La canción de tu sangre (Poesía del desierto I)

Tempestad del amor, el cuerpo, el éxtasis y la sensualidad en la poesía de Minerva Margarita. Primera entrega de «Poesía del desierto», serie dedicada al norte mexicano.

Iniciamos el año con «Poesía del desierto», serie dedicada exclusivamente a la poesía del norte mexicano. Este es un viaje por distintas tonalidades, ritmos y usos del espacio, un mosaico que dialoga con el yo interno, sensual y turbulento, con las vicisitudes de la maternidad y del amor, la violencia latente, el cuerpo. Es una poesía que reclama otros registros y que también tiende puentes con otras geografías y formas. La neolonesa Minerva Margarita Villarreal es la encargada de inaugurar la serie.

 

***

 La canción de tu sangre

 

 

Crisávila

De la dulce jaula

de tu pecho a tus cejas pobladas

Tersa nieve de Ávila

Nuestra Señora de las Nieves

bajo el nimbo de su nívea primavera

cuando nos recibió

la Anunciación

Un sonido de estela astral

como rosa recién nacida

A partir de esa tarde

la Sinagoga fue cerrada

El cielo exhaló un frío lavanda

y amuralló

el ardor de Teresa

la piel durazno de sus mejillas

su hato de leña

su suelo manchado de moras que alimentan

crisálidas

Después la náusea

y mientras mareaban los cantos

la metamorfosis empezó a manifestarse:

Como un fuego

se levantó

dentro de mí

 

 

Laude

Del color del viento

del aire que erosiona los muros

De cómo transparentan los matices

de piedras y arenales

el verde sedoso del olivo

bajo el rayo

a lo largo del día

Tersa crucificada:

Así miré tu sangre

la canción de tu sangre

Consunción

oscuro follaje

que mana el agua viva

 

 

Desde la niebla el silencio me cerca

sobre un barco que parece ser cama en un mar que congela

Este cuarto es la cárcel

la boca del estómago

la nublazón en su círculo oscuro

que desde el muelle arrastra

Se me doblan las piernas

se me viene la náusea

se me quiebran los huesos

y el silencio me llama

mas su aliento es palacio

es ventana

la luz de los relámpagos

dentro la catástrofe

demonios al interior del vientre

todos los colores

el miedo la fuerza de no poder estar

No pude darte el viento

el viento que por ahora no alcanzo

a ver tras la ventana

El cielo

y el amor pasa

atraviesa mi carne

Velaré por ti así sea la carne devorada

Este es el círculo:

una anciana el desierto

el testamento y su definición

su pañoleta

el fuego en sus manos

Sin poder levantarme

un ardor

como si le hablara a la piedra

al derrumbe de piedras

que se vuelcan encima

de la cama o el barco

que se nubla

de polvo

Tú venido de la tierra

también en este hoyo

brilla una señal

porque dos polos la nutren

hasta formar un pensamiento

Desde esta luz te llamo

como si le hablara

a la piedra

En algún sitio me oirás

y volverás para que ella florezca

Este es el círculo

algo estaba por llegar

niebla de todos los días

 

 

Una puerta hacia otra

conduce a un jardín

de ahí brota el calor

del amor que te tengo

 

el pan de mañana

 

 

Te besaré largamente

mis animales sueltos en el interior de tus sentidos

amándote en tus entrañas

como esquirlas de luz

Te besaré

atravesaré tu cielo

me internaré en tus ramas

circularé en tus líquidos

surgiré de la yema de la corteza de tu tronco

me alimentaré de tu jardín

Tu voz en las colinas

y los campos inmensos

como tú los pensaste

tus animales sueltos en el interior de mis sentidos

amándome en mis entrañas

como certeza

como fruto como señal de territorio

Tu voz en las colinas

y los campos inmensos

bajo este cielo púrpura

esta delicia o cauce a mitad de la lluvia

a mitad del océano

porque tu árbol enraiza

en medio de mi vientre

y esta tierra te vive

en el principio y fin

 

 

Palabra

que negro brota

palabra

que no miento

y me inclino

sobre el sol de esta lluvia

a derramarme

 

 

Adamar

II

He llegado a ver el vacío

¿Y qué es?

El cuerpo del amado

Su sangre de cordero que pende

Cuerdas y cruces y sombras

Todo es luz

en este abismo frío

Todo es mancha

luz de sacrificio

Mas yo busco en esta lluvia

el ojo del dolor

busco el ojo del cielo

Todo es luz cuando esta herida se abre

es luz

porque es silencio y llanto

luz del abismo y la calma

del error que condena

de la verdad que aísla

Este es el ojo del ciego

contemplando

 

 

Voy a la estación de trenes a recibir el llamado del adiós que no vendrá

a la aventura glauca derramada de niebla

al nevado de la melancolía donde

lluvia se extiende

al parpadeo fenicio de su voz

Y pruebo de sudores estrellas

en su pecho

y el licor es dulzura

y mi vientre un jarro de luz

y mis ruegos

los huertos que le lloran

La noche le lleva entre sus redes

le lleva

y acaricio

ese minuto blanco que florece en el fondo

del vestido de novia que me espera

Porque el beso de sus bosques

es un embrujo diario

porque el beso del viento

es Dios que reverbera

y te beso

y el beso

es ansia del vuelo del fuego de tu espada de arcángel anunciando

Porque mudo es el miedo del beso de su infancia

y crudo su alborozo

convierte en caudal mi vacío

Vino por agua

Vino por tierra

a la estación de trenes

y recibir el llamado del adiós que no vendrá

en la aventura

de la melancolía de nieve que me ausenta

Porque luz es su arrojo

y crudo su alborozo

y vida en cada beso

mi agonía

rompe

los nudos de las redes

donde peces detuvo nuestras almas la noche

 

 

El desierto  

Cardos, yucas, palmas, mezquites,

nopales donde se espina el silencio que rueda entre tus noches;

la erosión de las bardas de piedra,

el rumor de los años vacíos,

la distancia que te distancia del mundo.

 

Pero este es el mundo

donde las cactáceas irradian para abrirte;

deja que las minúsculas flores broten en tu vientre.

 

Las horas en el desierto desechadas,

el viento

bajo el acompasado vaivén de los recuerdos;

sobre la cuesta

el alado cruzar de águilas y halcones.

¡Oh cuerpo tendido! ¡Oh hierba desnuda donde la larva crece!

La fugacidad del instante,

la luz que se proyecta en la presa…

 

Cardos, magueyes, pitas, huizaches,

flores de palma que alimentan el alba del porvenir,

la nube que desciende, el aguacero,

el fluorescente margen de la tierra.

El agua se estanca y en la niebla se esboza tu ansiedad

de sepulcro.

Cuántas aves sobrevuelan tu mirada, cuánto cielo resplandece entre tus árboles…

Hojas, hierbas, matorrales donde se atora el miedo.

 

Es inútil retroceder,

quedas atrapado entre las hebras del cerco;

en el lugar donde el viento se aquieta:

la cabeza entre tus manos,

las ramas jalando tu cabello.

La penumbra baja a cubrirte el rostro

entre la lluvia incesante que vuelve de tu infancia.

 

…este es el mundo

donde el peyote reverdece

 

deja que las minúsculas flores broten de tu sueño.

 

 

La labor de Penélope  

a Enriqueta Ochoa   

Un cristal precioso,

una pequeña caja que destella figuras marinas.

Al fondo, pedazos de tus ojos

cortados por el viento.

Tu mirada es un hilo

y mis manos lo tejen

hasta cubrirlo todo.

 

 

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Posted by Minerva Margarita Villarreal

Minerva Margarita Villarreal (Montemorelos, Nuevo León) es autora, entre otros libros, de «Pérdida» (1992), Premio Nacional Alfonso Reyes 1990; «El corazón más secreto» (1996), Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1994; «Tálamo» (2011), Premio de Poesía del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2010, publicado en 2013 por Ediciones Hiperión; «De amor y furia. Epigramísticos» (2015); y «Las maneras del agua» (2016), que obtuvo el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2016. En 2013 recibió el Honor Prize de Naji Naaman’s Literary Prizes, de Líbano. Su obra poética ha sido traducida al inglés, francés, italiano, polaco y macedonio. Es maestra en Letras Españolas por la Universidad Autónoma de Nuevo León y profesora e investigora de su Facultad de Filosofía y Letras. Es Miembro Artístico del Sistema Nacional de Creadores de Arte y Miembro Asociado del Seminario de Cultura Mexicana.

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