Millennials: ¿la generación del género fluido?

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La gente cree que porque las palabras para describirnos son nuevas, ser «no binario» es una moda, pero la gente ha vivido y se ha sentido siempre «no binaria». Simplemente, hay un nombre para ello ahora. No somos una moda. Sólo somos humanos.

Clo, joven no binario estadounidense

 

 

Marina Freitez Diez

 

Con los nombres de «generación Y», echo boomers o bajo el recientemente popularizado término millennials, se denomina a la generación compuesta por quienes nacieron entre 1981 y 1995. Dicha generación (que actualmente constituye un 30% de la población de América Latina) se caracteriza por estar mucho más preparada académica e intelectualmente que las generaciones anteriores; por preferir compartir que poseer; por querer estar cómoda en el ambiente laboral; por tomar riesgos; por ser creativa, innovadora, autónoma y participativa, y por demandar valores como el compromiso social. En México, la generación millennial se compone por alrededor de 46 millones de jóvenes entre los 15 y los 34 años de edad.[1]

Debido a que los millennials serán muy influyentes en esta década, quiero reflexionar en este texto acerca de los valores que tienen alrededor de las relaciones de género que ordenan la sociedad, para aportar elementos que permitan imaginar cómo dichos valores serán en el futuro.

 

Matizando a los millennials

Una de las supuestas características de los millennials es su oposición a los valores patriarcales, rasgo que los distingue de generaciones anteriores. Algunos de esos valores son la maternidad como condición que define a las mujeres; la concepción de lo público como masculino y de lo privado/doméstico como femenino; la homofobia; la transfobia y el rechazo al ejercicio igualitario de la sexualidad entre los sexos. Las palabras de Adam, un chico holandés transgénero, ilustra la emergencia de este rasgo:

 

Cuando los libros de texto en la escuela no nos dan información suficiente, la buscamos por nosotros mismos. Si hay cuestiones que son tabú o difíciles de hablar con las personas cercanas a ti, puedes encontrar gente en línea luchando con las mismas cosas.[2]

 

Resalta aquí que uno de los facilitadores del cambio de valores señalado es el acceso a la información y al contacto con personas que tienen experiencias similares. Sin embargo, como sabemos, este acceso es desigual.

Un artículo publicado en Foreign Affairs en julio de 2016 también ayuda a caracterizar a la generación.[3] En él se desmontan mitos sobre los valores de los millennials. De acuerdo con este artículo, el primer error se halla en generalizar al conjunto a partir de ciertas posiciones sociales de raza, escolaridad, cultura y clase. En este caso, se generaliza a todos los millennials partir de jóvenes occidentales, estudiados, urbanos y de clase media. Otro error es igualar cambio de época con occidentalización. Lo cierto es que las culturas no occidentales están viviendo sus procesos bajo valores propios. Considerando la diversidad cultural entre los miembros de la generación millennial, otro de los mitos que el artículo desmiente es que la generación se opone a valores patriarcales.

Otro asunto interesante del artículo es que, basándose en una encuesta realizada a millennials alrededor del mundo,[4] los autores elaboran una tipología al interior de dicha generación y agrupan a las culturas según las características que comparten entre sí. Las diferencias entre los grupos de culturas son patentes, con culturas como la turca, la china y la rusa agrupadas en un bloque, y culturas occidentales como la europea y la estadounidense en otro.[5]

De acuerdo con el ya citado artículo de Foreign Affairs, las diferencias respecto a los valores patriarcales a lo largo del mundo y al interior de los países son patentes. Sin embargo, lo cierto es que las relaciones de género cambian a lo largo del tiempo, aun si los cambios son lentos y no siempre van hacia un mejor camino. Así, las diferencias de valores alrededor del género que los millennials tienen producirán tensiones especiales con las generaciones que los anteceden.

 

Millennials y valores patriarcales

La encuesta analizada en el artículo de Foreign Affairs evalúa la oposición a los valores patriarcales a través de preguntas como el rol del padre como proveedor, cuánto se considera que los varones deben mostrar un lado «femenino» y la opinión respecto a los derechos de las y los homosexuales. Los resultados del análisis concluyen que los jóvenes occidentales se oponen claramente a las visiones conservadoras sobre estos temas, pero que los valores patriarcales permanecen entre los jóvenes de países como Rusia y Turquía, especialmente en lo referente a la orientación sexual.

Los cambios de valores alrededor de las relaciones de género en los países occidentales se centran en las expectativas sobre el desarrollo de la vida de las mujeres: cada vez menos se espera que las mujeres se limiten al espacio doméstico, y existe una mayor apertura a temas como el aborto y la anticoncepción de emergencia, entre otras nociones propias de los derechos reproductivos.[6]

Las mayores reticencias hacia la equidad, aun entre los estudiantes de países como Estados Unidos, se dan en torno a la emergencia de formas de ser hombre alternativas a la hegemónica,[7] la cual se define a partir de una serie de características como el ejercicio de la violencia, una tendencia al riesgo, la dominación-control, la competencia, la demostración de fuerza, el ocultamiento de las emociones y la vulnerabilidad, la racionalidad, un rol de protector, la heterosexualidad y la obligación de proveer económicamente a la familia.

 

¿La generación del género fluido?

Sin descartar las diferencias y ritmos entre las culturas, quisiera centrar ahora la reflexión en los cambios más agudos que están ocurriendo en cuanto a las identidades de género. Para ello, además de los resultados ya señalados, retomo los de una encuesta virtual que hizo el diario británico The Guardian a millennials a lo largo del mundo.[8] La encuesta invitaba a que definieran su identidad de género. Ésta recibió 914 respuestas provenientes de 65 países.

La encuesta tiene un sesgo notablemente anglosajón, dado que las respuestas provinieron mayormente del Reino Unido (302), seguido de Estados Unidos (209) y Canadá (78). Los resultados de este estudio muestran que en esos países están ocurriendo cambios que en la región latinoamericana vemos lejanos. Particularmente, me parecen distantes las realidades acerca de las identidades de género.

Un medio donde se reflejan los cambios sociales es el lenguaje. El nombrar da una existencia visible a la realidad. En los países industrializados, como Inglaterra, Canadá y Estados Unidos, a la generación «Y» se le ha denominado como la «generación del género fluido» (gender-fluid generation). De acuerdo con la encuesta masiva de millennials de la web Fusion.net, la mitad de los millennials estadounidenses creen que el género es un espectro que no debe limitarse a las categorías de «hombre» o «mujer».

La encuesta del Guardian muestra que entre los millennials de esos países empieza a ser común hablar de géneros no binarios; es decir, que no se definen únicamente a partir del ser mujer u hombre. Parece que para esta generación es común el uso de una gama amplia de términos como agender (sin género), bigender (bigénero), gender-fluid (de género fluido), agenderfluid (sin género, fluido), genderflux (de género fluído), agenderflux (sin género, fluido), demiwoman (semimujer), demiman (semihombre), demifluid (género parcialmente fluido), demiflux (género parcialmente fluido) o cisgender (cisgénero) para definir su identidad sexual. Particularmente sintomático resulta que ahora hay una manera concreta de nombrar a una persona cuya identidad sexual coincida con su sexo al nacer, cisgender, a diferencia de lo que una vez la medicina pensó simplemente como una persona «sicológicamente saludable».

Estos cambios se han materializado en realidades como que en Estados Unidos algunas universidades aceptan pronombres neutrales en cuanto a género, de modo que se llama a los estudiantes con el pronombre they en lugar de he, él, o she, ella, o que, en Suecia, desde 2011 hay escuelas preescolares que empezaron a eliminar las diferenciaciones por género, refiriéndose a los niños como friends, en lugar de «chicas» o «chicos» y evitando pronombres específicos para cada uno de los sexos.

Estas nuevas realidades me hacen preguntarme ¿qué distingue a unas sociedades de otras respecto a sus variaciones en cuanto a sus concepciones de género? Hallo una respuesta en que las sociedades más abiertas son aquellas donde la división sexual del trabajo (mujeres que trabajan sin remuneración como amas de casa y hombres que ocupan el espacio público) ordena cada vez menos la sociedad, lo cual hace innecesaria la reafirmación de las diferencias en las identidades entre «hombres» y «mujeres» y en torno a los papeles para cada sexo que hacen a la sociedad funcionar del modo como lo hace.

A manera de cierre, cabe mencionar que si bien en diversas culturas y regiones las identidades no binarias se han presentado desde hace mucho tiempo, como en Oaxaca o en India, donde existen más de los tradicionales géneros masculino y femenino (los muxes existen en el propio México), estas nuevas realidades vividas en la generación millennial occidental me dan la esperanza de que vivamos un futuro postfeminista, que consista, entre otras cosas, en una vida donde las personas seamos más que «mujeres» u «hombres»; donde seamos simplemente «humanos». Mientras tanto, como dijo una de las chicas encuestadas por The Guardian «mucha gente mayor no está acostumbrada… como mi generación, así que se necesita más paciencia para ellos…supongo».[9]

 

 

NOTAS

[1] Dinorah Miller, «Paradojas de los millennials mexicanos», Milenio, s/f. Obtenido de: http://www.milenio.com/tribunamilenio/alguien_entiende_a_los_millennials/millennials-jovenes_millennials_mexicanos-entender_jovenes_millennials_13_544875509.html, consultado el 18 de agosto de 2016.

[2] Sarah Marsh, «The gender-fluid generation: young people on being male, female or non-binary», The Guardian, 23 de marzo de 2016. Obtenido de https://www.theguardian.com/commentisfree/2016/mar/23/gender-fluid-generation-young-people-male-female-trans, consultado el 18 de agosto de 2016.

[3] Martijn Lampert y Haroon Sheikh, «Millennials values», Foreign Affairs, 8 de Julio de 2016. Obtenido de: http://www.theinternationalchronicles.com/millennial_values_what_the_young_want_around_the_world, consultado el 18 de agosto de 2016.

[4] Idem.

[5] En México no hay encuestas de este tipo, pero, siguiendo los resultados de encuestas como el Módulo de disponibilidad y uso de tecnología en los hogares (MODUTIH, 2013) del INEGI, podemos decir que las diferencias en el país de acuerdo con las posiciones de raza, etnia, clase, escolaridad, son también importantes

[6] Soli Salgado, «Survey: Millennials don’t judge», National Catholic Reporter, 10 de abril de 2015: Obtenido de: http://go.galegroup.com/ps/i.do?id=GALE%7CA411014091&v=2.1&u=colmex1&it=r&p=AONE&sw=w&asid=5f328fa4831445218f6878366dd1830f, consultado el 18 de agosto de 2016.

[7] Ellen M. Broido, «Undersatanding diversity in millenial students», en Michael D. Coomes y Robert DeBard (eds.), Serving the Millennial Generation (New Directions for Student Services, número 106), San Francisco, John Wiley & Sons, 2011.

[8] Sarah Marsh, op. cit.

[9] Idem.

 

 

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Marina Freitez Diez (Valencia, Venezuela, 1989) es licenciada en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Estudió la maestría en Género en El Colegio de México. Actualmente colabora con una organización de la sociedad civil en la introducción de la perspectiva feminista en sus proyectos, y es asesora en legislación mexicana sobre trabajadoras migrantes centroamericanas. Le apasiona el periodismo. Correo electrónico: marinafd@gmail.com

 

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

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