Ilustrar en el siglo XXI. Entrevista a Santiago Caruso

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Literature expresses itself by abstractions,

whereas painting, by means of drawing

and colour, gives concrete shape to

sensations and perceptions.

Paul Cezanne a Emile Bernard, 1904

 

 

Ivette Pradel

El primer acercamiento que tuve al trabajo de Santiago Caruso (Quilmes, Argentina – 1982) fue gracias a la edición de La condesa sangrienta, de Alejandra Pizarnik, editada por Zorro Rojo. El libro está dividido por apartados que narran las diferentes torturas que Erzébeth Báthory, considerada una de las primeras asesinas seriales, ejecutó en 650 muchachas desde su castillo en Hungría. El sufrimiento de las jóvenes y el erotismo de la Condesa, que drenaba la sangre de sus víctimas para cubrir su cuerpo y conservar su belleza, están ilustrados por las imágenes sombrías de Caruso, retratadas en una paleta constante de negro, blanco y rojo. El resultado es un alucinante recorrido visual, pues el texto y el arte consiguen presentar la crueldad y la técnica del personaje de Erzébeth Báthory concebido desde la literatura y la pintura. Pizarnik retomó a Báthory gracias al trabajo de investigación documental que hizo Valentine Penrose en el libro La Comtesse sanglante, publicado por primera vez en 1962. Caruso, por su parte, se sumergió en la tradición que abarca el personaje histórico desde la literatura.

 

Han transcurrido ocho años desde la publicación de la edición de Zorro Rojo, misma que se ha convertido en una consulta obligada tanto para Caruso como para Pizarnik. Si bien, la obra de la escritora argentina terminó con su muerte, la producción del ilustrador, también argentino, no ha cesado. La entrevista que a continuación presento reúne fragmentos de una amplia conversación sobre el estudio del arte y el desarrollo profesional que Santiago Caruso ha tenido en los últimos años.


 

Primeros estudios formales

 

Siempre anduve entre los bordes de distintos mares. Empecé haciendo historietas cuando me encontraba estudiando un curso preliminar para hacer la carrera de Artes Plásticas. Una vez que abandoné la carrera, me dediqué a la ilustración.

 

Santiago recuerda que al inicio de la carrera de Artes Plásticas, en Quilmes, se enseñaba más ilustración e historieta, algo que en ese entonces estaba mal visto en la propia carrera, y sumado a eso, no había una formación clásica y formal de la técnica del dibujo o la pintura. Debido a ese vacío de contenido, decidió salir.

 

Estuve navegando en un mar pero movido por olas de otros. Cuando estudiaba Artes Plásticas tenía una mirada enfocada en el cómic y la ilustración, y cuando salí, rompí con la educación patética que me tocó vivir y me dediqué a la ilustración pero volviendo la mirada hacia la historia de la pintura clásica y, más que nada, encontrando una voz o forma plástica como síntesis de toda la historia de la pintura, pasando por la pintura iconográfica, medievalista, renacentista, y encontrándola actualmente, fuera del estudio académico, en los pintores simbolistas y en la pintura de finales del siglo XIX, incluso antes del surrealismo y la ruptura de la tradición que marcó el inicio del siglo XX. Después me dediqué a la ilustración pero con una mirada puesta en la plástica. En realidad siempre estoy mezclando esas corrientes. Mi trabajo ha pasado por lo editorial porque he publicado en libros, revistas, tapas de discos, pero siempre pensando en construir una obra plástica: una imagen que busca reflexionar, una construcción simbólica que parte de un tema.

 

Literatura ilustrada

 

Santiago Caruso es un ilustrador que tiene claro que el mercado de los libros es muy limitado, no obstante, las decisiones editoriales que ha tomado sobre ilustrar literatura han funcionado bien. En México circula desde hace pocos años La cena, de Alfonso Reyes, editada por Caja de Cerillos. A propósito de esto, él advierte que los libros que han editado Zorro Rojo o Caja de Cerillos con sus ilustraciones, tienen una mejor calidad de impresión, frente al número 118 de Punto de Partida dedicado al Cuento argentino actual, por ejemplo, porque éste último tiene una serie de limitaciones técnicas y de costos en las publicaciones que puede producir.

 

Lamentablemente para mi cordura y para cierta calidad que a veces pretendo, cada vez tengo menos proceso previo. Primero hago bocetos de composición, después, a la hora de trabajar nunca hay, porque es imposible para la técnica del esgrafiado, oportunidad de poder planear un dibujo y trabajar los grises o los negros, y después raspar y levantar las luces. Siempre he trabajado desde las manchas y voy tratando de concretarlas con una cartulina que tiene un lado estucado; aplicar la tinta ahí es muy difícil porque se mueve mucho y nunca queda lo que uno quiere.

 

Proceso creativo

 

Santiago mezcla la técnica con el procedimiento para destacar la influencia que una cosa tiene en la otra.

 

Por ejemplo, si yo tuviera que hacer un dibujo, muy fino, en boceto, lo ajusto y lo paso a un papel estucado, en el cual es muy difícil dibujar porque no agarra el lápiz, y después haría todo un trabajo de grises y de negros hasta llegar a lo definitivo; luego, empiezo a raspar: es un trabajo cuádruple en el que se mueve el espíritu y me aburro. Tampoco digo que no puedo resistir un proceso de trabajo largo porque los he tenido, pero me es muy aburrido saber exactamente dónde va a terminar algo antes de si quiera empezarlo. Es muy útil para cierta búsqueda estética de precisión y de realismo pero no es lo que yo percibo con mi obra.

 

 

Poética

 

Si hay elementos del surrealismo en mi obra, están articulados de una manera muy consciente, un tanto al estilo de Magritte y la idea de construir con la pintura un dispositivo para pensar lo humano y la mente, y su relación con lo real. No es el surrealismo de lo onírico porque sí, donde la interpretación de la obra es muy abierta y, además, la construcción de la misma es cuasi lúdica y experimental. Hay una parte de eso en mi trabajo pero sé a dónde quiero ir. Me parece una manera de poder acceder a lo inconsciente a través de un proceso consciente.

 

Santiago Caruso tiene una estética de iluminación y una técnica de construcción que ha forjado durante años de carrera pero también es cierto que, como todo artista, navega en la búsqueda de diferentes y más amplios estilos. Espero que este texto despierte la curiosidad de los lectores para que se acerquen a la obra de este ilustrador, que tiene mucho que ofrecer a las artes visuales de nuestro tiempo. Pueden consultar más de su obra en la página oficial de Caruso: http://www.santiagocaruso.com.ar/.

 

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Ivette Pradel (Ciudad de Mexico, 1989). Editora en línea de Cuadrivio. Twitter: @ivettepradel

 

Crédito de imágenes en orden de aparición:

  1. Santiago Caruso, Black Sabbath, http://www.santiagocaruso.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/BLACK-SABBATH.jpg
  2. Santiago Caruso, La Condesa Sangrienta, http://www.santiagocaruso.com.ar/wp-content/uploads/2015/02/LA-CONDESA-SANGRIENTA-SANTIAGO-CARUSO-PIZARNIK-1.jpg
  3. Imagen otorgada por el ilustrador, Santiago Caruso en su estudio.
  4. Santiago Caruso, Golpe a golpe, http://www.santiagocaruso.com.ar/wp-content/uploads/2015/01/Golpe-a-golpe-by-Santiago-Caruso-6.jpg

 

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

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