Espejo de los detalles

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Jesús Sepúlveda

 

 

EL PUENTE

 

Habitas tu cuerpo

como puente extendido en medio de la nada

 

Sin noche ni esperanza

el cuerpo es el puente que cuelga de extremo a otro

 

Los extremos nunca se alcanzan

pero se adivinan

 

No hay vértigo ni miedo

sino puro espanto

 

Se cruza el puente a tientas

nada que hacer

 

Tarde o temprano se divisa una humareda

o el puente se desanuda

 

No hay noche ni vacío

ni tampoco otros puentes tendidos que te sirvan de consuelo

 

Y no hay caso querer volver

sobre tus pasos

 

El puente se está desanudando

siente su textura bajo tus pies

 

Y esto no es una metáfora

el cuerpo se está desanudando

 

 

EL ABUELO

 

La destrucción de las cosas

no solo es la muerte del tío Filo

o del abuelo Jesús

sino la desaparición de uno mismo

 

Alejandra lo ignora

pero el espirítu de las cosas está en uno mismo

 

Por eso el reloj de las plantas que es diferente

se entromete en asuntos humanos:

agricultura cosecha lluvia y sequía

sin contar las estaciones

del día y la noche pendular

 

La destrucción de las cosas no son los objetos

Experiencia que quema y enfría

la conciencia de la carne

 

El cuerpo harto y todo tiene que ver con el yo mismo

La rueda gira

y no se estanca en el pozo

a causa de que no haya agua

Muchos son los ahogados que flotan en la superficie

 

Hay imágenes que se quedan grabadas

y no se sabe si es real

la existencia de un paisaje que brota de uno mismo

 

El abuelo decía

«si no te portas bien te doy un coscorrón»

 

 

CERVANTES

 

Cervantes apenas habla español

Toca el ukelele y ofrece su historia

 

Nosotros apuramos de un sorbo

y bajamos a la plaza del centro

 

Morelia, San Cristóbal, Guanajuato:

Ciudades que volveremos a ver

 

El espirítu animal hace una cruz

Los gatos protegen las puertas del inframundo

 

Casas que flotan en los ojos de los muertos

Rostros como libros nacidos sin habla

 

Cervantes susurra:

En mis dientes yace atada la cabeza del diablo

Las arañas forman círculos que solo el gusano conoce

Contemplen la unidad del misterio

El sol Chamula quemará todo

Yo no importo.  Para mí no hay remedio

(De Correo negro, 2001)

 

 

UTOPÍA

 

Figúrate que te despojan

te dejan sin nada

desnudo contra la primavera

 

Figúrate que te ríes

y abandonas el trabajo el domo la nada

y descansas frente a la primavera

 

Figúrate que te olvidas

y desaprendes todo tu entrenamiento

que anadeas como pato entremedio del huerto

 

Figúrate que no hay raza rencor remedio religión

ni estado

que los cristales que te separan del arte se trizan y borran lentamente

 

Fíjate bien en lo que digo

 

Figúrate que pierdes el miedo la lengua la anorexia

que se acaban las armas el tedio la bulimia

y abrazas a tu pareja

que recoges el alimento de los árboles

y cosechas el cultivo

que te mantiene sano todo el invierno

 

Figúrate ser libre

sin número ni fronteras ni archivos

que te despojan del peso y brotan tus ojos

que abandonas el trabajo el domo la nada

que desaprendes tu nombre

y descansas tranquilo en medio del huerto

(De Escrivania, 2003)

 

 

RELUMBRE

 

Regreso a casa

 

Capullo abierto a mediodía

Vacío resbaladizo

 

Las piezas del ajedrez quedan quietas

 

me despido

me parto como piedra a la intemperie

me desato en la soledad

 

Tiemblo

 

Refulge la luz en las losas del pasillo

bajo el lento bastón de mi viejo

y la bolsa cargada de mi vieja

 

¿Qué es esto?

 

Reflejos en la pared

 

a veces no como

porque muerde la neurosis

o hace frío

 

Llego como extraño

Cuartos de realidad

 

Tengo visiones de una anciana que mira

con perfil de antepasado remoto

un brasero que relumbra en mi frente

 

¿Qué es esto?

 

¿La bola de cristal

en la panza turbia de una pipa de agua

o el vaso tímido tras el estante?

 

Cada cuarto respira

 

Pulsaciones de vientre

Péndulo que marca el tictac

 

Todavía se oye el silbato del tren

traquetear en la tarde

tristemente

 

¿Qué es esto?

 

La luz que nos acompaña cuando cerramos los ojos

 

 

DRAGÓN BLANCO EN LA NIEVE

 

A mis hermanos, Vero y Alejo

 

Yo era el que regresó de la muerte después de una sobredosis de hongos

una tarde de invierno cuando tenía treinta años

y contemplaba las montañas nevadas de Ashland

 

Yo estuve con los descarnados dejando a mi viejo en una silla de ruedas

cuando no andaba todavía en silla de ruedas

una noche que seguí el ritual del fuego sagrado con ayahuasca

 

Yo era el que abrió los brazos

y dejó que la tierra lo jalara

con una multitud de brazos que ahora son tierra

 

Yo salté al río invisible que aclara las cosas

entre lombrices vítreas y peces de colores

y vio moverse las estrellas del verano como tela viviente

 

Yo vi la espiral de nuestro origen

cuando los lobos marinos saltan fuera del agua

y los ciervos entierran sus patas

 

Yo escribí que esto era un sueño

al despertar lejos de la geometría del cuarto amarillo

donde hay gatos diamantinos incrustados en el cuero de la noche

 

Pero ahora estoy de luto porque vi el túnel abierto que dejó mi madre

esa mañana pálida que cayó en cama

y el alarido de la sirena se la llevó por el embudo que termina en la morgue

 

Pero ahora estamos de luto porque la boca de mi padre

ya no bombea el respirador artificial

en las baldosas frías de la posta que chillan como animal herido

 

Ahora ambos cruzan la cortina de humo

que delínea el misterio de nuestros ojos cotidianos

y alumbran la noche que se alarga como un sueño azul

 

Ahora son sombras que guardan los rincones

donde se escucha la música de la infancia

y el tictac de los muros se calla

 

Ahora no miro la frágil anatomía

ni me dejo caer en un jardín silvestre con corolas bajo la lluvia

ni tampoco sigo el sol al mediodía cuando las libélulas tiñen el río verde

 

Ahora despierto en la pieza celeste

que comparto con mi hijo

mientras una presencia numinosa nos observa como dragón blanco en la nieve

 

HEARTH

¿Acaso nunca volverás a casa?

–preguntó mi madre

esa mañana de febrero

 

¿Pero de qué casa hablaba

ahora que ella y mi padre

no respiran

y la sombra de sus sueños

es un recuerdo habitado

por una familia de inmigrantes peruanos?

 

Las casas se resquebrajan

como el cuerpo de dos ancianos

que ven sus muebles envejecer

 

¿Acaso no volverás a casa, madre?

 

¿Quién me pedirá que cierre la puerta, padre

cuando el último viento salga de mis paredes?

 

 

SECOYA

En la noche del mapache

el árbol rojo es un templo

 

El gato cuatralbo deja su estela furtiva

entre la cocina y el lavadero

 

El poeta escribe en su cuerpo

Tatuaje de luz y sombra

 

Grillos en los rincones de la casa de agosto

Los filamentos del hinojo tienen movimiento

El caldero libera la energía del sol

Se eleva la luna en la malla azul

 

Estrella fugaz en tibia tarde de aerolitos

En cada detalle habita el nervio de la vida

(De Secoya, 2015)

 

 

MOONLIGHT

 

Al patio entraban las palabras de la noche

Ventanas del delirio

 

Las velas alumbraban el rostro de mi vieja

 

La abuela volvía de su tumba

y la muerte soplaba la nuca del tío Hernán

 

Frases tristes en la cera candente de la palmatoria

 

No te preocupes, hijo

su espíritu vuelve a cuidarte

 

Aparición en las baldosas del patio

 

Había rostros sombríos y una mueca de terror

El decorado mural manchaba la mente

 

También había una estela. Clareaba

 

Susurro en el oído

Los muertos entran por la boca

 

 

QUEDARSE

 

Quedarse

como si eso fuera lo importante

 

Quedarse ciego como Borges

o el eterno Homero

 

Quedarme con pena

lentamente

mientras el resto parte

 

Quedarse y quedarme

como si pudiera quitarle el anillo a la muerte

 

Quedarse con uno

o quedarse con ella

 tomados de la mano

 y tristes

por si acaso

 

Quedarse en un país

o quedarse en el terruño

 

Ir quedándose de a poco

como gato callejero que se hace el adoptado

 

Quedarse a este lado de la acera

o quedarse sin fuego

bajo la bruma de los que parten

 

Quedarse por un tiempo

o quedarse para siempre

 

Quedarse calvo como el amigo Leiva

 

O quedarse simplemente

como se quedan los muertos

quedarse mudo o

quedarse huérfano

quedarse

quietamente

hasta que pase el invierno

 

 

EL HACEDOR

 

Fue cuando el hacedor se apareció en el living de mi casa

Mis padres estaban vivos

Lagos en una esquina, mi padre en su silla de ruedas

Ortiz en la mesa del patio. Había revuelo

Oscurecía. Era la hora de tomar once

Mi hermano vino nervioso a la cocina

«Borges está en el living» –dijo

Esperaba interlocutor. Mi madre doblaba ropa

Entonces lo vi: de piernas cruzadas

viejo y decente. Vestía un pantalón de tela

y una camisa cubierta por un suéter de primavera

Agarré una silla del comedor y la puse junto al sofá

No parecía ciego

Miraba con atención el cielorraso

de esa casa de adobe de barrio viejo

Creo que escuché el reloj de muro. Pensé:

Esto no es un sueño

Afuera los niños jugaban a un juego de pelota. Había algazara

Fue el día que el hacedor se apareció en el living de mi casa

 

 

LIVING

 

Entonces todo transcurría en un living

La alfombra los libros el desasosiego

Silencio inmóvil de elefantes de porcelana

La mesa de centro y dos lámparas

 

Se abría la noche

Pozo profundo entre una mano insegura y el cenicero

Zumbido de cables eléctricos

Ciudad sitiada

 

Lejos había un mundo

O la fauna silvestre que rugía en las páginas de una enciclopedia

Todo cabía en el borde de esa alfombra

Caminar en círculos y repetir canciones aprendidas de memoria

 

La casa entera era un barco

Vaivén de pasillo entre el baño y la cocina

A veces se apagaba el tiempo

Las ventanas estaban cerradas

 

El aire golpeaba los postigos

Por los tragaluces entraban sueños

Animales de colores

Fotografías en blanco y negro

 

 

9:11

Hay algo en mí que es oscuro

 

Un sombra

Una mancha

 

La historia aguerrida de los pueblos

Su fracaso funesto

 

Hay algo que no entiendo

 

Son las 9 de la mañana

y no hay motivo alguno

 

Destila como suero por la sonda

Palpita erecto

Caballería del espanto

 

Hay algo oscuro

como si al abrir la puerta

el cuarto claro se muriera

Pensativo

 

Hay algo que no entiendo

 

 

BÍPEDO IMPLUME

Animalito, diga

no sea tan obseso

 

¿no ve que no pasa nada?

La mañana es una rata que entra de madrugada

 

No se ha dado cuenta que el guante está vivo

y hay huesos en la entrada

 

No, animalito

no diga eso

 

Donde unos entran

otros salen

 

Y si le sirve de consuelo

sepa que ayer fue jueves

 

Que siempre habrá un mes llamado septiembre

y besos de porcelana

 

Diga, animalito

y repítalo en lontananza

 

¿Es cierto de verdad?

Mírese a lo largo de su cabello

 

Y manténgase contento, animalito

porque el sol es redondo

 

Y juegue, sí

juegue, animalito

 

aunque le suene feo–

mírese por dentro

(De Espejo de los detalles, inédito)

 

 

___________

Jesús Sepúlveda (Santiago de Chile, 1967) es uno de los principales poetas latinoamericanos surgidos a fines de la década del ochenta. Es autor de ocho poemarios y tres libros de ensayos, incluyendo su manifiesto eco-anarquista El jardín de las peculiaridades (Buenos Aires, 2002) y su libro de crítica en inglés Poets on the Edge (Boca Raton, 2016). Su poesía selecta fue reunida en la antología Poemas de un bárbaro publicada en Santiago de Chile en 2013 y su poemario más reciente, Secoya, fue editado en 2015 en Nueva York. En el año 2000 la revista argentina Perro Negro premió su libro Correo negro (Buenos Aires 2001) y en 2009 Pulso Films llevó al cine su tercer poemario Hotel Marconi (Santiago de Chile, 1998). Es además autor de Escrivania (México, 2003) y del largo poema filosófico Antiegótico (Viña del Mar, 2013). La obra de Sepúlveda ha sido publicada en una veintena de países y traducida parcialmente a ocho idiomas, llevándolo a participar en numerosos festivales de poesía y lecturas alrededor del mundo. Reside actualmente en Eugene, noroeste de Estados Unidos, y ejerce la docencia universitaria en la Universidad de Oregón.

 

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

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