Charlie Hebdo: terrorismo y guerra en Francia

Revisión cronológica de las causas que condujeron el atentado de enero de 2015 hacia la publicación francesa Charlie Hebdo.

Josué Ángel González realiza una revisión cronológica de las causas que condujeron al atentado de enero de 2015 hacia la publicación francesa Charlie Hebdo. El texto analiza además el contexto bélico del suceso y da voz a protagonistas y especialistas en el tema que permiten entender los hechos en toda su complejidad.

 

 

Josué Ángel González Torres

El riesgo cero no existe.

 

Manuel Valls, primer ministro francés, en su discurso frente a la Asamblea Nacional con motivo de los ataques terroristas.

 

 

La guerra de Francia contra el Estado Islámico

El 10 de septiembre de 2015, en la víspera del aniversario decimocuarto de los ataques terroristas en Nueva York, Washington y Pensilvania, el presidente Barack Obama dio un mensaje en cadena nacional, en el que anunció la creación de una amplia coalición internacional para combatir a la nueva amenaza terrorista mundial: el autoproclamado «Estado Islámico» (EI).[i] La primera frase de su discurso fue tajante: «Hoy quiero hablar con ustedes sobre lo que Estados Unidos de América (EEUU) hará con nuestros amigos y aliados para degradar y finalmente destruir al grupo terrorista conocido como ISIS». En el mensaje enunció una estrategia sobre cuatro pilares para lograrlo; el primero: el inicio de una serie de ataques aéreos en Irak y Siria; el segundo: el incremento del apoyo a las tropas combatientes in situ, a través de inteligencia, entrenamiento y equipamiento; el tercero: el aumento de las capacidades técnicas para evitar ataques terroristas en los países aliados; y el cuarto: la provisión de asistencia humanitaria a los civiles afectados por las hostilidades. Al llamado que realizó el presidente no. 44 de los EEUU, respondió más de una veintena de naciones, principalmente de África, América, Europa y Oceanía.[ii]

Por la Unión Europea se incorporaron Alemania, Bélgica, España, Italia, Reino Unido, los Países Bajos y Francia. Esta última nación no sólo recibió el mensaje proveniente del otro lado del Atlántico, sino que se estableció inmediatamente como el líder europeo en la lucha contra el EI. El 12 de septiembre, el presidente francés, François Hollande, se dio cita en Irak, para sostener una reunión con el jefe de Estado iraquí, Fouad Massoum. El objetivo principal del encuentro fue manifestar el apoyo militar, armamentístico y humano por parte de la nación europea. Hollande ofreció su respaldo al gobierno iraquí y fue claro al expresar «la disponibilidad de Francia para ayudar militarmente» al combate en contra los grupos radicales del islam.

El 15 de septiembre, en París, se llevó a cabo la «Conferencia sobre la paz y la seguridad en Irak». Ahí se dieron cita representantes de 26 países provenientes de la UE, la Liga Árabe y Medio Oriente, la cual también contó con la presencia de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (China, Estados Unidos, Reino Unido y Rusia, además del país sede). Las naciones partícipes pronunciaron su apoyo a la unidad, integridad y soberanía del gobierno de Irak; condenaron los delitos y la violación a los derechos humanos de la población civil; convinieron en continuar y reforzar los esfuerzos desplegados por concepto de ayuda humanitaria; y coincidieron en poner en marcha «todas las medidas necesarias» para poner término a los grupos terroristas.

Únicamente nueve días después del mensaje de Obama, las fuerzas aéreas francesas comenzaron a atacar a los grupos yihadistas asentados en Mosul, al norte de Irak. Como respuesta, en una grabación de audio, uno de los líderes del Estado Islámico, Abu Muhammad Al-Adnani, hizo un llamado a los creyentes e integrantes de la organización para agredir a los ciudadanos de la coalición liderada por EEUU. «Si pueden matar a un ateo estadounidense, europeo –en particular a un sucio francés-–, australiano, canadiense, o cualquier (…) ciudadano de los países que están en la coalición contra el EI, cuenten con Alá y mátenlo, no importa de qué manera». Fue entonces que el nivel de alerta en Europa creció ante la inminencia de un ataque. En ese momento, la pregunta central para los sistemas de inteligencia franceses no era si un ataque terrorista tendría lugar en el hexágono, si no cuándo podría ocurrir.

 

Charlie y la unión nacional e internacional

Las amenazas no fueron en vano, pues entre el 7 y el 9 de enero sucedió el más grande atentado terrorista contra suelo francés de la época actual. Primero, el 7 de enero, los hermanos Chérif y Saïd Kouachi, miembros de Al-Qaeda, penetraron abruptamente en la sede de Charlie Hebdo, con armas de alto calibre y asesinaron a doce personas, incluyendo ocho miembros del semanario. Al día siguiente, Amedy Coulibaly, delincuente convertido al radicalismo islámico, de acuerdo con información de inteligencia francesa, mató a un policía a las afueras de la capital dándose a la fuga. El 9 de enero, en París, él mismo realizó un secuestro múltiple en un supermercado de propietarios judíos, donde mató a otras cuatro personas. En suma, como saldo de los tres días de atentados, diecisiete personas perdieron la vida y varias más quedaron heridas.[iii]

Charlie Hebdo había sido amenazado en múltiples ocasiones debido a las satíricas y ácidas caricaturas sobre temas políticos, sociales y religiosos. En particular, había recibido amenazas e incluso agresiones por parte de los grupos islámicos radicales que no estaban de acuerdo con la tosca representación de Mahoma. Como el incendio ocurrido en noviembre del 2011, luego de la publicación de un número especial sobre el profeta.[iv]Con los ataques atribuidos a Al-Qaeda, uno de los impresos de menor circulación nacional (con un tiraje regular de 50 mil ejemplares desde 2011), se convirtió en un ícono mundial bajo el epígrafe «Je suis Charlie».

Los atentados convirtieron al impreso en el símbolo de la libertad de expresión y del libre ejercicio del periodismo. En la argumentación, un mínimo común denominador de aquellos que acobijaron al semanario, fue lo injustificable de la violencia. La libertad de expresión, incluso en su forma más crítica y molesta, no debe ser acallada por medio de la amenaza y menos aún de las armas. Situación que reabrió el viejo debate sobre los límites a este ejercicio fundamental. Uno de los principales puntos consiste en determinar quién puede erigirse como autoridad para decidir entre lo bueno o lo malo, un poder que per se roza en la parcialidad. En Francia, país que se ha construido sobre los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad, «un ataque a la libertad de expresión, es un ataque a los valores de la República misma», como declaró más tarde François Hollande.

Más allá del debate sobre la libertad de expresión, los atentados terroristas articularon a la sociedad y a la clase política. El domingo 11 de enero se realizó una movilización a lo largo y ancho del hexágono que, según los cálculos más bondadosos, logró congregar 4 millones de personas. Sólo en París, el llamado a la movilización agrupó entre 1.2 y 1.7 millones. De igual forma, el emplazamiento conjuntó a más de cuarenta representantes y mandatarios provenientes de todas partes del mundo. En la marcha participaron los principales aliados europeos de la nación gala, como la canciller alemana, Ángela Merkel; el presidente del consejo de ministros en Italia, Matteo Renzi; el presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy; y el primer ministro del Reino Unido, David Cameron. También se dieron cita Estados en conflicto actual, por un lado, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el presidente de Palestina, Mahmoud Abbas; y, por otro lado, el presidente de Ucrania, Petro Porochenko, y el jefe de la diplomacia rusa, Sergueï Lavrov. México estuvo presente por medio del ex embajador en Francia y actual subsecretario de relaciones exteriores, Carlos de Icaza. Otro hecho sumamente simbólico sucedió en la Asamblea Nacional, el 21de enero, donde después de darse a conocer las medidas para combatir el terrorismo, se entonó la Marsellesa por los diferentes grupos políticos, algo que no sucedía desde 1918.

 

El islam, ¿atentados en nombre de la religión?

Columnistas y medios de comunicación utilizaron como lugar común de explicación el yihadismo (como representación radical del islam). Sin embargo, el islam no es una religión homogénea ni estática, por el contrario los países adherentes son sumamente diversos. Los creyentes se distribuyen en cinco contenientes, en más de 170 países y representan cerca del 18% de la población mundial. En las naciones donde se práctica, los regímenes políticos van desde la monarquía absoluta y la monarquía constitucional, hasta la república y los regímenes teocráticos. En ese sentido, los grupos radicales representarían una proporción minúscula de la misma, por lo que es fundamental evitar la sinécdoque (pasar la parte por el todo) en la explicación. En otras palabras, no se debe confundir a los grupos radicales con la religión en cuanto tal.

Reinhard Schulze, experto alemán sobre el mundo islámico, indica que el Corán cuenta con 6,300 versos en total, de los cuales sólo 300 contienen palabras tales como «combatir» o «asesinar»; de éstos, sólo cinco podrían entenderse como una conminación a matar. Schulze sostiene que el principal tema consiste en cómo interpretar los textos: «en algunos pasajes del Deuteronomio (en la Biblia), Dios invita a matar. Para la mayoría de los judíos y cristianos, es claro que esta invitación se refiere a una situación histórica y no son válidos al pie de la letra. Es lo mismo para los musulmanes vis-à-vis con el Corán».[v]

Es preciso recordar que bajo los preceptos de la religión musulmana, la representación gráfica de Alá o de su profeta es una blasfemia. Para los practicantes, la publicación de imágenes puede ser incómoda e incluso irritante, pero es prácticamente imposible que ponga en riesgo su fe. Como sugirió el agudo filósofo eslavo, Slavoj Zizek, «qué frágil debe ser la creencia de un islámico si se siente amenazado por una caricatura estúpida en un semanario satírico».[vi] En todo caso, sería una contradicción lógica que se cometa un atentado terrorista en nombre de una religión que tiene como valores primordiales la tolerancia y la justicia.

Por otro lado, es preciso tomar en cuenta que después de los atentados a Charlie Hebdo, los musulmanes en Francia han sufrido de discriminación y hostigamiento. El Consejo francés del culto musulmán registró en la época post-ataques 116 actos antimusulmanes, de los cuales 88 fueron amenazas (110% más que en enero de 2014) y 28 acciones contra lugares de culto.[vii]

 

Las medidas excepcionales del gobierno francés

Como respuesta a los atentados, la Asamblea Nacional votó casi por unanimidad (488 a favor, 1 en contra y 13 abstenciones), la continuación de los ataques aéreos en Irak. Además, se reforzó la maquinaria militar con la movilización del portaviones Charles de Gaulle, con capacidad para 1,800 hombres, 30 aviones y 4 helicópteros.

De igual forma, el gobierno francés delineó la política antiterrorista que se pondrá en marcha en los próximos meses. El primer ministro, Manuel Valls, reconoció ante asambleístas el enfrentamiento de dimensiones bélicas: «Francia está en guerra contra el terrorismo, el yihadismo y el islamismo radical», por lo que consideró necesario el establecimiento de «medidas excepcionales» para su combate, entre las cuales se encuentran:[viii]

 – El despliegue de 10,500 soldados adicionales para la protección permanente del espacio público, lo que en suma representará un total de 122 mil efectivos para tal fin.

– La vigilancia de 3 mil sospechosos, tanto franceses como extranjeros residentes en el país, por su implicación con células terroristas, así como por su historial delictivo.

– La creación de un mecanismo de información europeo para monitorear el desplazamiento aéreo de sospechosos, el cual estará en funcionamiento en septiembre de 2015.

– La creación de 2,680 empleos suplementarios en la lucha contra el terrorismo en los próximos tres años.

– La presentación del «Proyecto de ley sobre la inteligencia» en el legislativo, el cual brindará las herramientas para adaptarse a las nuevas condiciones tecnológicas en la lucha contra la delincuencia.

– La separación de los «individuos radicalizados» al interior de las cárceles.

– La inversión de 425 millones de euros para el mejoramiento de los recursos materiales y para el entrenamiento de efectivos de seguridad.

 

Así, la nación gala decidió robustecer su política contra el terrorismo, al igual que en EEUU después de los ataques del 2001, particularmente con el Patriot Act, cuyo contenido reforzó ampliamente las capacidades del Estado en su lucha contra Al-Qaeda. La gran diferencia es que EEUU lo hizo en buena medida a través de la restricción de las libertades y de las garantías individuales de los ciudadanos.

Como menciona el filósofo italiano, Giorgio Agamben, los atentados terroristas en la actualidad encarnan riesgos políticos y jurídicos para los habitantes de un país, ya que éstos adquieren una doble dimensión: «el ciudadano en cuanto tal se vuelve, al mismo tiempo, un terrorista en potencia y un individuo que exige permanentemente seguridad contra el terrorismo, acostumbrado a ser registrado y video vigilado por todas partes en la ciudad».[ix]De esta forma, se desencadena una política en la que la libertad es restringida en pos de la seguridad y donde el disentimiento político corre el riesgo de ser tildado como terrorista.

El autor de Homo sacer sostiene que el «terrorismo» es un elemento constitutivo de la política internacional contemporánea. El ejemplo más evidente es la imposibilidad de pensar la configuración de la política interna y externa de EEUU sin el 11 de septiembre. Aunque la restricción de las libertades es un tema con el que el gobierno francés ha sido sumamente cuidadoso, se esperan nuevas medidas antiterroristas en los próximos meses.

 

Algunas ideas a manera de colofón

Los diferentes países de la coalición en la lucha contra el Estado Islámico deben estar en alerta roja en relación a la inminencia de un nuevo ataque terrorista. Chalie Hebdo se une a la ya larga lista de atentados que han tenido lugar en el viejo continente en la última década. En marzo de 2004, en Madrid, se sufrió un atentado de bombazos múltiples en la estación de trenes de Atocha; en julio de 2005, cuando en Londres se celebraba su designación como sede para los juegos olímpicos, 4 bombas estallaron en el metro y en unidades de transporte, privando de la vida a 56 personas; en 2011, en Noruega, un extremista de derecha realizó dos atentados en los que mató a más de 70 personas; el año pasado, en Bélgica, un franco-argelino asesinó a cuatro personas en la entrada del Museo Judío de Bruselas; y recién, el 16 de febrero de 2015, dos atentados en Copenhague cobraron la vida de dos personas y dejaron a varios heridos. Ni Francia ni el contintente europeo pueden bajar la guardia ante lo que parece ser una oleada de ataques que se podría extender en los próximos años.

Finalmente me gustaría concluir con la siempre vigente reflexión de dos grandes pensadores: Walter Benjamin y Noam Chomsky. Benjamin, en los años cincuenta del siglo XX planteó el concepto de «estado de excepción permanente». Se refería a éste como el riesgo no sólo latente, sino factual de que por medio de decisiones político-jurídicas se suspendieran libertades y garantías individuales. En su libro Sobre el concepto de historia, específicamente en la octava tesis, el nacido en Berlín escribía lo siguiente: «la tradición de los oprimidos nos enseña que el estado de excepción en el que vivimos es la regla». De esta forma, nos advierte que el crecimiento de la esfera de la seguridad del régimen estatal está absorbiendo la libertad de la persona. El argumento de Benjamin adquiere relevancia ante la situación actual que experimenta el Estado francés, el cual podría verse reflejado en decisiones políticas y legales restrictivas para el ciudadano.

Por último, es particularmente llamativo el tema de los contrastes y las categorías entre los diversos países en el concierto internacional. Como sostiene Noam Chomsky, se tiende a ignorar que la «guerra contra el terrorismo es la campaña terrorista más extrema en los tiempos modernos»[x]. En otras palabras, los países con grupúsculos radicales quedan expuestos permanentemente a las agresiones de aquellas naciones que supuestamente salvaguardan la paz y la libertad global. La población civil es la más afectada por abusos, despliegue militar y bombardeos, por los cuales el mundo apenas se indigna. En diciembre de 2014, en Siria, cincuenta civiles perdieron la vida en una ofensiva aérea de Estados Unidos; hecho que encontró poco eco en los medios de comunicación a nivel internacional. En claro contraste, París se convirtió en la «capital del mundo» después de los ataques a Charlie Hebdo, tal como lo sostuvo el presidente François Hollande. Al día de hoy es claro que existen países de primera, segunda y tercera categoría en el orbe.

 

 

NOTAS

 

[i]El autoproclamado Estado Islámico (EI) surgió a mediados de la década pasada como agrupación de diferentes grupos radicales en Medio Oriente, incluido Al-Qaeda. Desde entonces controla ciertos territorios de Irak y Siria, donde habitan más de cinco millones de personas. De acuerdo con Jean-Charles Brisard, el EI es capaz de autofinanciarse por medio de la explotación de petróleo, gas natural, producción de trigo y por diversos crímenes. El llamado Estado Islámico, también conocido como ISIS (en inglés, Islamic State of Iraq and Syria), y habitualmente se le relaciona con el yihadismo, como interpretación dogmática del Corán. Vid. Mélanie Delattre, «Daech: Enquête sur une multinationale du terrorisme», en Le Point, Francia, 2 de febrero de 2015, Obtenido de http://www.lepoint.fr/monde/daech-enquete-sur-une-multinationale-du-terrorisme- 10-02-2015-1903711_24.php

[ii]s/a, «Lutte contre daech: la coalition de 22 réunie à Washington en quête de une stratégie», en Le Parisien, Francia, 14 de octubre de 2014, Obtenido de http://www.leparisien.fr/international/coalition-contre-daech-les-22-reunis-a-washington-en-quete-d-une-strategie-14-10-2014-4212131.php

[iii]Clément Parrot, «Attaques terroristes: que reste-t-il de “l’esprit du 11 janvier”?», en France Info TV, Francia, 9 de febrero de 2015, Obtenido de

http://www.francetvinfo.fr/faits-divers/attaque-au-siege-de-charlie-hebdo/attaques- terroristes-que-reste-t-il-de-l-esprit-du-11-janvier_817971.html

[iv]s/a «Charlie Hebdo, un journal régulièrement menacé», en Le Monde, Francia, 01 de enero de 2015, Obtenido de

http://www.lemonde.fr/attaque-contre-charlie-hebdo/article/2015/01/07/charlie-hebdo-un-titre-regulierement-menace_4550700_4550668.html

[v]Emmanuel Gehrig, «Dans le Coran, sur 6,300 verset, cinq contiennent un appel à tuer», en Le Temps, Suiza, 29 de enero de 2015, Obtenido de

http://www.letemps.ch/Page/Uuid/a2be5208-a72a-11e4-9acf-c65b500212f4/Dans_le_Coran_sur_6300_versets_cinq_contiennent_un_appel_à_tuer

[vi]Slavoj Zizek, «Slavoj Zizek on the Charlie Hebdo massacre: Are the worst really full of passionate intensity», en New Statesman, Gran Bretaña, 10 de enero de 2015, Obtenido de

http://www.newstatesman.com/world-affairs/2015/01/slavoj-i-ek-charlie-hebdo-massacre-are-worst-really-full-passionate-intensity

[vii]Abdallah Zekri, Forte hausse des actes anti-mussulmans, Francia, Conseil Français du Culte Musulman, 19 de enero de 2015, Obtenido de http://www.lecfcm.fr/?p=3945

[viii]s/a, Antiterrorisme: Manuel Valls annonces des mesures exceptionnelles, Francia, Gouvernement, 21 de enero de 2015, Obtenido de

http://www.gouvernement.fr/antiterrorisme-manuel-valls-annonce-des-mesures-exceptionnelles

[ix]Olivier Tesquet, «Les françaises doivent se battre contre le projet d’une énième loi antiterroriste, Giorgio Agamben», en Télérama, Francia, 20 de enero de 2015, Obtenido de

http://www.telerama.fr/medias/les<francais<doivent<se<battre<contre<le< projet<d<une<enieme<loi<contre<le<terrorisme<giorgio<agamben,121729.ph

[x]Noam Chomsky, «Paris attacks show hypocrisy of West’s outrage», en CNN, Estados Unidos, 20 de enero de 2015, Obtenido de

http://edition.cnn.com/2015/01/19/opinion/charlie-hebdo-noam- chomsky/index.html

 

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Josué Ángel González Torres (México, 1989) es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México (2012). Actualmente cursa la Maestría en Estudios Políticos y Sociales en la misma institución, además realizó una estancia de investigación en el Instituto de Altos Estudios sobre América Latina (IHEAL, por sus siglas en francés) en París, Francia. Contacto: jgt@comunidad.unam.mx

 

 

 

 

 

 

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Posted by Revista Cuadrivio

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