Alcanzar el fin del mundo
Liliana Martínez es una joven artista visual que ha crecido entre zombis, robots y extraterrestres. Su trabajo, enfocado en la ilustración, abarca muy diversas técnicas, desde el dibujo a lápiz hasta el óleo y el collage. La búsqueda experimental que parece diseminar su obra en los más dispares campos de las artes plásticas y visuales, se ve, no obstante, recorrida por un interés muy concreto que parece dársele a Liliana de manera natural: adicta a los cómics, al cine de terror y a la literatura de ciencia ficción –entre muchas otras mórbidas afecciones–, Liliana ha explorado los futuros probables y fantásticos de una humanidad que parece encaminarse con paso cada vez más firme a alguna catástrofe final o a una transformación radical de su mundo y de sí misma.
«Robozombis» fue parte de una serie de paisajes que intentaban funcionar como la contraparte del paisaje clásico de la naturaleza, tanto en técnica como en concepto, haciendo referencia al futuro.
Cuando los cyborgs existan, los perritos seguirán siendo nuestros aliados incondicionales.
Éste es parte de un proyecto de retrato, cambiando, como en«Robozombis», la técnica y el concepto de lo clásico: en vez de retratar seres humanos, seres mitad máquina y mitad humano.
Un ejercicio de color en el que, como en muchas historias, un animal se convierte en un peligro aterrador para la humanidad.
Alcanzar el fin del mundo
El fin del mundo es un ambiente en el que ya estamos inmersos: es como el último y deseado espectáculo, la película más esperada, el momento más curioso y temido.
Mi mamá me ha dicho desde hace tiempo que el fin del mundo debido a cambios ambientales es inminente; dice que mejor no hay que pensar en ello y me ha querido convencer de mil maneras de que el mundo de Blade Runner no será alcanzado por mí.
Siendo muy sincera, nada me gustaría más que poder ver la llegada de un extraterrestre a la Tierra antes de que el mundo se acabe… Soy una necia cuando de estos temas se trata, así que tras leer a cerca de ello durante años y años, pienso a veces que lo mejor es escuchar a mi sabia madre, seguir caminando todos los días y no esperar ningún fin. Pasará un día que vaya caminando; pensando en todo menos en ello, pero al menos espero alcanzar a ver cambios de colores en cielo y entonces desaparecer con todo lo demás, mientras de fondo hay alguna música bailable.
FIN
Liliana Martínez












