Jóvenes, política y redes sociales

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 Mucho se ha comentado sobre la gran influencia que las redes sociales tienen en el comportamiento de los jóvenes hoy en día. ¿Cuál es el caso de la política? ¿Realmente son las redes sociales una influyente herramienta política?

 

 

Jaime Vigna Gómez

 

 

Las elecciones de medio término de los pasados meses nos han dejado importantes lecciones con relación al interés de las nuevas generaciones por involucrarse de forma más activa en la política, en general, y en los procesos electorales, en particular, a través de las redes sociales. Para la clase política mexicana, la adopción de las redes sociales como herramienta de difusión de mensajes e interacción con el electorado no ha sido opcional. La generación «Millennial»[1] considera a las redes sociales no sólo un medio para interactuar con familiares y amigos, sino un escenario fundamental de su vida cotidiana en donde se entretejen relaciones y se construye la forma en la que comprenden e interpretan el mundo. A los votantes de estas generaciones, hastiados de las grandes televisoras y para quienes el periódico o la radio son reliquias de otra era, no hay otra forma de llegarles que a través de sus cuentas de Facebook o Twitter.

Simultáneamente los «Millennials» cada vez toman mayor conciencia de su capacidad de influencia e incidencia a través del uso de estos medios. La elección presidencial de 2012 dejó claro que los jóvenes pueden organizarse mediante estas redes e incidir en procesos de los que históricamente se les había mantenido al margen. La apertura de otros canales (el surgimiento de las candidaturas independientes, por ejemplo), como veremos en las siguientes líneas, abre nuevas posibilidades para la participación de los jóvenes en la política. Pero ¿cómo se consolidó este cambio? ¿Cómo fue posible que en tan sólo unos años todo el juego político mexicano cambiara al adentrarse en una arena completamente desconocida, pero que ya parece indispensable para ganar elecciones? El objetivo de este texto es describir el breve recorrido que llevó a que, en nuestro país, hace unos meses un joven de sólo 25 años, sin un partido político detrás, pudiese convertirse en el representante en el congreso local de uno de los distritos más ricos y educados de todo el país.

 

Antecedentes: Obama, el voto nulo y YoSoy132

En el caso mexicano la aparición de las redes sociales como instrumentos de difusión masiva de información se gesta simultáneamente con la culminación del proceso de apertura económica y política que inició el país desde finales de los años ochenta. Mencionar este punto es importante ya que un régimen de control de la información como el que prevaleció en México durante prácticamente toda la segunda mitad del siglo XX sería muy difícil de mantener en un entorno de abierta tecnologización y difusión de la información como el que tenemos en la actualidad.

En el país esto sería prácticamente imposible tomando en cuenta que es, precisamente, Estados Unidos, nuestro vecino inmediato, la cuna de la llamada «Política 2.0». A pesar de que la influencia de la tecnología en procesos políticos ya se había demostrado en casos como los de Filipinas y España,[2] sería la elección presidencial estadounidense de 2008, en la que resultó triunfador el candidato demócrata Barack Obama, la que demostraría al mundo el enorme potencial que tiene la Política 2.0 para alcanzar objetivos políticos y conectar con un electorado joven y activo políticamente. Ésta fue la primera ocasión en la que herramientas como Facebook, Youtube y Twitter participaron en una elección presidencial y sus alcances fueron mayúsculos.[3]

En México la utilización de las redes sociales como medio de manifestación política con incidencia nacional tendría su primera gran aparición durante las elecciones intermedias del año 2009. En esta ocasión líderes de opinión y académicos emprendieron una campaña fomentando el voto nulo a través de varios medios, incluidos, por supuesto, las redes sociales, argumentando que era una forma de expresar el descontento generalizado de la sociedad ante la clase política. Aunque el movimiento no tuvo el eco deseado, su principal objetivo: mandar un mensaje de desencanto a los tomadores de decisiones, tuvo su efecto, puesto que tan sólo unos meses más tarde se aprobó una reforma constitucional promovida por el propio presidente de la república en la que, entre otros temas, se incluía la creación de la figura de las candidaturas independientes.[4] Este parteaguas en la vida política del país tuvo dos consecuencias importantes en el electorado joven: demostró que sí existía la posibilidad de generar cambios al sistema político mediante mecanismos de presión que no existían anteriormente, y que existen herramientas que ellos tenían a la mano (las redes sociales) que podrían servir para movilizarse y organizarse.

Tres años después, la elección presidencial de 2012 representaría el ingreso por la puerta grande de las redes sociales y los jóvenes a los procesos electorales en México. Precisamente a través de las redes sociales surgiría el mundialmente conocido movimiento #Yosoy132, el cual, a pesar de que no logró el objetivo principal de su formación (evitar que Enrique Peña Nieto llegase a la presidencia) sí demostró, especialmente a las nuevas generaciones, los alcances políticos que puede tener la organización a través de estos medios y la incidencia política que se puede lograr a través de los mismos.[5] En esta misma elección quedó comprobada la importancia de las redes sociales no sólo como un instrumento de difusión y organización de los jóvenes al margen de los tradicionales partidos políticos, sino como una herramienta más de los candidatos para dar a conocer sus campañas y propuestas políticas. Prácticamente todos los candidatos presidenciales tuvieron que consolidar una estrategia masiva de redes, buscando llegar a esta generación de nuevos votantes.[6]

 

Las elecciones intermedias de 2015: las candidaturas independientes y el fenómeno Kumamoto

Tras 2012, prácticamente todas las candidaturas (locales, estatales y federales), especialmente en las zonas urbanas, han estado utilizando a las redes sociales como medio de difusión de campañas políticas y de interacción con el electorado más joven. Las elecciones intermedias del año 2015 no fueron la excepción y, de hecho, representaron la aparición de nuevos nichos de oportunidad para la participación política de los jóvenes, motivada por la explosión del fenómeno de las candidaturas independientes, fundamentalmente.

En esta ocasión las redes sociales demostraron los verdaderos alcances que podrían llegar a tener las redes sociales en las campañas políticas. En particular comprobaron su utilidad para candidatos que operan fuera del tradicional aparato partidista o que pertenecen a partidos pequeños. De acuerdo con Julio Téllez, coordinador del proyecto Observatorio Electoral 2.0 del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México[7] tres fueron las mejores campañas realizadas en redes sociales durante las elecciones de 2015: la del candidato independiente a la gubernatura de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco; la del candidato del partido Movimiento Ciudadano a la presidencia municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro; y la de Pedro Kumamoto, candidato a diputado local por el distrito X de Zapopan, Jalisco.[8] Los tres candidatos triunfaron en sus respectivas contiendas.

El caso de Kumamoto en particular es sumamente paradigmático de la fuerte vinculación existente entre jóvenes, redes sociales y política. Mientras que las campañas de Alfaro y el Bronco fueron encabezadas por equipos de medios profesionales, la de Kumamoto fue llevada a cabo por un grupo de hábiles y entusiastas jóvenes voluntarios sin experiencia previa en la materia. Su equipo de campaña, Wikipolítica Jalisco, estaba conformado hasta antes de la elección por 17 jóvenes (2 graduados y 15 estudiantes) que se conectaban a través de una red de chat. Su eje de comunicación y difusión central (aunque no exclusivo) se dio, precisamente, mediante el uso de las redes sociales. Si tomamos en cuenta que, como parte de su proyecto, sólo obtuvieron 18 000 pesos del erario público y que el resto fue recaudado mediante 103 donantes (ninguna de cuyas donaciones sobrepasó los 7 001 pesos),[9] podemos entender la intensa labor de difusión que se tuvo que llevar a cabo a través de estos medios para alcanzar al electorado, difundir las propuestas del candidato y competir con los tradicionales canales de difusión de la información.

 

Conclusiones

Para finalizar es importante hacer dos acotaciones. La primera es que, a pesar de su avance, las redes sociales y su efervescencia política siguen siendo un fenómeno minoritario de clase media. Gran parte de los jóvenes mexicanos permanecen no sólo aislados de la vida política, sino completamente ensimismados e indiferentes a lo que ocurre más allá de sus entornos inmediatos. Muchos son los factores que explican esta situación (pobreza, ignorancia, manipulación mediática), sin embargo, el rápido avance que ha tenido la politización de los jóvenes a través de las redes sociales ofrece un rayo de esperanza para combatir el desencanto que ha generado nuestra propia clase política con respecto a la democracia y los procesos electorales.

La segunda es que si los jóvenes no aprovechan estos escenarios de organización, otros lo harán. La clase política mexicana tiene cada vez más presente la necesidad de fomentar estrategias digitales y utilizar las redes sociales para alcanzar a un electorado joven, activo y consciente de su capacidad de organización e incidencia política. Los números al respecto son claros. Enrique Peña Nieto sigue teniendo (por mucho) el mayor número de seguidores en las principales redes sociales utilizadas en México (Facebook y Twitter). El próximo presidente de México tendrá que construir una red al nivel o superior a la que actualmente tiene presidencia si pretende convencer al electorado más joven de sus aspiraciones.[10] Los políticos tradicionales saben de su alcance y están haciendo algo al respecto. Los jóvenes mexicanos deberían hacer lo mismo. La batalla por el control y la politización de las redes sociales, sólo ha comenzado.

 

 

NOTAS

[1] La generación Millennial son todos aquellos nacidos entre 1980 y 1999. Se caracterizan por haber nacido en un mundo interconectado y por estar muy vinculados con la tecnología. U.S. Chamber of Commerce Foundation, «The Millennial Generation Research Review», 2012. Obtenido de http://www.uschamberfoundation.org/millennial-generation-research-review, consultado el 5 de julio de 2015.

[2] Clay Shirky, «The Political Power of Social Media», en Foreign Affairs, enero-febrero de 2011. Obtenido de https://www.foreignaffairs.com/articles/2010-12-20/political-power-social-media, consultado el 5 de julio de 2015.

[3] De acuerdo con un estudio de Pew Internet & American Life Project, el 74% de los usuarios de la web (55% de la población adulta estadounidense) utilizaron internet para involucrarse en el proceso electoral o buscar información acerca de la elección. Asimismo, más de 618 millones de dólares se recaudaron a través de medios digitales. Lucas Lanza y Natalia Fidel, «Política 2.0 y la comunicación en tiempos modernos», en Cuaderno 35, número 35, marzo 2011, pp. 55-56.

[4] Julene Iriarte, «Candidatos independientes: Especie en expansión», en Nexos, mayo de 2015. Obtenido de http://www.nexos.com.mx/?p=24795, consultado el 5 de julio de 2015.

[5] La organización de un debate organizado por los miembros de este movimiento sería el punto culminante de este fenómeno.

[6] Los resultados de la elección, por ejemplo, se reflejan en la presencia de los candidatos en las redes sociales. Enrique Peña Nieto, el triunfador de la contienda, acaparó el 81% en Facebook y el 62% en Twitter durante el proceso electoral. Sharenii Guzmán, «Candidatos con más “followers” ganan elección, afirma experto», Red Política, 24 de abril de 2015. Obtenido de http://www.redpolitica.mx/elecciones-2015/candidatos-con-mas-followers-ganan-eleccion-afirma-experto, consultado el 5 de julio de 2015

[7] El Observatorio Electoral 2.0 es un proyecto que inicia en 2011 para dar seguimiento a contiendas electorales nacionales e internacionales. Observatorio Electoral 2.0, «Presentación», Universidad Nacional Autónoma de México. Obtenido de http://electoral.juridicas.unam.mx/Delegaciones/presentacion.htm, consultado el 05 de julio de 2015.

[8] En virtud de que los tres se alzaron con la victoria, los dos primeros ahora encabezarán, respectivamente, el gobierno de la segunda ciudad más importante del país y el tercer estado más importante del país, mientras que Kumamoto representará en el congreso estatal a uno de los distritos con más recursos económicos y mejor nivel educativo de todo el país.

[9] Diego Petersen Farah, «Kumamoto, o el día que los jóvenes habitaron la política», en Nexos, junio 2015. Obtenido de http://www.nexos.com.mx/?p=25218, consultado el 5 de julio de 2015.

[10] La revisión de los números en redes sociales nos permite comprobar que varios los posibles presidenciables ya cuentan con una estrategia puesta en marcha con miras a la elección de 2018. Hasta el día 5 de julio tenemos las siguientes estadísticas en Facebook. En los primeros diez lugares de políticos con más «me gusta» tenemos a tres posibles presidenciables: Manuel Velasco (3º lugar; 1 278 703), Andrés Manuel López Obrador (4º; 1 192 177) y Jaime Rodríguez Calderón (5º; 852 224), los cuales representan a tres opciones diferentes del espectro político: centro, derecha e independientes. En el caso de Twitter los tres posibles candidatos que encontramos entre los diez políticos con más seguidores son: Andrés Manuel López Obrador (3º lugar; 1 641 462), Miguel Ángel Mancera (4º; 1 510 991) y Marcelo Ebrard (5º; 1 170 994). Interesante destacar que no encontramos a ninguno de los posibles candidatos de la derecha en los primeros diez puestos de Facebook ni de Twitter (en esta última red Ernesto Cordero sí cuenta con cierta presencia, mientras que Margarita Zavala se mantiene todavía alejada de las primeras posiciones). Análisis realizado con información de la página de Social Bakers (http://www.socialbakers.com/).

 

 

 

 

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Jaime Vigna Gómez (San Luis Potosí, 1987) es licenciado en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Es un ferviente fanático del cine, la literatura y la pintura. Ama conocer y entender. Sueña con vivir en un departamento sin paredes.

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