De la madre tierra
Claudio Ríos Sánchez
No es necesario creer en lo que dice un artista, sino en lo que hace
David Hockney
El ritual empieza cuando entro al taller, tomo la escoba y barro la tierra arrojada el día anterior. Mientras tanto percibo el ambiente, su humedad, luz y temperatura, al terminar el aseo sé que cuadro envestiré.
Aglutinantes, chapopote, tierras, pintura… está todo dispuestos para empezar. Trabajar sintiendo el material me es indispensable, surge de mis entrañas y va directo a las manos, de ahí regresa a las entrañas para digerir la sensación.
Me dejo guiar por la intuición y parte del cuadro lo dejo al azar, permito al material tomar su natural y orgánico curso, me convierto en canal de algo más grande. Vierto la pintura sobre la superficie, arrojo tierra, voy sintiendo sus texturas, le prendo fuego y dejo que el calor y el humo hagan su parte, esto se repite numerosas veces y las intervenciones que realizo son sólo acentos intuitivos.
Cuando percibo que estoy trabajando el cuadro con más cautela y recelo es momento de dar terminada la jornada. La pintura es mi forma de meditación, un trance, instante donde sólo importa el presente. La pieza terminada pasa a segundo plano y es resultado de lo anterior.
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Claudio Ríos Sánchez. Nació en la ciudad de México en 1987. Su desarrollo como persona y como artista han ido de la mano desde temprana edad. A los 20 años tomó la decisión de ser autodidacta y, con esto, de escoger maestros de acuerdo a las inquietudes y a las necesidades que surgían en cada etapa de su vida, casualidades que lo llevaron a encontrar personas hipersensibles, que a la vez de enseñarle las bases técnicas del dibujo, escultura y pintura le han mostrado la vida con otros trazos.
















