Elena Garro en Ediciones Castillo

Con el fallecimiento del editor Alfonso Castillo Burgos como telón de fondo, Patricia Rosas Lopátegui pasa revista a la presencia de Elena Garro en Ediciones Castillo, la cual incluye parte de la obra de la gran escritora mexicana así como la biografía de Garro escrita por Rosas Lopátegui.

Don Alfonso Castillo Burgos, uno de los editores de Elena Garro, falleció el 2 de junio de este 2018. Una gran pérdida para la cultura no solo neolonesa, sino a nivel nacional.

Existen varios vasos comunicantes entre estos dos amantes de la literatura. Elena Garro, poblana de nacimiento, se fue al encuentro de su hogar sólido a los 81 años, el 22 de agosto de 1998 (el 11 de diciembre cumpliría 82), y su editor regiomontano, de origen yucateco, falleció al poco tiempo de haber llegado a los 81 años de edad. Ambos partieron en un día sábado.

A Elena Garro y a Alfonso Castillo los unió el destino en la segunda mitad de los años 90.

La dramaturga había regresado a México después de un largo y doloroso exilio de casi 20 años causado por las acusaciones lanzadas en su contra, en el marco de los sucesos de la masacre en Tlatelolco de 1968. La autora de Los recuerdos del porvenir (Premio Xavier Villaurrutia, 1963) criticó severamente la corrupción del sistema posrevolucionario priista con su periodismo de combate. La oligarquía gubernamental no dudó en eliminarla de la arena política y cultural mediante la difamación y la «leyenda negra». El mismo montaje de siempre: el estado o los poderosos la culparon de complotista, después de «traidora», convirtiéndola en un «chivo expiatorio».

Elena Garro primero regresó a México para recibir una serie de homenajes en Guadalajara, Aguascalientes, Monterrey, Puebla, Oxolotán, Tabasco, y en la Sala de Murales del Palacio de Bellas Artes, en la capital del país. Estas celebraciones tuvieron lugar en noviembre de 1991.

Durante los preparativos de su retorno, Emmanuel Carballo la describió de la siguiente manera: «Es como una escritora clandestina –dice el crítico casi en murmullo–, hay que hablar en voz baja de ella para que nadie sepa porque nos puede pasar algo, como si fuera una conspiradora, una dinamitera. La imagen más bella que tengo de Elena Garro es la del escritor en contra de la sociedad, ésa es otra de las razones por las que la admiro. Aunque merezca todos los homenajes, yo la prefiero como una escritora maldita y mítica, autora de una obra perdurable, original, distinta».[1]

Dos años más tarde, el 10 de junio de 1993, Garro y su hija Helena, la única heredera de Octavio Paz (Premio Nobel de Literatura 1990), acompañadas de sus gatos, regresaron para vivir definitivamente en su tierra. Se instalaron en un pequeño departamento en Cuernavaca.

Mientras tanto, don Alfonso Castillo había unido su trabajo de editor a su excepcional labor como promotor cultural a través de su icónica Librería Castillo, ubicada en la calle Morelos, en el corazón comercial de Monterrey. Así, en 1977, daba nacimiento a Ediciones Castillo, una empresa destinada a difundir tanto a autores de renombre como a los jóvenes que se iniciaban en el mundo de la escritura. A ambos les abría las puertas, ya que lo importante era inculcar el hábito de la buena lectura.

Pasaron 19 años antes de que Garro y Castillo se cruzaran en el mismo camino.

Desde 1980 en que terminó el veto editorial para Garro, esta había sacado de sus baúles un sinfín de obras que fueron apareciendo en diferentes sellos, Joaquín Mortiz y Grijalbo, entre otros. Ediciones Castillo, siempre a la vanguardia, no fue la excepción. El empresario dio a conocer varios títulos de la polígrafa que seguía desenterrando manuscritos, ya no de sus baúles sino ahora de bolsas de plástico negro para la basura, donde la también poeta guardaba sus escritos inéditos con el fin de resguardarlos de los orines de sus innumerables gatos.

Así, vimos aparecer cuatro volúmenes de Elena Garro en Ediciones Castillo, con un papel magnífico y portadas espléndidas. Era obvio que el impresor no escatimaba para darle relevancia en lo externo al contenido de las obras: Busca mi esquela Primer amor (Premio Sor Juana Inés de la Cruz, 1996), Un traje rojo para un duelo (1996), La vida empieza a las tres… Hoy es jueves… La feria o De noche vienes(1997) y Mi hermanita Magdalena (1998), ya de manera póstuma.

 

Portadas de los libros de Elena Garro publicados en Ediciones Castillo.

 

Hacia finales de 1998, yo preparaba la biografía en dos tomos de la autora de Felipe Ángeles (1967). Le hablé por teléfono a don Alfonso para proponérsela: Yo sólo soy memoria. Biografía visual de Elena Garro y Testimonios sobre Elena Garro. Biografía exclusiva y autorizada de Elena Garro. Alfonso Castillo aceptó y publicó dos libros que fueron (y me atrevo a decir que aún lo son) parteaguas para los estudios de la vida y obra de la dramaturga.

El primero lo fue porque nunca antes se había visto a Elena Garro en una serie de fotografías que van desde su infancia hasta los años esplendorosos de su juventud al lado de Octavio Paz, su hija y otras personalidades como Pablo Picasso, en una época en que no existían las redes sociales, y solo se podía ver el fulgor y el deterioro de la autora en las imágenes del libro editado por Castillo.

El segundo, porque reconstruye su vida y obra a través de la transcripción fiel de sus diarios y segmentos de algunos de sus poemas. Al igual que con los cuatro libros de Garro, Ediciones Castillo imprimió estos dos tomos con el mismo cuidado en la selección del papel, la portada, y con otras fotografías para ilustrar los ciclos existenciales de la narradora.

 

        Portadas de la biografía de Elena Garro escrita por Patricia Rosas Lopátegui.

 

La coordinación editorial de Yo sólo soy memoria estuvo a cargo de Juan Guillermo López y la de Testimonios sobre Elena Garro, de Sandra Pérez Morales. Don Alfonso Castillo siempre buscaba a los mejores especialistas y la prueba estriba en la calidad de estos volúmenes.

Tanto Yo sólo soy memoria, como Testimonios sobre Elena Garro los presentamos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en 1999 y en 2001, respectivamente. Ambos eventos fueron de gran éxito para aquellos tiempos en que nadie hablaba de Elena Garro, en que pocos se atrevían a escribir sobre ella.

Sin embargo, ahí estaba Alfonso Castillo, en la FIL de Guadalajara, convocando a la prensa para deconstruir la «leyenda negra» en torno a una de las escritoras más importantes de la literatura universal, sin prejuicios, con el solo ánimo de difundir la mejor literatura escrita en lengua española: en teatro, cuento y novela… Ahora ya sabemos que también en poesía (Cristales de tiempo. Poemas inéditos, 2016).

Recuerdo que después de la presentación deYo sólo soy memoria en la FIL de Guadalajara, don Alfonso nos invitó a cenar. Entre los comensales estaba Gustavo Sainz, con quien yo había trabajado en el entonces Departamento de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), a principios de los 80. Sainz y Castillo fueron amigos cercanos. Castillo decía que Sainz era «su hermano».

En esa ocasión, el autor deGazapo me dijo: «Patricia, me da mucho gusto que Alfonso haya publicado tu libro, porque Castillo hace libros del primer mundo. Nadie hace eso en México con libros de literatura, y menos tratándose de una escritora tan injustamente olvidada como Elena. Es un hombre muy valiente y sin par».

El destino ha unido nuevamente a Garro y a Castillo y se han reencontrado en la misma senda.

 

 

NOTA

[1]Patricia Vega, «Se espera en México a la escritora, luego de 20 años de ausencia. Elena Garro, la mejor autora de la lengua española del siglo XX: Carballo», La Jornada, 3 de noviembre de 1991, p. 30.

 

(Visited 61 times, 1 visits today)

Posted by Patricia Rosas Lopátegui

Patricia Rosas Lopátegui (1954), escritora, académica y editora mexicana, es catedrática en la Universidad de Nuevo México. Es la agente literaria de Guadalupe Dueñas, de Elena Garro y de Helena Paz Garro. Ha publicado la biografía de Elena Garro en tres volúmenes: Yo solo soy memoria (Castillo, 1999), Testimonios sobre Elena Garro (Castillo, 2002) y El asesinato de Elena Garro(Porrúa, 2005; 2ª ed. aumentada, UANL, 2014). Sus más recientes trabajos como editora se leen en Cristales de tiempo. Poemas inéditos de Elena Garro (UANL, 2016) y en las Obras completas de Guadalupe Dueñas (FCE, 2017).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.