Tuesday, 2nd September 2014

Aldaba

Publicado el 14. mar, 2011 por en Literatura, Poesía

César Ramiro

 

Un relato no escrito

La vida que aquí perdiste la has destruido en toda la tierra.

Kavafis

 

Bs.As, 9 de mayo de 2010

Al volver a tus diarios, te das cuenta de que conservas muchos de los cuadernos que pensabas destruir. Sea por azar o descuido, viajes o mudanzas, perdiste muchas de las anotaciones hechas a la deriva del mesmerismo. Nunca lo utilizaste para escribir lo que sucede día con día, sino como un laboratorio de la desesperación, la bilis como ejercicio de estilo. Lo has escrito para escarnecerte, será por eso que de estas páginas sobrevive lo que pensabas ocultar. Este pecho lleno de lodo, estos ojos que huelen a sangre, esta piel que es una sola cicatriz. La página tan vacía como el alma.

 

Quito, 18 de diciembre de 2007

Cuando miras a la ciudad desde uno de sus miradores en las laderas, por su forma alargada y sinuosa, la ves como a una serpiente. Arde y se enrosca a sí misma. Agazapada para atacar, todas las luces son sus escamas; las circunvalaciones, sus anillos. De su lengua bífida brotan los valles en las afueras o son los huevos de la progenie que espera devorarla. Hoy crees que te engaña al parecerse a un coral, ayer era una cascabel. Su crótalo no dejaba de sonar, mañana será una falsa equis. Todos tenemos la marca de sus colmillos, ya nos devoró, nos estamos deshaciendo en sus entrañas.

 

Bs.As, 28 de octubre de 2006

Odias los días lunes porque luego viene el martes; detestas el martes porque parece un domingo que cayó feriado; odias los viernes porque todo el mundo sale a buscar lo que no se le perdió. Odias los sábados porque en verdad no tienen diferencia con un jueves de resaca. Creías que te gustaban los miércoles, pero es igual a otro viernes en una ciudad semivacía y ajena.

 

D.F., 31 de agosto de 2009

Todos los poetas que conozco están escribiendo una novela, o por lo menos, lo han intentado. No hay nada peor que la mala novela de un poeta. Generalmente terminan en esas pésimas narraciones que se pretenden cinematográficas, tan insoportables como las películas que se ensayan literarias. Las dos parten de las mismas nociones limitadas: creer que la realidad y la imaginación están separadas, y que la literatura o el cine consisten solamente en contar historias.

La imaginación es la fuerza motriz de la realidad, no está separada de ella, es la abarca dentro de sí. La ficción hace que lo real adquiera coherencia y significado. Una narración tiene que ser más que una trama, son sus ramificaciones las que le dan otra vida; es precisamente allí cuando se ve que un gran prosista es sobre todo un poeta.

 

Bs.As, 29 de marzo de 2008

Esa marea de rostros espectrales que atraviesan la avenida Amazonas en la noche, no es distinta a los rostros deformes que andan por la avenida Corrientes; la desesperación y el hastío en esos ojos sin luz tan iguales a los de cualquier pasante de la avenida  Insurgentes, tan fantasmales todos, son turbios, sórdidos. Hay días en que al caminar por la avenida Corrientes es como atravesar una morgue, donde los cadáveres se apresuran empujándose entre sí.

El otro día fuiste al cine y cuando el de la caja te dijo algo te diste cuenta de que hace semanas que no hablabas con nadie.

 

Bs.As, 20 de septiembre de 2010

El complejo de inferioridad del porteño le lleva a creer que esta es la ciudad perdida de Europa en Sudamérica, cuando en realidad es la cloaca más glamorosa del continente. Es como esas ancianas en las que sus arrugas y su delirio senil nos llevan a presentir toda su belleza cuando eran muchachas. Al otro extremo del continente, en la ciudad de México, creen que son la capital del imperio, uno que nunca existió. Mientras, se hunde lentamente bajo el caos y la infamia. Sus cicatrices son lo más vivo que aún conserva. Al caminar a través de ella, la sensación de estar andando sobre el subconsciente de la ciudad es muy poderosa, a cada paso se sienten las ruinas. Tal vez, cuando llegue el cataclismo, emergerán otra vez, como el único refugio. Quito es como una llega encerrada en sí misma, retorciéndose de la luminosidad al gris; si se oculta es para que la vean, pero ¿todavía queda algún secreto que robarle? Entendámonos: Buenos Aires apesta a mierda, Quito hiede a orines y el aire del D.F. hace arder la nariz y los ojos… pero en ninguna de las tres te queda un lugar a donde ir.

 

Bs.As, 12 de julio de 2008

Es inútil preguntarse cómo está cayendo la luz esta mañana de verano en el cuarto húmedo, oscuro y sórdido que dejaste hace tiempo. Eras infeliz cuando vivías en ese lugar. La ansiedad te llevaba de un lado al otro golpeando la pared como una bestia enjaulada. Si ahora estuvieras allí, no dejarías de preguntarte cómo estarían cayendo las hojas del otoño a partir de este cielo lodoso, al otro extremo del continente. Cada vez que vuelves y miras las luces de la ciudad desde la misma ventana -la gran serpiente-, te das cuenta que allá –al igual que aquí- no hay nada para ti.

 

Xalapa, 29 de septiembre de 2009

El depresivo se niega a ser feliz, el dolor es como una adicción que lo mantiene activo. La alegría y la felicidad le producen un estado similar al envenenamiento. Necesita de la ansiedad y la angustia. Sólo en la desesperanza está en movimiento, aunque se equivoque y también lastime. La nostalgia se vuelve débil ante el resentimiento. El encanto del temperamento melancólico es el que tiende al rencor; si recuerda es para odiar. Su venganza consiste en callar y fingirse vencido para que les duela más a todos verlo reír al último.

 

Bs.As, 9 de junio de 2009

Marcan la espera del alba los ruidos que vienen del techo; con cada golpe le imaginas una vida a los que viven arriba. Ese murmullo no es de los que están haciendo el amor; tal vez están descuartizando un cadáver o empaquetando algún cargamento dudoso. Los susurros de los que madrugan son los que más perturban al insomne porque le recuerdan que la vida continúa sin él; aunque se engañe creyendo que los engranajes ya no necesitan de sus huesos, lo están triturando sin que lo sepa, igual que al hombre que está barriendo la calle, igual que a los que pasan en ese colectivo atestado.

 

Quito, 12 de enero de 2006

El entusiasmo me deprime. El día amaneció tan nublado como mi mente. Hay dos perspectivas que me interesan: alguien que mira por una ventana, sin descanso, como esperando a otro que jamás llegará, a una calle cada vez más gris. La otra es la de alguien que está acostado en una cama, sea por enfermedad o simplemente por pereza, conquistando el mundo en dos parpadeos.

Si el presente resulta áspero, no significa que haya dejado de ser fascinante. Cuando existe un grado de desconexión hacia lo real, esto presupone la existencia de una vida interior en la cual la imaginación se ha vuelto la fuerza proteica de la realidad, su único motor.

El vitalismo me enferma.

 

Veracruz, 7 de octubre de 2009

Tener un registro escrito de la vida onírica no aclara nada. Si a veces escribes tus sueños es solamente para saber cuánto se pierde de lo soñado al despertar, pues lo escrito poco tiene que ver con lo que te hacía temblar mientras aún dormías. A veces, por todavía conservar ese temblor, esas notas son totalmente ilegibles.

 

D.F. 22 de octubre de 2010

Escribir un poema es como intentar manejar una materia volátil e informe. Es imposible domeñar sus mutaciones. Hay que dejarse llevar por la deriva de su ritmo sea carnívoro o venenoso. La poesía es el órgano vital de la lengua, el territorio de la sensualidad de la inteligencia.

Hay dos nociones que esta época trata de dejar a un lado, y que la literatura, cuando es tal, pone en escena: el placer y la dificultad. Su efecto disolvente radica en obrar contra esa sensibilidad reñida con el placer -que sólo busca espasmos-, pues su visión está tan atrofiada que rechaza la dificultad, el pensamiento y la contemplación. Nada mejor que partir de la incomodidad para redirigir una conversación silenciosa. La seducción se inicia con el extrañamiento.

 

Bs.As, 15 julio de 2008

Los traductores tienen dos enemigos: otro traductor y el mismo escritor, que también traduce. A este último es al que más odian, porque al primero le tienden una trampa de orden técnico para saber de su formación en lingüística. No los toman en serio, los desprecian, buscan el más mínimo error en su trabajo para vapulearlos. Argumentan que el traductor-escritor inmiscuye su voz en el texto, o bien, que no pone todo su esfuerzo al traducir; que su trabajo es una nota al pie de su obra en proceso, donde está su apuesta verdadera. El escritor desprecia al traductor; para los escritores, el traductor es un académico que apenas traduce y nada más. Mutuamente se lanzan acusaciones de literalidad, de falta de bagaje técnico, de mutilaciones, pero ambos terminan apartándose de lo esencial: traducir es leer de verdad, traducir es escribir como si alguien nos susurrara palabras al oído, pero omitiendo el cómo.

 

Bs.As, 31 de agosto de 2010

No crees en el exilio. Tu casa está donde abres tu cuaderno de notas.

En tu oreja el cartílago está hermoso

y te escribo por eso, te medito…

César Vallejo

 

***

 

Y la nieve como la nada sobre

los huesos del árbol en la acera

tras la ventana que tiembla

la hojarasca susurrándome

tu nombre

De pronto

el lóbulo de tu oreja pide un beso

pide aretes para el columpio mojado

Brasa de miel tu mirada

no pude robarte ese lunar

al borde de tu boca  -en tus hoyuelos

cabe un suspiro   Atrapadas

en tu cabellera aún están mis manos

 

No niegues que anidaste lentamente

en mí   Cuando la lluvia estruja tu corazón

te preguntas por qué cada abrazo un puñal

esconde   Bajo tu hechizo escribo mientras

duermes al otro extremo del continente.

 

[Incantación]

 

_______________

César Ramiro (Quito, Ecuador, 1980). Hizo estudios de Letras y Edición en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Ha publicado artículos en revistas como La Comunidad Inconfesable, Ruido Blanco, El Interpretador y La Tempestad. Como editor preparó la Obra Poética (2007) de David Ledesma y Minero de la Noche -24 poetas franceses de vanguardia- (2008) de Jorge Carrera Andrade. En el 2009 fue seleccionado para el Programa de Residencias Artísticas para Creadores de Iberoamérica del Fonca en México. Es el editor literario de Big Sur, revista de arte latinoamericano: http://www.big-sur.com.ar/

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