«Taking what belong to us by right»

Los primeros años del siglo XX irlandés fueron agitados en muchos sentidos. En la literatura, el mejor ejemplo es James Joyce. A manera de Bloomsday ensayístico, Javier Vázquez hace un recorrido por la ciudad dublinesca que es Ulysses y nos invita a atravesar sus entresijos editoriales, incluso los que representan un problema para el lector.

La disputa editorial en el Ulysses de James Joyce

 

Los primeros años del siglo XX irlandés fueron agitados en muchos sentidos. En la literatura, el mejor ejemplo es James Joyce. A manera de Bloomsday ensayístico, Javier Vázquez hace un recorrido por la ciudad dublinesca que es Ulysses y nos invita a atravesar sus entresijos editoriales, incluso los que representan un problema para el lector.

 

Javier Vázquez

 

Editar cualquier poema de Yeats siempre será un problema y editar a Joyce, en especial la novela monumental Ulysses, requiere de tiempo y sobre todo, valor. Así como las primeras tres décadas del siglo XX resultaron sangrientas y escabrosas para la nación irlandesa, la producción literaria de estos dos gigantes de la literatura llegó a su ápice.

Por un lado, encontramos el continuo crecimiento poético de Yeats: durante casi 50 años publicó aproximadamente 14 volúmenes de poesía sin contar las re-ediciones o colecciones; Joyce publicó siete trabajos. Si bien encontramos cualquiera de sus obras al alcance o en traducciones a varias decenas de idiomas, cuando observamos la historia de las ediciones que están detrás de las disponibles en nuestra librería más cercana o en la biblioteca local, encontramos una intrincada serie de problemas respecto a los textos tanto publicados como manuscritos. Uno podría preguntarse: ¿no pasa siempre con todos los autores y ediciones? ¿Acaso los editores no escogen arbitrariamente tal o cual verso o tal o cual párrafo como el que mejor se vería o situaría en un libro?

A más de 100 años de ocurrido el ficticio Bloomsday observamos que el panorama crítico ha cambiado de manera drástica pero que, aun así, seguimos leyendo a estos autores de maneras sospechosas. Y digo sospechosas debido al arduo trabajo que se ha hecho no sólo en la edición de textos críticos, sino a los errores que se han cometido a lo largo de ya casi 100 años del Ulysses y más de 100 con algunos textos de Yeats.

Propongo introducir brevemente al lector a ciertas nociones básicas de crítica textual contemporánea así como el panorama general de la edición actual del Ulysses. Este ensayo será básicamente descriptivo: escogí este camino, en vez de una interpretación, porque antes de poder hacer una abstracción de cualquier tipo es necesario revisar qué es lo que estamos leyendo y de qué forma ha sido transmitido hasta llegar al libro que hoy observamos. Antes de abordar los asuntos teóricos me gustaría revisar un par de citas.

La relación entre Yeats y Joyce se ha estudiado de manera frecuente; Richard Ellmann, destacado biógrafo de Yeats y Joyce, comenta: «Yeats himself recognized that his earlyier verse had not done what he intended, when he wrote in 1908… There was point in James Joyce’s remark that Yeats’s early poems were “onanistic”, that is, that they were self-indulgent and not truly creative» (Ellman, 1948: 163). Una de las primeras relaciones en la intrincada red entre Joyce y Yeats es una reseña de las obras puestas en escena por el Irish Literaray Theatre (Abbey Theatre) que aparece en Escritos Críticos, recopilado por Ellmann. Lo curioso de este ensayo fue la censura a la cual fue sometido, ya que como veremos en la siguiente cita, no deja bien parado a Yeats o a sus colegas teatrales.

Una nación que hasta el momento no ha ido más allá en teatro de los autos dramáticos no da al artista modelos literarios, por lo que éste ha de volverse hacia el extranjero… En la actualidad, tan temerario sería afirmar que Mr. Yeats tiene talento como afirmar que no lo tiene. Tanto en el propósito como en la forma, The Wind Among the Reeds es poesía de la más alta calidad, y Adoration of the Magi (relato que cualquiera de los grandes escritores rusos podría firmar) demuestra que Mr. Yeats es capaz de hacer cuando prescinde de los semidioses. Pero los cultivadores de la estética suelen ser de mudable voluntad, y el traicionero instinto de adaptabilidad de Mr. Yeats es el culpable de su reciente asociación con un grupo del que hubiera debido mantenerse apartado… En consecuencia, el Irish Literary Theatre, al rendirse a los deseos del populacho, se ha apartado del camino que conduce al progreso artístico (Ellman, 1983: 86-88).

Como podemos ver en la reseña escrita el «15 de Octubre de 1901» (Ellman, 1983: 88) Joyce apunta tres cosas: la poca originalidad del teatro irlandés en comparación con el de otros países; el talento de Yeats cuando no se relaciona con el renacimiento de la época heroica irlandesa; y la forma en la cual el Abbey Theatre concedió un poco ante las peticiones del pueblo. Como Ellmann nos dice: Joyce «asistió a la representación [de The Countess Cathleen] y la aplaudió vigorosamente» (Ellman, 1983: 84), pero no estaba de acuerdo con este famoso movimiento encabezado por los grandes escritores irlandeses de principio de siglo –principalmente Shaw, Lady Gregory y el propio Yeats– debido al poco trasfondo y profundidad que esta noción romántica de búsqueda de historia e identidad representaba. Para Joyce, Yeats estaba atrapado en el siglo XIX y no tenía remedio alguno. En palabras de Stephen Dedalus: «History… is a nightmare from which I am trying to awake» (2.377, 34).[1]

Para 1901, Yeats había escrito y editado aproximadamente 14 volúmenes de poesía y colecciones de su propio verso. Simplemente por los números, incluso con 35 años, Yeats era un nombre establecido en Irlanda, incluso cuando gran parte, sino es que la más importante, de su obra faltaba por aparecer. Naturalmente, este desdén por parte de Joyce hacia el movimiento literario se debe no tanto al cambio de sensibilidad de siglo; en mi opinión se debe a una oposición entre la literatura romántica-victoriana y la literatura por la que Joyce abogaba[2]. Esta preocupación se vio reflejada en su obra, principalmente en A Portrait, Ulysses y Finnegans Wake.

En Ulysses encontramos la presencia de Yeats en varias formas: aparece en varias ocasiones cuando Stephen recuerda a su madre (1.264, 9; 15,4932-33, 608, «Who Speaks» 405; 15.4942-45, 608, «Who Speaks» 406)[3]; en las burlas de Mulligan (1.239-41, 9; 9.1093, 214; 9.1143-52, 216, 9.1161-65, 216; 14.1453-57, 424, «Who Speaks» 402-405) que satirizan opiniones o partes enteras de ciertos poemas. La mayoría de estas referencias hablan bien  ya del deseo de Stephen por escribir poesía, ya de la influencia de Yeats en términos generales y de un rechazo de lo romántico por parte de Mulligan.

Otro comentario –si es que se le puede llamar así– de los varios existentes que encontramos en la obra de Joyce es uno de los más directos. El fragmento pertenece al episodio inicial, «Telémaco» (1.239-41, 9), y es un fragmento perteneciente al poema «Who Goes with Fergus» pertenciente a The Rose (Russell y Allt, 1966: 125-126). En los comentarios irónicos del joven estudiante de medicina encontramos una sátira tanto de Yeats como la forma en la que Yeats idealizaba a Irlanda (o la interpretación de Mulligan de la forma en la que Yeats idealizaba a Irlanda) en la temática general de su poesía antes de 1910. También la burla está dirigida hacia Stephen por el hecho de indentificarse con Yeats, y porque hasta entonces no había publicado un solo verso.

Hallamos una coincidencia en los escritos críticos de Joyce como en la opinión de los personajes al referirse a los poemas o la obra de Yeats. Esto, sin embargo, debe ser tratado con cuidado, ya que en la teoría literaria del siglo XX existe una vertiente liderada por el formalismo, más tarde desarrollada por el estructuralismo, en la cual el autor y el texto toman una distancia pertinente. Nos dice Northrop Frye en Anatomy of Criticism:

But criticism has to be practice, into a general law of literature, [it] has to be based on what the whole of literature actually does: in its light, whatever any highly respected writer thinks literature in general ought to do will show up in its proper perspective. The poet speaking as critic produces, not criticism, but documents to be examined by critics. They may well be valuable documents: it is only when they are accepted as directives for criticism that they are in any danger of becoming misleading (Frye, 1990: 6).

Aunque Frye usa el término «poet speaking as critic» creo que puede ser extendido a prosistas, pues observamos en Ulysses las preocupaciones inherentes respecto a las opiniones y a la producción de las mismas. Un lector desubicado podría pasar claramente las palabras de Dedalus o Mulligan –cada una con un tono distinto– por las de Joyce, y entonces hablar del texto como una reflexión biográfica o discutir el rol del autor en las mismas, mejor conocido como las «intenciones del autor». Este término es un poco escabroso y ha sido revalorizado en la industria editorial contemporánea, incluso cuando todavía se usa de manera ingente.

Primero revisemos los conceptos anteriormente mencionados que McGann desarrolla en su libro A Critique of Modern Textual Criticism antes de entrar en los embrollos editoriales del poeta y el novelista. La forma de editar textos ha tenido una transformación, según McGann, entre los textos clásicos y los textos modernos, la cual radica en la reconstrucción por parte de los editores de un texto «ideal» del cual no se tiene conocimiento del origen o del manuscrito, principalmente debido al tiempo transcurrido o a la diseminación entre varias fuentes; el mejor ejemplo: la Biblia.

Los procedimientos editoriales de los textos clásicos o antiguos se vieron confrontados cuando se intentaron aplicar a textos más actuales. Por eso, se generó un conflicto y varios críticos, así como editores –entre ellos Fredson Bowers–, utilizaron un método basado en el uso de un aparato crítico y en los conocimientos académicos de un autor, así como su obra y su vida: «This shift witnesses the profound influence which the earlier work of Fredson Bowers had upon the field of textual criticism. Bowers advanced a theory of final intentions in order to solve certain editorial problems which are typical of works typographically produced in the later modern periods» (McGann, 1992: 19).

En la forma contemporánea de editar textos existe una serie de preceptos que surgen por cierto tiempo en cuatro partes, según McGann: «The theory of the critical edition… the theory of copy-text… the problem (or the theory) of final authorial intentions… the theory of nonspecialist or modernized editions» (McGann, 1992: 23). Estas cuatro partes, en particular las primeras tres, tienen una fundamentación en la edición usando la «intención». Empecemos con la «intención del autor» que básicamente se resume en la elección por parte de un crítico o académico –basado en el «dominio y conocimiento» de la obra poética de dicho autor– de qué variante o revisión quedaría mejor en una edición final. McGann critica fuertemente esta postura:

The scholarly consequences of this hegemonic use of the theory of final intentions are far reaching, and they extend ultimately to the way we read and comprehend literary works, and not merely to how we edit text. More immediately, the consequence has been to retard the development of the theory of textual criticism. Important critics and theorists continue to maintain the dominance of Bower’s theories even when the empirical evidence demonstrates […] that those theories are not adequate under certain circumstances (McGann, 1992: 35).

Esta forma de editar textos se extiende hasta el siglo XXI. Es con la edición de Gabler y los problemas textuales que Ulysses presenta que todas las nociones editoriales de estos tres puntos son puestas a prueba en su máxima expresión. ¿Acaso era la intención de Joyce satirizar a Yeats en su novela, o son los personajes los que lo hacen en su discurso particular? Esta pregunta me parece más que pertinente, ya que a partir de los años 70 esta visión del autor y de las intenciones en el texto ha cambiado de manera radical. Esto nos lleva a la forma en la cual los textos han sido editados, y cómo Yeats y Joyce sufren de una disputa que se encuentra en el centro de conceptos teóricos, literarios y editoriales.

El segundo punto del que McGann habla es sobre la teoría del copy-text y está relacionado con la «intención del autor»: «When editors are dealing with later works, however, decisions about copy-text have increasingly come to involve determinations about authorial intentions» (McGann, 1992: 56). Aquí aparece el problema principal que se manifiesta en Ulysses: las correcciones de los manuscritos no tienen tanta autoridad según la teoría del copy-text, debido a que son sólo usadas de forma incidental y como ayuda secundaria del texto principal. El texto original usado por el editor para decidir qué variante imprimir tendría una forma única, palabra o verso, fundamentada en los conocimientos que el editor tiene del autor y de su obra –lección basada en lo que alguien más piensa sobre el autor o lo que convendría para el texto.

Con esta fundamentación se llega a la conformación de ediciones críticas por el método histórico de recolección de trabajos. La edición crítica es la conformación «total» del corpus de un autor de forma histórica: «A critical edition is a kind of text which does not seek to reproduce a particular past text, but rather to reconstitute for the reader, in a single text, the entire history of the work as it has emerged into the present» (McGann, 1992: 93). ¿Estamos seguros de lo que el autor quería decir? Es más, ¿es la literatura una forma de expresión única del autor? Cualquier escéptico diría que una forma directa de saber lo que piensa o lo que intenta el autor es una entrevista, pero qué hay de las biografías, autobiografías o memorias.

La intención de un autor a partir del texto es tan verdadera como falsa y se puede vislumbrar en las distintas formas en las que el autor caracteriza y transforma ciertos conceptos, por ejemplo, las opiniones que Joyce tenía sobre Yeats. «If we look to Joyce’s texts for evidence of his intentions, we discover him minimizing the importance of authorial intentions by stressing the ways in which they are modified and reframed by the variable processes of writing, transmission, and reception» (Mahaffey, 2001: 181).

En las obras de Joyce encontramos una serie de problemas que incluso van más allá del autor mismo. Ulysses apareció en un dos de febrero de 1922 a cargo de Shakespeare and Company. Por ejemplo, en el mercado actual encontramos alrededor de diez ediciones del Ulysses, la mayoría de ellas basada en los textos de 1922 y 1961.

Dentro de este espectro hay una edición particularmente problemática debido a la forma y el aparato crítico con el cual se editó. Está a cargo de Hans Walter Gabler, destacado académico alemán, así como de Wolfhard Steppe y Claus Melchior, de nombre Ulysses: A Critical and Synoptic Edition. La edición apareció en 1984 publicada por Garland[4]. Aunque la elección es el más básico de todos los conceptos editoriales, lo que se destaca o sataniza no es tanto la elección misma de un texto, sino más bien el trasfondo crítico y el procedimiento con el que se editó este Ulysses.

El «continuous manuscript» es una mezcla de las distintas copias y adiciones al único manuscrito sobreviviente en el museo Rosenbach (Mahaffey, 2001: 173): a diferencia de la forma de edición anteriormente citada por McGann encontramos en la edición de Gabler una forma ecléctica en la cual aparecen en una página las variantes y distintas correcciones y en la otra el texto usado en las ediciones de 1986 por Penguin y Random House, entre otras. En la edición de Gabler, encontramos una forma completamente distinta de editar el Ulysses: en vez de usar la versión de 1922 como el copy-text, encontramos una gran variedad de textos que le restan autoridad al manuscrito original. Esta forma de editar está ampliamente influenciada por teorías postestructuralistas así como en los escritos críticos de McGann y la teoría editorial alemana en contraposición a los de Fred Bowers. Bornstein profundiza sobre este último punto

…and editor following normative procedures derived from W. W. Greg and Fred Bowers at the time when Gabler began work in the mid 1970s would have chosen the 1922 edition as copytext and used the survival archival materials to emend it in hopes of capturing Joyce’s final intentions… that appears to be the position of John Kidd, who has critiqued Gabler’s edition largely from that point of view and who presumably will follow it in his own long-delayed edition of the novel (Mahaffey, 2001: 122).

Esta forma de editar de manera distinta obedece a un trasfondo crítico en el cual la forma de editar en el Reino Unido y en Estados Unidos contrasta con la usada en Francia y principalmente Alemania: «in contrast to the notion of an ideal eclectic text associated with Anglo-American editing deriving from Greg and Bowers, German editing favoured instead genetic editions showing the evolution of the text…» (Mahaffey, 2001: 122-123). Básicamente la edición de Gabler problematiza y enfrenta la idea de un texto autorizado y estable contrario a la multiplicidad de textos, ediciones y versiones.

Sin embargo, éste no ha sido la principal polémica alrededor de la edición de Gabler. John Kidd atacó ávidamente en varias ocasiones (principalmente en «Errors in execution in the 1984 Ulysses» y en su artículo «The Scandal of Ulysses» en el New York Times)[5] los procesos que Gabler utilizó. Kidd detalla errores en la edición de Gabler como nombres propios, lugares y, principalmente, la falta de uso de un manuscrito original así como una copia de la versión de 1922 (un pecado para los editores de cualquiera de las dos escuelas). Después de que estos errores salieron a la luz, Gabler sacó una edición corregida del texto en 1986 con Random House.

Penguin, al igual que otras editoriales, regresó a la anterior edición de 1961 debido a los constantes ataques de distintos académicos. Algunos de los errores, como menciona Bornstein, afectan claramente la interpretación y la lectura de ciertas partes de la novela condicionando incluso al lector más astuto a hacer elecciones.

Este problema, como lo considero yo, nos pone a reflexionar en la manera en que se diseminan los textos, cómo los leemos y cómo los interpretamos. Así como los personajes de Ulysses leen a Yeats de cierta forma, en el contexto de la Irlanda épica y heroica, nosotros leemos a Joyce en un contexto completamente distinto. Los editores y la gresca en Ulysses se han encargado de darnos otro texto completamente distinto.

Acercarse a Joyce bajo esta perspectiva nos da un texto distinto, otra visión del texto que no veríamos con una interpretación de la novela. Un ejemplo excelente son las nuevas ediciones facsímiles de Yeats editadas por Scribner. Éstas intentan recuperar el material de los textos «como fue presentado» en la época de publicación, incluso con la misma portada y tipografía. Sin embargo, observamos que tienen una introducción, notas y notas de las notas por los editores Richard J. Finneran y George Bornstein. A primera vista hay un texto que ya no le pertenece a Yeats: le pertenece a los editores y al público así como la edición de 1986 del Ulysses le pertenece, en cierta manera, a Gabler. La gran incógnita que se mantiene en el aire con la expiración de los derechos de autor del Ulysses en el año 2012 es cómo se editará en el futuro la gran novela de Joyce. La mayoría pugna por una nueva versión.

Y a todo esto, se preguntará el lector «¿qué edición debo leer?». Personalmente, creo que leer a Joyce involucra un esfuerzo físico. Mientras más fuentes tenga uno a disposición, la comprehensión se vuelve más compleja. En mi opinión uno no debe leer una única versión de Ulysses, literalmente debe de acceder a todas las ediciones posibles, y, si se puede, en internet.[6] Por ejemplo, al leer la edición Gabler con las notas –el esquema presentado por Gifford–, me encontraba con cuatro libros en la mesa a la vez. En este laberinto joyceano que se muestra con las variantes acumuladas por Gabler, literalmente uno se puede perder.

Al final, después de toda la teoría y la gran discusión respecto a Joyce y Ulysses, parecería muy simple guiar al lector principiante (pero, desde mi punto de vista, bastante responsable) a la edición más económica. Al final, el acto de leer es tan físico como metafórico y seguramente Joyce estaba de acuerdo. Lo que menos podemos hacer en esta época tan similar a la de Joyce y Yeats es ignorar el proceso por el cual el texto se formó.

REFERENCIAS

 

Alspach, Russell K., y Allt, Peter (eds.). The Variorum Edition of the Poems of W. B. Yeats. 3ra. ed. Londres and Nueva York: Macmillan, 1966.

Chaves, José Ricardo. Andróginos. Eros y Ocultimso en la Literatura Romántica. México: UNAM, 2005.

Ellmann, Richard. Yeats. The Man and the Masks. Nueva York: Macmillan, 1948.

______________. Escritos Críticos. Ellsworth Mason, Richard Ellmann (eds.) Madrid, Alianza, 1983.

Frye, Northrop. Anatomy of Criticism. Four Essays. Nueva Jersey: Princeton UP, 1990.

Gifford, Don. Ulysses Annotated. Notes for James Joyce’s Ulysses. 2nd ed. Londres: U. of California P, 2008.

Gilbert, Stuart. James Joyce’s Ulysses. Nueva York, Vintage, 1958

Joyce, James. Ulysses: A Critical and Synoptic Edition. Hans Walter Gabler, Wolfhard Steppe y Claus Melchior eds. Nueva York y Londres: Garland, 1984, rev. 1986.

___________. Ulysses. Ed. Hans Walter Gabler, with Wolfhard Steppe and Claus Melchior. Nueva York: Random House, 1986.

Mahaffey. Vicki «Intentional Error: The Paradox of Editing Joyce’s Ulysses» en Material Modernism: The Politics of the Page. George Bornstein (ed.). Cambirdge: Cambridge UP, 2001.

McDonald Russell. «Who Speaks for Fergus? Silence, Homophobia, and the Anxiety of Yeatsian Influence in Joyce». Twentieth Century Literature 51.4 (Invierno 2005): 391-413.

McGann, Jerome J. A Critique of Modern Textual Criticism. Charlottesville y Londres: U of Virgina P, 1992.

NOTAS


[1] Para citar el Ulysses usaré dos números: el primero se refiere a la edición que edita Hans Walter Gabler (cito el número de capítulo seguido por el número de línea); el segúndo número es de la edición editada por Random House en 1961 (el número de esta última es de página).

[2] Uso el término romántico como Ricardo Chaves en Andróginos. Eros y Ocultismo en la Literatura Romántica: el término, como es utilizado por Chaves, comprende no sólo el período entre finales del siglo XVIII y las primeras tres décadas del siglo XIX, sino más bien una extensión en la sensibilidad estética durante el siglo XIX que comenzó a cambiar con el arribo del modernismo inglés y la Primera Guerra Mundial.

[3] Russell McDonald propone en su ensayo «Who Speaks for Fergus? Silence, Homophobia, and the Anxiety of Yeatsian Influence in Joyce» una revaloración de las referencias que hace Dedalus sobre Yeats y cómo, mediante éstas, reprime una serie de deseos, entre ellos el literario y el sexual.

[4] Mahaffey resume de manera concisa la historia de esta edición: «…in June of 1984, Garland published Gabler’s three-volume critical and synoptical edition… This edition, which ran to 1.919 pages, provided two “versions” or interpretations of the text on facing pages: a “synopsis” of different stages of the text’s autograph composition (from final draft through the last set of proofs) on the versos, and a clear reading text on the corresponding rectos (which was the basis for the trade editions published by Random House, Bodley Head, and Penguin in 1986), the synoptic text, through the use of a complex set of diachritical marks, enables a reader in theory to reconstruct what Gabler calls the “continuous manuscript” of Ulysses» (173).Para una referencia más detallada del proceso editorial al que ha sido sometido Ulysses, remito al lector a los libros de Vicki Mahaffey Reuathorizing Joyce (Florida, U P of Florida, 1995) y Michael Groden Ulysses in Progress (Princeton: Princeton UP, 1977).

[6] A continucación pongo a disposición del lector los mejores textos en línea así como un par de lecturas adyacentes.

http://www.npr.org/2011/06/11/137104708/ulysses-one-day-and-one-line-at-a-time?ft=1&f=1032&sc=tw&utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter

http://www.columbia.edu/~fms5/ulys.htm

http://www.emsah.uq.edu.au/ulysses/index.htm

http://hjs.ff.cuni.cz/archives/v1/framed/hypeproj.html

 

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Javier Alberto Vázquez Cervantes (Ciudad de México, 1988) estudió Lengua y Literatura Modernas Inglesas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Actualmente está terminando su tesis de licenciatura titulada «“[…]he seeks in book or manuscript”: Un estudio textual y editorial de tres poemas en los dos volúmenes de The Wild Swans at Coole de William Butler Yeats». Sus intereses principales son la crítica y teoría literaria, la poesía y novelas del siglo XX y el futbol inglés.

 

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Posted by Revista Cuadrivio

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

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