Leer o no leer ciencia en el periódico, ésa es la cuestión

En este artículo, Sofía Flores reflexiona, a partir de datos muy concretos y de una conversación con Isaac Torres, colaborador del diario La Crónica, acerca de la difusión de la ciencia en el medio periodístico.

periodismo-473x580El periodismo, en México, es un espacio donde la ciencia apenas recibe atención. Esta situación es reflejo de la pobre educación científica que, en general, tiene la sociedad mexicana, pero también de la dificultad de transmitir los conocimientos científicos, a menudo envueltos en tecnicismos incomprensibles para la gente de a pie. En este artículo, Sofía Flores reflexiona, a partir de datos muy concretos y de una conversación con Isaac Torres, colaborador del diario La Crónica, acerca de la difusión de la ciencia en el medio periodístico.

 

 

Not explaining science seems to me perverse.

When you are in love, you want to tell the world.

Carl Sagan

 

 

Sofía Flores

 

México vive un analfabetismo científico y para muestra, basta un botón. Cuando en la encuesta sobre la Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología en México (ENPECYT), realizada en conjunto por el INEGI y el CONACYT en el 2011, le preguntaron a un grupo de jóvenes de entre 18 y 29 años si era «Cierto» o «Falso» que «Todo el oxígeno que respiramos proviene de las plantas». El 72.65 por ciento contestó que esto es «Cierto». La realidad es que un muy pequeño porcentaje del oxígeno del planeta es producido por los bosques, ya que la gran mayoría es resultado de la actividad de organismos fotosintéticos que viven en el mar.

Esto no acaba aquí. La encuesta tiene más preguntas de cierto o falso, por ejemplo: «Los antibióticos sirven para tratar enfermedades causadas tanto por virus como por bacterias», en donde el 76.96 por ciento de jóvenes respondió «Cierto», cuando los antibióticos sólo curan enfermedades bacterianas. Otra pregunta dentro de la misma encuesta decía: «Los primeros humanos vivieron en la misma época que los dinosaurios», para la que el 38.88 por ciento de las personas del grupo de entre 60 y 98 años contestó «Cierto» y el 35.19 contestó «Falso».

Es verdad que la calidad de la educación mexicana es deficiente y que lo podemos atribuir a muchas personas y a muchos fenómenos, sin embargo, la información está ahí y pareciera que no se quiere acceder a ella. En la misma encuesta se muestra que la gente se puede acercar a la información científica a través de diferentes medios: televisión, radio, periódicos, revistas e internet. Mientras que el 39.98 por ciento del total de encuestados contestó que ve programas de ciencia y tecnología de una a ocho horas en la televisión, el 16 por ciento escucha programas de ciencia y tecnología en la radio de una a ocho horas a la semana.

Si estos números parecen alarmantes, lo que sucede con la información científica difundida por periódico lo es aún más. El 14.87 por ciento del total de encuestados contestó que lee un artículo de ciencia y tecnología a la semana, 9.8 por ciento lee dos artículos, 3.89 por ciento lee tres… Los porcentajes caen a medida que el número de artículos leídos crece. Uno podría excusarse en el argumento de que no todos los periódicos o no todos los días aparecen artículos de ciencia. Por ejemplo, El Universal no imprime su sección de ciencia y sólo publica información en su portal de internet; el periódico La Jornada no publica esta sección los lunes, pero cuando lo hace, presentan de uno a tres, incluso cuatro, artículos de ciencia. De hecho, el único periódico nacional que cuenta con una sección diaria de ciencia es La Crónica, el cual concentra noticias de relevancia nacional.

 

¿Periodismo científico?

Mucho se habla de la divulgación de la ciencia, la cual pretende acercar el conocimiento científico al público, aunque esta tarea también puede ser desempeñada por el periodismo científico. La diferencia radica en que la divulgación presenta el contenido científico en una manera más amplia, general y tiene la finalidad de educar; el periodismo científico muestra información de actualidad con el objetivo de dar a conocer lo último en materia de descubrimientos o investigaciones. Una no está peleada con la otra pero, personalmente, he conocido divulgadores que menosprecian la posibilidad educativa que hay en el periodismo de ciencia.

Para entender mejor este tema desde el periodismo, recurrimos a Isaac Torres Cruz, periodista de la sección de ciencia de La Crónica.

Para Isaac, que lleva ocho años trabajando en temas científicos, sí es posible educar a través de la información que se proporciona desde el periódico. A pesar de que él considera que la divulgación tiene más alcances educativos, el periodismo puede educar ya que en la presentación de la información se puede explicar algo del tema, por ejemplo la teoría. Lo importante es, como dijo, tener claro que con la información que los periodistas dan no se van a cambiar las creencias de las personas. «La misión es informar». Los periodistas que escriben de ciencia, entonces, son los encargados de mediar entre la generación de información y el que el público se entere de ésta. Son intermediadores.

Escribir ciencia no es tarea sencilla, ni siquiera para los mismos científicos. De hecho, son pocos los científicos mexicanos que se dedican a la divulgación y los que lo hacen, desde mi punto de vista, no son los mejores. ¿En qué divulgador de la ciencia mexicano pensó usted, querido lector? ¿René Drucker? ¿Julieta Fierro? Personalmente, espero que no se haya dormido algún día con las cápsulas televisivas o radiofónicas de Drucker o que se haya reído mucho en las presentaciones de Fierro.

Entonces ¿cómo explicar con palabras lo que es, por ejemplo, el colisionador de hadrones en una nota informativa? Isaac pasó por esto y platicó sobre el proyecto europeo que involucra a científicos de todo el mundo. Cuando hizo una noticia sobre el gran colisionador de hadrones, fue gracias a que entrevistó a Gerardo Herrera, uno de los coordinadores de los científicos mexicanos en el CERN, y una vez que se había empapado del tema, pudo escribir el trabajo. «Tienes que entender lo que escribes».

El periodista científico no sólo se enfrenta al problema de presentar la información de la manera más clara posible, sino también a muchos otros. Uno de ellos es el tiempo que se maneja en el periodismo. Hoy, la era de la comunicación obliga a que la información fluya en cuestión de segundos, presionando al periodista a trabajar más de una nota al mismo tiempo. Esto, como dijo Isaac, no permite tener tiempo para hacer un análisis de la información trabajada. Issac comentó que realiza por lo menos tres lecturas o interpretaciones de su información, esto es, cuando la escucha (de la entrevista), cuando la transcribe y cuando escribe propiamente el trabajo.

Ahora ¿cómo saber si el lector entiende la información que se le proporciona? E incluso ¿cómo saber a cuántos les está llegando la información? Actualmente, esto se ha vuelto más sencillo por las redes sociales, las cuales funcionan como «un parámetro para tener una idea palpable de las lecturas hechas», pues el impacto de una noticia se puede medir en el número de «retuits» o los comentarios que se hacen en la página de internet.

 

México en el mundo

Basta con abrir el periódico para darse cuenta de que el contenido de la mayoría de las notas que se publican en la sección de ciencia son de salud o tecnología, ya sea de investigaciones nacionales o extranjeras. Sin embargo, no es que los periodistas se centren sólo en estos dos rubros sino que, como mencionó Isaac, muchas veces los contenidos dependen de las agencias de noticias. «Notimex, por ejemplo, es una fuente incipiente de ciencia».

Entonces ¿se podría decir que las noticias científicas no están consolidadas? Isaac contestó que no. Mencionó que de un tiempo para acá, el número de notas sobre investigaciones mexicanas, por ejemplo, ha aumentado. Sin embargo, apuntó que muchas notas periodísticas de otras secciones bien podrían manejar e incluso explotar temas científicos. «La información científica está consolidada en los periódicos pero no transversalmente». Con este dato que dio Isaac, a mí se me ocurre pensar en el siguiente ejemplo: la construcción de la línea 12 del metro en la ciudad de México. La publicación de la nota en la sección de «Capital» o de «Ciudad», en su momento, pudo haber llevado información sobre la maquinaria empleada, las técnicas, la metodología, entre otros aspectos, para la realización de la más reciente línea del metro en la capital mexicana. Lamentablemente, esto no se hace porque como dijo Isaac, «los periódicos creen que no son temas importantes».

Al comparar nuestro manejo de la información con otros periódicos, la diferencia es notable. Isaac comentó que, a su criterio, los periódicos españoles cuentan con las mejores secciones de ciencia de Iberoamérica, ya que presentan «buenos reportajes con la misma jerarquía que política», por ejemplo. «Todos los periódicos respetables, como el New York Times o el Washington Post, tienen buenas secciones de ciencia». Isaac comentó que esto tiene que ver con numerosos factores, y uno de ellos es el financiamiento que existe en estos países. «Es un asunto estructural. Un país que le da importancia a la ciencia desde sus gobiernos, disemina su jerarquía a los diversos escalafones de la sociedad, entre ellos las empresas periodísticas».

 

Que no cunda el pánico

Afortunadamente, el panorama mexicano es alentador. «En México esto está despegando». Un ejemplo que Isaac mencionó fue cuando Enrique Peña anunció el incremento del dinero destinado a la ciencia y la tecnología al 1 por ciento del PIB que, constitucionalmente, le corresponde. «La nota apareció a ocho columnas. En el gobierno se ve movimiento y los medios comienzan a hablar de eso».

Finalmente, Isaac nos habló sobre su experiencia personal en esta rama del periodismo. Para él, hablar de ciencia ha sido una experiencia que «definitivamente me ha cambiado y me ha enriquecido como persona. Te das cuenta de que esto es parte de la información intelectual del ser humano. Saber de ciencia te ayuda a interpretar tu realidad pues tienes bases fundamentadas».

Como buen país en vías de desarrollo, ahí vamos. No todo es desalentador. En la misma encuesta que mencioné al principio, hay preguntas cuyas respuestas no son evidentes y que aun así fueron contestadas correctamente por un importante porcentaje de personas. Por ejemplo, a la pregunta de «Los seres humanos de hoy se desarrollaron a partir de la evolución de otras especies animales», el 59.39 por ciento de las personas contestó que esto es «Cierto», y a la pregunta de «El centro de la Tierra es muy caliente», el 85.20 por ciento contestó de manera adecuada que esto es también «Cierto».

La información sobre ciencia en México es incipiente y si le sumamos el analfabetismo en conocimiento científico de gran parte de la población mexicana, esto es un enorme, enorme, problema. Sin embargo, como mencionó Isaac, éste es un problema estructural. Tanto los periodistas, como los científicos y el público (donde están incluidos los políticos) son engranes que deben jalar parejo. Cuando todos tengamos un nivel aceptable de cultura científica podremos entonces competir con naciones desarrolladas, nuestra calidad de vida mejorará notablemente, y nuestra salud intelectual, cultural y mental será monumental.

 

 

 

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Sofía Flores Fuentes (ciudad de México, 1990) estudió Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Fanática de los Beatles y de los rompecabezas. Escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo está sobrevalorado, por eso sueña con algún día flotar en el mar muerto, nadar en la gran barrera de coral y brincar en el festival de Glastonbury, entre muchas otras cosas. Y claro, la paz mundial. Es editora de la sección de ciencias de Cuadrivio.

 

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Posted by Revista Cuadrivio

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

  1. ¡Muchas felicidades! Es un artículo muy ameno, que menciona una realidad pocas veces considerada en nuestro país. En los medios televisivos e impresos más populares, la difusión de la ciencia y la tecnología generalmente se realiza a partir de publicaciones extranjeras, y las publicaciones que concentran la difusión de los avances científicos nacionales son contadas.

    Si bien es cierto que es una tarea sumamente difícil para los científicos y periodistas científicos la comunicación clara a todo tipo de lectores, actualmente existen muchos materiales gratuitos y cursos en línea para aprender a hacerlo.

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