Didáctica: arte y ciencia en la vida diaria
La didáctica es uno de los elementos del saber y la experiencia sociales que muchas veces pasa desapercibido y no suele valorarse con justicia. En la enseñanza se juega la relación de conocimiento que nos permite compartir y diversificar formas de entender el mundo. Tema complejo e importante para la cultura y la historia que traemos a la luz como un arte vital para la ciencia.
Andrea de Buen Juárez
«No entiendo, ¿me explicas con manzanitas?» ¿Te suena?
Esta expresión es usada muy frecuentemente en nuestra vida diaria y es un reflejo claro de la necesidad que tenemos como seres humanos de entender lo que sucede a nuestro alrededor y con nosotros mismos. Para esto, muchas veces nos sirven las metáforas, imágenes, sonidos o experimentos, pues difícilmente nos basta una simple explicación; por ello se buscan diferentes métodos para favorecer la comunicación y la enseñanza (como las manzanitas). El estudio, implementación y mejora de estos métodos está a cargo de la didáctica.
¿Cómo conocernos a nosotros mismos? ¿Cómo conocer el mundo que nos rodea?
Estas preguntas han pervivido a lo largo de la historia de la humanidad y se han ido contestando de diferentes formas según las características de cada época.
Los sentidos y la razón constantemente hacen acto de aparición en la construcción de conocimientos y son ellos mismos los que influyen en la creación de conceptos referidos tanto a entidades materiales como intangibles, sociales e imaginarias. Estas construcciones con el paso del tiempo y en un espacio determinado se convierten en cultura, la cual, según Abbagnano, es «el conjunto de técnicas, de uso, de producción y de comportamiento, mediante las cuales un grupo de hombres puede satisfacer sus necesidades, protegerse contra la hostilidad del ambiente físico y biológico y trabajar y convivir en una forma más o menos ordenada y pacífica» o, en otras palabras, es «el conjunto, más o menos organizado y coherente, de los modos de vida de un grupo humano».[1]
Aunque existan muchos conocimientos ya construidos en cada una de las culturas existentes, éstas sin embargo no dejan de descubrir nuevas cosas tanto en el medio que las rodea como dentro de la misma naturaleza humana, creando así la ciencia y/o el arte como formas de apropiación de su mundo exterior e interior.
Las culturas además tienen códigos con los que se comunican cada una de sus creaciones. Así, el teatro, el cine, la pintura, la escultura, la escritura, etc. utilizan diferentes lenguajes que pueden estar dirigidos a los mismos miembros de una cultura o a otras culturas. Estos lenguajes pueden utilizarse para conservar, cambiar o eliminar aspectos de cada una de ellas e incidir en el desarrollo de los individuos que las conforman.
¿Cómo se transmiten los aspectos culturales?
Una de las principales respuestas a esta pregunta es: a través de la enseñanza, que a lo largo de la historia ha ido de la mano de la didáctica.
Etimológicamente, didáctica deriva del vocablo griego didastékne (didas, ‘enseñar’ y tékne, ‘arte’), esto es, el arte de enseñar. Sin embargo, son variadas las formas en las que este arte ha sido considerado. Para Comenio, quien fue uno de los precursores de la didáctica, ésta era «el arte de enseñar todo a todos».
En cuanto a esto, en la actualidad se habla de dos principales usos del término, por un lado didáctica como sustantivo y por el otro didáctica o didáctico como adjetivo. Entendiéndose al primero como aquella ciencia o arte que se encarga de estudiar los procesos de enseñanza que deben permitir la comunicación entre personas y crear aquellos métodos adecuados para que se logre el aprendizaje. Y al segundo como esa cualidad que tienen las diferentes situaciones en las que se desarrolla la enseñanza.
En las últimas décadas, los modelos de intervención didáctica (estudiados por la didáctica) han ido generalizándose y se han establecido dependencias directas entre estos y los principios que se derivan de las teorías del aprendizaje; éstas a su vez se relacionan directamente con las formas de enseñar que favorezcan la adopción de ciertas conductas y pautas o valores, dando importancia a diferentes aspectos. Para esto se habla de dimensiones de la enseñanza como:[2]
- Transmisión cultural: Este enfoque se apoya en el hecho de que el conocimiento producido por el ser humano que se ha ido organizando en diferentes teorías validadas en las disciplinas científicas, artísticas o filosóficas se puede acumular y conservar transmitiéndolo a las nuevas generaciones.
- Entrenamiento de habilidades: Con él se busca que, más allá de la transmisión de ciertos contenidos, se logre de diferentes formas el desarrollo de capacidades y habilidades que servirán en la vida cotidiana de los sujetos.
- Fomento de desarrollo natural: En este enfoque lo que se propone es que exista un respeto en los procesos de enseñanza-aprendizaje que existen de forma natural en cualquiera de los contextos existentes, de forma tal que sea un desarrollo espontáneo el que rija el crecimiento individual y social.
- Producción de cambios conceptuales: En este enfoque se concibe el aprendizaje como un proceso de transformación, por lo tanto, la enseñanza se debe centrar en aquello que los sujetos ya conocen, y que con la nueva información y ayuda de otros sujetos que sirvan como guías se irán mediando y produciendo cambios en el pensamiento que se podrán ver reflejados en la conducta.
Con las diferentes concepciones sostenidas por diferentes autores, cada sociedad va construyendo los sistemas de enseñanza-aprendizaje que más les parezcan pertinentes para cumplir diferentes objetivos, cubriendo ciertos contenidos y experimentando con diferentes técnicas.
La enseñanza, por lo general, conlleva lo básico del proceso comunicativo. Esto implica que exista un emisor, un receptor, un mensaje, un código y un contexto en el que se desarrolla, por lo tanto, son estos elementos los que deben complementarse.
Pero a diferencia de cualquier proceso comunicativo, cuando se le denomina a alguna actividad enseñanza tiene que haber, al menos, dos personas, una de las cuales posea cierto conocimiento, habilidad u otra forma de contenido, mientras que la otra no la posee. El poseedor intenta transmitir el contenido al que carece de él, llegando así a establecer una relación entre los dos con ese fin.
En términos generales se puede decir que la enseñanza es la acción desarrollada con la intención de llevar a alguien al aprendizaje.
Para que ésta se dé de la mejor manera posible, la brecha entre lo que se quiere enseñar y lo que se debe aprender tiene que ser mínima. Es por esto que muchos de los métodos que la didáctica propone ponen especial cuidado en el receptor, considerándolo como aquel que recibirá el mensaje a través de sus sentidos y lo procesará con aprendizajes previamente obtenidos.
Cada persona tiene diferentes formas de recibir y procesar lo que el mundo nos ofrece. Independientemente de los modelos que se quieran seguir, las formas de enseñar deben tomar en cuenta que cada uno tiene sus formas de aprender; recibimos los contenidos en ocasiones a través de la vista, del oído, del movimiento y por lo general involucramos nuestras emociones. Algunos somos más receptivos que otros por diferentes razones que pueden estar relacionadas con nuestros gustos y/o motivaciones, los cuales hacen que nuestra mente y cuerpo se encuentren ya sea más o menos dispuestos al aprendizaje.
Así también, se puede decir que sobre todo en la infancia y adolescencia (cuando el cerebro tiene mayor plasticidad[3]) es necesario desarrollar diferentes habilidades que nos permitan seguir aprendiendo a lo largo de la vida. En ocasiones esto no se logra, haciendo que con el paso de los años sea más difícil que se den los procesos de enseñanza-aprendizaje. Difícil mas no imposible, pues mientras más aprendamos, más posibilidades de decisión y de acción tenemos y por lo tanto de libertad.
¿Qué espacios existen para aprender y/o enseñar?
Son múltiples, aunque uno de los más conocidos y con una gran historia es la escuela, en específico el aula. Dentro de ella se llevan a cabo una gran cantidad de actividades que pueden estar determinadas por diferentes instituciones (públicas o privadas) responsables de definir los contenidos (por lo general dentro del curriculum [4]) y las formas de enseñanza que deberá ejecutar el profesor o profesora. Estas formas de enseñanza deberán ir de acuerdo con las dificultades que se puedan presentar de acuerdo a los sujetos que serán parte del proceso de enseñanza-aprendizaje (edades, contexto, intereses, aptitudes, etc.), así como con los temas a tratar.
Es importante que en cualquiera de los casos se consideren tres aspectos principales de todo proceso didáctico: el diseño, el desarrollo y la evaluación, y teniendo en cuenta que hay preguntas que nos pueden servir como guías para la enseñanza, tales como: ¿qué?, ¿por qué?, ¿cómo? y ¿para qué?
Existen diversas propuestas educativas con técnicas didácticas ya construidas que responden a contextos específicos y plantean métodos claros según los contenidos, objetivos y la edad. Una de estas propuestas es el sistema Montessori, el cual centra la importancia del proceso en las inquietudes de los niños y niñas. Éste propone que cada contenido pueda ser descubierto a partir de materiales, de diferente complejidad, que manejan los guías, quienes proporcionan la información necesaria para que se dé el aprendizaje de la mejor manera. María Montessori fue una de las primeras en la historia en desarrollar materiales didácticos específicos para el desarrollo de habilidades y la apropiación de conocimientos de los niños. Éstos fueron creados a partir de sus observaciones ante diferentes situaciones, lo que le dio un carácter científico.
También existen espacios fuera del aula que cumplen funciones educativas y por lo tanto usan algunas dimensiones de la didáctica. Un ejemplo de esto es el teatro, el cual propone situaciones de diferentes tipos que al impactar al espectador pueden generar conflictos cognitivos[5] y con ello aprendizaje. En general, se puede decir que cualquier espacio que involucre algún proceso de enseñanza-aprendizaje cuenta con alguna didáctica. Museos, ferias de ciencias, conferencias, entre otros, son ejemplos de espacios que fuera de la escuela nos brindan oportunidades de ampliar nuestros conocimientos.
¿Qué elementos pueden favorecer la enseñanza?
Existen múltiples posibilidades. Algunas tienen que ver con los sujetos involucrados, otras con el ambiente, otras con las herramientas que se pueden utilizar, con la complejidad de los contenidos, etc.
La clave está en que estemos atentos a lo que sucede a nuestro alrededor, identifiquemos nuestras inquietudes, cuestionemos y busquemos las formas de ampliar nuestras posibilidades de aprendizaje tanto dentro como fuera de las aulas, siendo conscientes de que el aprendizaje didáctico es aquel que está lejos del adiestramiento o adquisición mecánica de habilidades y nos permite desarrollarnos como personas, nos reconoce como sujetos críticos, autónomos y nos brinda las posibilidades de crear y recrear esos conocimientos ya existentes.
La Didáctica está presente en nuestra vida, nos permite usar esas manzanitas que surgen de vez en cuando en las conversaciones y complementan nuestra relación con el mundo y con los demás. Con ella ponemos en juego la mente y el cuerpo, nuestras ideas y acciones. Si queremos que la enseñanza sea completa, debe haber congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos. No debemos perder de vista que toda enseñanza implica la postura de quién enseña, pues siempre se tiene alguna dirección, no hay neutralidad. Ya lo decía Paulo Freire: «Toda educación es un acto político».
Veamos a la Didáctica y a las didácticas como aquellas que nos acercan a las realidades y nos brindan las posibilidades de crear y recrear las verdades, pero sobre todo de compartir diversas formas de ver el mundo.
NOTAS
[1] N. Abbagnano y A. Visalberghi, Historia de la Pedagogía, FCE, España, 1992, pp. 6.
[2] Se distinguen estos modelos o perspectivas a partir del artículo de Scardamalia y Bereiter (1989) “Conceptions of teaching and approaches to care problem” en Maynrad, C. Reynolds Knowledge base for the beginning teacher, Oxford. Pergamon Press.
[3] La Plasticidad cerebral es la capacidad del cerebro de realizar conexiones entre las neuronas, aspecto de gran importancia para el aprendizaje.
[4] Curriculum: viene del latín currere que significa carrera; a grandes rasgos es el conjunto de contenidos que conforman un proyecto educativo, es la guía de ese recorrido que debe ser realizado durante la escolaridad y puede ser definido por diferentes actores sociales (institucionales, gubernamentales, globales, etc).
ver: - Sacristán, Gimeno. Pérez Gómez, Comprender y transformar la enseñanza, Morata, Madrid, 9° Edición, 2000.
[5] Conflicto cognitivo hace referencia a los momentos en los que existe un desequilibrio entre lo que se sabe y algo nuevo que se presenta; esto permite que para volver al equilibrio se produzca un aprendizaje.
FUENTES
- Comenio, Didáctica Magna. México, Ed. Porrúa, 1971.
- Escribano González, Alicia, Aprender a enseñar. Fundamentos de Didáctica General. España, Ediciones de la Universidad de Castilla, 2° edición, 2004. p.108.
- http://www.profes.net (consultado el 28 de febrero de 2012)
- Malishev, Mijail, «I. Antropología filosófica: conciencia genérica del ser humano», en Invitación a la antropología filosófica. México, UAEM, 2000.
- N. Abbagnano y A. Visalberghi, Historia de la Pedagogía. España, FCE, 1992.
- Prieto Castillo, Daniel, La comunicación en la educación. Buenos Aires, Stella, segunda edición, 2004.
- Gimeno Sacristán, José, et al., Comprender y transformar la enseñanza. Madrid, Morata, 9° edición, 2000.
- Zabalza, Miguel Ángel, «Fundamentación de la didáctica y del conocimiento didáctico», en Medina, A. y Sevillano, M. (coord.), El currículum: Fundamentación, diseño, desarrollo y evaluación. Vol. I. Madrid, UNED, 2° edición, 1991, pp. 87-212.
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Andrea de Buen Juárez es estudiante de la licenciatura en Pedagogía, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En su andar va buscando respuestas a los problemas que imposibilitan llevar una vida digna. Confía en que la educación para todos y todas es una de ellas. También cree en las artes, el juego, el cuidado de la naturaleza y todas las alternativas que permiten construir otros mundos posibles en los que se pueda vivir bien y bonito, en donde haya menos yo y más nosotros, en donde crear sea más fácil que destruir. No para y sonríe pues sabe que tenemos respuestas, aunque cada vez encuentre más preguntas.









