Algunos apuntes a propósito de «Exiles»
Publicado el 24. jul, 2011 por Cuadrivio en Libros, Zoo
José Miguel Rentería
Mucho se escribe siempre sobre Ulysses y los cuentos en Dubliners, sea por la riqueza de su lenguaje y lo maravilloso de sus juegos líricos, o por su estructura fragmentada que tanto interesa a la crítica y demás estudiosos de literatura. Pero poco o casi nada se dice de su única obra de teatro publicada, Exiles, debido a que se le juzga injustamente de no ser especialmente innovadora en su composición.
A continuación se exponen brevemente cinco puntos importantes para invitar a leer y apreciar de forma distinta esta singular pieza dramática de Joyce escrita en 1914 y ligada con el último cuento de Dubliners, «The Death».
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1. Como el mismo título lo indica, la obra, independientemente de su trama, es la oportunidad perfecta para Joyce de explorar (con todo y sus consecuencias espirituales) el exilio autoimpuesto al que se sometió junto con Nora Barnacle en Zürich y Trieste.
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2. A lo largo de la obra se ve su relación con Italia, donde conoció, ayudó y promovió a Italo Svevo, autor de La Coscienza di Zeno, novela de narrativa fracturada[1] que se burla del psicoanálisis y aborda la cuestión de la subjetividad contando la historia de un hombre que, para dejar de fumar, empieza a escribir un libro.
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3. Si bien la obra no rompe con la tradición teatral inglesa forjada por George Bernard Shaw y Oscar Wilde en la que se exhibe a la aristocracia inglesa en su decadencia moral, la aportación de Joyce en el teatro inglés es un drástico cambio en el tratamiento de estos temas, alejándose del humor e incorporando la seriedad perteneciente al naturalismo de Henrik Ibsen (a quien él admiraba y a quien dedicó un largo ensayo en 1900), August Strindberg y Antón Chéjov.
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4. En Exiles no hay nada de poesía, se habla de los sentimientos humanos de forma más bien cruda, lo que corresponde a la preocupación de Joyce de carácter teológico, ontológico, espiritual; lo único que se ve en la obra son seres humanos utilizando a otros seres humanos para alcanzar su propia felicidad.
Este egoísmo y crueldad en la relaciones es lo que Joyce hereda al teatro inglés contemporáneo, como se verá ya desde Harold Pinter[2] (cuyo grande opus tiene en su mayoría obras en las que se habla de las pasiones humanas con la misma brutal honestidad, como es el caso de The Lover) y más recientemente en la obra del también inglés Patrick Marber, como Closer y After Miss Julie o en Leenane Trilogy, de Martin McDonagh.
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5. Otro de los grandes temas de Exiles es la imposibilidad de la comunicación, misma que será retomada pocos años después por Samuel Beckett y Eugène Ionesco y que será angular para la creación del Teatro del Absurdo.
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Finalmente, son los exiliados -quizá- quienes buscan de forma más evidente encontrar su identidad, pertenecer a algo. Lo que Joyce concluye en Exiles es que todos somos exiliados de algún modo, pues todos estamos imposibilitados para relacionarnos con otros seres humanos, y es por ello que todo el tiempo nos preguntamos por nuestra identidad e intentamos definirla. Un escritor se define a sí mismo en su literatura. Nada más abran A Portrait of the Artist as a Young Man[3] si no lo creen.
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NOTAS
[1] Publicada tan sólo un año después que Ulysses.
[2] Quien incluso dirigió Exiles en Londres con bastante éxito en 1970.
[3] El cual fue ambiciosamente adaptado a teatro en México por Martín Acosta y Luis Mario Moncada en 1994 bajo el título de Carta a un Artista Adolescente, montaje que marcó a muchas de las personas que hacen teatro hoy en día.
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José Miguel Rentería (Octubre, 1990) quería hacer cine cuando era chiquito, pero el teatro y los libros lo atraparon y ahora estudia oficialmente Literatura Italiana, aunque aparece de infiltrado en algunas clases de Literatura Dramática y Teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha tomado talleres de dramaturgia con Ximena Escalante, Alejandro Ricaño y Lautaro Vilo. En Agosto se estrena una obra que él escribió.





