Acerca de «El origen de las especies»

Por  |  0 Comentarios

El origen de las especies de Charles Darwin es una de las obras claves de la modernidad. Sin embargo, poco nos preguntamos sobre cómo una teoría tan vanguardista y polémica en su tiempo (aun en el nuestro), tan compleja en sus implicaciones y tan profunda en cuanto a los conocimientos requeridos para formularla, pudo llegar a un público tan amplio. Y, más allá de la teoría evolutiva de Darwin, poco sabemos sobre cómo este texto marcó el camino de la biología moderna. Diego Armando Contreras y Omar Velázquez comentan El origen de las especies a la luz de estas preguntas.

 

Diego Armando Contreras Peralta y Omar Velázquez Palafox

 

Con la misma intensidad en que las objeciones del señor Mivart llegaron a Charles Robert Darwin, cualquiera que conozca un poco de la genética de los seres vivos, podría mandarle una larga lista a Darwin, de las objeciones a cerca de El origen de las especies. Sin embargo, no podemos ser tan desconsiderados con un autor al que gracias a él y varios años de investigación, han permitido dejar fuera, algunos paradigmas que no permitían el avance de la ciencia, en particular de la biología. El presente trabajo tiene como fin abordar dos temas un poco dispares que nos parecieron interesantes como estudiantes de la carrera de Bilogía al leer El origen de las especies, de Charles Darwin: su redacción y su impacto en el surgimiento de la biología actual.

El lenguaje de Darwin

Cuando salió a la venta, El origen de las especies se agotó. Habrá que investigar cuántos ejemplares se tiraron y vendieron ese 24 de noviembre de 1859, aunque esa noticia por sí sola ya nos habla del impacto de la obra. Si bien el libro era para la gente culta de la época, posee un léxico tan explicativo que si cualquier lector no se precipita al leerlo, no tendrá problemas con entender las ideas que Darwin observa y propone.

Se ha comparado a El origen de las especies con el libro Philosophiae naturalis principia mathematica (Los principia) de Newton, debido a que éste sintetiza, por lo menos, 100 años de investigación científica referente al campo de lo que ahora llamamos física. Newton no fue el primero en hablar de gravitación o inercia (incluso al igual que Darwin, da crédito a otros autores que desarrollaron estas ideas, como Galileo, Huygens y Kepler), pero sí el que da a todos estos cabos sueltos de la un campo común: la mecánica, eje central al desarrollo de la física. De forma análoga, Darwin sintetiza las ideas sobre la historia natural de personajes como Lyell, Malthus, y Lamarck, bajo la óptica de la Evolución Biológica por el mecanismo de la selección natural, columna vertebral de la biología actual. Pese a todas las similitudes, en el texto de Darwin observamos una característica que no encontramos en la obra de Newton: la forma de la redacción. Seguramente no todos los que leyeron El origen de las especies estaban de acuerdo con sus ideas, pero pocos no entendieron nada de él. No así con Los principia, que realmente poseen un lenguaje crudo que sumado a las matemáticas y definiciones (algunas que no definen nada) hicieron que su comprensión no fuera inmediata para la mayoría. A expensas de que el léxico de los principia es más antiguo (1687, dos siglos antes que la publicación del El origen) y muchas expresiones ahora están en desuso, incluso en la actualidad es un libro de difícil comprensión (prueba de ello es que en 1995 Subrahmanyan Chandrasekhar publica el libro Los principia de Newton para el lector común).

No es que el lenguaje de la física y el de la biología sea exactamente el mismo, pero parte de la rápida aceptación y rechazo de las ideas darwinianas se debe a su capacidad como escritor. Darwin comienza a describir sus ideas mediante los animales domésticos. Todos (tanto en aquella época como hoy) son capaces de observar la variación en las especies domésticas, y aunque Darwin no define exactamente qué es una variedad en el sentido biológico actual, ni acierta en las causas que generan la variación, no es problema para entender que el hombre a lo largo de su historia ha moldeado los rasgos de animales y plantas de acuerdo con sus necesidades o caprichos, sea de manera consciente o no. Darwin menciona incluso el caso de que muchas de estas especies domésticas pueden ser sólo explicadas como de origen híbrido entre dos o más especies, y aunque si bien erró con el ejemplo del perro (donde propone que es origen de hasta tres especies diferentes), sabemos que esto en realidad ha ocurrido con otros seres vivos, tal es el caso de la planta de tabaco cultivada para hacer cigarrillos (Nicotiana tabacum): resultado de la cruza de dos especies silvestres de nicotiana (Nicotiana silvestris y Nicotiana tomentosa).

Ya que ha metido la espina del cambio de especies familiares para el hombre, extiende dichos fenómenos a todos los seres vivos, haciendo un énfasis en la variación en la naturaleza. Antes de enfrascarse en el debate del mecanismo que produce «la descendencia con modificación», Darwin habla de la lucha por la existencia. Realmente se esfuerza en transformar la visión que tuviera el lector antes de leer su obra por un punto de vista, que llamaríamos hoy en día «científico», de la naturaleza, al mencionar que:

 Vemos la faz de la naturaleza radiante de alegría; vemos a menudo superabundancia de alimento, pero no vemos, o no recordamos que las aves que cantan descuidadamente entorno a nosotros viven casi todas de insectos o semillas y destruyen así constantemente la vida; no recordamos en qué cantidad son destruidos estos cantores, o sus huevos o sus crías, por aves y bestias de rapiña; y no siempre tenemos en cuenta que, aunque el alimento puede sobrar ahora, no ocurre así en todas las estaciones del año.

Al tratar de cambiar la percepción del lector o al sentar nuevas ideas de manera similar a ésta, Charles explica que bajo esta óptica, la idea de la «supervivencia de los más aptos» salta a la vista, sin asumir que sea el único factor existente que pudiera generar nuevas formas de vida, pero sí uno muy importante. Uno encuentra así la teoría de Darwin en los primeros cinco capítulos, dejando los nueve restantes para sustentar sus ideas y, de manera admirable, también hablar de las dificultades y objeciones a su teoría, incluso para explicar por qué la teoría tiene debilidades debido a el desconocimiento en la época de las leyes de la herencia.

Asumimos que el impacto instantáneo que El origen tiene en la época se debe en gran medida a que en su obra lleva de la mano al lector hacia sus ideas, haciéndole ver lo que él entiende, independientemente de que el lector terminara de acuerdo o no. ¡No esperábamos más de un libro que tardó tanto en ser publicado porque su autor quería acumular la mayor información posible y por ello nunca pudo terminar!

El origen de la biología actual

Darwin propone una teoría general de la biología uniendo ideas de diferentes campos del conocimiento científico en su tiempo (como la geología o la taxonomía, e incluso la demografía). Así el pensamiento biológico actual se construye y está inmerso en todas estas disciplinas -que aunque parecieran divididas- todas son parte de la gran unidad del conocimiento humano. Otra cosa valiosa es que Darwin basándose en observaciones y  reflexiones da significado a sus argumentos siempre dentro de un contexto general.

Esta obra contiene muchas de las ideas que actualmente rigen la lógica biológica y que se han ido puliendo hasta hoy. Por ejemplo, el concepto de selección natural como un proceso (el principal para muchos biólogos actuales) de otros que rigen la evolución biológica. El lento paso de las especies por el largo sendero de la evolución, es una idea muy remarcada en el texto, por sólo mencionar algunos ejemplos.

No cabe duda de que la evolución de las especies es un hecho, pero ¿en verdad está evolución es un proceso lento? Hoy en día este concepto está prácticamente fuera de la jugada; sin embargo, a su debido tiempo fue muy útil para Darwin, pues lo utilizó con fines anti creacionistas, lo cual le permitió rechazar que las especies se creaban individualmente, o, en otras palabras, que los seres vivos estamos emparentados en menor o mayor grado y nuestras historias naturales confluyen en un «abuelo»: el ancestro común.

Si tomamos el concepto de familia para fines prácticos, podemos ver que existe un árbol genealógico en el cual se presentan los abuelos, los papás y demás descendencia; algunas veces nos parecemos a nuestros progenitores, a veces no tanto. No obstante, no notamos cambios aparentes o sustancialmente monstruosos, a lo largo de las generaciones; con esto podríamos llegar a pensar que todo está casi estático.

Desde pequeños tenemos que pasar por una serie de pruebas, que son fácilmente comparables con la lucha por sobresalir, o por lo menos, por la lucha por el plato preferido, la silla más cómoda o por utilizar primero el baño. Pero en las especies esta lucha puede ser librada para la obtención de la reproducción, acaparar el alimento o dominar territorios. El término del más apto está fuertemente influenciado por creer que las especies tienden a «la perfección» como respuesta de la presiones de la naturaleza (o «de selección»). Pero la idea de que la evolución es dirigida (de lo sencillo a lo complejo), a nuestro parecer y al de la gran mayoría de los evolucionistas de hoy, es una abstracción humana que no precisamente refleja lo que ocurre en la naturaleza.

Esta parte del reporte es más bien un capricho, y a manera de despedida citamos nuevamente una parte del texto, el cual, desde nuestra óptica como alumnos de biología, es la forma más clara de hacer ver cómo sus ideas transformaron el pensamiento biológico, tanto que lo siguiente es la idea general de la biología actual:

Como los brotes con su crecimiento, dan origen a nuevos brotes, y éstos, si son vigorosos, se ramifican y superan en todas partes a muchas ramas más débiles, del mismo modo tengo la creencia que ha ocurrido por generación en el gran árbol de la vida, que llena con sus ramas muertas y rotas la corteza de la Tierra y cubre la superficie con sus bellas e interminables ramificaciones.

 

 

Print Friendly

Cuadrivio, revista de literatura, política, ciencias y artes.

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>