escaleras eléctricas

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Jorge Posada

 

 

no sólo ezra habitó los manicomios

pienso en la madre de ginsberg

y en el mismo ginsberg

soñando en extraños hospitales

pienso en jorge cuesta

que desgarró sus órganos

 

no sólo mi abuelo durmió en lo duro de los camastros

de la cárcel

también ese endemoniado josé revueltas

que a los diecisiete caminaba

por las orillas de la prisión

mirando las algas del océano

 

no sólo yo he vivido en una casa sin nadie

hasta oír cómo se funden los muebles

sino ese hijo de madre que fue gonzalo rojas

después que muriera hilda su amor loco

su esposa que era larga como la palabra placer

 

pienso en esos muchachos que una noche

estuvieron en casa del lago y luego se dispersaron

como líneas en un mapa

roberto bolaño

escondido en un sótano

riendo solo

comiendo solo

respirando el aire solo

 

pienso en vallejo ahogándose en un hospital

observa cómo la asfixia sucede incesante en su cabeza

 

pienso en mi padre que tuvo que trabajar desde los quince

en un taller de motocicletas

pienso en mi madre que transcribió una novela de paul bowles

 

 

yo vivo en una casa

junto a la carretera

escucho las líneas que dibujan los tráilers

escucho a mi padre orinar

a mi hermana apretar los dientes

a los doce yo había visto a una mujer desnuda

muy morena

con los pezones morados

pero aún era un niño que temía a los insectos

que huía de los otros niños

que se ocultaba entre las cortinas

 

pienso en george perec

frente a la casa que se derrumbó después de la guerra

en sus miles de planos de parís

en sus manos hermosas

en su infancia suicida

 

pienso alguna escena de david lynch

en cómo él fue el verdadero causante de mi separación con mis padres

lo imagino sentado debajo de una mesa

contando las piedras que recoge en el mar

 

pienso en ezra mirando los tatuajes de los soldados italianos

en los tatuajes de los hombres que lo vigilaban en esa jaula

en los tatuajes que miró al regresar a europa

luego de habitar la casa de bedlam

el asilo donde los locos

creían que las corbatas eran hilos de humo

esqueletos de reptiles antiguamente olvidados

 

 

________

Jorge Posada: México, 1980. Autor de Costa sin mar (UAM, México, 2012) y Adiós a Croacia (Zindo & Gafuri, Argentina, 2012). Miembro del colectivo de arte Los KFGC. Tiene un blog: <http://costasinmar.blogspot.com>.

 

Cuadrivio, revista de literatura, política, ciencias y artes.

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