De la levedad de la promesa

Un recorrido por el desencuentro, por las falsas promesas, por el adiós al sujeto amado, en la poesía de Nancy García Gallegos.

Mono infinito:

 

Te voy a sacar del relato

No discutiré contigo

los bordes dañados

del azar

Daré a tu voz

la levedad

de la promesa

que hace

el que se incrusta en los ojos de la guerra

jurando volver

con un rostro nuevo

entre los párpados

manchado de sangre

también

 

Haré contigo un canto

Haré contigo un llanto

Haré contigo un fuego

Haré contigo un viento

 

Haré contigo un oso con labios de sol

 

Haré contigo el amor

 

Pero esto, mono infinito

es solo la levedad de otra promesa

menos salina

más callada

menos expuesta

como el silencio polar

que ahora nos contempla

y nos regala envueltos

en papelitos de colores

los cuerpos perdidos

del último verano

 

Hoy tú eres un extraño

anunciando su muerte

en la nota roja

del periódico local

donde la sangre

del rostro nuevo

que trae entre párpados

el que regresa de la guerra

con los ojos extirpados

vende más que

tu muerte

 

 

Esto que tú haces

es romper la voz

Martilleas

el fondo cristalino

de una piedra

para escuchar el ruido oculto de su materia

Lo haces

porque buscas

el grito definitivo

que te abrirá la boca

y dejará en el espacio de tu garganta

un estallido

de semillas asfixiadas

de humo y todo lo que pierdes cuando amas

 

Dices:

Hay que hacerse de un sitio en el mundo

 

Yo me río porque te voy a ver llorar

No hay mundo

mono-no-gramático

No hay que anunciar

que se necesita un espacio

cuando lo que se quiere

es aullar

 

 

Te voy a contar

mono infinito

la historia de

los que cantan

promesas

y mueren de frío

Hubo una vez

un hombre

el gobierno

lo desapareció del campo

para robar sus tierras

para convertir a sus hijas

en las nuevas prostitutas

de un país que el pobre no conoce

No lloras

por ese hombre

ni por el campo

ni por la tierra

ni por sus hijas

En ti

las lágrimas

son una mentira

demasiado anunciada

Habría que ver

cómo te rascas las pupilas

para hacerle creer al mundo

que te hacemos falta

 

 

La región improbable

que alimentas

con la hierba muerta

de tu aliento color mezcal

te hace hablar

Pero no todo lo que brilla

es poema

mono impreciso

Eres amanecer solo hasta antes de los párpados

 

 

Hago de ti

un retrato conceptual

una lectura inerte

parecida

a la palabra que me diste

Dijiste que en ella

se encontraban todas las flores

todos los muertos

todos los rostros

todos los daños

todas las maldiciones

todo el mundo

acostado boca abajo

tragando polvo de gusanos

 

 

Te dije que no me gustaban las flores

que prefería la lenta pulverización de la semilla

 

 

Tú y yo

parecíamos la constelación incendiada del verano

Yo jugaba

era silencio

escogía ese disfraz

para mirar de cerca

el espacio de fuego

en tu cuerpo

También miraba más hacia adentro

hacia lo oscuro vibrante de una zona inacabada tuya

en la que yo-silencio resplandecía

 

como una estrella

como una galaxia hermafrodita

como una medusa

como una muerta quejumbrosa

de voz incandescente

 

 

Ahí terminaba el tiempo

y éramos

lo impronunciable

el mudo que cae al pozo

en la oscuridad impenetrable

de una noche

llena de ruidos

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Posted by Nancy García Gallegos

Nancy García Gallegos es poeta, improvisadora e investigadora. Estudió la maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guanajuato. Parte de su obra poética ha sido publicada en las antologías Voces abiertas (Instituto Cultural de Aguascalientes, 2005), Contorno del fuego (Instituto Cultural de Aguascalientes, 2003), y en revistas de España y México. Ha coordinado talleres enfocados en el desarrollo de procesos creativos para la escritura en diversos centros culturales y de manera independiente.

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