Nostalgias

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La joven ilustradora mexicana Luisa F. Arellano nos cuenta cómo trabaja y comparte una muestra de su obra sobre búsquedas y nostalgias.

 

 

Tras graduarme de la universidad tuve un trabajo de oficina en el que aprendí mucho sobre el mundo editorial, pero sobre todo descubrí que hay gente que vive de dibujar.

© Luisa F. Arellano "Cuando quiera la noche"

«Cuando quiera la noche»

 

 

 

 

Así que renuncié y, tras tomar un par de cursos y diplomados, comencé a dedicarme a la ilustración.

 

 

 

 

 

La muestra de mi trabajo aquí reunida, tiene como elemento común el uso de los acrílicos, con dicha técnica tengo un mayor control sobre el resultado que busco en cada pieza. Su versatilidad, el poder utilizarlos con o sin agua, sobre casi cualquier soporte y poder aplicarlos con distintos pinceles, brochas o espátulas, me permite obtener distintos resultados con un mismo material. Además, me encanta mancharme las manos.

 

© Luisa F. Arellano

«La voluntad»

 

Aunque es importante el uso de acrílicos y la experimentación con ellos, no lo es más que el concepto que ilustro. El concepto es el rey, por lo general invierto más tiempo pensando y reflexionando sobre esto que en el desarrollo técnico de la imagen.

© Luisa F. Arellano

«Silencio»

 

© Luisa F. Arellano

«De encuentros y conversaciones»

 

Mi concepto generalmente es constituido por una sola palabra que no olvido durante el proceso de la ilustración, una palabra que se convierte en la guía que a veces necesito. Con esta palabra decido la paleta de color, los elementos que conforman la imagen, la composición e incluso el formato que la pieza tendrá.

 

© Luisa F. Arellano

«Melancolía 1»

 

Una vez que encuentro el concepto exacto, reflexiono sobre él y encuentro respuestas que me ayudan a bocetar ideas para llegar a la imagen final.

 

© Luisa F. Arellano

«Día de lluvia»

nostalgia

«Nostalgia»

 

 

 

 

Quiero ilustrar libros infantiles porque las imágenes son lo primero que aprendemos a leer e interpretar. Los libros con imágenes son llamativos para los más pequeños, pequeños que crecerán y que probablemente se acercarán a libros cada vez más complejos.

Si un niño  creció leyendo, lo sigue haciendo una vez que es adulto. Es muy probable que su capacidad crítica y de pensamiento autónomo sean lo suficientemente fuertes como para no verse doblegadas, porque sabrá fundamentar lo que piensa y lo que cree. Entonces sí, para mí, ilustrar es poner un granito de arena en la formación de una sociedad reflexiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© Luisa F. Arellano

«Vamos a morir»

 

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Luisa F. Arellano (Ciudad de México, 1989) estudió comunicación en la UNAM. Se especializó en ilustración asistiendo a cursos y diplomados en la Academia de San Carlos de la UNAM. Recientemente, sus ilustraciones se publicaron en un proyecto colaborativo realizado para la Asociación Civil Nueva Danza y Nueva Música. En el Estudio Gerardo Suzán desarrolla proyectos editoriales de ilustración. Ha realizado diseño editorial para la Academia de San Carlos y colabora en el desarrollo de cursos y diplomados de ilustración.

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

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