Friday, 24th October 2014

La Cebra

Publicado el 29. abr, 2012 por en Dossier

La Revolución cubana es, para muchos –especialmente para quienes no viven en Cuba–, un país y un suceso que lindan con el mito: banderas, proclamas, fotografías del Che Guevara, leyendas sobre las batallas en Sierra Maestra y Playa Girón, el inagotable venero de sueños y canciones sobre la rebelión de América Latina contra el imperialismo estadounidense. Pero, ¿qué hay debajo de toda esa parafernalia, de esas espesas barbas que han cobijado a la isla durante más de medio siglo? De la mano de un humor afilado y sutil, la presente obra del dramaturgo Salvador Lemis nos lleva directamente al corazón de la «utopía» revolucionaria, es decir, a las vidas de los cubanos de a pie, de los habitantes comunes de esa ínsula en blanco y negro que no aparecen en los afiches pero que viven el día a día del gran mito emancipador latinoamericano del siglo XX.


Salvador Lemis

 

 

Raya blanca I

Seguridad α A ver, pásame esa lista.

Seguridad Ω Con cuidado.

Seguridad α ¿Todos están muertos?

Seguridad Ω Eso parece.

Seguridad α ¿Quién la consiguió?

Seguridad Ω El de siempre.

Seguridad α Es bueno el tipo.

Seguridad Ω El mejor. No se le escapa ni una mosca.

Seguridad α Mientras no le dé por irse.

Seguridad Ω ¿Crees?

Seguridad α Mira el caso del Coronel; ¿quién lo iba a decir? Todos apostamos que se iba al infierno y fíjate, llegó al cielo el muy hijo de puta.

Seguridad Ω Es verdad.

Seguridad α Me pesa revisar esto: si están muertos nadie les va a hacer una estatua frente al mar.

Seguridad Ω Es mejor que se mueran todos a que estén dando problemas.

Seguridad α ¿Queda suficiente café?

Seguridad Ω Si se le puede llamar así. Es chícharo ruso. Tostado.

Seguridad α ¿Por cuál empezamos? ¿Tienes los Expedientes?

Seguridad Ω Todo. Pero si quieres lo dejamos para mañana por la mañana.

Seguridad α No quiero dormir con el pendiente y si nos piden rendir cuentas…

Seguridad Ω Sí. Yo no quiero una sanción. Después me quedo sin ganarme el televisor.

Seguridad α Entonces: ¡manos a la obra!

Seguridad Ω (Lee Actas.) Éste es el más problemático.

Seguridad α «Era» el más conflictivo. Allá los tiburones con su condena.

Seguridad Ω ¿Leo?

Seguridad α Tú lees. Hacemos los subrayados y yo archivo. Algo raro, un detalle: lo consignamos y a dar parte arriba.

Seguridad Ω ¿Empezamos con las mujeres o con los hombres?

Seguridad α Sigue con el primero que apareció. ¿Cómo se llama?

Seguridad Ω Le decían Mino. ¡Mira qué facha! Rapado.

Seguridad α Vaya.

Seguridad Ω La cara de traficante no se la quita nadie.

Seguridad α Ok. Díctame.

Cámara negra: pasa un helicóptero que tira flores: margaritas blancas, naranjas y amarillas. Muy bonitas. Ellos miran a través de una ventana de cemento gris y vidrios sucios. Una paloma tiene su nido allí. Abren el ventanal y lo barren con la mano. Los huevecillos se rompen sobre el pavimento: crash, crash.

 

Raya negra II

 

Mino… ¿Qué haces ahí?

Uma… Sentada.

Mino… Llevas tres horas. ¿No te hace daño el sol?

Uma… Estoy acostumbrada, ya sabes, por tanta cola.

Mino… ¿Esperas a alguien?

Uma… Algo. Espero algo, para ser precisa.

Mino… No me iré de aquí si no me lo aclaras. No pienso…

Uma… La borrasca.

Mino… ¿Qué?

Uma… Va a caer nieve.

Mino… ¡Estás loca, Uma! ¡Esto es el maldito trópico! Sólo caería si se produce un puñetero milagro. (Pausa.) ¿Se produce algo? Aquí ya no se produce nada.

Uma… ¿Tú no crees en milagros?

Mino… (Sonríe.) ¡Vamos!

Uma… La otra tarde cayeron granizos, Mino. Ya es algo.

Mino… ¡Granizos! ¡Pueden caer granizos, pero jamás copos de nieve!

Uma… Si pueden caer trocitos de hielo, entonces hay chance.

Mino… Te vas a poner más negra de lo que eres. (Cantimplora.) ¿Quieres té de hojas de naranja? Está frío.

Uma… Dame. (Beben.)

Mino… Refresca.

Uma… Está bueno.

Mino… Te vas a deshidratar. Lo digo en serio.

Uma… No sé. Ese sol lleva quemando como cincuenta millones de años. Ya se hace odioso.

Mino… Deberías irte de aquí. Este parque está muy cerca de la Embajada. La policía va a creer que escondes algo.

Uma… Es que escondo algo.

Mino… ¿Qué?

Uma… A ti te lo puedo decir, Mino. Encontré el Negocio del Siglo.

Mino… ¡Estás loca, chica! ¿Qué traes ahí?

Uma… Un paisaje.

Mino… ¿Cómo?

Uma… Viñales. El valle. Palmas reales. Niebla. Ya sabes: escuela holandesa.

Mino… Uma.

Uma… Todo eso aquí dentro. ¿No es maravilloso?

Mino… No entiendo.

Uma…  Es de un tipo del siglo XIX. Ayer revendí un Watteau.

Mino… Estás de atar. Para internarte en Mazorra. ¡Es peligroso!

Uma… Más peligroso es vivir.

Mino… Si te agarran con un Watteau…

Uma… Lo único que hice fue devolverlo. Me lo compró un turista. Francés. Una pájara. Así que volvió a Francia. ¿Watteau era francés, no?

 

Cámara negra: permanecen mirando al cielo, pero no cae nieve. Pasa el mismo helicóptero y caen postales rusas del río Volga y de la vía Baikal-Amur. Bastante feas, por cierto. Cientos de niños recogen postales y las coleccionan. Se las llevan a sus mamás, que les pegan en las manos hasta dejárselas moradas.

 

Raya blanca III

Transeúnte… Cruce usted primero.

Peatón… ¡No faltaba más! Cruce usted.

Transeúnte… ¡Claro que no! ¿Y si viene un carro, una ambulancia, una patrulla, un taxi…?

Peatón… Hay que arriesgarse.

Transeúnte… Pero no sería yo el primero en hacerlo. Pase usted.

Peatón… No, no. Cruce esa calle de inmediato.

Transeúnte… ¿Me está obligando?

Peatón… Sí.

Transeúnte… En ese caso.

Peatón… ¿Qué?

Transeúnte… No me queda más remedio que cruzar.

Peatón… ¿Y por qué?

Transeúnte… Estoy acostumbrado a hacerlo todo por obligación.

Peatón… ¡Qué curioso! A mí me pasa lo mismo.

Transeúnte… Entonces cruzamos juntos.

Peatón… Oblígueme. ¡Vamos, hombre! Atrévase.

Transeúnte… ¡Cruce esa puñetera calle!

Peatón… Claro. A propósito: es muy bella su bufanda.

Transeúnte… Es rusa.

Peatón… Se nota. Por los dibujitos feos.

Transeúnte… ¿Será cierto que va a caer nieve?

Peatón… Claro. Son experimentos, creo. De los yanquis. (Transición.) ¿Cruzamos de una vez?

Transeúnte… ¿Vamos juntos?

Peatón… ¿Nos tomamos de la mano? ¿Como colegiales?

Transeúnte… Bueno, me va a recordar una buena época. No pensaba como ahora.

Peatón… Ni yo. (Sonríe.) Son demasiadas cosas en común. ¿Le gustan las mollejas de pollo?

Transeúnte… ¡Claro que no! ¡Qué asco!

Peatón… A mí tampoco. Otra coincidencia.

Transeúnte… ¡Bravo!

Peatón… Cuando va a cruzar una calle, ¿lo hace con la pata izquierda o con la derecha?

Transeúnte… Siempre con la derecha.

Peatón… ¡Yo también!

Transeúnte… ¿No me diga?

Peatón… ¡Sí! (Se abrazan.)

Transeúnte… ¿Tiene hijos?

Peatón… Uno. Se llama Mino.

Transeúnte… ¡¿No me diga?! ¡Yo también tengo uno solo! Y también se llama Mino.

Peatón… ¡Qué bien! Porque no es un nombre común aquí, ¿verdad?

Transeúnte… Es que su abuela materna se llama Mina.

Peatón… Mi suegra también. ¿No es maravilloso?

Transeúnte… Últimamente me están pasando cosas muy raras. Como milagros, ¡qué sé yo!

Peatón… A mí también.

Transeúnte… ¿Dónde trabaja usted? ¿Acaso como yo… en el Zoológico?

Peatón… Casi. Trabajo en el Aeropuerto. Soy oficial de Puerto Aéreo.

Transeúnte… Vaya.

Peatón… Pero es casi un Zoológico. Si viera los animales que llegan y se van. Pingüinos, hienas, rinocerontes, cebras…

Transeúnte… ¿Cruzamos entonces?

Peatón… Sí, sí, claro. No vamos a estar aquí toda la vida.

Transeúnte… Ojalá que no. (Ríen.)

Peatón… Su mano…

Transeúnte… Aquí la tiene.

Peatón… ¡Vamos!

 

Cámara negra: son atropellados por una ambulancia. En la ambulancia viaja una muerta, lleva las venas cortadas con un diamante de cinco quilates. Gritos.

Raya negra IV

Mino… ¡No me lo van a creer! ¡Miren!

Betico… ¡Qué asco! ¿Qué son todas esas vendas?

Fx… Ya sé. Tu ombligo. Tu mamá guardaba el ombligo que te cortaron hace…, ¿cuánto? ¿Dos décadas?

Mino… Prepárense.

Betico… ¿Pongo música?

Mino… No.

Fx… Acaba de desenredar eso.

Mino… Ahí les va. (Muestra.)

Fx… ¿Qué es?

Betico… Vaya. Se ve espeluznante. ¿Un trozo de feto?

Fx… Parece una cáscara seca. ¿De mango o de naranja?

Mino… Está reseca, sí, pero todavía puede reconocerse.

Fx… ¿Qué es, loco?

Mino… La oreja de Van Gogh.

Betico… What?

Fx… ¿En serio?

Betico… ¿Y vas a creerle?

Mino… Un tesoro. Contémplenla.

Fx… Genial.

Mino… Eso vale millones de millones.

Betico… ¿Millones de qué?

Mino… De yenes, de francos suizos, dólares, euros, no sé, depende de en lo que la quieras vender.

Betico… En serio que están pasados.

Fx… ¿Y cómo llegó hasta acá?

Mino… Ya sabes. Aquí aparece todo. Aunque después, paf, desaparezca. La historia es ésta: el mejor amigo la recogió. Y pasó a otro y pasó a otro y pasó a otro y pasó a otro y llegó a mí.

Betico… Vaya.

Fx… Cállate, Betico. ¿Y qué vas a hacer con esta maravilla?

Mino… Comercio, bolsa negra.

Betico… ¿Y dónde está el Acta?

Mino… ¿Qué Acta?

Betico… De autenticidad.

Mino… Todo está en regla. Tengo la caja de madera, registros, época, ¡hasta la puñetera prueba de ADN!

Fx… ¿En serio?

Mino… I’m professional, boy.

Los tres… (Saltos y griterío.)

Betico… Conozco a alguien. Un enlace. Dalo por hecho. Se llama Mono. Mi enlace. Todo un hombre: es maricón. Él dirá quién te la compra. Hace poco logró vender el pene de Caruso. Lo compró un argentino. Un coleccionista de tatuajes de judíos. ¡Va a ser un dineral! Estoy seguro.

Mino… Y después: nos vamos a México. Podremos comprar una casa en Cancún. En plena zona hotelera. ¡Y listo!

Betico… ¿Conseguiste las galletas saladas?

Mino… No pude.

Fx… No importa. Tenemos panqués. Suficiente. Y cantimploras con agua.

Mino… ¿Y la balsa?

Betico… Casi lista.

Fx… (Coloca la oreja de Van Gogh en su oreja.) ¡Hey, se oye el mar!

Betico… ¿Dentro de la oreja?

Fx… Sí, oye.

Betico… Es verdad.

Mino… ¿Ven? Ahora cuesta más.

 

Cámara negra: el grupo de amigos levanta una tela deshilachada –un antiguo telón de embocadura de algún teatro–, y aparece una nave para aventurarse en el mar. Rompen una botella de champán en una de las cuatro esquinas de la gran balsa. Rugen…

Raya blanca V

Funerario… ¿Este es el apartamento 7?

Mino… Sí.

Funerario… ¿Aquí vivía este ciudadano?

Mino… Sí, creo reconocer su fotografía. Es mi padre.

Funerario… Querrá decir: era

Mino… ¿Por qué?

Funerario… Vengo de la Funeraria de la esquina. Por los trámites.

Mino… ¿Qué dice?

Funerario… Mera formalidad.

Mino… Mi papá está vivo.

Funerario… Lamento decirle que acaba de sufrir un accidente del tránsito. Frente al malecón. Una ambulancia… Lo aplastó.

Mino… No entiendo. Si estuviera muerto ya nos hubiera llamado, para despedirse.

Funerario… Seguramente no le dio tiempo. Eso sucede en caso de accidente. Las almas, fuss, vuelan.

Mino… A mi mamá le va a dar un infarto.

Funerario… Nosotros nunca dejamos de tener clientela. Gracias a dios.

Mino… ¿Y… entonces?

Funerario… Firme aquí donde dice «Acepto».

Mino… ¿Acepto qué?

Funerario… Es que debe dar su consentimiento para que maquillen el cadáver. Como una vedette.

Mino… ¿Y eso?

Funerario… Moda.

Mino… Vaya.

Funerario… Es que se acerca el primero de mayo. Ya sabe. Hay desfile. Debe firmar si quiere que su padre esté en la tribuna. Sentado. No se preocupe, no se caerá del andamio. Lo sujetan con sogas y armellas metálicas.

Mino… El sueño de él siempre fue mirar el desfile desde arriba.

Funerario… Ya lo ve, nunca es tarde.

Mino… Firmo. Pero conste que no lo hago por mí.

Funerario… Bueno.

Mino… (Firma.) Ya está. Pero no le diga nada a mi mamá. Le podría dar un infarto. Uno está medio hastiado de la familia, pero no está bien perderlos a todos así, de un viaje.

Funerario… Lo felicito. Es un ciudadano muy consciente.

Mino… No todos piensan igual que usted. Dicen que soy un desastre.

Funerario… ¡Qué triste! ¿Quiere llorar encima de mi hombro izquierdo?

Mino… ¿Acaso no da lo mismo llorar sobre el derecho?

Funerario… Oh, no, jovencito. Todo es simbólico.

Mino… Deje, hoy no estoy particularmente deprimido.

Funerario… ¡No importa eso! Es por el rito. Llore.

Mino… Bueno… (Llora.)

Funerario… (Le acaricia las nalgas.) Niño, niño. Ya pasó. Ya pasó.

Mino… Gracias. Me siento mejor.

Funerario… Sí.

Mino… Más calmado.

Funerario… ¡Fuerte! ¡Como un hombre!

Mino… Sí.

Funerario… ¡Sólo los cristales se rajan!

Mino… Sí.

Funerario… Ahora sólo necesitamos la firma de su padre.

Mino… ¡Pero si está muerto!

Funerario… No importa, llámelo. Es mera formalidad.

Mino… ¡Papi!

Funerario… Por mí no se preocupe. Los de la Funeraria siempre tenemos tiempo.

Mino… ¡Papi! ¡Te busca un señor!

Funerario… Virgilio, me llamo Virgilio.

Mino… ¡Dice que se llama Virgilio!

 

Cámara negra: aparece el padre bailando el mambo número cinco: está vendado; trae una maleta, un saco gris y la bandera japonesa. Se le abre la maleta y ruedan naranjas, así como una hoz y un martillo. Firma y se va con el funerario. Nadie se despide. Regresa y le da una cachetada a mino, haciéndole sangrar la nariz.

Raya negra VI

Mono… (Posa desnudo.) ¿Por qué soy feo? ¿Por qué nací tan feo?

Mino… Te llamas Mono. Es natural.

Mono… Voy a cualquier lado, se quedan mirándome. No pueden vivir sin mirarme. Claro, el país de la gente más linda. Soy la excepción, claro. Voy al espejo y la fealdad extrema aparece, como si ese puñetero espejo me hubiese estado esperando, lleno de inquina y resplandor, el espejo. «¡Hey Mono estoy aquí soy tu peor obsesión asquéate de vivir!»

Mino… Con esos complejos no vas a llegar a ninguna parte. Y no te muevas, estoy trabajando sobre tu perfil.

Mono… Hay una mosca. ¿Me la trago?

Mino… Espántala.

Mono… Ya se fue.

Mino… A lo mejor era el alma de mi papá.

Mono… Por feo es que estoy pasando el Niágara en bicicleta. No puedo ligar turistas extranjeros. ¿Crees que pueda ser jinetero algún día? No se fijan en mí. No se fijan. Viran la cara.

Mino… Alégrate.

Mono… Siento calambres.

Mino… ¡Espera! Termino tu oreja y ya. Es de duende.

Mono… Algo bonito tenía que tener, ¿no crees, Mino?

Mino… Tu pinga es linda. También.

Raya blanca VII

Mino… ¿Qué haces, mother?

Mamá… Flores de papel. Eran violetas y me salieron marpacíficos.

Mino… ¡Qué feas te quedaron!

Mamá… Anoche no llegaste a dormir.

Mino… Es mi problema. Lo cual hace que, siendo mi problema, no sea tu problema.

Mamá… Nietzsche… Zaratustra. Individualismo. Desazón.

Mino… Nos entendimos.

Mamá… Espero que no andes en malos pasos.

Mino… ¿Qué te pasa, mother? ¿Qué coño tienes?

Mamá… Estoy harta.

Mino… Y la coges contra mí.

Mamá… Eres parte del sistema.

Mino… No tengo la culpa de que ya no estés en la Universidad.

Mamá… Mino, me salí porque me dio la gana.

Mino… ¡Te dio la gana y de pronto no hizo falta que alguien impartiera Historia de Rusia!

Mamá… Desayuna.

Mino… No quiero nada.

Mamá… Te hice el último huevo sobre la tierra. No lo desperdicies.

Mino… Me siento a la mesa si te comes la mitad.

Mamá… Ok. (Comen.)

Mino… Está rico. ¿Hay sal?

Mamá… No hay; lo siento, mijo.

Mino… Me zamparía un bistec de cebra. ¡Uhmm!

Mamá… No me la recuerdes.

Mino… ¿Hay leche?

Mamá… ¡Qué ingenuo! Tampoco. Queda un poco de ron añejo. Era de tu papá. ¿Quieres?

Mino… ¡¿Con huevo?!

Mamá… Sabe bien.

Mino… Dame, mother.

Cámara negra: beben solos y cantan un bolero de oro. Muy serios.

Raya negra VIII

 

Van Gogh… ¿Sabe dónde está la Plaza de la Catedral?

Mino… Disculpe, me parece que lo conozco.

Van Gogh… ¿A mí? No creo.

Mino… ¡Sí, claro! Yo soy Mino.

Van Gogh… Mucho gusto, Vincent.

Mino… ¿Van Gogh?

Van Gogh… ¿Cómo sabe mi apellido?

Mino… ¡Hablas mi mismo idioma! ¡Y sin acento!

Van Gogh… ¿Es raro?

Mino… Conozco su obra, casi toda. ¡Sus cuadros! El de los pájaros negros y el campo amarillo me vuelve loco.

Van Gogh… La paleta estaba sucia. Lo logré.

Mino… Leí tus cartas a Théo.

Van Gogh… Théo.

Mino… Sí.

Van Gogh… Théo me quiere.

Mino… ¿Vino Théo?

Van Gogh… Le pagué el paquete. Logré vender un cuadro. El boleto se perdió, ya sabes: les femmes.

Mino… Ouí, les femmes.

Van Gogh… A propósito, ¿me puede indicar cuál es la calle Empedrado. Quiero ir a la Plaza de la Catedral.

Mino… Te llevo.

Van Gogh… ¿Estudia?

Mino… La Universidad. Artes Plásticas. Tercer año.

Van Gogh… ¿Hace pintura?

Mino…      Sí, maestro.

Van Gogh… ¿Qué pinta?

Mino… Mierda.

Cámara negra: caminan y a medida que avanzan las casas se ponen de color naranja podrida. Aparece volando una patrulla de policías. Los policías tienen orejas y rabos de burro.

Raya blanca IX

 

Policía… Señor, ¿lo está molestando?

Van Gogh… ¿Perdón?

Policía… El muchacho, ¿le está pidiendo algo?

Mino… Es mi amigo, oficial.

Policía… Muéstreme su identificación. (Revisa.)

Van Gogh… Es buena persona. No me molesta. No es un maleante. Es de la Universidad.

Mino… Tranquilo.

Policía… Todo parece estar en orden.

Mino… Ahí no va a decir si soy terrorista.

Van Gogh… Tranquilo.

Policía… ¿Cómo dice, ciudadano?

Mino… Nada.

Van Gogh… Nada.

Policía… Más te vale.

Van Gogh… ¿Podemos continuar?

Policía… Siga usted solo, señor. Y mil disculpas. El muchacho se va conmigo.

Mino… Esto es un abuso.

Van Gogh… Mire, no debe…

Policía… Soy la Autoridad. ¿De qué país viene?

Van Gogh… Holanda.

Policía… ¿Dónde queda eso?

Van Gogh… En Europa.

Policía… Ah.

Mino… Sigue tú solo, Van Gogh.

Policía… Joven, métase a la patrulla.

Van Gogh… Es mi amigo. Voy con él.

Policía… Éste no es su business, compañero turista.

Van Gogh… Igual… Voy. (Mordisquea sus uñas, nervioso.)

Mino… Tremendo gesto.

Policía… Como quiera el señor.

Mino… ¡Coño, cómo extraño Holanda!

 

Cámara negra: las patrullas emprenden vuelo. Prenden la sirena especial que avisa que portan criminales peligrosísimos. Sacan sus garras y planean como cernícalos o azores. Encuentran a su paso unas palomas bastante bobaliconas y les trozan el pescuezo. Siguen su ruta hasta la estación. Contemplan un bello desfile de gente, abajo, cerca del centro de la tierra.

Raya negra X

Momia… ¡Mire, cuántos banderines!

Papá… Las banderas me dan urticaria.

Momia… No sabe lo que dice.

Papá… ¡Viva el primero de mayo!

Momia… ¡Que viva!

Papá… Siempre quise ver los tanques de guerra desde aquí arriba. Era mi sueño guajiro.

Momia… Nunca es tarde, ya ve.

Papá… ¿Usted también está muerto?

Momia… Sí. Este es mi duodécimo desfile. Cada año me sacan y me traen aquí. Es bueno, después de todo. Allá en el cementerio Colón hace mucho calor. Mucho mármol, mucho mármol.

Papá… Cuando era estudiante me iba a repasar allá, entre los cipreses.

Momia… ¡Qué tiempos! (Pausa.) Oiga, a usted lo han maquillado muy bien.

Papá… Gracias.

Momia… Quizá le pusieron demasiado colorete por aquí. A ver, le quito un poco con mi venda.

Papá… Gracias. ¿No tiene un espejito?

Momia… No.

Papá… Quiero que mi familia se sienta orgullosa cuando me vea por televisión.

Momia… ¿Tienen televisor en colores?

Papá… Sí, me lo gané. También una lavadora. Rusa. A mi mujer le encanta. Así no se echa a perder las manos.

Momia… ¿No vienen al desfile?

Papá… No, ¡qué va! Pertenecen a la generación de haraganes. El primero de mayo no se hizo para ellos.

Momia… Pues le diré un secreto: en vida no me gustaban las aglomeraciones, los molotes, todo eso.

Papá… ¡Qué me cuenta!

Momia… Era bastante apático.

Papá… Sshhh, no diga eso aquí.

Momia… No me importa. Ya qué van a poder hacerme.

Papá… Eso sí es verdad.

Momia… (Mira y agita una banderita.) ¡Qué derechitos van! ¡Cualquiera diría que llevan una bayoneta metida en el culo!, ¿verdad?

Papá… Sí, eso es entrenamiento.

Momia… ¿Quiere una banderita? Tengo muchas. Por si se rompen con el viento.

Papá… Bueno. (La toma.) Gracias. ¿De dónde es ésta?

Momia… No sé.

Papá… ¿Egipto?

Momia… No sé. Creo que es de una provincia rusa.

Papá… Ah… Está bonita.

Momia… Me alegra que le guste. Después la guarda y la usa el año que viene. Sólo que fíjese antes y pregunte.

Papá… ¿Por qué?

Momia… No vaya a ser que hayan roto relaciones con ese lugar y sean considerados enemigos.

Papá… Ah, qué bueno que me dice.

Momia… Para eso estamos, camarada.

Papá… ¡Mire, ya se acercan las cuadrillas de aviones!

Momia… ¡Qué orgullo!, ¡pacíficas bandadas de palomas! ¡Agite, agite su banderita, para que lo vean desde el cielo!

Cámara negra: pasa una cuadrilla de aviones y otra y otra. Detrás, como si se hubiera puesto de acuerdo, pasa una cuadrilla de auras tiñosas, aves carroñeras. Cagan perlas y claveles rojos y la gente se mata abajo por cogerlos y guardarlos de recuerdo en una cajita.

Raya blanca XI

 

Mino… ¡Uma! ¡¿Qué tú haces aquí?! ¿Redada?

Uma… Me cogieron saliendo de un Hotel.

Policía… Esperen aquí.

Uma… ¿Y ése quién es? ¿Un gringo?

Mino… Vincent Van Gogh en persona.

Uma… Mucho gusto. ¿El pintor?

Van Gogh… Enchanté.

Uma… Coño, la ciudad se está llenando de gente famosa. Es una plaga.

Mino… Es un vacilón.

Uma… Está feísimo. ¿Y tiene mucha plata?

Mino… Creo que sólo ha vendido un cuadro.

Uma… Pero le dio para llegar hasta acá.

Van Gogh… Los paquetes por tres días. Son muy baratos.

Uma… Vaya. Ojalá fuera viceversa.

Mino… Anoche soñé que te matabas, Uma.

Uma… Dios te oiga.

Vang Gogh… ¿No están nerviosos? Yo ya no tengo uñas.

Uma… Esto es rutina.

Mino… Rutina para ellos, rutina para nosotros.

Uma… Ahá.

Mino… Al principio me deprimía. Hasta lloraba, fíjate.

Policía… (Devuelve el pasaporte y el carné.) Ya pueden irse.

Mino… Fichados.

Van Gogh… Muchas gracias, señor oficial.

Policía… Que disfrute su estancia en la isla más bella del mundo, señor.

Uma… Usted también, oficial.

Policía… Eh. Se van ellos. Usted se queda.

Uma… Mis vacaciones se alargan.

Mino… Pásala bien, Uma.

Uma… Chao, Mino. Chao, Van. Un día me desnudo para que me pintes.

Van Gogh… Fräulein, sehen.

Policía… ¡Hey! Ojo. Se me van por rumbos distintos. Tú, joven, por la izquierda. Y usted, pelirrojo, por la derecha. (Salen.)

Uma… ¡Coño! ¡No le pregunté por qué se cortó la oreja!

Cámara negra: el policía se le acerca a la mulata por detrás y comienza a restregarse contra sus nalgas, sin hablar. Ella le da un empujón y el policía se cae. Se pone de pie, la agarra por el brazo y se la lleva violentamente.

 

Raya negra XII

Papá… Mino me dijo que viniera a verte.

Mamá… No te despediste.

Papá… Vieja, no me dio tiempo. ¿Nunca te ha pasado una Mercedes Benz por arriba?

Mamá… No. Me imagino.

Papá… Quería pedirte un favor.

Mamá… ¿Tenías algún pendiente aparte de despedirte?

Papá…No me trates mal.

Mamá… No. Si estoy contentísima de que te hayas muerto.

Papá… Tampoco te pongas cínica.

Mamá… Bueno. Perdona. Ya no tienes por qué aguantarme. ¿Qué quieres? ¿Se trata de Mino?

Papá… No. No es Mino.

Mamá… Entonces…

Papá… Se trata de mí. Un favor.

Mamá… Suéltalo.

Papá… ¿Puedo venir para acá?

Mamá… ¿Qué? ¡Pero si acabas de morirte!

Papá… Es que… que en el cementerio no hay lugar.

Mamá… ¿Pretendes venirte a vivir acá?

Papá… Eso si tú quieres.

Mamá… ¡Pero no vas a dormir conmigo! ¡Ni muerta me acuesto con un muerto!

Papá… Dormiré en el sofá.

Mamá… Está roto. El relleno. Los muelles. Se te van a clavar en las costillas.

Papá… Aguantaré.

Mamá… Mejor duerme con Mino. Si quieres hablo con él.

Papá… Bueno.

Mamá… Me siento tan sola.

Papá… Pero no quieres dormir conmigo.

Mamá… ¿Cómo se siente?

Papá… ¿Dónde?

Mamá… Ahí, en la Muerte.

Papá… Igual.

Mamá… ¿Igual?

Papá… Es la intemperie.

Mamá… Vaya.

Papá… Pero tú no quieres que sigamos durmiendo juntos.

Mamá… Y dale con lo mismo. Duerme con Mino. Total. Él no viene todas las noches.

Papá… ¿Me das un beso?

Mamá… Sí. A ver si se me quita esta puñetera soledad.

Papá… Mi amor. (Se abrazan.)

Mamá… Hacía años que no me decías «mi amor».

Papá… Un poco tarde.

Mamá… Espera, te quito un poco de sangre seca de aquí. Creo que te maquillaron un poco exagerado. Pareces un monigote de Carnaval. (Lo limpia con saliva y el paño de la cocina. Pausa.) Vaya, ¿y ahora? Te has quedado mudo.

Papá… No teníamos que haber tenido a Mino. Yo no sabía de qué se trataba esto.

Mamá… ¿Qué cosa?

Papá… Pues…, la vida.

Mamá… Ya ves. Tú no me dejaste hacerme el aborto.

Papá… Perdona, mi amor.

Mamá… No, no, perdóname tú. Dime qué más puedo hacer por ti.

Papá… Allí arriba me pones un vaso de agua fresca. Cámbialo todos los días. ¡Ah, y flores violetas! Trata de que sean de color violeta. Me reconfortan. Amarillas no. Que significan indiferencia.

Mamá… Bueno. (Pausa.) Pero, ¿de dónde voy a sacar flores violetas aquí?

Papá… (Sonríe.) Es verdad. Qué bruto.

Mamá… Pero te las hago de papel. Ya ves. Todo tiene solución.

Papá… Sí, sí, todo. Menos la muerte.

Cámara negra: papá y mamá se besan apasionadamente. Cae un telón de fondo y la gente aplaude. Ellos se sorprenden. Una niña con uniforme les tira un ramo de violetas africanas.

 

Raya blanca XIII

Uma… ¡Mino! ¿Tan temprano? ¿Qué quieres?

Mino… ¡Estás con alguien! ¿Otro italiano?

Uma… No quiso irse para su Hotel anoche. No entiendo nada; están en un cinco estrellas y prefieren mi cuchitril apestoso.

Mino… Lávate la cara, por lo menos.

Uma… ¿Quieres café?

Mino… ¿Agua de medias?

Uma… Café de verdad. Área dólar.

Mino… Si no es molestia.

Hemingway… (Sale en calzoncillos y zapatillas.) Hello! Oh, my heat!

Mino… ¿Y ese viejo?

Uma… Casi no se le para.

Mino… ¿Qué hay, viejo?

Hemingway… Hi!

Uma… Se llama Hemingway. Ernst.

Hemingway… Hi!

Mino… Está loco. Are you crazy, man?

Hemingway… A little.

Uma… Te lo dije.

Hemingway… Oh, cuban coffee! (Bebe y se escuchan los sorbos.)

Mino… ¿Es maricón? Me mira más raro…

Uma… Tremendo machista. ¿No te has leído sus novelas?

Mino… He oído.

Uma… Te voy a prestar El viejo y el mar. Sucede aquí.

Mino… ¿Tiene dibujitos, ilustraciones, fotos, algo?

Uma… No. Pero es de tiburones.

Mino… Mister Hemingway, ¿qué hace aquí?

Uma… No entiende. Es un «salao». Se quiere comprar una finca aquí.

Mino… Pobrecito.

Uma… (Busca un libro.) Ernestico, papá, mi alma. ¿Le dedicas este book a mi amigo? Mino, Mino, se llama. Book for him, darling.

Hemingway… The old man and the sea, ok.

Mino… No te hubieses molestado. Estos viejos me dan vómito.

Uma… Hoy estás insoportable. Sonríele, para que te ponga algo bonito.

Mino… Ok. (Toma el libro, se le cae y lo recoge. Sonríe.) Thank you, guy. (Lee.) «With love and hope». Vaya, ¿no te dije que era medio maricón? «Con amor y esperanza». Eso suena a invitación de singadera. ¡Y para colmo no usa desodorante! (Uma ríe.)

Hemingway… Oh, my heat! What pain, dear! (Sale.)

Mino… ¡Bienvenido al club, papá Hemingway!

Uma… ¿Ya te ibas, Mino? Me urge aquello.

Mino… ¿Dónde está?

Uma… Aquí. Es el manuscrito. Se llama Las nieves del Kilimanjaro. Se lo saqué anoche. Sin problemas. ¡Toma! Hay un coleccionista interesado. Una pájara vieja. De Puentes Grandes.

Mino… Ok.

Uma… Y si quieres le vendes también el que te autografió.

Mino… ¡Por supuesto!

Uma… Léetelo por arribita, por si un día te pregunta, ¿no?

Mino… Chao.

Uma… Un beso.

Mino… ¿Con lengua incluida?

Uma… Sí. (Se besan.)

Mino… (Escupe.) Te dejó sabor a cucaracha. Cochina.

Uma… Mira, salpicaste tu libro de saliva. Cochino.

Mino… A cucaracha Premio Nobel. (Sale.)



Raya negra XIV

Papá… ¿Cómo está, vecina?

Vecina… Ahí. Ya me ve. A hacer cola. Llegaron las papas.

Papá… ¿Y el reuma? ¿La artritis?

Vecina… Mejor. Voy llevándola en hombros, como se dice.

Papá… No lo parece. Se ve usted más saludable que antes.

Vecina… Ay, me enteré de lo que le pasó. ¡Qué bueno que todavía esté entre nosotros! Aunque sea así.

Papá… Sí, eso suena bien.

Vecina… ¿Y sabe si uno se descarna?

Papá… ¿Cómo dice?

Vecina… Sí, si se queda en el puro pellejo.

Papá… No dan detalles. Hay que esperar.

Vecina… Dicen que el cabello sigue creciendo.

Papá… Fíjese que sí. Yo me afeité esta mañana. Una cuchilla vieja; ¿puede creer que me dolió? No se libra uno.

Vecina… Yo, por si acaso, estoy pagando –¡desde hace treinta años!– una tumba pequeña cerca del pozo. Nada del otro mundo, ¿me entiende? Me aterra la idea de quedarme así como usted. ¡Una nunca sabe!

Papá… No cambia, Cachita, no cambia. Siempre tan sincera.

Vecina… Ay, si yo digo que lo primero en la vida es el sentido de la verdad.

Papá… El sentido del chisme, querrá decir.

Vecina… (Ríe.) Picarón.

Papá… Vieja desgraciada, por su culpa me sacaron del trabajo, por su puñetera costumbre de andar diciendo lo que no debía. ¿A quién coño le importaba que yo tuviera una cebra en el apartamento, a ver?

Vecina… ¿Cómo dice?

Papá… ¡No se haga la mosca muerta! ¡Vieja imbécil! ¡Chivata de mierda!

Vecina… Con permiso.

Papá… No, no, no. Ahora se queda aquí, en medio de este pasillo y me oye unas cuantas verdades…

Vecina… Voy a pedir auxilio. Voy a pedir auxilio.

Papá… ¿No fue usted la que se puso a decir por todo el barrio que mi hijo Mino era maricón?

Vecina… ¿Yooo? Jamás. Usted está confundido.

Papá… ¡Bruja!

Vecina… Con per…

Papá… ¡Váyase, descarada! ¡Váyase a contar cómo regresé de ultratumba para insultarla!

Vecina… Loco. Usted está loco.

Papá… No más que usted, vieja desgraciada. ¿Y no dijo también que a mi mujer la botaron de la Universidad por las cosas que enseñaba? ¡Lo regó como pólvora! ¡Rompe familias!

Vecina… (Se persigna.) Virgencita de la Caridad del Cobre.

Papá… ¿No era atea?

Vecina… ¡Auxilio!

Papá… Y esta noche le voy a halar las patas, así que duerma en cuclillas.

Vecina… ¡Ay!

Cámara negra: todos los vecinos sacan la cabeza por mil puertas y ventanas claveteadas. Vuelven a meterse y a cerrarlas suavemente, como quien no quiere la cosa.

Raya blanca XV

 

Mono… ¿Te gustó?

Mino… Me dolió, coño, dijiste que no me iba a doler.

Mono… Siento mucho tenerla tan gorda, lo siento mucho.

Mino… ¡Ja! Más lo sentí yo. Eché sangre. Me asusté.

Mono… Es normal.

Mino… Ahora me arde.

Mono… Se te quitará, cobarde. Toma, esta crema alivia.

Mino… (Se pone.) Arde más.

Mono… Te anestesia. Espera un poquitico. Contiene Lidocaína.

Mino… Ya puedo respirar.

Mono… ¿Ves?

Mino… Vaya.

Mono… Tenías telarañas. ¿Te gustó?

Mino…  Sí.

Mono… ¿Mucho?

Mino… Bastante como para no repetirlo en diez años.

Mono… En menos de diez años se acaba el mundo. Ya lo oíste en el discurso.

Mino… Yo no oigo discursos.

Mono… Lo dijo Nostradamus.

Mino… Nostradamus era mitómano.

Mono… ¿Cómo tú?

Mino… Como todos aquí.

Mono… ¿Naciste así?

Mino… ¿Así cómo?

Mono… Que te guste esto.

Mino. No. Lo hago por rebeldía. Tal vez.

Mono… Mira, se me está parando otra vez. ¿Lo hacemos again?

Mino… Bueno. Caliéntame. Pásame la revista llena de rubias.

Mono… ¿Ésa o la de los negros?

Mino… Cualquiera. Cualquiera.

Cámara negra: un fulgor azulado relampaguea en todo el edificio y la gente que pasa por la calle se persigna.

Raya negra XVI

 

Mino… Hola, cebra.

Cebra… Hola, Mino.

Mino… Mira, llené la mochila de hierba.

Cebra… Uhm, se ve apetitosa.

Mino… No rebuznes. Te van a oír las vecinas. Ya sabes. Traen a Sanidad y todo se jodió.

Cebra… No. No. Manifestaré mi emoción de otra manera, entonces.

Mino… Come, cebra.

Cebra… (Traga.) Está buena.

Mino… Está fresca. Es de los alrededores de una Embajada.

Cebra… Ah, por eso.

Mino… Vaya.

Cebra… ¿Estás deprimido?

Mino… Algo.

Cebra… A mí no me engañas. Puedo tener forma de burro, pero no me engañas.

Mino… Es por el puñetero calor.

Cebra… No es eso.

Mino… Estoy ajeno.

Cebra… ¿Es por Uma o por Mono?

Mino… Por todo. Hoy me pidieron identificación siete puñeteras veces. ¡Siete!

Cebra… Es número mágico.

Mino… La magia no existe.

Cebra… Claro que sí. La magia eres tú. La magia va contigo. En tu mochila, en tus tenis, en tus orejas, en…

Mino… No me vas a convencer. Eso es pura mierda.

Cebra… ¡Uhh, de verdad estás «salao»!

Mino… Resingao.

Cebra… Aparte.

Mino… ¿Ya te echaste toda la hierba?

Cebra… Como rápido.

Mino… No dejaste ni una brizna. ¡Qué bestia!

Cebra… Tenía hambre, ¿qué tú quieres? Tu papá no me trajo nada del Zoológico. Dice que nada más llevaron cabecitas de conejo. Para los carnívoros.

Mino… Vaya.

Cebra… Los herbívoros tienen dónde pastar. Se supone.

Mino… No te quejes, cebra. Estás mejor aquí en el apartamento, ¿o no?

Cebra… No me puedo quejar.

Mino… ¿Qué rebuznas ahí?

Cebra… Sueño despierta. Aquí puedo hacerlo. Sueño despierta.

Mino… Como yo.

Cebra… Sueño con África. Una pradera. El sol, naranja. Baobabs. Nunca he visto un baobab. Nací aquí. En la jaula de los antílopes.

Mino… Alégrate de no haber nacido en la de las hienas.

Cebra… Es lo mismo.

Mino… Coño.

Cebra… Ya me contagiaste la depresión.

Mino… Y tú me has pegado tus rayas negras. ¡Salá!

Cebra… Lo siento.

Mino… Más lo siento yo.

Raya blanca XVII

 

Cámara negra: ducha: cae el agua. Uma se corta las venas con un diamante de cinco quilates. El diamante rueda y se va por el tragante de agua sanguinolenta. Golpes en la puerta. Mino quiere cagar, pues acaba de tragarse diez bolas de helado de menta chip en Coppelia.

Mino… ¡Uma! ¡Uma! ¡Abre la puerta! ¡Llevas como tres horas desde que llegué! ¡Tres horas ahí adentro! ¡Me estoy cagando, puta de mierda! ¡Tengo el puñetero mojón en la punta del culo! ¡Me voy a cagar en tu armario, desgraciada, encima de toda tu ropa de importación, desgraciada! ¡Abre esta puerta o le caigo a patadas y después te caigo a patadas a ti! ¿Con quién estás ahí, jinetera? ¿Con quién? (Derriba la puerta.) Uma, despierta. ¿Qué es todo esto?

Uma… Estoy muerta.

Mino… ¿Estás muerta, Uma? ¿Qué hiciste, coño, qué hiciste? ¿Qué carajos hiciste?

Uma… Estaba loca por irme.

Mino…  No te entendí, vieja. ¿Estaré quedándome sordo o no te entendí? No te ibas a ir de esa forma.

Uma… Tengo frío.

Mino… Uma, afuera cae nieve.

Uma… Afuera está nevando. ¿Sí? Eso ya lo sé. Por primera vez cae nieve, ¿verdad?

Mino…  Nieve negra.

Uma… ¡Qué bonito! Tenía que ser diferente aquí, ¿no?

Mino… Te llevo al Hospital Militar.

Uma… ¿No entiendes? Ya no tengo sangre.

Mino… La hubieras donado, por lo menos.

Uma… Tuve hepatitis C. Ya sabes que no puedo donar. Me la pegó el sueco aquél.

Mino… (La abraza, se moja.) Uma, loca, Uma, mi hermanita. ¡Coño! ¡Coño! ¡Coño! ¡COÑO! ¡Desgraciá! ¡Voy a llamar a Urgencias! ¡Una ambulancia!

Uma… Oye, tú.

Mino… ¿Qué?

Uma… Desmaya la talla. Revisa la mochila. Mi mochila. Hallarás un sobre verde. Ahí está todo. Abrí una cuenta a tu nombre. Ahí está todo. Vas al banco y lo sacas. Cámbialos con quien tú sabes. Vas a ver también otro sobre. Rojo. Ya tienes la carta de invitación. La tarjeta blanca. Visa y pasaje.

Mino… ¿Cuándo carajos hiciste todo eso, bruja?

Uma… No importa.

Mino… Coño, y yo que pensé que me tenías envidia. Y que me odiabas.

Uma… Claro que te tengo algo de envidia, genio. Pravda! Pero tanto como odiarte…

Mino… ¿Y adónde me voy?

Uma… A México. Esta semana. Forever.

Raya negra XVIII

 

Mamá… No tenemos gasolina. Sabes bien que no hay, no hay, no hay, no hay.

Papá… Ya sé. Ya sé. Ya sé. Ya sé.

Mamá… Y además, el carro está fallando.

Papá… Ya sé.

Mamá… Creo que es la bujía.

Papá… ¿Será?

Mamá… Tendrás que irte a pie hasta el Zoológico.

Papá… ¿Hasta allá?

Mamá… No será la primera vez.

Papá… Esperaré la guagua…

Mamá… Optimista.

Papá… Bueno…, a lo mejor pasa un conocido.

Mamá… Nadie lleva a nadie. Es ley.

Papá… ¡Carajo!

Mamá… Maldice todo lo que te dé la gana.

Papá… ¿Estás borracha? ¿Estuviste bebiendo ron?

Mamá… Una probadita, nada del otro mundo. Con huevo frito.

Papá… Ay, ¿qué nos estamos haciendo?

Mamá… Querrás decir: ¿qué nos están haciendo?

Papá… No empieces.

Mamá… Bueno.

Papá… Por tu bien. La vecina tiene los micrófonos encendidos. Por las paredes.

Mamá… ¡Oh, sí!

Papá… ¿Y Mino?

Mamá… Deja a tu hijo en paz.

Papá… Bueno. Allá tú.

Mamá… ¿Quieres que te preste sus patines, o qué?

Papá… No.

Mamá… ¿Ya te vas?

Papá… Ya me voy.

Mamá… ¿Cómo te vas a ir?

Papá…Caminando.

Mamá… Ve por la sombra.

Papá… Tampoco hay sombra.

Mamá… Anunciaron una nevada. Una hermosa nevada. La primera en años.

Papá… ¿Desde la glaciación?

Mamá… Lleva la bufanda que te regalaron los rusos.

Papá… Bueno.

Mamá… (Se la pone.) Un gentleman. Ve con cuidado. La gente anda loca.

Papá… Si me arrollan no me incineres.

Mamá… Bueno. Prometido.

Cámara negra: papá se va y en una de las calles cercanas, entretenido conversando con un fantasma, es atropellado por una ambulancia que viene disparada. Lo recogen y lo llevan directamente a la morgue del hospital militar. Dentro de la ambulancia va el cadáver de una mulata.

 

Raya blanca XIX

 

Negrita… ¿Tu mamá se está muriendo?

Mino… No.

Negrita… La mía sí.

Mino… ¿De qué?

Negrita… Se prendió candela.

Mino… Vaya.

Negrita… Con alcohol de reverbero.

Mino… Vaya. Eso debe doler más que otras cosas…

Negrita…  Ni te creas. Dicen que es peor el petróleo. Luz brillante.

Mino… Sí, seguro.

Negrita… ¿Y a quién tú estás esperando?

Mino… No sé.

Negrita… ¿Por qué tú te vistes así?

Mino… ¿Así cómo?

Negrita… Como… como mi hermano.

Mino… No sé. ¿Y cómo es eso?

Negrita… Así, no sé.

Mino… Es la moda.

Negrita… Mi hermano está a la moda. Bueno, él cree que anda a la moda. Pero mi mamá, antes de quemarse, le gritaba que parecía un mamarracho.

Mino… Simpática tu mamá. ¿Estaba amargada, tu mamá?

Negrita… Sí, claro.

Mino… Vaya.

Negrita… Pero mi hermano no le hace caso. Aunque le pusieron un apodo de lo más feo: Mono. Yo creo que por andar a la moda y vestirse así.

Mino… ¿Cómo?

Negrita… Como un mono.

Mino… (Sonríe por primera vez.) Sí. Seguro. Claro.

Negrita… ¿Cómo tú te llamas?

Mino… Mino. ¿Y tú?

Negrita… Blancanieves.

Mino… Ya.

Negrita… ¿Y a quien tú estás esperando ya se murió?

Mino… Sí.

Negrita… Pobrecita. Ella. Pobrecita.

Mino… ¿Y cómo sabes que era mujer?

Negrita… No sé.

Mino… Vaya.

Negrita… Va y a lo mejor soy brujera, como mi mamá.

Mino… Seguro.

Negrita… ¿Viste la nieve?

Mino… Sí. Pensé que era más bonita.

Negrita… Está feísima. Y para colmo, ¡negra! Yo creo que es una nieve que ya venía sucia.

Mino… Sí.

Negrita… Así vienen también el arroz y el azúcar y la harina y…

Mino… Cállate. ¡Cómo hablas! Pareces una cotorra.

Negrita… Bueno. (Silencio.) Tú no te quedas atrás.

Mino… Perdona. A veces soy así.

Negrita… Ya tengo que irme. Mi mamá se acaba de morir.

Mino… ¿En serio?

Negrita… Sí. Le dio un paro. Ahora mismitico. Mira cómo me erizo.

Mino… Lo siento.

Negrita… Mejor. Porque hubiera quedado deforme. Por las quemaduras, tú sabes. Así. (Muecas.)

Mino… Vaya.

Negrita… Aché para tu camino.

Mino… Bueno.

Negrita… Cuando estés allá lejos… te acuerdas de mí.

Mino… Bueno.

Cámara negra: la nieve negra continúa cayendo sobre la habana y la gente saca sus abrigos con olor a guardado. Tres mulaticos y dos rubios hacen un muñeco de nieve. Negro, por supuesto. Mino camina bajo los copos que caen. Se resguarda debajo de una palmera, luego corre hasta el frontón de un teatro clausurado.

 

Raya negra XX

 

Papá… Andas en malos pasos. Me lo dijo tu mamá.

Mino… ¿Qué te dijo?

Papá… Te vio con gente rara. Por La Rampa.

Mino… Es una chismosa.

Papá…  Es tu madre.

Mino… Préstame dinero.

Papá… Descarado.

Mino… Dame.

Papá… No tengo un kilo partido por la mitad.

Mino… Vamos a vender la cebra.

Papá… Si se enteran en el Zoológico me meten a la cárcel.

Mino… Total. Allí tú eres el jefe. Se harán de la vista gorda.

Papá… No sabes.

Mino… No te van a denunciar.

Papá… ¿Quién va a querer comprar una cebra? Es imposible ocultar por mucho tiempo una cebra.

Mino… No me entiendes, papi.

Papá… ¿Qué quieres decir?

Mino… Matarla.

Papá… ¿Qué?

Mino… Salar la carne. Venderla en el mercado negro.

Papá… Está prohibido sacrificar vacas, matar caballos.

Mino… Ésta es una cebra. No hay ley que lo prohiba.

Papá… No puedo. No puedo.

Mino… Conozco gente, papi, comprarían cada kilo de carne como en cinco de los verdes. ¿Te imaginas?

Papá… Bueno. (Silencio.) Es una buena pieza. Una pieza magnífica.

Mino… Cebada a pura hierba del río Almendares. Y de Miramar.

Papá… Sí.

Mino… Me ocupé de que engordara más.

Papá… Sí. Ya lo he visto.

Mino… ¿Entonces?

Papá… Estoy pensando, Mino.

Mino… Rápido.

Papá… Sí. Voy.

Mino… Decídete.

Papá… Pero no se lo digas a tu mamá.

Mino… Palabra.

Papá… Tampoco quiero que vea el reguero de sangre.

Mino… Tendremos cuidado.

Papá… ¿Cómo puedo alejar a tu madre unos días?

Mino… Pégale.

Papá… ¿Cómo?

Mino… Golpéala. Siempre que lo hacías se iba a la casa de mi abuela Mina, ¿no?

Papá…  Tienes razón, hijo. Eres un sol.

Mino… ¿Entonces?

Papá… (Sonríe.) Carne de yegua con rayas.

Mino… Carne de yegua con rayas. (Danzan, salvajes. Caen riéndose al viejo sofá. Como niños.) Rayas de carne con yegua. Yegua de rayas con carne. Carne de rayas con yegua. Yegua de carne con rayas.

Papá… Hay un problema.

Mino… Ahora no te arrepientas.

Papá… Es que la cebra está preñada.

Mino… ¿Qué?

Papá… Por eso la traje del Zoológico. Necesita atención especial.

Mino… ¿Cuánto tiempo tiene?

Papá… A punto de.

Mino… Mejor, papi.

Papá… ¿Qué?

Mino… Mejor. ¡Serán dos! Más carne.

Papá… Verdad. Sí. Verdad.

Raya blanca XXI

Mamá… (Canta y prende la lavadora rusa. Su canto no se oye, por supuesto. Mira al público. Está toda magullada. Su rostro presenta síntomas de tumefacción por los golpes. Habla al público, pero casi no se escucha lo que dice, a causa del ruido, por supuesto:)  Harta, estoy harta. No puedo decir otra cosa. Estoy harta. Yo… estoy harta. ¿Y todo aquello, dónde quedó? ¿Y ahora? ¿Para dónde? Estoy harta. Nunca quise pensar en el engaño. Claro, ¿y ahora? Estoy harta. ¿Qué me queda? ¿Y él? ¿Y ella? ¿Dónde? ¿Y el otro? Estoy harta. No sé. ¿Por qué nos hizo esto? ¿Soy peor al aguantar todo eso? ¿Y qué hubiera podido hacer? ¿Qué? ¿De qué sirve un granito de arena? Estoy harta. Es cada vez peor. ¿Y qué es decir peor? ¿Ésa era la jugada? ¿Ésta? ¿Se puede quitar el hartazgo? ¿Y para qué insistir en quitárselo? ¿Y yo? ¿Dónde quedé yo? ¿Quién soy? ¿A qué hemos llegado? ¿A qué llegaste, desgraciado? ¿Estoy loca o harta o loca de estar harta? ¿Y tú? ¿Estás loco o eres tremendo descarado? Sinvergüenza. Eso no se hace. Así no se juega. Porque yo estoy harta. Estoy harta. Harta. Cada vez más harta de estar harta. ¿Y de qué me sirve? ¿De qué me sirve sentirme harta, estar harta, vivir harta, morirme harta?, ¡ay, este trapo que no se lava!, ¡que no se le quitan esos horribles colores! (Apaga la lavadora. Se recuesta en ella, rueda y queda acuclillada, llorando.)

Raya negra XXII

 

Mino… El tráfico de obras va mejor cada día.

Mono… Bien.

Mino… No sé cómo a la gente le puede interesar ese trozo de trapo viejo, de tanto por tanto, manchado de colorines y todo eso.

Mono…  Así es la gente, Mino. Así es.

Mino… Por eso dejé la Universidad… Las Artes Plásticas. En fin.

Mono… Ibas bien.

Mino… Sí.

Mono… Tenías buen modelo.

Mino… Bueno, eso no tanto.

Mono… ¿A qué viniste?

Mino… A despedirme, Mono.

Mono… ¿Ya están listos?

Mino… Ellos, sí.

Mono… ¿Y tú?

Mino… Claro.

Mono… ¿No les tienes miedo a los tiburones?

Mino… Me gusta el desafío… Ya sabes. De los tiburones y todo eso.

Mono… ¿Te vas a acordar de mí?

Mino… Claro. (Lo besa en los labios y le mete la punta de la lengua en los orificios de la nariz.)

Mono… ¡Cerdo!  (Pausa.) No se te ocurra escribirme.

Mino… Te comprometo.

Mono… Claro. Después van a andar detrás de mí. Como hienas.

Mino… Verdad que sí.

Mono… Cuídate. Vete.

Mino… Bueno.

Mono… Bueno.

Mino… Va y llega un extranjero.

Mono… ¿Qué?

Mino… Que le gusten los feos.

Mono… A lo mejor. Cenicienta. Éste es el cuento.

Mino… O El patico feo.

Mono… O El gato con botas.

Mino… O La bella y la bestia. Adivina quién es la bestia.

Mono… (Ríen.) Vete ya.

Mino… Te traje algo.

Mono… ¿Qué es?

Mino… Un libro. Este libro.

Mono… ¡El viejo y el mar!

Mino… Adivina quién es el viejo. O adivina mejor quién es el tiburón.

Mono… Gracias. (Lo besa secamente y le agarra el bulto.)

Mino… Y también te traje esto. (Saca un envoltorio grande.)

Mono…  ¿Qué es?

Mino… Ábrelo cuando me vaya.

Mono… Bueno.

Mino… Adiós.

Mono… Adiós. Aché para tu camino.

Mino… Falta poco.

Mono… Sí.

Mino… Ciao, bello!

Mono… Vete. El público…

Mino… Verdad. (Sale.)


Cámara negra: mono queda solo y rasga el paquete envuelto en papel de farmacia. Saca la piel de la cebra.

 

Raya blanca XXIII

 

Seguridad α… ¿Reconoce a este ciudadano?

Oficial de Puerto Aéreo… A ver el nombre.

Seguridad α… Más o menos de este alto. Ojos aceituna. Cabello corto. Rapado casi.

Oficial de Puerto Aéreo… Sí. Ya sé.  Fue amable.

Seguridad α… Anda prófugo.

Oficial de Puerto Aéreo… ¿Qué?

Seguridad Ω… Mató una cebra. Vendió la carne. Sólo pudimos cazar al padre. Un hombre sin una mancha en su Expediente. Se «saló».

Oficial de Puerto Aéreo… Mino. Veinte años.

Seguridad α… Sí.

Oficial de Puerto Aéreo… Demasiado tarde.

Seguridad Ω… ¿Cómo dice?

Oficial de Puerto Aéreo… Voló. Se fue. Tenía todo en regla.

Seguridad α… ¡Coño! ¿Adónde se fue?

Oficial de Puerto Aéreo… Yucatán. México.

Seguridad α… ¡Que regrese el puñetero avión! Ese pájaro no puede irse así como así. ¿Quién se cree que es?

Oficial de Puerto Aéreo… ¿De qué más se le acusa? Está grueso. Su Expediente. Vaya.

Seguridad Ω… Tráfico de obras de arte.

Oficial de Puerto Aéreo… Vaya. Un error. Llevaba muchos lienzos enrollados. Dijo que eran suyos. Que él los había pintado. A lo mejor era verdad. Estaban horrorosos. Mujeres con tres narices.

Seguridad α… Picasso. Era un Picasso.

Seguridad Ω… Mire usted mismo la lista: Chagall, Dalí, Collazo, Sorolla, Cabrera Moreno, Segundo Planes, Watteau, Armando Gómez, Carlos Enríquez,  Ponce, Tomás Sánchez, Esson,  y hay más.

Seguridad α… Todo eso va a pesar sobre su conciencia, compañero oficial.

Oficial de Puerto Aéreo… El avión no puede dar la vuelta. No puede virar.

Seguridad a… Haga lo imposible. Haga lo que tenga que hacer.

Seguridad Ω… También llevaba manuscritos. Importantes.

Oficial de Puerto Aéreo… ¿Qué?

Seguridad α… Federico García Lorca, un español. Maricón. Una obra inédita: Cáncer. De 1929. La tenía los Loynaz: una familia de locos. Por suerte ya todos están muertos. ¿Pero para qué le digo todo esto?

Seguridad Ω… Apúrense. Que detengan el avión en el aeropuerto de Mérida.

Oficial de Puerto Aéreo… Imposible. El avión aterrizó hace una hora. El viaje sólo es de 45 minutos. Su pajarito ya debe haber volado.

Seguridad α… ¡Coño!

Seguridad Ω… Ahora la van a coger contra nosotros. Estamos «salaos».

Oficial de Puerto Aéreo… Hay una esperanza.

Seguridad α… ¿Cuál?

Oficial de Puerto Aéreo… La Interpol.

Cámara negra: el oficial se acomoda un paño que le aprisiona la mandíbula y el cráneo. Está muy maquillado y tiene vendas por distintas partes del cuerpo.

 

Raya negra XXIV

 

Negrita… Mono, ¿tú estás triste?

Mono… Claro.

Negrita… ¿Por lo que le pasó a mami? ¿Es por la quemazón? ¿Es porque usó una camisa tuya para prenderse? ¿Es por eso?

Mono… No, por eso no. No.

Negrita… Ya sé.

Mono… Tú y tus deducciones.

Negrita… Yo sé que perdiste algo muy grande.

Mono… ¿Qué tú sabes, Blancanieves? Cállate. En la Funeraria no se habla.

Negrita… Tú estás así porque se te fue otro amigo.

Mono… Cállate. Te dije.

Negrita… Pero él no se fue en balsa.

Mono… ¿Qué?

Negrita… A los de la balsa los cogieron.

Mono… Tú y tus ocurrencias.

Negrita… Alguien los delató. Una vieja: Cachita. Cachita. Se llama Cachita.

Mono… Vaya.

Negrita… Ella pone micrófonos por las paredes de los apartamentos.

Mono… Vaya.

Negrita… En el de nosotros también hay.

Mono… Seguro.

Negrita… Pero él se va a salvar, ¿oíste? Él sí se va a salvar.

Mono… Menos mal.

Negrita… Mono…

Mono… Cállate, Blancanieves, en la Funeraria no se habla.

Negrita… Es que… te iba a decir que aquí en la Funeraria también hay micrófonos.

Mono… Cállate, Blancanieves. O te rompo los dientes.

Negrita… Bueno. Me callo. (Silencio.) Fíjate, ya me callé. ¿Oíste?

Cámara negra: sale el entierro. No hay muchas flores sobre el féretro: sólo unas horrendas flores verdes de papel crepé. Sale el cortejo fúnebre de la negra achicharrada con alcohol de reverbero. Toques de tambor.

 

Raya blanca XXV

 

Seguridad α… Llame inmediatamente al aeropuerto de Yucatán.

Seguridad Ω… Son órdenes de arriba.

Oficial de Puerto Aéreo… Sí, compañero. A la orden, compañero.

Seguridad α… Ordene que sea arrestado sin contemplaciones. Que se confisque toda la obra que lleva.

Seguridad Ω… Éste es un caso internacional.

Oficial de Puerto Aéreo… (Llama.) ¿Oigo? ¿Sí? ¿Gerencia? ¿Está el ingeniero Cuauhtémoc? (…) Sí, dígale que es urgente. (Silencio.)

Seguridad Ω… ¿Qué pasa?

Oficial de Puerto Aéreo… Ya viene.

Seguridad Ω… ¡Rápido, coño!

Oficial de Puerto Aéreo… Depende de México. Es otro ritmo. Tienen su tiempo.

Seguridad α… Pregunte todo. Quizá ya hasta intentó salir del estado.

Oficial de Puerto Aéreo… Sí, ingeniero. ¿Cómo está? De nuevo molestándolo. Otro caso. Sí, claro. No, no es terrorismo, no. Ahora, tráfico. No, no de órganos. Obras de Arte del Museo Nacional. Sí.

Seguridad α… Apúrese, hombre.

Seguridad Ω… Vaya al grano.

Oficial de Puerto Aéreo… Pasajero número 26-53-7 M-3-620729, vuelo HAV-MER. Número de Vuelo 950. 10:35 AM, hora de La Habana. (Pausa.) Sí. Pasaporte cubano. Pasaporte número 237299. ¿Qué me dice? ¿Qué? No le escucho. ¿Sí? No puede ser posible, ingeniero. Claro, claro. Le copio. Sí. Gracias por su colaboración, ingeniero. ¿Está seguro? ¿Cien por ciento? Adiós, ingeniero. (Cuelga lentamente.)

Seguridad Ω… ¿Qué pasa? ¿De qué se trata, oficial?

Seguridad α… ¿Lo tienen?

Oficial de Puerto Aéreo… No está allá.

Seguridad α… ¿Cómo dice?

Oficial de Puerto Aéreo… Jamás llegó. Como si se lo hubiera tragado el cielo. Ese pasajero no existe.

 

Negro final…

 

 

 

 

© Autor-Salvador Lemis-MMI.

Este texto dramático ha sido reproducido con el permiso de su autor.

 

 

__________

Salvador Lemis radica en México desde 1991. En 1996 se dio a conocer al obtener el Premio Nacional de Obra de Teatro, INBA-ICBC. Ha ejercido la docencia en numerosas universidades nacionales e internacionales (UNAM, UV, ESAY, UADY, ISA, etc) y ha estrenado espectáculos en más de quince países. Actualmente es el Director del Centro de Investigaciones Escénicas de Yucatán. Otros de sus textos: Galápago, Tres Tazas de Trigo, La Ciruela (Ediciones El Milagro), Rompecabezas México, Las Inquietudes Pasajeras, Antonieta o el Suicidio, La Ventana, El extraño caso de los espectadores que asesinaron a los títeres, entre otras.

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One comment on “La Cebra

  1. Saludos y gracias, editores!
    No hallo el texto crítico de Jaime Bañuelos. Gracias.