Hollywood Science

Espadas láser, viajes en el tiempo, naves espaciales y mutantes con superpoderes… ¡qué sería del cine sin estos absurdos! Pero, ¿qué es de nosotros, los espectadores, que nos dejamos seducir por la fantasía y olvidamos dónde quedó la frontera de la ciencia? En este divertido artículo, se señalan errores científicos de varios éxitos Hollywoodenses, y se delatan francos abusos de argumentos científicos que podemos dar por ciertos, tomando la ilusión por realidad.

La ciencia (errónea) de la ciencia ficción

Espadas láser, viajes en el tiempo, naves espaciales y mutantes con superpoderes… ¡qué sería del cine sin estos absurdos! Pero, por otro lado, ¿qué es de nosotros, los espectadores, que nos dejamos seducir por la fantasía y olvidamos dónde quedó la frontera de la ciencia? En este divertido artículo, Abdiel Ramírez y Sofía Flores señalan errores científicos de varios éxitos Hollywoodenses, y delatan otros francos abusos de argumentos científicos que podemos dar por ciertos, tomando la ilusión de la pantalla grande por realidad.

 

 

Abdiel Ramírez y Sofía Flores

 

Hay un proverbio Jedi que pregunta: «¿Quién es más tonto, el tonto, o el tonto que lo sigue?». Si tomamos en cuenta que Hollywood posee innumerables películas que tienen por sustento o apoyo principios científicos, el leer esta sentencia lleva a la siguiente interrogante: ¿quién será más tonto, el que hace una película con principios científicos erróneos sin saberlo, o el que sabe que son erróneos y aún así los utiliza?

De hecho, en la industria cinematográfica existe un término específico para aquellas películas que malinterpretan, ignoran o abusan de argumentos científicos: Hollywood science. A continuación, enumeraremos algunas de las películas de la industria cinematográfica que se ganaron a pulso cargar con el yugo de este término.

 

Gravity y demás odiseas en el espacio

A pesar de que se tuviera un asesor científico para la última película de Alfonso Cuarón –escrita por él y por su hijo Jonás–, ésta cuenta con una lista de errores que han sido puestos en evidencia por diferentes investigadores. La crítica que más eco tuvo fue la que el astrofísico y comunicador de la ciencia Neil deGrasse Tyson hizo a través de una lluvia de tuits a los pocos días de que fuera lanzada en Estados Unidos.

Para comenzar, deGrasse escribió que la película debería más bien llamarse «Gravedad Cero» o «Momento angular». En otro tuit, explica que el momento angular «es la tendencia, una vez establecida la rotación, de seguir girando, a menos de que otra fuerza actúe para hacer ir lento o detener». Esto es porque gran parte del suspenso se concentra en la imposibilidad de la protagonista de girar sin detenerse.

Imagen 1. En el tuit, deGrasse menciona que la película #Gravity debería ser renombrada como «Gravedad cero».

Imagen 1. En el tuit, deGrasse menciona que la película #Gravity debería ser renombrada como «Gravedad cero».

Casi todos los tuits con los que deGrasee Tyson señaló algunos errores comenzaron con la leyenda «Misterios de #Gravity», una sentencia con tono sarcástico que reforzó con los comentarios que la acompañaban.

De los diferentes errores, el astrofísico enumeró algunos. Él mencionó que en la trama, cuando uno de los dos astronautas se libera de la cuerda que los mantenía unidos para después alejarse flotando, en realidad era necesario un simple tirón para acercarlos.[i] También casi todos los satélites orbitan la Tierra de Oeste a Este, mientras que todos los escombros retratados en el filme orbitan en dirección contraria. Además, la comunicación satelital se interrumpió a 230 millas (370 kilómetros) de altura, cuando los satélites de comunicación orbitan cien veces más alto. El que el cabello de la protagonista debería flotar libremente en su cabeza estando en gravedad cero. El Hubble, la estación espacial internacional y una estación espacial china, son visibles uno desde el otro, cuando no son vecinos ni tienen la misma órbita.

Finalmente, deGrasse terminó la lluvia de críticas diciendo que «Mis tuits casi nunca transmiten una opinión. En su mayoría son perspectivas del mundo. Pero si quieren saber, disfruté mucho #Gravity». Posterior a este suceso, deGrasee publicó una lista de los aciertos en términos científicos de Gravity, como que las lágrimas de la protagonista o la representación de la luz del Sol están muy bien logradas. Este último punto es de suma importancia si tomamos en cuenta que Cuarón y su equipo diseñaron un método novedoso para la iluminación.

Cabe destacar que ésta no es la primera vez que deGrasse critica los fundamentos científicos de una película. Ya lo hizo con Titanic, con el cielo estrellado que se aprecia posterior al hundimiento del barco. El astrofísico hizo evidente que esos cuerpos celestes no eran correctos para la época del año ni para la localización geográfica. James Cameron, director de la película y reconocido por ser perfeccionista, mandó corregir el cielo estrellado para la remasterización.

Ante la euforia desatada por la crítica de deGrasse, el también comunicador de la ciencia cuestionó por qué disfrutamos películas de ciencia ficción montadas en lo que parece ser el espacio mucho más de lo que disfrutamos que personas reales estén en el espacio; o por qué la impresión con una película de gravedad cero después de estar cuarenta y cinco años impresionados con 2001: Odisea en el espacio.

Es esta la obra de Stanley Kubrick que, en 1968 y contando con la asesoría del gran referente de ciencia ficción, Arthur C. Clarke, marcó época en el género, aún cuando se le escaparon detalles. Cuando el Dr. Floyd deja de sorber un popote en un ambiente de gravedad cero, el líquido regresa hacia abajo, cuando debería haber continuado saliendo. Peccata minuta, considerando lo bien que reproduce un entorno gravitatorio mediante una estación espacial circular que, al girar, se vale de la fuerza centrífuga para mantener a la tripulación con los pies sobre el suelo.

Imagen 2. Estación espacial circulatoria de '2001: Odisea en el espacio'.

Imagen 2. Estación espacial circulatoria de 2001: Odisea en el espacio.

Kubrick maneja de manera estupenda las escenas en espacio exterior con un silencio absoluto o, cuando no, con piezas de Strauss que nos dan el mismo sentido de vacío. Así, evita los efectos sonoros, a diferencia de otros grandes clásicos de la ciencia ficción, como La guerra de las galaxias, donde indiscutiblemente el sonido de naves, disparos, e incluso explosiones –como la de La estrella de la muerte– le agrega emoción a las escenas. Los retamos a ver El regreso del Jedi y que en cada batalla le quiten el volumen, escuchando a Wagner, quizás. ¿Le tomarían el mismo sabor sin zumbido alguno de naves, disparos y explosiones? El hecho es que sin medio material, digamos, como el aire, el sonido es incapaz de transmitirse.

En la misma saga de George Lucas, no habría forma de ver los disparos láser que viajan cual flechas brillantes por el espacio –si de verdad fuera sólo láser lo que lanzan– dado que no hay partículas suficientes para dispersar la luz.

Dejando de lado las batallas en el espacio, ¿qué hay de los duelos con sables de luz? Confinar la luz, cuando ésta no tiene masa y es la más veloz en el universo, no es tarea fácil. Tendríamos entonces que colocar un espejo al final del sable de luz para hacer que el haz rebotara,[ii] perdiendo quizás portabilidad. Los premio Nobel de física de 1997 nos pueden hacer tal vez soñar con trampas de luz, en un futuro mejor controladas, para la manipulación de plasmas al gusto del consumidor o del Jedi, en su caso. Pero como siempre, es mejor llamar las cosas por su nombre. Las trampas magneto-ópticas se valen de imanes y luz láser para confinar y enfriar átomos. No es luz lo que se atrapa, sino materia que resulta interesante estudiar en su fase de plasma. Habría entonces que rebautizar al sable de luz como «sable de plasma», y éste sería terriblemente frío.

 

No es una equis, es un tache: los errores de X-Men

Los errores en la historia, y por tanto en la película, de los hombres mutantes radican en lo más básico. Mientras que el principio científico central es un ejemplo de la mala interpretación de la teoría darwiniana de la evolución, el argumento básico –los mutantes son mejores que los no mutantes– es erróneo.

En términos evolutivos, la jerarquía, el progreso y la finalidad son inexistentes y las mutaciones no suceden para generar organismos más sofisticados que mejoren la especie. En realidad, las mutaciones son eventos azarosos que pueden llevar a los organismos a sobrevivir y reproducirse, o a morir sin dejar descendencia.

Más aún, todos los organismos del planeta somos mutantes, esto es que presentamos cambios en nuestro material genético que se heredan de una generación a otra. Por ejemplo, las personas con ojos verdes o azules presentan esta coloración debido a una mutación en el material genético que da el color café del iris, o aquellos que son tolerantes a los lácteos en la edad adulta también presentan una mutación en el material que permite digerirlos.

Otro punto importante es que el cambio evolutivo sucede a través de las generaciones de forma gradual. Es un error retratar cambios tan radicales de hijos a padres, como que un joven tenga alas que le permitan huir volando de una inyección que le hará dejar de ser mutante –otro error.

La representación de una batalla entre humanos «no mutantes» y mutantes invoca a la idea de que los seres humanos estamos ocupados en una lucha evolutiva, muy al estilo de la idea que se tiene de seres humanos contra Neandertales. De hecho, se hace referencia de esto en la historia, en donde el profesor Xavier y Magneto mencionan que los seres «modernos» desplazaron y mataron a los segundos. Sin embargo, existe evidencia de que los humanos tenemos genes Neandertales, y es incluso posible que este grupo se haya extinto por causas ajenas a las humanas.

La definición de especie en la historia es un problema importante. En ella se menciona que existen «especies» de mutantes. Sin embargo, muchos de ellos pueden pasar por humanos e incluso reproducirse exitosamente con ellos, característica básica de la definición de especie biológica. Esto significa que los mutantes serían clasificados como humanos y no como una especie diferente. Otra manera de solucionar este problema es referirse a los mutantes y no mutantes como poblaciones diferentes en vez de especies distintas.

Ahora, otra de las características para definir a una especie es que tienen rasgos observables que guardan un grado alto de similitud entre los individuos que la conforman. Sin embargo, esto no sucede entre los mutantes. Hay desde mutantes que se tele transportan, unos grandes peludos con garras, otros que les salen rayos letales de los ojos, hasta otros que pueden tomar la forma de cualquier persona. Entonces, ¿son «especies», son la misma especie, o no hay especies?

Finalmente, un error es la representación de que los procesos evolutivos suceden en los individuos cuando, en realidad, estos se dan a nivel de poblaciones.

 

La lista no termina

Algunos errores son de carácter simplemente mecánico. Cuando en Transformers, El hombre araña y Superman se atrapa a una persona cayendo a gran velocidad desde una imponente altura, dicha persona moriría sólo del impacto contra aquel superhéroe o máquina que lo atrapó entre sus brazos.[iii]

Hay metidas de pata que son termodinámicas. En El día después de mañana, el agua que inundó Manhattan se congela sin expandirse, algo que en la naturaleza ocurre, y razón por la cual las botellas de vidrio llenas de agua revientan en los congeladores. En la película, el hielo debería aplastar todos los edificios.

Otros errores incluyen costos energéticos altísimos, pobremente sustentados dentro de la historia de la película. En Matrix, los humanos se mantienen vivos por un generador de electricidad, algo que es imposible, puesto que necesitaría demasiada energía para que esto suceda.

Y ya ni mencionar los viajes en el tiempo en tan recurrentes títulos de ciencia ficción, como Doce monos o Volver al futuro, donde al menos el DeLorean, a través de su condensador de flujo y sus 1.21 gigawatts, era capaz de viajar a diferentes épocas. De acuerdo con principios de relatividad general, hay cuerdas cósmicas que pueden viajar en el tiempo en ambas direcciones –hacia el pasado y el futuro–, propuesta que aún no se ha observado y que es meramente teórica hasta ahora. De aquí a transportar gente a otro tiempo aún habrá un largo trecho que recorrer, ello sin considerar El efecto mariposa en el cual, de acuerdo con la teoría del caos, cambiando ligeramente las condiciones iniciales de un sistema, éste puede llegar a estados posteriores totalmente diferentes.

Tengamos bien en claro que una película de ciencia ficción no tiene por qué dar cuenta de cómo logra cada uno de sus gadgets, qué tecnologías usan, o qué tan factibles son. Se han logrado actualmente las video-conferencias, los dispositivos de reconocimiento de voz y las pantallas táctiles, entre otros dispositivos, que hace medio siglo sólo eran eso, ciencia ficción. Es parte de echar a volar la imaginación. Sin embargo, dejando de lado los avances tecnológicos, hay argumentos naturales donde se podría seguir mayor coherencia, ya sea de índole física, biológica o química.

El argumento de muchas personas que detestan listas como éstas es que se trata de ciencia ficción, un género que, tomando en cuenta otras corrientes como el terror y la literatura fantástica, «caricaturiza» el conocimiento científico y que, por tanto, no tiene la responsabilidad de ser preciso. Sin embargo, si tomamos en cuenta que este es un conocimiento basado en evidencia, el que se utilicen bases sólidas de manera errónea, no sólo hace quedar mal a los escritores de guiones de películas por no darle el valor debido al conocimiento científico, sino que también refuerza conceptos erróneos en la audiencia. Se tiene evidencia de que la comunicación de la ciencia es bastante poderosa cuando se utiliza la narración como medio de transmisión, por lo que si algún principio científico se representa de manera equivocada, será muy fácil para el público recordarlo así, erróneamente.

Finalmente, si las descripciones de la naturaleza con mayor reconocimiento son aquellas que alcanzan un grado importante de simplicidad, sería importante promover la realización de películas, –e historias en general-, que representen principios científicos de manera fidedigna y no como una herramienta metafórica. Lo demás es cosa de la imaginación.

 

 

REFERENCIAS

Ferro, S. (2013), Neil DeGrasse Tyson’s awesome twitter rant about science errors in «Gravity», Popular science. [En línea: http://www.popsci.com/article/technology/neil-degrasse-tysons-awesome-twitter-rant-about-science-errors-gravity]

Margot, J. (2013), How realistic is «Gravity»?, Departamento de Física y Astronomía de la UCLA, Estados Unidos. [En línea: http://mel.ess.ucla.edu/jlm/epo/gravity.html]

Rennie, J. (2011), The evolutionary errors of X-Men, Scientifican American [En línea http://www.scientificamerican.com/article/the-evolutionary-errors/]

Respers, L. (2013), 5 things that couldn´t happen in «Gravity», CNN. [En línea: http://edition.cnn.com/2013/10/07/showbiz/movies/gravity-scientists/]

Tootham, J. (2012), 10 crazy examples of horrible movie science, How stuff Works [En línea: http://entertainment.howstuffworks.com/10-examples-of-horrible-movie-science.htm#page=9]

Chivers, T. (2009), The 20 worst science and technology errors in films, The Telegraph [En línea: http://www.telegraph.co.uk/culture/film/film-news/6274053/The-20-worst-science-and-technology-errors-in-films.html]

 

 

NOTAS

[i]Este comentario fue contra argumentado por el asesor científico de la película, Kevin Grazier, y un ingeniero de la NASA, Robert Frost. Ellos explican que debido a que la astronauta está atada con el pie al satélite, éste hecho sí es correcto.

[ii] De hecho, este es el principio con el que se produce un láser: una cavidad donde la luz rebota entre dos espejos.

[iii] En la serie The Big bang theory se hace referencia a esto, pero solamente se menciona a Superman.

  

 

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Abdiel Ramírez-Torres (Ciudad de México, 1986) es físico por la Facultad de Ciencias de la UNAM. Después de dos años estudiando astrofísica en Austria, Italia y Alemania, afianzó su interés por la interculturalidad a través de dos de sus pasiones: viajar y aprender idiomas. Actualmente vive en Xilitla, San Luis Potosí, donde participa en un proyecto para promover la cultura y preservar tradiciones indígenas.

Sofía Flores Fuentes (Ciudad de México, 1990) es bióloga por la Facultad de Ciencias de la UNAM. Actualmente se encuentra dejando sangre en el papel escribiendo su tesis sobre los estereotipos utilizados en la prensa británica para describir a los científicos dependiendo de su género, con el fin de obtener el grado de maestra en Comunicación de la ciencia por la Universidad de Sheffield, en Inglaterra. Es editora de la sección de ciencias de Cuadrivio.

 

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Posted by Revista Cuadrivio

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

  1. […] Aquí también un texto sobre errores en los fundamentos científicos de películas de ciencia ficción, de la revista Cuadrivio. […]

  2. Juan Ernesto Neri Cruz Octubre 15, 2014 at 4:38 pm

    Que tal, quiero decir, primeramente, que soy un fanático de la ciencia ficción (libros, comics, películas, entre otros) y tengo formación científica. Este artículo tiene un punto fundamental, hay que saber discernir entre la fantasía y la realidad.
    Los errores científicos no únicamente ocurren en este genero, sino en cualquiera que trate de mostrar un evento físico, químico o biológico; para ejemplificar puedo mencionar aquellas películas donde una persona entra en coma por un periodo de tiempo prolongado y sale de ella como si nada y sin consecuencias.
    En mi caso a parte de disfrutar de una película, también me gusta criticarla desde el punto de vista científico.
    Respecto a la mención de “Doce monos”, para mi es la película que mejor esboza lo que sería un viaje en el tiempo.
    También quiero señalar un error en el artículo; en la parte donde se menciona a Matrix, dice que “los humanos se mantienen vivos por un generador eléctrico”. Revisé la fuente y este error se debe a una inapropiada traducción, la fuente original es coherente con la película y dice: “los humanos se mantienen vivos como generadores eléctricos”. Este error pudiera haberse evitado si hubieran visto la película.

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