Nuestros sagrados alimentos

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Nacemos, crecemos, nos reproducimos y comemos. Siempre comemos. Aunque los fanáticos de la nutrición quieran reducir la alimentación a un vulgar martirio para alcanzar el paraíso de la delgadez, comer es un acto pletórico de significados, un hurgón insospechado del arte y la filosofía. Por eso este número de Cuadrivio está dedicado a pensar algunas de las dimensiones del comer y los alimentos, ésas que se nos escapan por estar tan acostumbrados al placentero ritual de sentarnos a la mesa y degustar un buen guiso.

Julieta Flores Jurado, editora invitada de este dossier, abre el banquete con un ensayo sobre la transformación del chef en artista, viraje revolucionario en la forma de entender el arte y la cocina; Margot Castañeda reflexiona sobre el sexismo en la cocina popular mexicana a partir de una intrigante pregunta: ¿por qué (casi) no hay mujeres taqueras ni hombres quesadilleros?; Atziri Quintana muestra cómo una botana puede unir a dos culturas tan distantes y diferentes como la japonesa y la mexicana; Ozziel Nájera incursiona en la dimensión espiritual de la comida al analizar los paralelismos entre las huelgas de hambre, el ayuno y el éxtasis religioso, y Sandra Gilbert descubre los móviles gastronómicos de la literatura y la pintura modernistas en un erudito ensayo que Cuadrivio publica en exclusiva en español. A manera de postre, una sacudida: Armando Bartra, Emilio Luque y Marta Rivera desmenuzan los mecanismos (intrínsecamente atroces) mediante los cuales el capitalismo aliena la alimentación de los seres humanos y configura una industria alimentaria capaz de devastar pueblos, especies y ecosistemas enteros.

 

Segunda época

Cuadrivio nació hace seis años, un primero de agosto de 2010. Nunca en este sexenio hemos desaparecido ni dejado de publicar alguna de nuestras dos ediciones (la «principal», con su dossier como eje, ni la «semanal», con sus columnistas como pilares). Tampoco hemos cedido en nuestro compromiso de alentar la crítica, la creación artística y la divulgación de la ciencia en un entorno, la red de internet, cada vez más hostil a la calidad y la discusión razonada. No ha sido fácil, y tampoco pecamos de arrogantes si decimos que la perseverancia de Cuadrivio ha sido notable: no tener dinero, no buscar el lucro, limita tremendamente las posibilidades de cualquier proyecto. La revista vive gracias a la generosidad y entusiasmo de una pequeña comunidad cultural que disfruta compartiendo sus hallazgos y creaciones, que no se rige por la exacerbada codicia (de dinero o de currículum) propia de la civilización en la que vivimos. Seguimos adelante y seguiremos, pero es necesario hacer algunos cambios: ya no somos –naturalmente– la revista que éramos en 2010.

El primero de esos cambios es un reajuste de la edición principal, que a partir de este número constará de cuatro (y no seis) secciones: «Dossier», «Literatura», «Cogniciones» y «Artes». El «Dossier» seguirá siendo el foro para la crítica multidisciplinaria de temas contemporáneos; «Literatura» será el punto de encuentro de las jóvenes literaturas hispánicas y aquellas que se escriben en lenguas diferentes al español (a través del arte de la traducción); «Cogniciones» propondrá reflexiones, sustentadas en la investigación científica y un tono divulgativo, sobre temas históricos, políticos y sociológicos de largo aliento, y «Artes» se convertirá en una galería de la ilustración y la fotografía jóvenes en América Latina. De esta manera, tanto la línea editorial de Cuadrivio (crítica cultural y creación artística), como su vocación latinoamericanista y cosmopolita, adquirirán un talante más definido y, por añadidura, un mayor ímpetu.

Nuestro número 18 inaugura entonces un nuevo ciclo: la segunda época de Cuadrivio. Además del dossier sobre comida y cultura, y de los ensayos sobre capitalismo y alimentación, esta decimoctava edición ofrece, en «Literatura», un suplemento hispánico dedicado a Perú (en el que rendimos homenaje al gran poeta y ensayista Eduardo Chirinos) y otro dedicado a la literatura inmigrante de Estados Unidos, con traducciones de Elisa Díaz y Patricia Oliver. Finalmente, en «Artes» reunimos a Vicente Martí (uno de los ilustradores chilenos más destacados, autor de la portada de este número) y Cecilia Beaven (quien comienza a sobresalir en la panorama actual de la ilustración mexicana) con las noveles Florencia Zacheo (fotógrafa uruguaya) y Luisa Arellano (ilustradora mexicana).

Vendrán más cambios en esta edición y en la semanal, todos tendientes a mejorar la calidad de Cuadrivio. Nuestra segunda época es la piel del uróboros en plena renovación: un proceso en curso. Esperamos que estos ajustes sean de su agrado, y que lectores y colaboradores sigan recorriendo con nosotros este viaje, emprendido por el deseo de conocer y de transformar la realidad a través de la crítica y la imaginación.

 

—RAMSÉS LV

 

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia