La viñeta de ayer y hoy

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Las historietas mexicanas, opacadas por sus símiles (aunque muy disímiles) estadounidenses y orientales, cómic y manga, tienen una gran tradición y años de existencia. Los temas son diversos y las maneras de contarlos también. En este texto (ejemplo de un gran ejercicio periodístico) se hace un recuento, repaso y recorrido sobre los aspectos más destacados de esta expresión cultural de nuestro país.

 

 

Jesús Miguel Rodríguez Rodríguez

El mosaico de los puestos de periódicos, tiendas de revistas y supermercados ha cambiado en esta reciente década en México. No sólo se encuentran publicaciones dedicadas al entretenimiento o a la política. Aquellas dedicadas a contar historias a través de viñetas jamás desaparecieron, pero ahora se han hecho presentes una vez más, y de manera más contundente.

Cuentitos. Historietas. Cómics. A través de los años ha cambiado, tanto el modo de nombrarlos, como su forma de ser. A mediados del siglo pasado tuvieron una fuerte influencia al ser leídos de manera cotidiana por una gran parte de la sociedad. Sin embargo, diversos factores provocaron que quedaran en un aparente olvido. Actualmente, con el éxito que han tenido las películas de superhéroes, y los cambios en las empresas editoriales de cómic, han modificado el panorama y han nacido nuevos espacios, como son las librerías, donde antes hubiera sido impensable toparse con alguno.

De tiendas a convenciones

Una fila comienza en la esquina de Félix Cuevas y Nicolás San Juan, para extenderse por varios metros por esta última calle. Es el primer sábado de mayo, y como es tradición en Estados Unidos y en algunas partes del mundo, se celebra el llamado Free Comic Book Day (FCBD), un día donde las tiendas de cómic regalan a todo aquel que los visite algunos títulos. México no fue la excepción.

Las primeras personas llegaron desde las seis de la mañana para formarse en Fantástico, una de las tiendas más grandes de cómic en la Ciudad de México. A todo aquel que la visitara, sin necesidad de compra, tenía la posibilidad de elegir de uno a tres títulos, los cuales fueron de superhéroes o personajes de caricaturas, y casi en su totalidad, en idioma inglés.

Los asistentes superaron por mucho las expectativas de los encargados del lugar, ya que en otras sucursales —conocidas como Comic Castle— del Distrito Federal y la República, no se presentó este nivel de convocatoria. La espera de niños, jóvenes y adultos para poder entrar a Fantástico llegó a ser de hasta dos horas. En pocas palabras: fue una locura total.

En otro punto de la ciudad se lleva a cabo otro evento. Las escaleras del metro Tlatelolco se han convertido en un vestidor, donde los jóvenes se disfrazan (hacen cosplay) principalmente de personajes de sus historias favoritas de cómic japonés, o mejor conocido como manga.

Una vez adoptada su nueva apariencia, se dirigen a la Expo TNT, convención de anime, manga, cosplay y cómics, en el Centro de Convenciones Tlatelolco. La XXV edición de este evento ofreció conciertos de música y shows de baile a los asistentes, además de tener en los dos pisos del edificio puestos donde se vendían productos y mercancía de distintas series, y evidentemente, cómics de Estados Unidos, pero en su mayoría, manga.

La presencia del cómic en la sociedad mexicana sigue viva, y prueba de ello son el FCBD y la Expo TNT. Sin embargo, el público y los lectores han cambiado con los años, así como su afluencia. El impacto no es el mismo y la forma de consumir cómic ha cambiado a lo largo de los años.

El esbozo de los orígenes

Los primeros antecedentes del cómic en el país aparecen en los veinte, cuando en los periódicos se incluye en un apartado una serie de viñetas con dibujos y globos con diálogos a los que se les denominó tiras cómicas. Periódicos como El Heraldo de México y El Universal fueron los medios impresos que impulsaron su creación, debido al retraso que tenía su importación de Estados Unidos.

Irene Herner explica en su libro Mitos y monitos: historietas y fotonovelas en México que la evolución del cómic estuvo ligada con la producción de estos en el país del norte. Es en la década de los treinta, y que se extenderá hasta los cuarenta, cuando surge una nueva modalidad de publicación y de contenidos, la cual originó la que es llamada la Época de Oro. Daniel M. Olivera, escritor y profesor de Taller de Guión de Cómic Japonés (Manga) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), expresa una visión distinta al planteamiento de Herner.

«Lo lógico sería pensar que el cómic mexicano fuera un reflejo del estadounidense. El problema que tuvimos fue que no nos inmiscuimos plenamente en la Segunda Guerra Mundial, la cual dio un impulso muy fuerte en Estados Unidos, donde su idea era crear una especie de ideología e idiosincrasia. En México no hay una imagen nacionalista fuerte en el cómic. No se puede comparar el éxito, las temáticas y la forma de producción. Creó sus propias reglas.»

Posteriormente las historias de los periódicos son trasladadas a formatos de tamaño tabloide para publicarse de manera independiente, esta presentación se denominó comic book.

«En el pasado, “cómic” no era un término que se usara. No es nuevo, pero es heredado más de la tradición anglosajona y que se trajo de Estados Unidos. Los términos más utilizados eran historieta y cuentos», comenta Ricardo Magaña Figueroa, doctor en Ciencias Políticas y Sociales y académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.

El primer gran éxito fue la revista Paquín en 1934, cuyo material provenía principalmente de Estados Unidos, aunque publicaba también de origen mexicano. A partir de ahí surgieron otras revistas como fue al año siguiente Paquito, de corte nacional y con historias para niños o que narraban melodramas, o Pepín, la cual se convirtió en la más popular de esa década.

Con el cierre de Paquín comenzaron a surgir nuevas editoriales y nuevos talentos. Entre las editoriales que destacaron y dominaron fuertemente el mercado fueron Editorial Novaro, fundada en 1949, y Editorial Vid, en 1956. Ésta última sobresalió por las historias creadas por Yolandas Vargas Dulché en su publicación Lágrimas, Risas y Amor, donde destacan historias como Yesenia, Rubí, Gabriel y Gabriel, El pecado de Oyuki y Rarotonga.

«El acercamiento que tuve fue en casa. Nunca compré un cómic, sin embargo, cada semana estaban en mi casa porque mi papá llegaba de un golpe con unos treinta o cuarenta cuentitos a la semana, de todo tipo y de todas las editoriales. Los puestos de periódicos los tenían amontonados, y uno veía cómo día con día, salían veinte o treinta números diferentes», recuerda Ricardo Magaña Figueroa.

Otras historias que dejaron huella fueron en esa época Los supersabios, Águila Blanca, La Familia Burrón, Memín Pinguín y Los superlocos. En la década de los sesenta, aparecen autores como Jis, Rius, Magú y Rogelio Naranjo, y aparecen otros personajes que serán recordados por los lectores de esos años como El Payo, Chanoc, y Fantomas.

«Aprendí mucho de mitología universal con uno de los títulos de Editorial Novaro. A veces sacaban de mitología griega, escandinava o prehispánica. Dedicaban números a cada dios. Se podrán quejar de analfabetismo funcional, pero la gente leía muchísimo y eran historietas», comenta el Doctor en Ciencias Políticas y Sociales.

La consolidación de una era

Tal era la importancia del cómic, que para la década de los setenta la industria editorial de historias y fotonovelas llegaba a producir 70 millones de ejemplares al mes, cuyo total de ventas era de 210 millones de pesos, de acuerdo con datos del libro Mitos y monitos: historietas y fotonovelas en México de Irene Herner. Sin embargo, este éxito que gozaban las compañías editoriales de comic en México no seguiría en la siguiente década.

«No sabría a qué atribuirlo, pero hubo un factor de costos, un proceso de concentración en pocas casas editoriales que lentamente se fueron reduciendo. Tuvieron un problema financiero y el mercado se fue cerrando. Vinieron etapas de crisis muy fuertes y recurrentes. La gente fue comprando menos títulos. Aparte hubo un proceso de sacar menos publicaciones originales. Comenzaron ya a reproducir y a reproducir lo mismo. La gente ya se los conocía», dijo el académico de la FCPyS.

El giro de tuerca

En la década de los ochenta las editoriales que dominaron el mercado fueron los grupos Novedades y Editorial Vid. Novedades, conocida por el cómic de Chanoc, era la encargada de publicar las historias de los superhéroes de Marvel Comics hasta 1994. Editorial Vid compró los derechos y se convirtió en la única editora de cómics en México en publicar las historias de DC Comics y manga. No obstante, pierde los derechos de Marvel Comics en el 2005 y de DC Comics en el 2011, los cuales son tomados por Editorial Televisa. En los últimos años de la primera década del siglo XXI, Editorial Vid deja de publicar y desaparece de la industria nacional. Sin embargo, Daniel M. Olivera destaca la importancia del aporte que dejaron.

«Novedades formó y forjó a muchos de los dibujantes y escritores que actualmente son los buenos. Casi toda lo que publicaba era nacional. Enseñó a trabajar y a dibujar a muchos de los dibujantes actuales. Muchos no sabrían cómo publicar, qué papel elegir, cómo conseguir la imprenta, o cómo mandar a negativos. Editorial Vid duró cinco décadas produciendo, y es muy notable para el cómic en México. Fue un monstruo. Llegó a tener tiendas por toda la Ciudad de México, en la República y hasta en Argentina. Trajeron muchos de los cómics que influenciaron a los dibujantes actuales, y logró inundar el mercado de cómics.»

A pesar de los momentos críticos que sufrieron los grupos Novedades y Editorial Vid, comienza a surgir la historia de autor, como así la denomina Bernardo Fernández Bef, escritor y uno de los dibujante más reconocidos de este tipo de cómic.

«La historieta popular es la de los puestos de periódicos de producción prácticamente anónima. Por otro lado, estamos desde hace algunos años en la creación de la historieta autoral, que era algo que no existía cuando empecé a dibujar profesionalmente. Lo que se trata de expresar es una visión personal de un artista o un creador y que no tiene intereses corporativos o comerciales», comenta el autor de Espiral. Un cómic recursivo.

Dibujando una nueva hoja

Hoy en día el panorama en México es distinto. Editorial Televisa tiene una fuerte presencia en el mercado del cómic. De acuerdo con una nota en el periódico Milenio del 25 de julio de 2012, a propósito de la presentación de sus publicaciones de DC Comics, Carlos Pedroza, publisher de DC Comics para Televisa, declaró lo siguiente: «No creemos que Televisa tenga un monopolio (de los comics), porque DC Comics y Marvel no son todo el mercado, hay muchas otras compañías y el mercado es mucho más grande que eso. Queremos que este mercado crezca y que distintas compañías lleguen aquí».

Explica Olivera que «cuando comenzaron los rumores sobre las películas de los superhéroes de Marvel, Editorial Televisa, muy inteligentemente, compra los derechos que había perdido Vid, y dicho y hecho. Pegan muy bien y la editorial tiene la solvencia para editarlos. Creo que mientras Televisa exista no va a soltar los derechos de Marvel y DC Comics.»

Entre las nuevas empresas editoriales dedicadas al cómic que nacieron se encuentran Kamite, la cual comenzó a publicar formalmente títulos a finales del 2012 y entre los que se encuentran The Walking Dead, Spawn, Hellraiser, 28 días y Fanboys vs Zombies. Miguel Ángel Lara del Valle, director general de la editorial, explica que desde hace tres años había comenzado el proyecto de Kamite. «Comenzamos a ver la oportunidad a partir de que Editorial Vid dejó de publicar cómics, y obviamente Televisa ya tenía los derechos de Marvel, comenzamos a buscar algunas alternativas. Nacimos con una inquietud de cubrir un mercado que dejó Editorial Vid.»

En relación a la dominación actual del mercado de cómics por parte de Editorial Televisa, Lara del Valle comenta lo siguiente. »«Ellos tienen dos de las más importantes, y en su momento, al no haber otras opciones, eran únicas. Que ellos tienen las licencias más populares, así es. Pero a partir de que Televisa toma DC Comics, surgen otras editoriales que ya están instituidas como Bruguera. Hay otras personas de Vid que también están anunciando que van a publicar cómics. La verdad es que sí hay una gran variedad de títulos y licencias».

The Walking Dead, su primer título en salir a la venta, tuvo un tiraje de 15 mil ejemplares y ha sido un éxito total para la editorial. Entre sus próximos planes tiene contemplado publicar mangas, como Hellsing entre los confirmados, y retomar los que Editorial Vid dejó inconclusos. «Lo que tú puedes encontrar en nuestras publicaciones son títulos nuevos, y lo que queremos resaltar es la calidad, en aspecto como el papel y los forros. No se encuentran en ninguna otra. Ni en las de Marvel, DC Comics o Bruguera. Eso es lo que estamos poniendo como prioridad».

Bernardo Férnandez Bef expresa que hay un mayor número de espacios para la historieta autoral, como son las librerías. «Pienso que es el espacio natural para este tipo de trabajo. Es decir, se mudó la historieta del puesto de periódicos a la librería.»

Se puede pensar que hay un nuevo boom en el cómic nacional; sin embargo, Bef opina lo contrario. «No quiero pensar en eso, sino que se consolide. Estamos en camino a ello, siempre y cuando no bajemos la guardia y nos durmamos en nuestros laureles. Es saludable que haya muchos tipos de cómics, mangas, de superhéroes, y de muchos tipos distintos. En la diversidad está la salud de una escena nacional “comiquera”», concluye.

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Jesús Miguel Rodríguez Rodríguez (ciudad de México, 1992). Joven comunicólogo de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Periodista. Cinéfilo y asiduo lector de cómics y libros desde pequeño. Blog: https://meleteo.wordpress.com/

Twitter: @jesusmiguel707

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