De ciencia y pseudociencia: un debate abierto

Sofía Flores y Lourdes Martín discuten la diferencia entre ciencia y pseudociencia y la influencia que tienen en la sociedad.

Sofía Flores y Lourdes Martín

 

Tal vez sea por el espíritu libre y necio que nada tiene que ver con la constelación que estaba regente al momento de nuestro nacimiento. O probablemente sean los comprimidos de alcohol homeopáticos que nunca nos curaron, o los productos milagro que no cumplieron sus promesas. Sin importar el partido que tomemos con respecto a ciertas ideologías, la presencia del pensamiento mágico se encuentra presente en nuestra vida cotidiana a través del discurso pseudocientífico. Incluso llega a ser tentador decir que con cada actividad científica, hay una pseudocientífica: tras la astronomía se esconde la sombra de la astrología; tras las cortinas de la química, se acomoda la alquimia; y entre los recovecos de la filosofía, la superstición.

 

Tan sólo en México, de acuerdo con la encuesta sobre la percepción pública de la ciencia y la tecnología en México del INEGI del 2013, más de la mitad de los encuestados está «de acuerdo» con que «existen medios adecuados para el tratamiento de enfermedades que la ciencia no reconoce, como la acupuntura, la quiropráctica, la homeopatía y las limpias». También, el número de personas que confían en los médicos (21 millones) es más grande que el de quienes confían en los científicos que trabajan en centros de investigación privados (18 millones). Más aún: el interés que tiene el 60% de los encuestados en los nuevos inventos, la tecnología y los nuevos descubrimientos científicos es de «moderado» a «nulo».

 

La ciencia es una de las formas más importantes de conocimiento y su impacto en las estructuras sociales no es menos relevante, ya que también puede llegar a ser una fuente de poder, autoridad, estatus y control de quienes tienen acceso a ella sobre quienes no. Sin embargo, definir con precisión qué es la ciencia y qué la pseudociencia, y lo que las hace diferentes, no es sencillo. De ahí que algunos científicos y filósofos hayan dedicado parte de su obra a esta labor. Imre Lakatos, por ejemplo, anotó que la diferencia entre ciencia y pseudociencia radica en la capacidad predictiva de la primera y, por añadidura, en la incapacidad de la segunda.

 

Asimismo, podría decirse que aquello que separa a estas dos actividades humanas es la evidencia. Mientras que la práctica científica tiene como uno de sus objetivos principales la generación de argumentos comprobables, la pseudociencia provee afirmaciones extraordinarias disfrazadas de científicas, pero apoyadas en un pensamiento mágico y carentes de capacidad demostrativa.

 

Si bien, por otro lado, en el ámbito académico prevalece la tendencia a llamar pseudocientífico a cualquier argumento que se busque desacreditar, en la práctica existen actividades bien reconocidas por su carácter pseudocientífico. Tal es el caso de la homeopatía y de la astrología, las cuales están presentes en nuestra vida cotidiana. Es esto un argumento para discutir la magnitud de la presencia tanto de la pseudociencia como del pensamiento mágico en nuestras cabezas, sin que siquiera seamos conscientes de ello.

 

Más allá de los debates en torno a la definición de la ciencia y la pseudociencia, es importante tomar en cuenta que, posiblemente, la verdadera discusión sobre este tema radica en el valor explicativo de dichas corrientes de pensamiento, mismo que depende de sus fuentes argumentativas y de validación. Partiendo de esto, ¿qué es lo vuelve valiosa a la astrología o a cualquier otra actividad humana? ¿Su persistencia a través de la historia o su capacidad argumentativa? ¿Por qué habría de ser valiosa la homeopatía, por ejemplo?

 

Dada la persistencia de la pseudociencia en nuestros días, ya sea como práctica o como argumento para denostar a determinadas corrientes de pensamiento, en este número de Cuadrivio buscamos abrir el debate alrededor de aquellas líneas que separan a las prácticas científicas de las pseudocientíficas. Por ello indagaremos en la pertinencia de la pseudociencia, sus orígenes y su actualidad, sus relaciones históricas con la ciencia, su permeabilidad en un mundo inundado de información y sus posibles perspectivas a futuro.

 

Referencias

 

CONACYT e INEGI, Encuesta sobre la percepción pública de la ciencia y la tecnología en México (ENPECYT) 2013, México, 2013. Disponible en http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/encuestas/hogares/especiales/enpecyt/2013/default.aspx  (consultado el 29 de febrero de 2016).

 

Ileana Petra-Micu  y Alfredo Estrada-Avilés, «El pensamiento mágico: diseño y validación de un instrumento», Investigación en Educación Médica, volumen 3, número 9, enero-marzo de 2014, pp. 28-33.

 

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Sofía Flores Fuentes (Ciudad de México, 1990) es bióloga por la Universidad Nacional Autónoma de México y Maestra en comunicación de la ciencia por la Universidad de Sheffield, en Inglaterra. Ferviente admiradora de Los Beatles, y cumplido su sueño de conocer al monstruo del lago Ness, ahora busca bucear en la Gran barrera de coral, flotar en las aguas del mar muerto, y ver una aurora boreal.

 

Lourdes Martín Aguilar (Ciudad de México, 1994) cursa actualmente la licenciatura de Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM. Su mayor pasión es la divulgación de la ciencia. Además de escribir sobre ciencia, le gusta dar pláticas y talleres relacionados con la misma. Otras de sus pasiones son la museología, la historia y la música. Es editora de Cuadrivio.

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Posted by Revista Cuadrivio

Revista de crítica, creación y divulgación de la ciencia

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