La palabra rehabilita: literaturas del sismo

Presentamos «Literaturas del sismo», un especial coordinado por Lucila Navarrete en el que estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM reflexionarán sobre el sismo del 19 de septiembre de 2017 a través de la narrativa.

A las 13:14 horas del día 19 de septiembre de 2017, el Servicio Sismológico Nacional reporta un sismo de magnitud 7.1 con epicentro en la frontera entre Morelos y Puebla, a unos cuantos kilómetros de la Ciudad de México. Dos horas después del macro simulacro anual en conmemoración del temblor del 85, fuertísimas sacudidas toman desprevenida a la ciudadanía tras activarse segundos después la alerta sísmica. En distintas zonas el polvo comienza a pintar un paisaje aterrador. Las avenidas se saturan de autos, el escombro y la desolación en una lluvia de objetos sin sentido disponen la escenografía de una ciudad que comienza a ser ocupada por un gigantesco voluntariado de jóvenes que recorren la ciudad en busca de palas y cubetas, de cascos y botiquines, dispuestos a encontrar sobrevivientes.

A escasos tres días del desastre el rector de la UNAM, Enrique Graue, y el director de la Facultad de Filosofía y Letras, Enrique Linares, determinan la reanudación de las actividades académicas para el lunes 25 de septiembre, asegurando que las instalaciones universitarias no presentan daños mayores que pongan en riesgo a la comunidad. Los estudiantes de Filosofía y Letras no demoran en oponerse al autoritario regreso a la «normalidad» y toman la facultad para actuar de manera productiva y contestataria ante la emergencia nacional. A lo largo de una semana, «Filos» se convierte en sede de talleres de contención, cursos de primeros auxilios, centros de acopio y mesas de discusión sobre la intervención y el brigadeo en zonas olvidadas por Protección Civil, como el sur y el oriente de la ciudad, y diversos lugares en los estados de Morelos, Oaxaca y Chiapas. Ante la evidente debilidad de las instituciones gubernamentales, las y los estudiantes demuestran que la recuperación social pende de la capacidad para responder a las necesidades inmediatas –curar heridas, interponer denuncias, preparar alimentos, coordinar el brigadeo–, pero también a las de la memoria, la imaginación y los afectos; que renacer de entre las ruinas es factible gracias al poder de la reflexión sistemática, la narración y el testimonio. Porque la palabra, como lo confirmamos durante esos días, es resistencia y también dignidad.

Preguntas como ¿qué utilidad tienen la literatura y la filosofía en situaciones de desastre?, ¿de qué manera la historia cura? o, ¿qué papel juegan las humanidades en la recuperación colectiva?, se respondieron en el transcurso de las siguientes semanas cuando, ya de vuelta en las aulas y los cursos ordinarios, varios profesores y estudiantes nos dispusimos a adecuar los programas a las urgencias de la turbadora realidad; a dotarnos de herramientas para emprender un proceso de comprensión e intervención de lo social y de sus desgarradores reclamos.

Lo que este dossier presenta es el fruto de lo que en ese entonces desarrollamos en mi clase de Crítica y Teoría Literaria Latinoamericanas del Colegio de Estudios Latinoamericanos, en el que pusimos a prueba el testimonio, la literatura, la mediación y el conocimiento del universo fracturado de las víctimas y los testigos del desastre. La mayoría de los participantes trabajaron con el género cuentístico, aunque hibridizado con el testimonial.

En esta primera serie Felipe Castillo y Valeria Alvarado ofrecen dos textos de suma calidad literaria que, sin vacilación alguna, también constituyen documentos históricos, en la medida que registran la degradación propia de nuestros tiempos, como la imperante desigualdad y precariedad. Tal es el caso de «Volveremos» de Castillo, un relato que irradia una sobrecogedora ternura y una sensibilidad que reivindican los afectos que prevalecen en el seno de la desventura. Por su parte, «Mentiras piadosas o el testimonio del día en que el monstruo salió y nos comió a todos», firmado por Alvarado, es un texto con guiños borgeanos que, por la vía racional y documental, concluye que la corrupción es la clave para entender el desastre. Los acompaña el talentoso trabajo de los ilustradores Ana Chavana y Omar López Gómez respectivamente.

Sirva, pues, el presente dossier para emplazar a la memoria y la indignación frente a los discursos oficiales, casi siempre conclusivos y autoritarios; para que nos recuerde que la palabra y la literatura son armas rehabilitadoras, al igual –e incluso a veces más–que un procedimiento médico o un plato de frijoles.

 

(Visited 253 times, 1 visits today)

Posted by Lucila Navarrete

Lucila Navarrete Turrent es doctora en Estudios Latinoamericanos por la UNAM; periodista cultural para la Revista de Coahuila y docente del Colegio de Estudios Latinoamericanos y la Universidad de la Comunicación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *