Mamá es un animal negro (Poesía del desierto IV)

Amor que destroza los ojos con su enorme pico, la maternidad, el cuerpo y sus conflictos en los poemas del libro «Mamá es un animal negro que va de largo por las alcobas blancas», ganador del Premio Internacional de Poesía Gilberto Owen Estrada 2016-2017.

Galina Ryabkove:

Mis hijos se me resbalaron de las manos

 

 

Sostuvo a sus hijos como una cariátide

Fue Atlas sosteniendo un mundo

de leche y gemidos nocturnos

 

Su cuerpo se rehízo a base de puntadas

fajas modeladoras, estrictas dietas

e insomnios perennes

 

 

El amor un día voló hacia ella

y con su enorme pico

le destrozó los ojos

 

 

Ciega no veía a marido

masturbarse entre las sombras

con soft porno de quinceañeras

ni los chats que mantenía

con una joven varios

años más hermosa que ella

 

 

Doce veces alzó su mano al día para lavar platos

Doce veces sostuvo un pequeño cuerpo

para dormirlo

Doce veces limpió y barrió los pisos

de una casa en donde

se enmohecía el amor

 

 

El amor que como una larva

sangró sus oídos cuando

escuchó al marido decir

«quiero el divorcio lo más rápido posible»

mientras sus dos hijos la veían llorar

y estirarse el cabello

escondidos tras la puerta

 

Doce veces se hizo la misma pregunta

¿Qué fue lo que hice?

Doce veces ¿Es que me hice vieja?

Doce sonidos salieron sigilosos de su lengua

para luego convertirse en gritos

 

Dicen los vecinos que se escuchó

un golpe seco cuando

el primer cuerpo cayó

del balcón del piso quince

 

El segundo fue un fardo de pájaros sin alas

dejando un rastro de plumas rojizas en el piso

 

Galina Ryabkove cariátide marina

con la frialdad de una enorme luna

blanca dijiste

 

«Se me resbalaron mis hijos de las

manos Doce veces traté de detenerlos

Doce veces recé por no hacerlo

 

 

Estaba harta de ellos

Ahora puedo descansar en paz

Ahora

ya nadie me necesita»

 

 

 

Ritmo 0

Marina Abramovic

 

Hay setenta y dos objetos en la mesa

que pueden usarse sobre mí como se

quiera. Yo soy el objeto

 

Un objeto que flota en medio de

un cuarto blanco

con olor a limpio

Un objeto

que es un cuerpo que es una carne

un útero

esperando el destazamiento

 

 

Un cuerpo con forma de mujer

con senos de mujer

vientre de mujer

sal y desechos de muerte

muerte chorreando entre los muslos

deslizándose entre las pantorrillas

roja fuente de dolor

 

Hay setenta y dos objetos en la mesa

que pueden usarse sobre mí como se

quiera. Yo soy el objeto

 

Yo soy el animal herido puesto

en la mesa de disección

Espero ansiosamente el corte

Amputación transversal del pubis

inserción higiénica de instrumentos

en la vagina

 

Doctor

dígame

véame

Hay 72 objetos a su disposición

¿Con cuál me lastimará primero?

 

 

Rasgará mi piel con cuchillas

Me cortará el útero en pequeños pedacitos

Pintará mi sexo con fluidos y sangre

Limpiará la suciedad del cuerpo

echando agua fría a mi vulva

 

 

Decorado, coronado con espinas y

rosas rojas

dejará mi pubis inservible

 

 

Cuando todo esté terminado

encañonará un arma cargada

en mi entumida flor de carne negra

Madre me ha dicho «mantén

las piernas cerradas por que el

olor a mar y puerto

llegará hasta la nariz de los hombres»

Así que día a día me limpio bien tallo

con agua y jabón los resquicios entre

mis jóvenes piernas

hasta que las caracolas y los peces se

asfixien dentro

 

 

 

Viacrucis Herpético

 

 

I.

No hablo yo, habla mi cuerpo

mi cuerpo interrogante

cuya única respuesta es la enfermedad

 

 

Tengo una enfermedad

pero no es el lenguaje

son las llagas de Cristo

floreciendo en mi vulva

 

Christus Pantokrator

divina verga de leche y sal

dime por qué mi cuerpo se

cubre de rojas rosas

 

Dime por qué mi cuerpo

está muriendo

 

Es de noche, señor

Vendrán los lobos

de las buenas conciencias

 

 

abrirán mi pecho con ganzúas

y saldrán despavoridos

pájaros negros

 

Arrastrarán mi cuerpo hacia el silencio blanco

la ventana por donde se ve a Dios dormir

 

Oh, corazón de la luz

Cuerpo mío

habrás de arder

 

 

 

X.

El primer latigazo vino

con la primera ida al baño

Púas florecían entre mi orina

Opaleció la eclosión de un alba

en el agua del retrete

Dios flotaba sobre las aguas

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Posted by Esther García

Esther M. García (Ciudad Juárez, Chihuahua, México, 1987). Radicada en Saltillo, Coahuila. Es autora de «La Doncella Negra» (La Regia Cartonera, 2010), «Sicarii» (El Quirófano Ediciones, 2013, Ecuador; IMCS, 2014), «La Demoiselle Noire» (Babel Cartonera, 2013), (Kodama Cartonera, 2015), «Bitácora de mujeres extrañas» (FETA/CONACULTA, 2014), «Mamá es un animal negro que va de largo por las alcobas blancas» (UAEMEX, 2017) y el libro de cuentos «Las tijeras de Átropos» (Editorial UA de C, 2011). En el 2008 ganó el Premio Nacional de cuento Criaturas de la noche; en el 2012, el premio estatal de cuento Zócalo y el Premio Municipal de la Juventud 2012, en el área de cultura. En el 2014 ganó el Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal y en el 2017 el Premio Internacional de Poesía Gilberto Owen Estrada. Ha sido traducida al inglés, al francés y al portugués. Fue becaria del PECDA Coahuila 2015, y actualmente del FONCA JC 2016-2017. Pueden encontrar más de su poesía en https://issuu.com/edicionesseccoahuila/docs/la_piel_del_animal_acorralado_-_est

  1. Javier Julián Marzo 11, 2018 at 2:38 pm

    Muy interesante.

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