Las dos caras de Brasil, un país de contradicciones

El crecimiento económico de Brasil ha mostrado al mundo un rostro de éxito, pero en su interior yacen la pobreza y la desigualdad. Héctor Herrera presenta los principales rasgos del contexto socioeconómico del Brasil contemporáneo.


Desde hace varios años, Brasil va en la cresta de la ola: su crecimiento económico y su dinamismo han mostrado al mundo un rostro de éxito progresivo. Pero en su interior yacen otros Brasiles menos afortunados que despiertan en protesta y asoman el rostro de la pobreza y la desigualdad. Héctor Herrera presenta los principales rasgos del contexto socioeconómico del Brasil contemporáneo, mostrando que sus triunfos siguen muy por debajo de sus retos.

 

 

Héctor E. Herrera Capetillo

 

En Brasil, hasta el pasado es incierto

Gustavo Franco, ex presidente del Banco Central de Brasil

 

 

Introducción: Brasil, el país del futuro

 

Hoy, hablar de Brasil o de países como China está de moda. No faltan las publicaciones y titulares[i] que señalan con asombro el ascenso meteórico de los BRICS, que aplauden sus éxitos o pronostican un porvenir de grandezas. Así como Estados Unidos a finales del siglo XVIII se definía asimismo como el país del futuro, pues había materializado lo que hasta ese momento los europeos sólo soñaban: la Ilustración; en la actualidad es Brasil quien se considera asimismo el lugar donde los anhelos del futuro se harán presentes, el país que logrará lo que hasta ahora los latinoamericanos sólo soñamos: el desarrollo y un lugar protagónico en el mundo.

No faltan, por supuesto, argumentos que sostengan esto. Aún cuando Brasil no es o país mais grande do mundo, como ellos mismos se consideran, con sus 8,515,767 km2 sí es el quinto país más grande del planeta por extensión territorial;[ii] el quinto país más poblado del mundo con una población estimada por el Censo Demográfico de Brasil en 2010 de 190,755,799 millones[iii] y según cálculos del Banco Mundial de 198,656,019 para 2012[iv] –34% de la población de América Latina– es también la primera economía latinoamericana –representa el 42% del PIB regional–,[v] la segunda economía del continente americano por detrás de EEUU y, en 2012, la séptima economía del mundo, ligeramente por detrás de Reino Unido[vi]. En ese mismo año, con más de 76 mil millones de dólares, fue el tercer receptor de Inversión Extranjera Directa en el mundo, tan sólo por detrás de China y los Estados Unidos.[vii]

El crecimiento de la economía brasileña tampoco ha pasado desapercibido, a pesar de que en 2009, como consecuencia de la crisis económica global, el país decreció 0.3%, para 2010 recuperó la senda creciendo 7.5%, su mayor tasa en muchos años.[viii] En 2013, pese a la turbulencia económica del mundo, el país carioca logró crecer 2.3%.[ix] Es debido al dinamismo de su economía y a la inversión en ciencia y tecnología, que Brasil se ha convertido también en una potencia energética, según el informe Perspectivas para la energía mundial divulgado en 2013 por la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), se estima que la producción de petróleo del país crecerá de los 2.2 millones de barriles diarios actuales a 4.1 millones en 2020 y a 6.5 millones en 2035, lo que lo convertirá en el sexto productor mundial.[x] Para ese año, Brasil será también responsable del 40% del comercio global de biocombustibles.[xi]

Las aspiraciones brasileñas en el plano internacional han formado también parte del imaginario de grandeza del país y del lugar que está destinado a jugar en el mundo. Así, Brasil ha reclamado por años un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, de igual forma, se ha integrado a diversos grupos que constituyen parte del proceso de la toma de decisiones en la política internacional, en ese sentido, Brasil es parte del G-5 y del G-20, y ha formado alianzas estratégicas con países como Rusia, India, China y Sudáfrica que entre otros acuerdos han creado los foros BRICS e IBSA.

En el terreno de las Organizaciones Internacionales, los brasileños han ganado cargos estratégicos en los últimos años. Así en 2011, José Graziano da Silva fue elegido director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés); y en 2013 el embajador Roberto Azevedo fue designado director de la Organización Mundial de Comercio (OMC). En 2007, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA, por sus siglas en inglés) le otorgó a Brasil la sede para la Copa Mundial de Fútbol 2014, y en 2009 el Comité Olímpico Internacional designó al país como la sede de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2016.

Los reflectores del mundo apuntan a Brasil, que vive un momento único en su historia. La comunidad internacional le ha otorgado al país una confianza como sólo a pocos países se les ha dado en el pasado, un apoyo que se respalda en los logros que los últimos gobiernos brasileños han alcanzado en muchas áreas.

El milagro brasileño: la década de los grandes logros

 

Brasil es el país del futuro y siempre lo será

(Chiste popular sobre el destino de Brasil)

El chiste popular brasileño con la que abrimos este apartado revela, en esencia, las contradicciones que existen en Brasil entre los discursos de grandeza y la realidad de pobreza que viven a diario millones de brasileños. Brasil está acostumbrado a las promesas de sus políticos, pero nunca a que las materialicen, así, los cambios socio-económicos de los últimos años parecen ir en contrasentido.

Los indicadores macroeconómicos brasileños muestran una clara mejoría, a pesar de la crisis económica brasileña de 1998 y la crisis económica global de 2008, durante las administraciones de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y Luis Inácio Lula da Silva (2003-2010). La economía brasileña creció 3.2% anual en promedio, mientras que la inflación fue de 7.5% en promedio; en contraste, entre 1981 y 1993 la economía creció 1.7% y la inflación fue superior al 760%.[xii]

Hérctor Herrera 1Elaboración propia con datos de la CEPAL, 2014.

Entre 1995 y 2010, el salario mínimo mensual de Brasil pasó de menos de 200 reales a más de 500, tan sólo entre 2011 y 2012 el salario se incrementó de 545 a 622 reales mensuales.[xiii] De esa forma, la clase media brasileña pasó de 62.7 millones a más de 101.6 millones entre 2005 y 2010.[xiv]

En 2010, el último año de la administración de Lula, la economía brasileña creció 7.5% y la inflación cayó a 5.9%,[xv] ese mismo año el gobierno creó 2.1 millones de empleos, con lo cual, en el periodo entre 2003 y 2010, se sumaron 11.2 millones de trabajos, lo que contrastaba con los 2 millones que se crearon en toda la administración de Cardoso; de forma que la tasa de desempleo se redujo de 12.4% en 2003 a 6.7% en 2010[xvi] y a 5.5% en 2013. Así, se pasó de 23.7 millones de empleos formales en 1995 a 47.4 millones en 2012.[xvii]

Héctor Herrera 2

Elaboración propia con datos de la CEPAL, 2014.

El gasto público social también fue en aumento, así mientras en 1995 representaba el 19.2% del PIB, en 2005 ya era del 21.9%.[xviii] El programa Bolsa Familia, creado en 2003 con el propósito de asegurar un ingreso mínimo a las familias más pobres del país, alcanzó los 45 millones de beneficiarios para 2010,[xix] con ello la indigencia –pobreza extrema– bajó del 13.2% en 2001[xx] al 5.4% en 2012,[xxi] lo que representa una reducción de 16.8 millones de personas en esa categoría. La pobreza también mostró mejores indicadores, pues la proporción de pobres pasó del 37.5% de la población en 2001 al 24.9% en 2009,[xxii] y al 18.6% en 2012.[xxiii] En materia social, el analfabetismo ha disminuido del 13.6% en 2000 al 9.6% en 2010.[xxiv]

pobrezaElaboración propia con datos de la CEPAL, 2014.

indigenciaElaboración propia con datos de la CEPAL, 2014.

Estos indicadores nos muestran dos países muy diferentes, un Brasil que a finales de la década de 1990 tenía serios problemas económicos y elevados índices de pobreza y desempleo, frente a un Brasil que a principios de la segunda década del siglo XXI mostraba indicadores más saludables. Sin embargo, no es la primera vez que Brasil vive un milagro económico, a finales de los años 1960 y principios de 1970 el país experimentó un momento de crecimiento económico como nunca, pero que no fue suficiente para hacerlo despejar.

La pregunta que ahora se nos presenta es si este nuevo milagro económico brasileño hará lo que el primero no pudo. Los críticos de Lula aseguran que el mayor error de su administración fue haber mantenido el modelo económico heredado de Cardoso, de forma que el gobierno se preocupó más por mantener indicadores macroeconómicos estables que por combatir –estructuralmente y no sólo mediante programas focalizados– el mayor de los problemas de Brasil: la desigualdad.

 

Los «dos Brasiles» o las múltiples caras de un Brasil

El escritor brasileño Machado de Assis describía en 1861 los «dos Brasiles»: uno oficial y otro real. El Brasil oficial se refería al mundo de los políticos, alejados de las demandas del pueblo; el segundo, el país real, hacía alusión al Brasil popular formado por la sociedad.[xxv] A más de 150 años de distancia, las palabras de Assis continúan siendo válidas; sin embargo, a esta analogía de las dos caras de Brasil, se suman otras múltiples realidades que nos dan la visión de muchos países, así la desigualdad crea un esquema de varias fronteras que dibujan un palimpsesto difícil de leer.

Si bien, como comentamos en el apartado anterior, Brasil ha logrado reducir notablemente la pobreza, la indigencia, el desempleo y la inflación en la última década, el país aún tiene una carga como pocos en el mundo. Considerando que para 2012 Brasil tenía más de 198 millones de habitantes, entonces podemos decir que el número de pobres ascendía a más de 36.9 millones de personas y el de indigentes a más de 10.7 millones. En 2012, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) estimaba que en la región había 164 millones de pobres (28.2% de los latinoamericanos), de los cuales 98 millones eran pobres y 66 millones indigentes,[xxvi] lo que significa que para ese año el 37% de los pobres y 16% de los indigentes de la región eran brasileños. En cuanto a pobreza infantil, la CEPAL estima que en 2011 una tercera parte de los niños brasileños vivía en pobreza o pobreza extrema.[xxvii]

El mayor problema de Brasil, sin embargo, no parece ser la pobreza per se, sino la desigualdad, la cual en la última década ha disminuido muy poco. El índice Gini que mide la desigualdad –donde cero es igualdad plena y uno es máxima desigualdad– pasó de 0.547 en 2004 a 0.518 en 2009,[xxviii] por su parte el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo señala que el Índice de Desarrollo Humano de Brasil –donde uno es máximo desarrollo y cero es el más bajo desarrollo– pasó de 0.669 en 2000 a 0.730 en 2012, lo que hizo que Brasil subiera de la categoría de los países de desarrollo humano medio a la de desarrollo humano alto,[xxix] sin embargo, el índice disminuye una vez que es ajustado en consideración de la desigualdad (0.531) y de la desigualdad de género (0.447).[xxx]

Como señala Lena Lavinas, a pesar de que el índice Gini de 2009 es el más bajo en muchos años, éste coloca todavía a Brasil en el grupo de los 13 países más desiguales del mundo.[xxxi] En 2012, el quintil más pobre de brasileños (es decir, el 20% de los hogares con menos ingresos) recibió el 4.5% de los ingresos totales, mientras que el quintil más rico obtuvo más del 55%,[xxxii] indicadores por encima del promedio regional. Incluso entre la desigualdad hay desigualdades, en Brasil las asimetrías son también de género, raza y región.

A pesar de que las mujeres representan el 51% de la población brasileña total en 2010,[xxxiii] y de que Dilma Rousseff se convirtiera en 2011 en la primera mujer en asumir el cargo de presidenta de Brasil, el papel de la mujer brasileña en la política nacional aún es mínimo, tan sólo el 9.6% de los escaños del congreso[xxxiv] y el 9.2% de las alcaldías[xxxv] estaban representados por una mujer en 2012. De igual forma, mientras en 2010 la tasa de analfabetismo para los hombres mayores de quince años era de 9.3%, para las mujeres la tasa se elevaba a 13.5%.[xxxvi] En materia laboral, si bien las asimetrías entre el salario de una mujer y de un hombre se han reducido en los últimos años, las mujeres aún reciben en promedio 75% menos salario que los hombres al jubilarse.[xxxvii]

Un reciente escándalo reveló que el tema de la equidad de género aún es alarmante en Brasil. El Instituto de Investigación de Economía Aplicada (IPEA, por sus siglas en portugués), publicó en marzo de este año un sondeo según el cual el 65% de los brasileños piensan que las mujeres con poca ropa merecen ser atacadas, lo que llevó a la periodista Nana Queiroz a lanzar la campaña #EuNãoMereçoSerEstuprada (no merezco ser violada) en la que numerosas mujeres subieron fotos suyas desnudas con el hashtag del movimiento para protestar por el hecho.[xxxviii]

El otro sector históricamente rezagado son los negros. El censo de Brasil divide a la sociedad en cinco grupos: los brancos, pretos, pardos, amarelos e indígenas. Según el censo de 2010, el 47.7% de la población era blanca, el 7.6% era negra, el 43.1% parda, el 1.1% amarilla y el 0.4% indígena.[xxxix] Los grupos de pretos y pardos conforman la categoría de los negros que representan más de la mitad de la población de Brasil, 97 millones de personas, de hecho, después de Nigeria, Brasil es el país con la mayor población de ascendencia negra del mundo.[xl] A pesar de ser mayoría, los negros en Brasil soportan peores condiciones que los blancos respecto al salario y la educación, además de que tienen los peores indicadores de pobreza.

En 1999, los negros conformaban el 45% de la población brasileña, pero representaban el 64% de los pobres y el 69% de los indigentes,[xli] así el 62% de los estudiantes universitarios eran blancos, frente al 35% que eran negros.[xlii] Si bien los datos no son muy recientes, revelan una estructura de desigualdad histórica que aún permanece en Brasil, de esa forma, para 2006 el ingreso medio de los negros fue 41.5% menor al de los blancos, incluso las desigualdades entre los pobres negros son más de 2 veces superiores que entre los blancos pobres.[xliii]

En 2011, el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) consideraba que el 8.5% de la población brasileña eran miseráveis, es decir personas que obtenían menos de $70 reales mensuales de renta, a pesar de que el salario mínimo era de $545 reales por mes para ese año, de los 16,267,197 millones de miserables, el 61.8% eran pardos y el 9% pretos, comparado con el 26.1% que era branco.[xliv] Para 2012, el 75% del 10% más pobre de la población brasileña eran negros, frente al 81% del 10% más rico, que eran blancos.[xlv]

Las mayores proporciones de negros viven en las regiones rurales y atrasadas de Brasil –Norte y Nordeste–, mientras que la mayoría de los blancos vive en la región industrializada y urbana –Sur y Sudeste–, así las desigualdades también pueden verse regionalmente.

Las condiciones en el norte son más desiguales que en el resto del país, así mientras en 2012 el 17.1% de la población brasileña recibía hasta medio salario mínimo y el 27.5% recibía entre medio y un salario mínimo –lo que significa que el 45% de los brasileños viven con menos de un salario mínimo–, entre las regiones se presentan asimetrías, de esa forma, el 32.9% de la población del Nordeste y el 28.5% de la población del Norte recibía menos de medio salario mínimo, frente al 9.2% del Sur y el 11.1% del Sudeste que estaba en las mismas condiciones.[xlvi] Por dar un ejemplo, en Bahía, ubicado en la región Nordeste de Brasil, los negros que conforman casi el 80% de la población trabajan en condiciones más precarias, así el 61% de ellos tienen un trabajo informal.[xlvii] De igual forma, los hogares del norte tienen menos acceso a servicios básicos que los del sur, tan sólo el 54.5% de los domicilios del Norte tenían en 2010 acceso a agua potable, mientras el 90% de los hogares del sudeste estaban en esa situación.[xlviii]

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Ingreso per cápita por región en 2005. Elaborado por: Banco Mundial, 2011.

De los más de 16.2 millones de pobres extremos registrados en 2010, 9.6 millones residían en el Nordeste (59%), 2.7 millones en el Sudeste (17%), 2.6 millones en el Norte (16%), 715 mil en el Sur (4%), y 557 mil en el Centro-Oeste (3%).[xlix] De ellos, 8.6 millones moraban en las ciudades (5.4% de la población urbana) y 7.5 millones en el campo (25.5% de la población rural),[l] lo que nos abre otra cara de desigualdad, las asimetrías entre lo rural y lo urbano.

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Distribución de la pobreza extrema por Estado, 2010. (Fuente: IBGE, 2010)

Tomado de: Ricardo Monterio, «El Brasil de la pobreza extrema», pp. 107- 116, en Revista CIS, Año 9, Número 14, primer semestre de 2011, Ed. Centro de Investigación Social de Un Techo para Chile, 2011, p. 108.

Cuando pensamos en la pobreza brasileña nos vienen a la cabeza películas como Cidade de Deus (2002), Radio Favela (2002) o series de televisión como Cidade dos homens (2002-2005), que retratan una de las zonas más desiguales del mundo: las favelas, que son consecuencia de la pobreza y discriminación. El término favela fue utilizado por el censo de población brasileño desde la década de 1950 para referirse a las grandes aglomeraciones humanas que tenían como mínimo 51 casas de proporciones muy pequeñas, en las que predominaban las casuchas o «barracos» y en el que había una ausencia de servicios básicos como agua potable y energía eléctrica.[li]

En 2010, estás «aglomeraciones subnormales» –concepto que sustituyó al de favela desde el censo de 2000– sumaban 15,868 en todo el país, lo que representaba más de 3.2 millones de hogares y 11.4 millones de personas, de las cuales, el 59% se concentraban en las regiones metropolitanas de Sao Paulo, Rio de Janeiro, Belém, Salvador y Recife.[lii] Si bien, el contraste entre las zonas residenciales urbanas y las favelas nos muestra la imagen perfecta de la desigualdad en Brasil, la verdadera pobreza del país no está ahí, sino en el campo. Comparado con la tasa de analfabetismo rural que en 2010 superó el 23% de la población, la tasa urbana que apenas llega al 7% se quedó muy atrás.[liii] Asimismo, la tasa de pobreza en 2012 que en el sector urbano alcanzó el 16.2%, contrastaba con el 32% que representaba en lo rural, mismo caso con la tasa de indigencia, que en lo urbano era de 4% y en el campo de 13%.[liv]

Como es posible observar, Brasil aún arrastra serios problema de pobreza y desigualdad, mismos que se reproducen al interior de la sociedad de múltiples formas, una sociedad estratificada en la que los cambios han sido más lentos de lo que el tamaño del reto les demanda.

Conclusiones: Los límites del crecimiento, una sociedad en protesta

 

Brasil sólo necesita una ley: una ley que diga: es preciso cumplir todas las demás

Antonio Ferreira Vianna, diputado brasileño (1832-1905)

Brasil es, sin duda, un país de contrastes, no en vano el economista brasileño Edmar Lisboa Bacha acuño el término «Belíndia» para referirse al Brasil que la dictadura de los años 70 estaba creando, en el que una parte de la población vivía como en lo más próspero de Bélgica y otra cuya realidad era más cercana a lo más pobre de la India.

Si bien los últimos gobiernos han logrado reducir la pobreza, la indigencia, el desempleo y la inflación, la desigualdad casi no se ha tocado, la brecha entre los más ricos y los más pobres es aún una de las más grandes del mundo, sumado a ello, los condiciones laborales todavía son preocupantes, pues más del 45% de los brasileños recibe un salario mínimo o menos. Según el Índice de Desarrollo Humano de 2012, el ingreso per cápita de Brasil fue de 10,278 dólares ppa, el cual es menor al registrado por países con un nivel de desarrollo más bajo como Botsuana o Gabón.

La reducción de la pobreza también está sujeta a los cambios económicos en el país, pues en buena medida se ha construido sobre la base de programas asistencialistas y focalizados que dependen de la voluntad de cada gobierno y de las condiciones económicas del país. Después de la recuperación económica de 2010, las tasas de crecimiento de los últimos tres años han sido muy pequeñas, al punto que algunos economistas consideran que Brasil está a punto de entrar en una recesión, lo que eventualmente disminuiría el dinero que se destina al combate a la pobreza.

A pesar de sus logros económicos, los últimos gobiernos brasileños han fallado en lo más importante: disminuir la desigualdad, reto titánico en un país con una estructura profunda e históricamente desigual. Sumado a lo anterior, la discriminación aún es palpable en muchos aspectos de la vida brasileña, baste poner como prueba el fenómeno de los rolezinhos, cuando a finales del años pasado, decenas de jóvenes provenientes de las favelas, principalmente negros y pobres, se organizaban para visitar los lujosos centros comerciales de Sao Paulo con la finalidad de divertirse y dar una vuelta por las tiendas, lo que ocasionó que la policía actuara y criminalizara esas actividades, pues la intrusión de un sector juvenil visto como marginal contrastaba y amenazaba el entorno de aparente prosperidad económica que tienen los centros comercial brasileños.[lv]

Es evidente que Brasil se encuentra en un punto de inflexión, la ola de protestas por el aumento en el costo del transporte público y los elevados gastos para la realización de la Copa Mundial de Fútbol en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016 ha puesto en entredicho los discursos de progreso que los últimos gobiernos de Brasil han creado. De esa forma, los grupos de la sociedad civil brasileña y las nuevas clases medias que han tomado las calles en los últimos meses colocan el dedo en un aspecto importante: la pobreza, criminalidad, violencia y desigualdad aún es parte de la vida diaria de Brasil. Los múltiples «Brasiles» aún se pelean entre sí y nos dejan preguntándonos cuál será la cara que prevalezca: la de los medios de comunicación internacionales que ponen a Brasil como el ejemplo para el resto de los países en vías de desarrollo, o la cara de las contradicciones con la que los brasileños aún deben lidiar todos los días.

 

 

 

NOTAS

[i] Entre muchas notas sobre Brasil, en 2009 el semanario británico The Economist publicó un artículo titulado «Brazil takes off», y en 2010 Time Magazine nombraba a «Lula» da Silva el hombre más influyente del mundo.

[ii] Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, Brasil em números, Volumen 21, Rio de Janeiro, Brasil, 2013, p. 45.

[iii] Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, Censo Demográfico 2010, Rio de Janeiro, Brasil, 2011, p. 43.

[iv] Banco Mundial, http://datos.bancomundial.org/ [Consultada en abril de 2014]

[v] El Banco Mundial calcula que el PIB de América Latina alcanzó los 5,344 billones de dólares para el año 2012. Véase, Idem.

[vi]El Banco Mundial estima que para 2012 su Producto Interno Bruto (PIB) se elevaba a 2,252,664,120,777 dólares (http://datos.bancomundial.org/), mientras que el Fondo Monetario Internacional estimaba para ese mismo año un monto de 2,425,052,000,000 dólares (http://www.imf.org/) [Consultadas en abril de 2014].

[vii]El Banco Mundial estima que en 2012 Brasil recibió 76, 110, 663, 189 dólares, lo que lo coloca en el tercer lugar, por detrás de China (253,474,944,300 dólares) y de EEUU (203, 790, 000, 000 dólares), véase Banco Mundial, http://datos.bancomundial.org/ [Consultada en abril de 2014]. Por su parte, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), estima que ese mismo año Brasil se ubicó con 65 mil millones de dólares en la cuarta posición, por detrás de EEUU (168 mil millones de dólares), China (121 mil millones de dólares) y Hong Kong (75 mil millones de dólares), véase Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Informe sobre las inversiones en el mundo 2013. Panorama General. Las cadenas de valor mundiales: Inversión y comercio para el desarrollo, Nueva York, Estados Unidos, 2013, p. 5.

[viii] Comisión Económica para América Latina y el Caribe, «Brasil: perfil nacional económico».

[ix] «PIB de Brasil creció 2.3% en el 2013», en El Economista, 27 de febrero de 2014, versión electrónica en http://eleconomista.com.mx/economia-global/2014/02/27/economia-brasil-crece-07-4t-2013 [Consultadas en abril de 2014].

[x] Raúl Zibechi, «El petróleo brasileño y la desestabilización de Bolivia», en La Jornada, 15 de noviembre de 2013, versión electrónica: http://www.jornada.unam.mx/2013/11/15/opinion/024a2polConsultadas en abril de 2014].

[xi] Idem

[xii] Enestor Dos Santos, «Estabilidad y crecimiento en Brasil», pp. 55-66, en Revista CIDOB d’afers internacionals, n.º 97-98, (abril 2012), p. 58.

[xiii] Lena Lavinas, «Brasil, de la reducción de la pobreza al compromiso de erradicar la miseria», pp. 67-86, en Revista CIDOB d’afers internacionals, n.º 97-98, (abril 2012), p. 70.

[xiv] Sonia Fleury, «Las reformas pendientes: desafíos para la gobernabilidad en Brasil», pp. 33-54, en Revista CIDOB d’afers internacionals, Número 97-98, abril de 2012, p. 48.

[xv] Lena Lavinas, Op cit, p. 68.

[xvi] Ibidem, p. 69.

[xvii] Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, Síntese de indicadores socias. Uma análise das condições de vida da população brasileira, 2013, Rio de Janeiro, Brasil, 2013, p. 143.

[xviii] Sonia Fleury, «Las reformas pendientes: desafíos para la gobernabilidad… Op cit, p. 48.

[xix] Lena Lavinas, «Brasil, de la reducción de la pobreza al compromiso… Op cit, p. 75.

[xx] Panorama social de América Latina 2010, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), p. 78

[xxi] Panorama social de América Latina 2013, Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), p. 13

[xxii] Panorama social de América Latina 2010, Op cit, p. 50.

[xxiii] Panorama social de América Latina 2013, Op cit, p. 13.

[xxiv] Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, Censo demográfico 2010. Características da população e dos domicílios, Rio de Janeiro, Brasil, 2011, p. 84.

[xxv]Elizabete Sanches Rocha, «Desafíos de Brasil para la consolidación de su protagonismo internacional: educación y cultura», pp. 205-217, en Revista CIDOB d’afers internacionals, n.º 97-98, abril de 2012, pp. 208-209.

[xxvi] Panorama social de América Latina 2013, Op cit, p. 11.

[xxvii] Ibidem, p. 20.

[xxviii] Sonia Fleury, «Las reformas pendientes: desafíos para la gobernabilidad… Op cit, p. 53.

[xxix] Maria Ozanira Da Silva e Silva (et al.), «A pobreza no Brasil e na Argentina:dimensão e políticas de enfrentamento», pp. 171-194, en Revista de Políticas Públicas, volumen 11, número 2, julio-diciembre de 2007, Ed. Universidade Federal do Maranhão, Brasil, p. 172.

[xxx] Informe sobre Desarrollo Humano 2013. El ascenso del Sur: Progreso humano en un mundo diverso, Ed. Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Estados Unidos, 2013.

[xxxi] Lena Lavinas, «Brasil, de la reducción de la pobreza al compromiso… Op cit, p. 76.

[xxxii] Panorama social de América Latina 2013, Op cit, p. 17.

[xxxiii] Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, Censo demográfico 2010. Características… Op cit. 113.

[xxxiv] Informe sobre Desarrollo Humano 2013. El ascenso del Sur: Progreso Op cit.

[xxxv] Observatorio de Igualdad de Género de América Latina, CEPAL, http://www.eclac.cl/oig/WS/getCountryProfile.asp?language=spanish&country=BRA [Consultado en mayo de 2014]

[xxxvi] Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, Censo demográfico 2010. Características… Op cit. 85.

[xxxvii] Ibidem, p. 74.

[xxxviii]Nana Queiroz, «No merezco ser violada», en BBC Mundo, 01 de abril de 2014, http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/04/140401_brasil_mujeres_violacion_nana_queiroz_men.shtml [Consultada en mayo de 2014]

[xxxix] Ibidem, pp. 75-76.

[xl] Rosangela Saldaña Pereira y Xavier Rambla, «Desigualdad racial en Brasil: la realicad desmiente el mito», pp. 401-426, en Revista Mexicana de Sociología, Volumen 69, Número 3, julio-septiembre de 2007, Ed. Instituto de Investigaciones Sociales-UNAM, México, p. 401.

[xli] Ibídem, pp. 410-412.

[xlii] Ibidem, p. 416.

[xliii] Pierre Salama, «Luchas contra la pobreza en América Latina. El caso de la pobreza rural en Brasil», pp. 7-34, en Problemas del Desarrollo. Revista Latinoamericana de Economía, Volumen 42, Número 165, abril a julio de 2011, Ed. UNAM, México, p. 11.

[xliv] Ricardo Monterio, «El Brasil de la pobreza extrema», pp. 107- 116, en Revista CIS, Año 9, Número 14, primer semestre de 2011, Ed. Centro de Investigación Social de Un Techo para Chile, 2011, p. 108.

[xlv] Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, Síntese de indicadores socias… Op cit. p.179.

[xlvi] Ibidem, p. 79

[xlvii] Ibidem, p. 150

[xlviii] Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, Censo demográfico 2010. Características… Op cit. 104.

[xlix] Ricardo Monterio, «El Brasil de la pobreza extrema»… Op cit. 109.

[l] Idem

[li] Marcos Esdras Leite, «Favelas en ciudades medias brasileñas: Expansión y dificultad de medidas de control», en Biblio 3W. Revista bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, Ed. Universidad de Barcelona, España, volumen XIII, no. 793, agosto de 2008.

[lii] Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, Censo demográfico 2010. Aglomerados subnormais, Rio de Janeiro, Brasil, 2010, p. 54.

[liii] Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, Censo demográfico 2010. Características… Op cit. 85.

[liv] Comisión Económica para América Latina y el Caribe, “Brasil: perfil nacional socio-demográfico”, http://interwp.cepal.org/cepalstat/WEB_cepalstat/Perfil_nacional_social.asp?Pais=BRA&idioma=e [Consultada en mayo de 2014]

[lv] Eliane Brum, «Los nuevos “vándalos” de Brasil», en El País, 23 de diciembre de 2013, http://internacional.elpais.com/internacional/2013/12/23/actualidad/1387799473_348730.html

 

 

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Héctor E. Herrera Capetillo (Ciudad de México, 1987). Egresado de la licenciatura en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Conductor del programa de radio internet sobre temas internacionales El Aleph, transmitido por ComUnica Radio (UNAM), y administrador del blog de análisis político internacional El águila, el jaguar y la serpiente (http://www.nohoch-balam.blogspot.mx).

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Posted by Revista Cuadrivio

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