Desalojo de la naturaleza

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Juan Arabia

 

 

Ardennes

 

El camino en las Ardenas
comienza al noreste,
pasando por Reims
y sus catedrales.
Las estaciones de tren
son frescas y solitarias,
y las visiones están pobladas
de campos y ríos,
flores y cielos.

 

Aquí Rimbaud
ancló su barco inmóvil.
Aquí Pelleport asesinó gallinas.
Por aquí pasó la revolución,
como pasaron por este
lugar las estaciones.
¡Charlatán-Châlonnais!
Muy por detrás…
Y por delante
las empinadas colinas
y los antiguos castillos…

 

El Meuse acaricia 100
las hojas secas
de Quai Jean Charcot
–cisnes blancos
de Quai Arthur Rimbaud
–desgastados sauces
y por la noche, en silencio,
enfrenta a Monthermé,
el castillo de Linchamps:
verdadera edad de hierro
cuyos días fueron contados
entre los más negros
de su historia.

 

 

Los forajidos del canon

 

Los forajidos del canon,
sí, bajando en cuatro patas
desde la iglesia industrial,
lamiendo sus manos y piernas,
muriendo envenenados
por su propia decisión

y voluntad.

 

No hay ninguno que descanse,
Y como una jauría persiguen

al cérvido blanco,

la Animalia más exótica.
«El barco es mío», «¡En el altar hay fuego!».

 

Depravados, pervertidores del lenguaje;
aullando en el gallinero de la prensa.
Hoy «la fama» sólo reclama
un «cambio de personal».

 

Forajidos del canon, sí,
con millas acumuladas
de prostitución y falsedad;
Huyendo de sus padres,
y sus hermanos,
olvidando todo exilio

toda tormenta.

 

No. No vamos a olvidar
nuestra estadía en el campo;
ni los treinta años de retraso
que cedimos por dejarlos 200
prosperar, en pies y cabeza.

 

No. Nunca mataron al ciclamen

en verano.

Escuchen cómo
los huracanes helados
ahora emergen del rocío…

 

 

Antiguos bosques de sangre

 

Los antiguos bosques de sangre
rejuvenecidos de nuevo por el sol,
y todo lo verde y su savia,
y los cuencos cegados en lo más profundo;
Todos ellos, ahora despiertos, desterrando al fósil…
Imitando al canario de Cwmdonkin Drive,
para hacer del aire algo más blanco y puro
como los rastros de un conejo.

 

La primera vela aferrada al mástil
que el frío de hielo y de sal bañaron,
y las dársenas y sus cadenas,
y la tripulación entera del barco oscuro;
Todos ellos, ahora festivos, saltando al vacío…
Recordando al Albatros, la balada precisa.

 

El primer saco de manzanas
arrojado al profundo pozo de la vejez…
Y todo el néctar y su sangre,
y los incendios forestales.
Los antiguos bosques de sangre
ahora despiertos, enloquecidos,
como un cuervo expulsado de su nido frío
en la profunda noche encantada.

 

 

Inspiración
en Jean de La Fontaine

 

Dije: «voy a recorrer la tierra», y las barreras
de la servidumbre retrocedieron ante mí.
Marqués de Pelleport

 

Huyamos antes al corazón del bosque
y, viviendo de raíces y frutas silvestres,
olvidemos las sociedades
establecidas por los ricos,
y pasemos el resto de nuestros
días entre lobos,
aullando sobre el infortunio
de la descendencia de Noé.

 

 

Inspiración
en Théophile Gautier

 

Sin las perpetuas quemaduras
de la vida en un viejo palomar
–París vive entre el fango–
arrojó sus días y sus noches
a las sensaciones de Bohemia;
y a menudo, entre licores y botellas,
lo sorprendió la aurora
desatando una máscara negra de terciopelo.

 

 

Una temporada en Oxford Street

 

CE BROUILLARD DE PARIS EST FADE,
ON DIRAIT MÊME QUIL EST CLAIR
AU PRIX DE CETTE PROMENADE
QUE LON APPELLE LEICESTER SQUARE

 

 

PAUL VERLAINE, FOG!.

 

Atravesé un corazón despierto como pocos.

Era un corazón sin fondo, sin piel,

y de un sonido inquietante…

 

Vive de la sangre de otros continentes,

Sweet Thames, run softly

y bajo el Támesis –donde las hojas de Eliot

reposan sobre la húmeda orilla,

donde las ramas caídas y el bronce

llevan el color de la lluvia–

fueron sepultadas las voces

que hoy se alzan en su contra.

 

Partieron las ninfas,

los halcones de King Cross…

Desde la rutina de Oxford Street,

hasta los caminos abiertos

 

Aguas hinchadas y mareas alternas,

debajo del Puente

donde las multitudes vagan:

«¡Shakespeare!», «¡Coleridge!», «¡Chatterton!»,

(Y en su interior: ¡Verlaine!

¡La espesa niebla de Leiceser Square!).

 

 

Homenaje

 

Ah, los huertos de Sexto Propercio,
donde caminamos descalzos
sacudiéndonos el rocío con los conejos.

 

¿Qué dirías ahora de aquellos
que siguen asentando las expansiones
del poder, hijos sin liras,
ornamentos sin flores?

 

Nada se acostumbrará a la extrañeza.
Nadie expondrá nuestro caso.

 

¿Qué dirías ahora,
cuando tus canciones finalmente no viajan,
y cuando todo se convierte en ruina
bajo el peso del sol y de los años?

 

 

Los tejados del mundo

¡C’est la vie, mort de la Mort!
César Vallejo

 

¡Va!, nos orinan y cuentan nuestros pasos…
¡A nosotros! Que crecimos junto al sol,
y lanzamos el graznido salvaje
sobre los tejados del mundo.

 

Arrodillados… Sometidos…
Dentro de un charco negro y frío,
anclando nuestro destino,
anclando nuestras botellas.

 

¡Y todo por la eterna noche de carbón!
¡Todo por limpiar el fondo del estanque!

 

¡Va! Lancemos el último graznido…
Y como halcones dorados
–seres perfectos, imprevistos–
enfrentemos la moribunda
condición de la naturaleza.

 

 

Noche de Beddoes

 

Como un enorme pájaro que se interpone
entre el sol y la especie,
llega la antigua noche
con su ojo nublado
y sus heladas de cangrejo.

 

La misma noche de Caedmon,
en la que los fugitivos tuvieron descanso.
La misma noche de Blake,
en la que lobos y tigres aullaron
esperando encontrar su destino.

 

Cae con una vista cegadora.
Cae sobre los hombres salvajes
que cantaron y bailaron sobre
la bahía verde, las costas de su camino.

 

La misma noche de Whitman,
en la que describió las pálidas
caras de los marginados.
La misma noche de Beddoes,
que lanzó sobre el mundo su plumaje de niebla.

 

 

 

 

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Juan Arabia. Nació el 18 de junio de 1983 en Buenos Aires, Argentina. Poeta, traductor y crítico literario, egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, y actual director del sello editorial y de la revista Buenos Aires Poetry. Colabora, además, en diversas publicaciones, como en la revista de la Universidad de La Rioja, Departamento de Filologías Modernas (España), en la revista La Torre del Virrey (Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia), el Suplemento de Cultura del Diario Perfil (Argentina) y como corresponsal de Argentina de POESÍA (Universidad de Carabobo).

 

Ha publicado los libros John Fante. Entre la niebla y el polvo (2011); PosData a la Generación Beat (2014); El enemigo de los thirties (2015) y John Fante: camino de los sueños diurnos (2016). También ha traducido los libros Nuevos versos y canciones, de Arthur Rimbaud (2014); Un-gin-meando, de Dan Fante (2015), y Lustra, de Ezra Pound (2016).

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