionante porque termina antes de tiempo y en condiciones que no eran las que los amantes al principio anhelaban para el bien común. Me pregunto: ¿Terminó? No, aún no del todo, pero sí terminó, desapareció algo que al principio era una esencia.

Terminó y no. Es decir, un grupo de excitados bullen para conseguir un orgasmo democrático que haga poner los ojos en blanco de placer, no sólo a los que bulleron, sino a los voyeristas que como ciudadanos mantuvieron la mirada encima de ellos y que a final de cuentas, si el numerito sale bien, vivirán también parte de ese orgasmo democrático, porque las pasiones que poseyeron a ese grupo de excitados nos conciernen a los demás y son perfectamente compartibles. También excitan. Pero hubo algo, algo, algo, que saboteó la ebullición. Bajó la intensidad y disminuyó la irrigación que levantó los ánimos de cambio.

Esa ebullición, ese grupo hirviendo es, en este remedo de metáfora, el #YoSoy132. Ese grupo de excitados que nos sedujeron. #YoSoy132, esos amantes del odio a Peña Nieto, Enrique. Algo pasó que su intensidad disminuyó. La explosión emocionante que parecía ser cuando surgió potente en el escenario, terminó desinflándose y extraviado en la flacidez de una organización que parece tomada por AMLO, parece tomada por el magisterio, parece tomada por los radicales, parece al servicio de Atenco, parece tomada por los insensatos, parece tomada por los que no saben tomar decisiones, parece tomada por la ausencia de liderazgos, parece que parece, parece que no es lo que quieren parecer…

Su seducción logró captar a los voyeristas que pensaron que los «jóvenes estudiantes» (siempre reclamé que se incluyera en esta orgía social a los jóvenes que no estudiaban) son la promesa que podía poner orden al proceso electoral, el contrapeso mediático y crítico al duopolio televisivo, la asamblea de universitarios que trascendería fronteras y que en casa haría escuchar su voz y haría sentir la toma de decisión de los jóvenes.

«No les exijas tanto, esto surgió apenas, hay que darles chance, ya se acomodarán. Son una joya de chavos y harán lo que en años nadie ha logrado. En el 68 también nos costó ponernos de acuerdo y nunca estuvimos organizados del todo. No sabíamos qué hacer y cómo. No mames.»

Hoy recuerdo la agenda que pusieron en la mesa los jóvenes del #YoSoy132 y que hoy no la veo por ningún lado. Tal vez porque en tiempos electorales todos querían quedar bien con ellos, todos menos uno. Recuerdo que lograron sentar a los candidatos presidenciales, a todos menos a uno, al que aborrecen. Recuerdo sus cierres de calles. Recuerdo que hubo varios manifiestos de varios #YoSoy132 de varias universidades y centros de investigación. Recuerdo que esos manifiestos eran serios y algunos estaban fuera de lugar. Recuerdo que el día de la elección se instalaron en algunas plazas públicas para recibir denuncias electorales. Recuerdo que ese día dijeron que recibieron cuatro. Recuerdo que a principios de agosto presentaron 2700 anomalías documentadas. Recuerdo que querían someter a concurso las producciones y conducciones en las programaciones del duopolio televisivo (risas grabadas). Recuerdo su intento de sabotear la boda de Derbez («¡Óigame no, óigame, sentí que me ahorcaban, óiganme!»). Recuerdo que hubo y hay aciertos mediáticos. Recuerdo que las asambleas de estudiantes supieron organizar a todos sus representantes para tomar decisiones y definir temas. Recuerdo que lograron sumar. Recuerdo que al final del día unos reclamaban una cosa y otros otra. Recuerdo que eso lo corrigieron. Recuerdo que el interés por ellos se me escapó. Recuerdo el perfil que les escribió Guillermo Osorno…

Y recuerdo que los periodistas no podemos ser objetivos, porque no somos robots, también sentimos, bullimos y en medio de las coberturas, de la producción en serie de opiniones para la opinocracia y en medio de Twitter y en medio de Facebook a muchos les pasa lo mismo o estamos en riesgo de que nos pase lo mismo: los viajantes se adelantan (precoces) y todo termina en un bochornoso: «Perdón, perdón, perdón… No sé qué pasó».

___________

Nacho Lozano es periodista. Editor de Política para Quién (Time-GEx) y conductor de UnoTV.

Tags: ,

Deja un comentario

Proporciona tus datos para poder publicar comentarios. Todo insulto queda prohibido. Tu dirección de correo no será mostrada.

Gravatar compatible.

Puedes utilizar etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>