«Is a bloody woman!» El Doctor se vuelve mujer

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Jaqueline Tavera

 

No recuerdo que en mi infancia haya tenido una heroína o que me quisiera disfrazar de algún personaje femenino. Las películas de princesas de Disney me gustaban, pero hoy apenas me acuerdo de ellas. Vi una y otra vez Toy Story, intenté hacer Kame Hame Ha como Gokú, atrapar pokemones y lanzar hechizos como Harry Potter (ya sé que ahí estaba Hermione, pero ni era ni la protagonista, ni mi modelo a seguir). Y pues no: no hubo ninguna heroína a la que quisiera imitar.

Tras el anuncio de la nueva encarnación del Doctor en la icónica serie inglesa Doctor Who,[1] no pude evitar recordar una escena de Game of Thrones (disculpen el crossover) en la que un grupo de soldados es atacado sorpresivamente por una mujer en armadura y espada. Uno de los soldados suelta «is a bloody woman!» («¡Es una maldita mujer!») porque aparentemente en ese contexto las mujeres no tendrían que andar combatiendo soldados, sino siendo señoras de casa. La reacción de una buena parte del fandom de Doctor Who fue similar cuando se anunció que la actriz Jodie Whittaker sería la decimotercera encarnación del famoso personaje de la cabina azul.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y no solo fans, también algunos medios británicos brillaron por sus encabezados. El diario The Sun publicó un editorial donde se afirmó que es «nauseabundo que [la BBC] tenga que subirse al caballo ganador de la ciencia ficción y cabalgar hacia lo políticamente correcto al colocar a una mujer como la nueva sheriff del condado». Tanto el Sun como el Daily Mail publicaron una fotogalería con los desnudos de la actriz en pantalla. En lugar de hablar de sus capacidades actorales y mencionar, por ejemplo, que ha participado en las multipremiadas series Broadchurch y Black Mirror.

 

A pesar de que a algunos fans les reviente que esta elección «termine con la esencia del Doctor», no es la primera vez que se buscó a una mujer para el papel. Steven Moffat (showrunner de la serie hasta este año) comentó en una ocasión que una actriz quedó muy cerca de quedarse con el papel cuando Matt Smith se convirtió en el undécimo. Asimismo, desde los años ochenta una de las figuras más representativas del show, Sydney Newman, cocreador de la serie, quiso que una mujer sucediera a Colin Baker, el sexto Doctor. Cuando la temporada veintidós terminó en 1985, Newman fue contactado por la BBC para implementar estrategias que permitieran al programa volver a sus días de gloria. Entre las tácticas que Newman aconsejó estaba que el Doctor se regenerara en una mujer, «no en una Wonder Woman de Hollywood, ya que las heroínas sin defectos son un aburrimiento», dijo. Incluso recomendó que los compañeros de la Doctora fueran una trompetista «estilo John Lennon» y su hermano, «un grafitero».

Y, aunque los consejos de Newman no se siguieron, esa línea suya es la que, como fan del show, espero Chris Chibnall (nuevo showrunner) siga. De otro modo, The Sun tendrá razón y el show habrá cedido a presiones de lo que algunos consideran «el hype del feminismo».  Lo único que le pido a Chibnall es que no sea una Wonder Woman.

Como una fan reciente de la serie que empezó con un clip en YouTube donde Vincent van Gogh se da cuenta de la importancia que sus obras tendrán en el futuro; que pasó del plan «solo veo este capítulo» a ver todo el «New Who», y que también cambió del «no puedo con Capaldi (duocécimo)» a «esta es mi encarnación favorita del Doctor», quiero que el Doctor de Whittaker tenga complejidades, momentos como el del duocédimo y su discurso sobre la guerra o el golpe por 4500 millones de años a un muro más duro que el diamante; escucharle decir por qué cada vida importa (undécimo), pero también quiero ver sus momentos de quiebre, desde intentar destruir a su planeta y a su gente para salvar el resto del universo (el Doctor de la Guerra, el noveno); que por un momento arrogantemente sienta que es dueña del tiempo (décimo), que diga por qué los hombres buenos no necesitan reglas y por qué ella tiene tantas (undécimo), que esté dispuesta a fracturar el tiempo con tal de que su compañera viva (duodécimo).

Porque la mujer, como todo humano, es un ser con dificultades, que cuestiona sus acciones y su identidad y que a veces puede dudar de ser o no una buena persona. Ese tipo de personajes son indispensables en la sociedad actual, donde el presidente del país más poderoso del mundo dice poder tener a cualquier mujer que quiera.

Francamente, el fandom de Doctor Who no es fácil. En  cualquier foro de discusión del mismo no falta un comentario en el que diga «El décimo era el mejor», «No, el undécimo», «No saben nada los que no han visto la clásica» o, mi favorita «Capaldi es un gran actor, pero sus historias no son buenas» (¡¿?!), cuando la crítica ha calificado como excelentes sus episodios (la novena temporada tuvo un 93 de calificación en Rotten Tomatoes y fue definida por IGN y New York Magazine como «la mejor temporada de la serie desde su regreso») y estos han sido nominados a premios internacionales para los cuales el show jamás había sido considerado, como el Primetime Emmy Award por «Heaven sent».

Resulta irónico que una serie en donde se habla del cambio constantemente (¡nada más el personaje principal ha sido interpretado por trece actores!) su público no lo acepte. Qué difícil es el cambio. Si con Smith fue el «es muy joven» y con Capaldi el «es muy viejo», con Whittaker llegamos al extremo con el absurdo «It’s a bloody woman!».

En otra serie, Sense8, un personaje dice que no se enamora de los genitales, sino de las personas, y estoy segura de que lo mismo le pasará a muchos de los que ahora odian esta nueva versión del Doctor. Recuerden el ciclo:

 

Todo fan ha pasado por esto y lo sabes.

 

¿Por qué no escuchamos un poco al cuatro y aceptamos que «viajar expande la mente»? ¿Qué no ya todos hemos viajado por las estrellas a través de esta serie? ¿No es momento de aceptar que, como el universo «basto y complejo», las mujeres también pueden «combatir monstruos»?

Mi último argumento para decir que esta decisión vale la pena es un video que encontré en Twitter:

 

 

¿Hay una mejor razón que ver a una niña emocionarse porque su personaje favorito es como ella? Es más, aviento otra apuesta, ya podrán venir a pagarme en otra ocasión: si la historia y la actuación de Whittaker son buenas, no nos extrañe que en un par de años aumente de forma considerable la presencia de mujeres en el ámbito de la ciencia gracias a la serie.

Y ahí sí habrá cientos de objetos con el nuevo rostro del Doctor. Y seguramente no faltarán las muñecas, pero al menos serán ancianos alienígenas que viajan por el tiempo y el espacio. Creo que la muñeca más lista que tuve fue una Barbie piloto.

Y así regreso a mi infancia. No estoy segura de si no haber tenido un personaje femenino que admirara me hizo peor o mejor mujer. Lo que sí sé es que hay miles de niñas felices porque un personaje que admiran es, hoy, como ellas. Eso es razón suficiente.

 

 

NOTA

[1] Para los poco conocedores del tema, el Doctor es un ser de otro planeta que viaja por el espacio y el tiempo y que tiene la habilidad de regenerarse, es decir, cambiar de cuerpo en lugar de morir.

 

 

 

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Jaqueline Tavera Martínez (Ciudad de México, 1991) estudió Comunicación en la UNAM. Ha trabajado como periodista para los medios Corre Cámara y la revista Expansión y como editora en Educa y, actualmente, en la Langosta Literaria. ​

 

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