Dossier Desesperanza

Poemas de Samuel Espinosa

Samuel Espinosa

 

[iii de In-vocación]

 

Escribir como loco como necio un poema

no quedarse callado

no llamarse como uno se llama y nada más

que se rescriba el corazón

o que se forje a patadas

sin esperar que todo el mundo diga buenos días

ni que los postes del teléfono

te pidan el autógrafo la sonrisa

conmemorativa

el bonito recuerdo para el carro

 

escribirse los poemas en los brazos

y en la frente   por si las dudas

Soy poeta

hasta que se demuestre lo contrario

 

[¿De verdad?]

 

 

[iii bis]

 

Pero sobre todo el miedo a descubrirse mal poeta

qué digo poeta

el miedo a descubrirse gran prospecto

nuevo talento en bruto y todo aquello que se dice

cuando no se encuentra qué decir

tan sólo la enumeración de algún oficio poco honesto

del beneficio de escarbar con gran estilo la nariz de alguna musa

artrítica y venida a menos

con una contagiosa comezón que no se quita

acaso alguna muestra de la enormidad en la rutina y sus bondades

señora ama de casa     caballero de corbata gigantesca

El miedo a rencontrarse en medio de la calle

solo y con la sed del muerto rondando por la boca

con sólo quince poemas sueltos en la mente

y tantas ganas de volver a casa

 

 

[iv de in-vocación]

 

Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos

Mateo 9.12

 

Bienaventurados los pecadores

los comilones y bebedores de vino

los promiscuos       los chismosos       los cobradores de impuestos

los que le roban poemas a otros

para obtener dinero

los buscapleitos        los implacables

 

Bienaventurados los apostadores

porque creen sin ver

los sicarios       los asesinos seriales

porque teniendo en poco la vida

son fieles hasta la muerte

 

Bienaventurados los árbitros

porque arrebatan la victoria

y las prostitutas

porque no hacen acepción de personas

 

Bienaventurada la baja burocracia

porque nos ha enseñado la paciencia

y los altos mandos

por obligarnos al voto de pobreza

 

Bienaventurado el ejército       la policía       los granaderos

porque en sus manos la sangre de los justos

clama por justicia

bienaventurados los drogadictos

porque no ponen sus ojos en este mundo

y muy bienaventurados sean los mentirosos

 

Bienaventurados los que han pecado mucho

y mucho les será perdonado

Bienaventurados todos

nosotros

porque luego de tanto

la muerte nos será mucha ganancia

 


[iii de Poemas para el desalojo]

Dos epigramas –a la manera de Ernesto Cardenal–

 

A mí también     Anel      me gustaría escribirte

un epigrama de amor como el de Ernesto a Myriam

 

Pero de aquellos días

Anel

en los que tú me parecías tan bella

–tan bella que ni Myriam me lo hubiera parecido–

a duras penas

y me acuerdo

 

***

“…para una de vosotras…”

 

Y tú     que algún día leas estos versos

emocionada    más por mirar tu nombre en el poema

que por el poema mismo

recuerda cada tarde que pasamos juntos

y hasta presúmelo                   tuviste tu poeta

 

Pero también recuerda

tus últimas palabras antes de partir

como si hubieran sido mías

 

[v, de poemas para el desalojo]

 

Para Federico Vite

 

No te sorprenda el día en que la amargura

que tanto tiempo te ha habitado entre la lengua

se te olvide en la banca de algún parque

después de haber probado

en el roce de sus manos casi imperceptible

en sus labios el sabor a mandarina de las tardes

y reconozcas en su voz la sombra

de duda que      recuerdas      se parece a la alegría

o al menos te presagie algunas otras tardes

de hablar con alguien más que las paredes de tu casa

o los vasos sucios de la cantina de siempre

 

ni dudes al verte de reojo      mientras caminas a su lado

en los aparadores de una tienda de zapatos

y encuentres que también en el reflejo     ella camina de tu brazo

mientras los dos sonríen sin grandes esperanzas

pero sin más razones para no tenerlas

 

No te sorprenda     sin embargo

si un par de semanas después de conocerla

ella no llega o llega tarde a la siguiente cita

y poco a poco      inevitablemente

triste te vas dando cuenta

de que de las muy pequeñas brasas encendidas

que miraste alguna vez al fondo de sus ojos

cuando te miraba      y sonreía

va sólo quedando una delgada línea

una brevísima delgada línea de humo

que fácilmente se confunde con su rímel

 

Y sobre todo      no te sorprenda el día en que estés solo

con sólo las migajas de sus labios en tus hombros

y la amargura que habías olvidado

burlándose de ti      regrese

y te acompañe a la cantina que los dos conocen tanto

 

 

__________________

Samuel Espinosa Mómox (Puebla, 1985). Premio Filosofía y Letras BUAP 2007 en el área de poesía. Publicado en las antologías La Luz que va dando nombre: veinte años de poesía última de México (2007),  y 2017 Nueva Poesía Contemporánea (2010). Ha colaborado en revistas y suplementos culturales como Fronda, Definitivamente Jueves y Círculo de Poesía. Fue becario del Programa Jóvenes Creadores del FONCA y Actualmente es beneficiario del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico Puebla 2012.

 http://guerrillalenguado.blogspot.com

http://twiter.com/samuel_peix

http://brevemanualdedespedidas.tumblr.com

(Visited 2 times, 1 visits today)

Posted by Revista Cuadrivio

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

  1. Muchas gracias por darse el tiempo de compartir estas delicias. De lo bueno poco como esto. ¡Felicidades!

  2. DEMASIADO BUENOS!!!

    De verdad amé Mateo 9:12, demasiado sarcasmo.

    Muchas gracias por publicar.

    Saludos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *