Sangre seca

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Josep M. Rodríguez

 

 

 

RAMAS

 

A contraluz,

tu pulmón al desnudo.

 

Y en su interior

(aunque no puedas verlas)

ramas como de almendro o de avellano

 

y una especie de florecillas blancas

brotando en sus extremos:

 

Una radiografía.

La dejas otra vez sobre la mesa

que aún conserva intacta

su memoria de ramas, tronco y árbol

 

(la memoria no muere,

se transforma).

 

Ramas en tus pulmones

y en la mesa

 

y en el papel de un libro.

 

Todo es parte de todo,

un mismo árbol.

 

(De Frío, Pre-Textos, 2002)

 

 

MI SECRETO HOMENAJE

 

Caminaba sin prisa y me detuve

a contemplar el humo,

su extraña ceremonia.

 

Humo antiguo de fábrica,

intestino que creces y al crecer

 

te retuerces

y elevas

y me elevas contigo hasta fundirnos

con lo que te rodea.

 

Oscura imagen de la serenidad:

creo en ti.

 

(Cada paso que damos va trazando una órbita

alrededor de la palabra muerte.)

 

Humo antiguo de fábrica.

Tu canto vertical es existencia,

 

oscuridad de la que procedemos.

 

(De La caja negra, Pre-Textos, 2004)

 

 

SILENCIO

 

Todo trayecto largo agradece una pausa.

Estación de servicio,

seis y cuarto:

 

la camarera limpia

las manchas de café que hay en la mesa.

Tomo nota:

 

también las relaciones dejan manchas,

 

o mejor:

en cada relación hay un arroyo

y si se estanca

su agua se corrompe.

 

No dices nada.

Ya no dices nada.

 

Tras el cristal,

veo girar la tarde

en las llantas de una furgoneta.

 

Deja un rastro de humo al alejarse:

 

como el pasado.

Como ahora.

 

 

EL CORAZÓN DEL BOSQUE

 

Tras la tormenta,

el arroyo enfangado

fluye

pesadamente,

como una babosa.

 

Lo que queda de día

reluce en un pedazo de metal.

 

Es una lata roja, de refresco,

que bien parece el corazón del bosque.

 

Cierro los ojos y oigo su latir:
arritmia de las gotas al caer de los árboles.

 

El aire huele a hinojo

y hace frío.

La realidad se escapa a la mirada:

aunque me esfuerce,

siempre está incompleta.

Igual que la sonrisa

de una boca sin dientes.

(De Raíz, Visor, 2008)

 

 

CRUDO

 

De tan negra

y profunda

la tristeza parece un pozo de petróleo.

 

¿Se formará también de aquello que está muerto?

 

Nos construyen las pérdidas:
instante

tras instante

tras instante.

 

Así que no lo dudes,

reclama para ti

en este día

la lentitud del saurio,

la inocencia del fósil,

la oscuridad del hombre que imagina

el final de una cueva.

 

Deja de preocuparte por quién eres.

El árbol que no es bosque

lo anticipa.

 

B+

 

De cerca es como el mapa de un sitio al que no has ido

pero querrías ir,

porque una aguja marca su destino concreto.

 

Abro y cierro la mano:

que la sangre circule hasta la bolsa

y allí espere paciente

hasta llegar a ti,

 

mientras yo me pregunto

a qué parte de mí he renunciado

 

o si habrá algún recuerdo que ya no fluirá más…

 

Tengo hermanos de sangre a los que no conozco:

¿sabrán reconocerme si se cruzan conmigo?

 

¿Y qué sentiré yo

al saber que mi sangre circula por sus venas?

 

Abro y cierro la mano

mientras pienso si eso no es también la poesía:

 

tomar sin merecer,

 

ser en el cuerpo de otro.

 

 

PRIMERA VISITA AL ZOO

 

Tenía doce años y mi madre

me regalaba un mundo para mí:

 

―¿Si la tristeza fuese un animal?

 

―Si la tristeza fuese un animal…

pues un escarabajo.

 

Y entonces le contaba que había días

en que ese escarabajo fabricaba

una bola muy grande en mi garganta.

 

Los ojos de mi madre eran de búho.

Parecía entenderme sin hablar.

 

―¿Y cómo te imaginas ser mayor?

 

No sé qué respondí,

tenía doce años:

 

aún no comprendía que crecer

es ir al zoo

y solo ver barrotes.

 

 

YO, O MI IDEA DE YO

 

Tengo tendencia a generalizar:

por eso escribo «bosque»

aunque sé que no hay dos árboles iguales,

 

por eso escribo «yo».

 

Y sin embargo a ratos me construyo.

Y sin embargo a ratos me derribo.

O incluso las dos cosas:

 

como un niño que nace

en un barco que se hunde.

 

 

MORGUE

 

                                                                       El final es de donde arrancamos.

T.S. ELIOT

 

Porque todos los cuerpos

encierran una historia,

quisiste ser forense.

Así aprendiste que la soledad

es la piel fría

de una vieja puta

y que el amor

se hace más duradero dentro de un tatuaje:

los ojos leen aquello que las palabras tocan.

Y el silencio

anuncia la amplitud,

la vastedad de lo que no conoces.

¿Alguna vez pensaste que tu cuerpo

es solo la envoltura

del gusano de seda de la muerte?

Su crisálida deja tras de sí,

tumbado en la camilla,

un cadáver

abierto.

(De Arquitectura yo, Visor, 2012)

 

 

CASI VARIACIÓN LOWELL

 

Al nacer nos entregan una máscara.

Mi rostro ya ha crecido

hasta encajar en ella.

 

Nos definen

nuestras limitaciones:

como al ladrón con una sola mano.

 

Así que fíjate en cualquier persona

y escribe su tragedia.

 

Hay palabras que en su negrura

brillan

lo mismo que el abdomen de un escarabajo.

 

Deja hablar a los muertos.

¿O es que al mirar la cuerda del suicida

no la sientes colgar dentro de ti?

 

Quien atraviesa bosques termina hallando lobos.

Por eso,

sigue alerta.

 

El dolor es un túnel:

hay salida.

(De Sangre seca, Hiperión, 2017)

 

 

 

_______________

Josep M. Rodríguez nace en Súria (Barcelona) en 1976. Es autor de los libros de poemas Las deudas del viajero (Dama Ginebra, 1998), Frío (Pre-Textos, 2002), La caja negra (Pre-Textos, 2004), Raíz (Visor, 2008) y Arquitectura yo (Visor, 2012), recogidos todos ellos en la antología Ecosistema (Pre-Textos, 2015). También ha publicado el ensayo Hana o la flor del cerezo (2007), la traducción de Poemas de madurez de Kobayashi Issa (2008) y las antologías críticas Yo es otro (2001) y Alfileres (2004). Ha sido incluido en las antologías más representativas de poesía española reciente y traducido a una decena de lenguas. En 2016, la revista Fragmenta dedicó un número monográfico al conjunto de su obra. La editorial Hiperión acaba de publicar su nuevo libro de poemas, titulado Sangre seca.

 

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

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